No tienen arreglo

El Partido Popular sabe que la decisión del Gobierno de la nación, de su jefe Rajoy sin ir más lejos, de recurrir la jornada de 35 horas de los empleados públicos les hace mella electoral y casa mal con su discurso grandilocuente de la recuperación económica. Por esta razón, han intentado a amortiguar este ataque a los derechos devueltos a los trabajadores públicos de la Junta, al empleo público creado y a los servicios públicos con argumentos peregrinos y retorcidos. Todo una cortina de humo de palabrería buscando tapar la fechoría del Consejo de Ministros. Han salido casi todos con el argumentario ortopédico y previsible de la manida “confrontación” y los que no lo han seguido han metido la pata hasta el corvejón. Es el caso del ministro de Economía, Luis de Guindos, que ha sostenido con la suficiencia del teórico erudito que “en ningún país europeo los funcionarios trabajan 35 horas”. A través de Twitter, mi compañero Máximo Díaz-Cano le ha respondido con sarcasmo: “Francia, Portugal o Irlanda deben ser asiáticos”. Sonoro zasca. Y después de esta agresión a esta tierra y sus empleados públicos nos dicen que dejan las 35 horas en el sector público para 2018. ¿Por unos meses montan este disparate? Es que en el PP están desarbolados, van como pollos sin cabeza. Y siempre con la misma consigna: Contra Andalucía. No tienen arreglo.

Foto.EFE. Guindos y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

¡Menuda tropa!

Estas cuatro viñetas resumen de forma nítida y certera al nuevo Gobierno de la nación:

1. Un gobierno hecho a la imagen y semejanza de Mariano Rajoy, que es más de lo mismo, puro continuismo.

2. Un equipo que no parece preparado para el diálogo, el PP ya no tiene mayoría absoluta y ya no cabe la imposición y el rodillo, sino negociar y pactar todo;

3. Rajoy ha intentado resolver los problemas internos de su partido montando un ejecutivo de pesos y contrapesos: Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro. Estamos ante un gobierno más pensado en la clave interna del PP que en los ciudadanos.

4. Una vez más, Rajoy demuestra que no cree en la igualdad entre hombres y mujeres. El Gobierno no es paritario: ocho hombres, y con él nueve, por cinco mujeres se sientan en el Consejo de Ministros. Además, sitúa en el último lugar del protocolo del Gobierno al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Viñetas.– Idígoras&Pachi y Ricardo (El Mundo), Miki&Duarte (Grupo Joly) y Los Calvitos (elplural.com)

Mentira institucionalizada

La mentira en cualquier país de nuestro occidental representa un pecado capital que en política se paga caro. A la persona que es pillada en un embuste le cuesta el cargo. La exigencias democráticas y éticas de nuestros vecinos son mucho más altas que en España. Aquí no pasa nada. El Partido Popular nos tiene acostumbrados a maniobras arteras y las despacha con un desahogo que escandaliza a cualquiera con un mínimo de decencia política.

Ayer en el Congreso de los Diputados, en su comparecencia a la fuerza, el ministro de Economía nos brindó con naturalidad una versión de los hechos que contradecía la versión que había ofrecido el Gobierno, con el presidente en funciones en primera línea de fuego, por el fallido nombramiento de José Manuel Soria para el banco Mundial. Nos pretendían engañar el Ejecutivo y el PP con que la elección era fruto de un concurso público y que la persona seleccionada tenía que ser funcionaria. Pues ni una cosa ni la otra. Luis de Guindos reconoció sin empacho ante los diputados de la oposición que el nombramiento fue “discrecional”, un dedazo al ex ministro y amigo de Mariano Rajoy. No se le movió un músculo por el rubor.

Como tampoco se inmutaron, tras la renuncia de Soria ante el escándalo, por la designación exprés de un sustituto para el bien remunerado puesto que no era empleado público. En cualquier país de nuestro entorno el ministro después de esa comparecencia habría hechos las maletas y se habría ido a su casa. Esa respuesta honrosa no es moneda de uso corriente en España. Y así Rajoy y troupe viven instalados en la mentira porque no les pasa factura y no les supone ningún desgaste electoral. El PP ha institucionalizado la mentira como modus vivendi.

