Sin remisión

Decadencia y ausencia de pulso. En este informe de la evolución de la audiencia semanal de Canal Sur TV, que será la última entrega de esta temporada, se confirma una vez más la tendencia negativa de la cadena andaluza en los últimos siete días. Desde el lunes 29 de junio y el domingo 5 de julio, se han producido malas noticias y líos internos en la ‘nuestra’.

La semana pasada, Canal Sur cerró junio en el tercer peor resultado mensual de audiencia de su historia. Ha encadenado en abril (6,9%), mayo (7%) y junio (7,2%) los tres registros más bajo desde que comenzara sus emisiones. Todo un récord para la actual dirección, que no sabe cómo reconducir el rumbo y dirige al ente autonómico al naufragio.   Salvo raras excepciones, los nuevos programas no funcionan, los informativos pierden audiencia por la manipulación y la falta de pluralismo, la franja de la mañana está hundida (se invierte tres veces más que antes en producción externa y se cosecha la mitad de telespectadores que antes)… Se vive de la herencia recibida en el tramo de tarde: Juan y Medio, ‘Andalucía Directo’ y ‘Comételo’ sostienen entre semana el share de la casa, aunque estos valores seguros de la programación se empiezan a resentir de la marcha global a la baja de señal autonómica.

Y ante la fuga masiva de audiencia, la dirección carece de soluciones, de imaginación y de dinero. Los rectores de Canal Sur están gestionando de manera discreta con la Junta de Andalucía una aportación extraordinaria para poder definir la parrilla de la próxima temporada a la vuelta del verano. Se han fundido ya el presupuesto asignado para este año y no les ha lucido en absoluto. La cuota de pantalla ha continuado la tendencia a la baja irremisiblemente.

A la falta de acierto en la gestión corporativa y la pérdida de imagen entre el público andaluz, se ha unido la protesta interna de los trabajadores por la deriva de la casa y la actitud de algunos directivos. El comité intercentros ha cargado esta semana contra la delegada de Madrid, Carmen Torres, en escrito dirigido al director general, el jefe de informativo y al consejo de administración de RTVA. Han exigido su cese inmediato por “las amenazas, el hostigamiento y la represión hacia la plantilla” y que se “garantice el libre ejercicio de la profesión periodística de forma plural e independiente, tal como se llevaba ejerciendo desde hace más de treinta años”. Además, se ha difundido otro escrito de periodistas de CCOO denunciando el “uso partidista de la televisión pública conducida por Teodoro León Gross y producida por Secuoya”. A los trabajadores no les faltan razones para sus críticas a una dirección que está poniendo en riesgo la viabilidad y la reputación de la cadena andaluza.

Yendo a los datos de la última semana, prosigue esa cuesta abajo de inercia y desinterés. Esta semana han registrado un mediocre 7% de share general. En términos absolutos, le ha afectado más que a otras competidoras el menor consumo televisivo: ha vuelto a dejarse varios miles de espectadores y promedia semanalmente una audiencia de 87.000 diarios. El dato cae de forma alarmante los fines de semana: en sábado y domingo sólo reúne a 73.000 seguidores. Ha sido la quinta opción para los telespectadores andaluces, que dice poco de un canal de proximidad, y también se ha situado quinta entre nueve autonómicas que mide la consultora Barlovento.

Los informativos han estado de nuevo por debajo del 10%. A un mal producto informativo, una respuesta indiferente del público, que prefiere conocer la actualidad por otros medios. Los dos principales noticiarios tienen la mitad de audiencia que los de otras TV autonómicas. El ‘Noticias 2‘ se ha desfondado, con una media del 7,4% y dos días que se ha situado por debajo del 5%.

SOS Informativos

Los informativos de Canal Sur TV continúan su desplome progresivo y ya no son ni de lejos el sostén de la cuota de pantalla de la cadena andaluza. Mientras que en otras televisiones autonómicas sus espacios de actualidad se erigen en los programas más seguidos por su público de referencia, los de la ‘nuestra’ cada vez generan más desafección entre los andaluces. En las últimas semanas, el promedio de las principales ofertas de la cadena, ‘Noticias 1’ y Noticias 2’, ha estado por debajo de los dos dígitos, situándose entre el 9% y el 10%. El hundimiento se ha agudizado entre el 8 y 14 de junio y arroja el alarmante dato del 8,5% de media. En esos siete días, el N1 ha caído al 9,7% y el N2, a un paupérrimo 7,4%. Esta pérdida de seguimiento ha dejado la audiencia general semanal en el 7,2%, dos décimas menos que la anterior.