 

No se quieren enterar

El Gobierno de Mariano Rajoy se ha salido con la suya. El ministro de Economía, Luis de Guindos, no dará explicaciones en el Pleno del Congreso de los Diputados sobre el nombramiento frustrado de José Manuel Soria para un cargazo bien remunerado en el Banco Mundial. Como mucho y perdonándonos la vida, a tenor del tono empleado por la vicepresidenta, informará haciéndonos un favor en su comisión parlamentaria. Sostiene Soraya Sáenz de Santamaría que el Gobierno no tiene que rendir cuentas al estar en funciones y al no haberle otorgado su confianza la Cámara actual. El argumento utilizado tiene trampa. Esa vía de escape valdría quizá para decisiones pertenecientes a otra legislatura. Ya veremos que falla el Tribunal Constitucional tras el conflicto planteado por el Congreso en la breve legislatura anterior tras las reiteradas espantadas del Ejecutivo. Pero el dedazo de Rajoy a Soria se ha producido en la vigente legislatura. ¿O es que este Gobierno por estar en funciones puede hacer y deshacer a su antojo sin control alguno del Legislativo? ¿Este escándalo trufado de mentiras difundidas hasta el propio presidente no merece un debate parlamentario? Piensan en el PP que siguen con su cómoda mayoría absoluta y tiran de soberbia y prepotencia para no dar la cara en la casa de la representación del pueblo español por sus graves errores y sus desmanes en la gestión. No se quieren enterar de que esto ha cambiado.

¡Qué disparate!

El escandaloso nombramiento frustrado de José Manuel Soria para el Banco Mundial ha sido un auténtico despropósito para el Partido Popular, especialmente cuando Mariano Rajoy ansía apoyos para conseguir la investidura. Un disparate en todos los estadios del escándalo. Primero, por el mero nombramiento de un ex ministro que tuvo que dimitir por dos pecados capitales en política: evadir impuestos a través de paraísos fiscales y mentir. Segundo, por unas explicaciones peregrinas para intentar justificar lo injustificable y que luego se han demostrado falsas: no era imprescindible ser funcionario para acceder a un puesto cuantiosamente remunerado (226.000 euros anuales libres de impuestos) y se disfrazó de falso concurso público un ‘dedazo’ para devolver favores al amigo del presidente en funciones. Y tercero, el escándalo social que produce una jugada carente de ética y de estética, unido al malestar producido en sectores del propio PP, ha obligado a rectificar a la fuerza y perdiendo en un momento políticamente inoportuno otros jirones más de credibilidad y van… Todo era un enjuague difícil de digerir. A Rajoy, que ha participado activamente en la farsa, el tiro le ha salido por la culata. El enchufe de alta tensión a su colega Soria deja claro que en el entorno del aspirante a la investidura se sigue creyendo que se cuenta con una mayoría absoluta para hacer y deshacer a su antojo sin contar con nadie. Mal síntoma para seducir a otros grupos políticos para su investidura. La soberbia no suele ser buena consejera.

PD.- Cuentan por Madrid que la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, se está frotando las manos por la desgracia de Soria, su íntimo enemigo de partido. Queda por confirmar su papel en el estallido de esta crisis que ha afectado a su bando rival dentro del Consejo de Ministros. Se especula que el titular de Economía y proponente del canario para el puesto, Luis de Guindos, puede ser el que pague los platos rotos en un futuro no muy lejano.

Viñeta.– Ricardo, en El Mundo.

Vergonzoso premio

El Partido Popular celebró el segundo ‘no’ a la investidura de Mariano Rajoy encumbrando al ex ministro José Manuel Soria en el Banco Mundial, un cargo en representación de España con el suculento salario de 226.000 euros anuales libres de impuestos. El Ministerio de Economía de Luis de Guindos dio a conocer el nuevo destino del político canario justo al terminar la votación en el Congreso de los Diputados. Desde el Gobierno se jugó torticeramente para que esta bochornosa designación no contaminara el debate y fuera un elemento más en contra de un Rajoy que ya tenía asegurado un segundo revés. Ha sido una respuesta chulesca, autoritaria y vergonzosa de quienes aspiran seguir en la Moncloa. Se oculta una información de manera intencionada porque Soria tuvo que dimitir por dos razones letales e inasumibles en democracia: la primera, tener negocios en paraísos fiscales para evadir impuestos y la segunda, mentir contumazmente una vez conocidas sus actividades pasadas a través de los papeles de Panamá.