Los resultados comparativos deberían abochornar al equipo directivo de la Radio Televisión de Andalucía. Los programas informativos constituyen la esencia de todo medio público y aquí más que sumar, restan. Estudio tras estudio se confirma que en todas las autonómicas la audiencia de sus noticiarios representa el doble o algo más que la audiencia de la cadena. En Canal Sur no se produce este ratio y sus informativos han dejado de aportar décimas al share global. La raquítica cuota de pantalla del N1 y el N2, ese fatídico 8,5% de la semana pasada, otro registro negativo más en la historia de la casa, contrasta sobremanera con el 25,4% de la catalana TV3, el 22,4% de la vasca ETB o el 20,3% de Aragón TV. Y es precisamente el noticiario de las 14 horas de la antena maña el más visto de estos nueve miembros de la FORTA.

Canal Sur sigue como séptima entre estas nueve pantallas. Por población y por presupuesto, también por la calidad de su plantilla, que está amordazada por la actual dirección, tendría que estar peleando con sus programas de actualidad por los primeros lugares de la tabla por audiencia. En los todos los estudios, elaborados con la medición de la consultora Barlovento, la antena andaluza no compite y se encuentra en una situación de irrelevancia ante la opinión pública.

Si fuera el jefe de los informativos de Canal Sur TV abriría un profundo proceso de reflexión. Sólo veo dos posibles salidas para Álvaro Zancajo: primera, hacer las maletas antes de que lo echen por lo malo que son sus informativos en términos periodísticos (manipulación, ausencia de pluralismo, pésima selección de contenidos…), por los pobres resultados de audiencia y por los muchos líos que está generando al Gobierno andaluz, y segunda, la más probable, enrocarse en su dinámica perversa bajo la protección de la calle Génova (sede nacional del PP) y el apoyo público de Vox. Habría también una tercera opción que, conociendo la trayectoria del personaje, se presume harto improbable: abandonar el sectarismo y respetar la misión de servicio público que le exige el marco legislativo vigente. O cambia él o cambian sus resultados, o las dos cosas, o lo acabarán cambiando. Su situación es insostenible, pisando innumerables charcos, y todo se agrava aún más por el enfrentamiento a pecho descubierto que mantiene con el director general, Juande Mellado, y su número dos, Isabel Cabrera, ambos pertenecientes a la otra familia de la derecha.

A Canal Sur se le siguen marchando los telespectadores. Respecto a la semana pasada se ha dejado dos décimas (7,2%) de cuota de pantalla y ha perdido otros 10.000 seguidores en términos absolutos. Con el buen tiempo y el avance de la desescalada, el consumo de televisión se está reduciendo. Se les ha fugado más de una cuarta parte de los televidentes este fin de semana: de los 102.000 del anterior a los 75.000 reunidos este sábado y este domingo. Un serio aviso que no deberían despachar sin más los rectores de la ‘nuestra’. Otro par de datos elocuentes: el miércoles y el jueves ningún programa superó los dos dígitos de cuota de pantalla mientras que el sábado todos y cada uno de los espacios se quedaron por debajo del 9%.

Entre sus pares autonómicos se mantiene como quinta a muchísima distancia de la catalana TV3, la vasca ETB y la gallega TVG, que de nuevo copan este podio. La única buena noticia para Canal Sur es más por demérito de la competencia que por mérito propio. Después de mucho tiempo, la cadena andaluza supera a La 1 de TVE en audiencia en esta comunidad autónoma y ocupa la tercera plaza en la medición que hace Barlovento. Eso sí, a una distancia sideral de Telecinco, líder indiscutible, y de Antena 3, segunda en las preferencias de los andaluces.

El defecto Zancajo

Una de las razones de la alarmante caída de la audiencia general de Canal Sur TV está en la pérdida de credibilidad de sus noticiarios. Los informativos constituyen la razón de ser de un medio público, la viga maestra sobre la que se sustenta y se justifica su existencia. Sin embargo, como ya he señalado anteriormente en este blog, la ‘nuestra’ no es profeta en su tierra: los andaluces prefieren conocer la actualidad a través de otras cadenas. Lo que supone un gran fracaso para un ente que por proximidad debería ser la referencia para sus conciudadanos. En los dos últimos meses ha conseguido sus dos peores datos de audiencia general en sus 31 años de historia gracias al desplome de su espacios informativos.

En mayo, los servicios informativos de Canal Sur han certificado su preocupante tendencia a la baja con una audiencia media del ‘Noticias 1‘ y el ‘Noticias 2’ por debajo del 10%. En concreto, se han situado en el 9,9%. El noticiario de mediodía ha cerrado mayo con un 10,3%, con cambio de formato, modificación de duración y fraccionamiento de la emisión para trampear la medición de audiencia. Ha oscilado entre un mínimo histórico para la cadena del 5,6% (2 de mayo) y el 12,8% (14 y 16 de mayo). El espacio de la tarde-noche, que reúne a más público en términos absolutos, ha ido aún peor y ofrece una raquítica cuota de pantalla del 9,5%. Más de la mitad de las ediciones, también divididas en dos partes, han presentado un share por debajo de los dos dígitos, con una horquilla que va del 7,3% (6 y 27 de mayo) y el 11,9% (12 de mayo).

Estos resultados no dan para estar orgullosos y mucho menos si los comparamos con los de otras televisiones autonómicas. En mayo, Canal Sur ha ocupado el sexto lugar de nueve autonómicas auditadas por la consultora Barlovento. En la media de las franjas de mediodía y noche, la catalana TV3 cuenta con los informativos más vistos, con un 25% de cuota de pantalla. Le siguen la vasca ETB, con un 23% de promedio, y Aragón TV, que  se aproxima al 22%. Estas tres cadenas doblan con mucho la audiencia de la andaluza. Es muy llamativo el nivel de seguimiento del informativo de mediodía de la autonómica aragonesa, que concita el mayor porcentaje de público de todas sus competidoras en ese tramo rozando el 30% y con ediciones que superan ampliamente esta barrera. Por delante de la ‘nuestra’, y con un colchón cómodo, se sitúan también los informativos de la gallega TVG y la balear IB3. Y la castellana-manchega CCM le pisa los talones, sólo una décima por detrás.

El balance, por tanto, de los informativos es pésimo y tiene un principal responsable, su actual director, Álvaro Zancajo. Su llegada al puesto a finales de enero de este año ha supuesto un agravamiento vertiginoso de pérdida de audiencia, aunque en aras a la objetividad desde hace tiempo la tendencia era decadente y a la baja. Su irrupción ha resultado trágica para los Servicios Informativos y no sólo por la fuga de telespectadores. Al sectarismo, ausencia total de pluralismo y manipulación se han unido purgas y dimisiones que han puesto a la redacción en pie de guerra. Protestas del Consejo Profesional, de todos los sindicatos y de los profesionales a cuerpo descubierto en redes sociales contra la deriva de la casa y el incumplimiento del deber de servicio público. Y por si no era suficiente tamaño desaguisado, Zancajo está en disputa abierta con el director general, Juande Mellado, y la directora de Antena, Isabel Cabrera, de la facción del PP afecta al Gobierno de las derechas de Andalucía. Él rinde cuentas a Pablo Casado y la calle Génova. Guerra de familias que sufre la cadena. La cuota de Ciudadanos ni pincha ni corta, figura en el organigrama y milita en la irrelevancia.

Se presentó el fichaje de Zancajo como un revulsivo y está resultando ser una bomba de consecuencias incalculables. A su llegada en julio del año pasado, Mellado entregó las riendas de los informativos a Javier Domínguez, profesional de la casa casi desde los inicios, de corte conservador y formas moderadas, un nombramiento bien acogido por la mayoría de la redacción. Apenas seis meses después, se le relevó del cargo por indicación de altas esferas políticas para dar entrada un periodista de Madrid, con trayectoria polémica, inclinaciones ultras y métodos expeditivos. No ha defraudado. Se ha mostrado tal y como se preveía. Lo que se pensó como un efecto para someter a una plantilla de rojos (sic) se ha tornado en un serio defecto, el defecto Zancajo.

Canal Sur y su estado de alarma

Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. La actual dirección de la Radio Televisión de Andalucía (RTVA) y aledaños andan poniéndose medallas sobre lo bien que marchan las cosas en la cadena pública. Los datos contradicen radicalmente su propaganda de todo a cien. Canal Sur Radio ha presentado una pérdida de audiencia alarmante en la primera oleada de 2020 del Estudio General de Medios (EGM): en un año cuenta con 101.000 radioyentes menos, uno de cada cuatro de sus seguidores han dejado de sintonizar este dial público. En cuanto a la televisión, ha cerrado 2019 con el peor resultado histórico, y aunque la cúpula de la cadena viva en la autocomplacencia, continúa el declive gradual. En este periodo de estado de alarma, un momento en el que el consumo televisivo se ha disparado, la cuota de pantalla de Canal Sur TV sigue cayendo. Menuda paradoja. Hay días en este tiempo reciente en que la ‘nuestra’ ha sido la sexta en la preferencia de andaluces y andaluzas, sólo por delante de La 2.

He realizado un estudio de la audiencia de las cadenas autonómicas durante la semana pasada (del 13 al 19 de abril) y Canal Sur arroja una evolución alarmante. Según los datos que ofrece Barlovento, es la quinta en audiencia cuando no hace tanto era la primera o competía con el liderato con TV3, y sus informativos, la razón de ser de un medio público, ocupan el séptimo lugar en el ranking de sus competidoras.

Este cuadro resulta concluyente. Canal Sur prosigue con su línea descendente, con un 6,6% de promedio semanal, y situada en quinto lugar entre sus rivales de la FORTA y más cerca de perder puestos que de escalar en el ranking. TV3, la más vista, presenta un share que es más del doble que el de la antena andaluza. La vasca ETB y la gallega TVG ocupan la segunda y tercera posición a muchísima distancia. Dos puntos de cuota de pantalla le saca Aragón TV y Telemadrid se sitúa cada vez más cerca del sorpasso. Incluso dos días, viernes y domingo, el ente madrileño sobrepasa al andaluz. Los programas más veteranos y consolidados de la cadena andaluza (‘La tarde, aquí y ahora’, que presenta Juan y Medio, ‘Andalucía directo’ y ‘Comételo’), siguen siendo el sostén, aunque cada vez con menos favor del público, los nuevos espacios fracasan y la sangría de los informativos cada día es mayor, como se puede comprobar en la siguiente tabla.

Los informativos de Canal Sur TV apenas superan el listón psicológico del 10%, sujetan por los pelos los dos dígitos, y ostentan el deshonroso mérito de ocupar el séptimo lugar entre las cadenas autonómicas analizadas por Barlovento. Los espacios de actualidad de mediodía y tarde-noche de la catalana TV3 y la vasca ETB multiplican por 2,5 la audiencia de la ‘nuestra’. Aragón TV dobla en términos relativos el número de seguidores. Y cadenas con menos recursos tienen más confianza de su población de referencia, como es el caso de la balear IB3, nada menos que cinco puntos más, y la castellano-manchega CCM. Sólo están por detrás Telemadrid, que mes a mes recorta distancias, o la valenciana À punt. La llegada de Álvaro Zancajo a la dirección de informativos no sólo no ha mejorado resultados, sino que ha profundizado en el declive de la cuota de pantalla de los noticiarios de Canal Sur,

Éstos son los datos. Sin trampa ni cartón. Hablan por sí solos. No hay motivos para el triunfalismo. Pero la razón de fondo de este hundimiento de audiencia de la televisión pública andaluza está en el desacierto permanente de sus actuales rectores en decisiones estratégicas y en la imposición de un sesgo político tendencioso y manipulador en sus contenidos.

Se creen que es su cortijo

Siempre ha sido fácil y recurrente matar al mensajero. Acabamos de vivir otro de esos episodios kafkianos tan habituales en nuestro suelo patrio. La secretaria de Estado de Comunicación y persona de la más estrecha confianza de Mariano Rajoy, Carmen Martínez Castro, insultó el sábado a unos pensionistas concentrados ante la puerta del Ayuntamiento de Alicante para protestar ante el presidente por su insensible y errática política de pensiones. Para su desgracia, el error, el momento desahogo de la alto cargo, quedó grabado:”Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: Pues os jodéis“. La noticia se viralizó en medios y redes sociales, menos en TVE, que censuró su difusión. La secretaria de Estado, aunque pidió disculpas dos días después, sigue en su cargo pese al exabrupto contra los jubilados mientras que una editora del informativo de la cadena pública en la Comunidad Valenciana ha dimitido en discrepancia con la imposición de la dirección de TVE. Paga una profesional sólo por el hecho de querer hacer su trabajo con honestidad y contar lo acontecido. No es de extrañar que los representantes de los trabajadores del ente público acudan dentro de unos días al Parlamento europeo a informar sobre la manipulación y la desinformación que campan a sus anchas en la televisión pública. Y tampoco sorprende que el PP haya articulado otra maniobra de dilación en el Congreso de los Diputados para que no se tramite la sustitución del actual director general del ente. A los peperos les interesa mantener a un mayoral que cuide su cortijo que pagamos con el dinero de todos. Sólo desde esta concepción sectaria y muy alejada del servicio público se pueden entender estas palabras de ayer del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a un senador del PSOE: “Si no le gusta RTVE, cambie de canal”. Lamentable.

¡No tienen enmienda!

Cada decisión que toman el PP o sus vicarios en la esfera de los medios públicos de comunicación nos pone los pelos de punta. La dirección de RTVE ha procedido a remover el desacreditado organigrama de informativos y ha cambiado una pieza del engranaje de manipulación por otra equivalente. Se han traído para engrosar la maquinaria de desinformación a un elemento que se ha jactado de manipular en los medios públicos. Juan Dios Martinez, hasta ahora delegado del ente en Murcia, tiene el triste honor de que todos sepamos a través de unas grabaciones cómo se las gasta usando un medio que es de todos en beneficio de las siglas de la gaviota. Pese a todo, lo premian con un ascenso en Madrid. La derecha no tiene enmienda. Esperemos que esta presencia sea efímera y que se cumplan los plazos para reformar la ley de RTVE y volver a la independencia y el pluralismo que regía en la etapa del Gobierno socialista de Zapatero. La iniciativa del PSOE, que salió adelante por unanimidad en el Congreso de los Diputados, planteaba un plazo de tres meses para recuperar la decencia en RTVE y, entre otras cosas, que su director general sea elegido por una mayoría parlamentaria cualificada y no por el dedo de Rajoy. Esperemos que no se demore este cambio necesario y que el PP no ponga más palos en la rueda.

Aire para RTVE

Con justicia, RTVE amasó prestigio y audiencia durante los años del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente socialista impulsó una reforma legislativa para garantizar la neutralidad, la independencia y la misión de servicio público del ente. Gracias a este paso, RTVE ganó credibilidad y conquistó espacios de objetividad que le permitió competir con calidad por la cuota de pantalla con las grandes cadenas privadas. Pero llegó Mariano Rajoy a la Moncloa a finales de 2011 y una de las primeras medidas que tomó fue modificar la legislación para, desde el rodillo de su mayoría absoluta, manosear una cadena pública (que es de todos) y ponerla al servicio de su partido, de sus intereses políticos.

El Congreso de los Diputados aprobó ayer por unanimidad una iniciativa del PSOE para despolitizar RTVE y volver a elegir a su director general y a los miembros del consejo de administración por mayoría cualificada de la Cámara. El PP, sabedor que iba a perder la votación, se sumó también al sí en un claro ejercicio de hipocresía. No creen en un medio público de radio y televisión si no es para su uso y abuso en beneficio propio. Pero a la fuerza ahorcan e impelido por una más que segura derrota parlamentaria, ha tenido que hocicar. En tres meses habrá nueva cúpula en RTVE y confiemos en recuperar ese medio de todos y para todos.

El PP se queda sin ‘cortijo’

Comienza la demolición del gran edificio de la manipulación que ha sido la RTVE desde que Mariano Rajoy llegó a la Moncloa en diciembre de 2011. Ha salido en el Congreso de los Diputados una iniciativa del PSOE para restituir la elección del director general del ente público por una mayoría cualificada parlamentaria y el modelo informativo de neutralidad e independencia profesional que posibilitó las reformas legislativas impulsadas por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Un nuevo gesto del PSOE para recuperar una radiotelevisión pública de todos y para todos y acabar con el cortijo del PP que se había convertido en los últimos seis años. Ante su minoría en la Cámara, el grupo popular no le ha quedado otra que sumarse al cambio que reclamaba la unanimidad de la Cámara, suficiente tajada ha sacado en este sexenio negro para este medio público. RTVE se había convertido en un instrumento al servicio de los intereses de Rajoy y su troupe sin el más mínimo respeto al pluralismo, la ética y la verdad, con la consecuente pérdida de audiencia y credibilidad. Ahora toca recuperar la imagen de una cadena que ha perdido a borbotones el prestigio que había conquistado gracias al trabajo de sus profesionales, periodistas que con la llegada del PP fueron desplazados, marginados, amordazados para contratar a otros más afectos a la causa de la gaviota. Rajoy y el PP han hundido la reputación del medio público y además de dejarla en una más que delicada situación económica. Como suelen hacer siempre: usan el medio público para su beneficio y lo dejan caer cuando ya no les vale o lo han arruinado. Como Canal Nou. Pese a todo, que esta realidad no nos quite la ilusión de recuperar nuestra Radio Televisión Española.

Maniobra escandalosa

¿Qué diría cualquiera (y cuando digo cualquiera pienso sobre todo en el Partido Popular andaluz y sus altavoces) si me nombraran director de Canal Sur Televisión? Pondrían el grito en el cielo y con toda la razón. Pero es una hipótesis imposible, algo impensable a todas luces. A nadie en la cadena pública andaluza se le ocurriría hoy tan siquiera barajar mi nombre. La razón es clara: tengo una adscripción política muy definida y un medio que pagamos todos con nuestros impuestos tiene que elegir para sus puestos de dirección a profesionales sin identificación partidaria. El que ocupe un cargo de esas características no sólo tiene que ser, sino también parecer neutral. He intentado llevar la argumentación al absurdo para censurar la designación de Eladio Jareño, director de Comunicación y coordinador de Presidencia durante la etapa de Alicia Sánchez Camacho en el PP catalán, como nuevo director de TVE.

No se ha cortado un pelo el director general del ente público nacional, José Antonio Sánchez, al nombrar a una persona de la confianza de la Moncloa y de la calle Génova. Si el número uno de RTVE dice sin complejos que es de derechas y que vota al PP, pues esta circunstancia tampoco ha de ser un obstáculo para los miembros de su equipo directivo. Para redondear la jugada en el currículo de Jareño distribuido por la empresa se ha borrado todo lo relacionado con su pasado pepero. La desfachatez no tiene límites en el PP y sus aledaños. Han actuado como si mantuvieran el rodillo de su mayoría absoluta, como si en España no hubiera cambiado nada en los últimos años. Siguen aferrados a modos autoritarios y a políticas que aborrecen los ciudadanos. Sin embargo, el ruido de la incertidumbre política ha desplazado del primer plano de la actualidad esta maniobra escandalosa y artera con la firma azul de la gaviota. Una decisión que es mal síntoma y un anticipo de las trampas que tendremos que sufrir hasta que se despeje el horizonte político. Éstos de la derecha tienen muy mal perder y usarán cualquier instrumento a su alcance para soldarse al poder.

Sigue la purga en RTVE

El equipo directivo de RTVE que lidera José Antonio Sánchez está dejando a la cadena pública en sus momentos más bajos de credibilidad y de audiencia y al borde de la quiebra económica. Pueden pasar a la historia como los (cuasi)enterradores del ente. No se contentan en poner el medio al servicio de Mariano Rajoy y el Partido Popular, tirando por tierra el prestigio ganado en los años anteriores a que anidara la gaviota en la Moncloa, sino que ejecuta una sistemática caza de brujas sobre todo aquel que no comulgue con su sectarismo. A todo trabajador que no siga las directrices filopeperas se le envía a mazmorras o a galeras, esto es, se les aparta de la primera línea informativa.

El último episodio de persecución laboral lo ha sufrido el reputado periodista Óscar González por publicar presuntamente en un sistema informático de la casa la siguiente frase: “Una sencilla regla de tres: manipulación es corrupción; la dirección de Informativos manipula, ergo…”. La dirección le atribuye la autoría a González y le ha abierto un expediente disciplinario que puede acabar con suspensión temporal de empleo y sueldo. Y es que los amigos de Moncloa y la calle Génova están enardecidos, entre otras muchas verdades que no quieren ver ni oír, con las críticas del Consejo Profesional por la desmedida cobertura ofrecida a la detención de los titiriteros y el poco tiempo dedicado a los últimos casos de corrupción del PP.

Con esta decisión, han buscado un chivo expiatorio con quien cargar toda su ira y para seguir metiendo miedo a la redacción. Un nuevo caso de purga profesional de un staff acuciado por su gestión parcial, tendenciosa y atrabiliaria. Los trabajadores le han dado una lección con una respuesta inteligente, ejemplar y pacífica. Una vez conocida la iniciativa sancionadora empezaron a publicar en el mismo canal Inews poemas de Mario Benedetti, Ángel González, Miguel Hernández, Blas de Otero o Bertold Brech alusivas a la injusta situación y de apoyo a su compañero. No hay arma más poderosa que la palabra para desnudar a los necios.