El premio del presidente en funciones a su ángel caído ha sido un puesto de alta representación y con unas retribuciones desorbitadas. Mal mensaje se manda a la ciudadanía: se recompensa al que ha metido la pata y tiene un expediente manchado. Se le ofrece una puerta giratoria injustificable. El compromiso del PP con la regeneración democrática es cero, todo de boquilla, firme los acuerdos que firme para corregir el rumbo. Como dice el refrán, la cabra siempre tira al monte. Se cree la derecha que España es su cortijo y actúa como si no tuviera que dar cuentas a nadie. Viven instalados aún en el desahogo y en el rodillo. Designar a Soria para un cargo institucional es una tomadura de pelo, un burla a los ciudadanos. Impresentable. No albergo ninguna esperanza a que den marcha atrás pese a este gran escándalo.

Foto.El Español.

Tirón de orejas

La Comisión Europea y el Eurogrupo le han dado un serio toque de atención al Gobierno de España por su gestión presupuestaria. Lo que traducido al román paladino es un tirón de orejas en toda regla. Dicen estas dos instancias comunitarias que España no cumplirá con el déficit ni este año ni en 2016. Y no sólo se queda ahí: deja caer habrá que cambiar las cuentas del próximo ejercicio. El mensaje que llega desde Bruselas supone un fuerte varapalo a la euforia de Mariano Rajoy y el PP. No sólo han cometido la aberración democrática de hacer cinco presupuestos cuando el mandato de una legislatura es de cuatro años, sino que en la Unión Europea han dejado al descubierto el intento de convertir las cuentas de 2016 en mercancía electoralista para las generales del 20 de diciembre. Rajoy se ha pasado de frenada y los platos rotos los tendrá que pagar el Gobierno que salga de las urnas. Esta barra libre presupuestaria, este tirar con pólvora de rey de la derecha política, obligará al nuevo Ejecutivo a recortar gasto público o a aumentar los impuestos para cuadrar las cuentas. La jugada del PP no puede ser más perversa. Usa lo que es de todos para su estrategia electoral y las consecuencias de su error serán colectivas. Otro motivo más para el cambio político en España. Y van…

Foto.EFE. El ministro español de Economía, Luis de Guindos (derecha), conversa con el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

Una historia real

En las próximas líneas quiero exponer una historia real que demuestra cuán vulnerables están los trabajadores como consecuencia de la reforma laboral con las que nos castigó el Gobierno de Mariano Rajoy y el PP. Para evitar males mayores a la persona afectada voy a omitir su nombre y el de la empresa.

Esta mujer trabaja en el sector comercio y es la responsable de una franquicia con una veintena de establecimientos y más de un centenar de empleados a su cargo. Me asegura que su móvil no deja de sonar en todo el día y que se multiplica para atender tantos frentes. Esta semana se produce un cambio en la titularidad de la empresa. El nuevo propietario desembarca en el negocio con la guadaña de la reforma laboral. De sopetón anuncia que a partir de ahora cobrarán el 38% del sueldo que tenían firmado en su contrato haciendo valer insensiblemente la normativa laboral vigente. Ganaba 1.000 euros por dirigir un grupo de tiendas y pasará a 380. Una decisión que será legal pero supone un atraco a los empleados. A algunos casi les costará dinero acudir a su puesto de trabajo con tamaño recorte.

Ese el escenario desolador que nos deja el PP con su reforma laboral. Esto le está pasando a mucha gente, que ahora trabaja más y ganas menos de la mitad que antes. Y encima tienes sobre la cabeza la espada de Damocles del despido: y si no te gusta, ahí tienes la puerta. Ésta es la realidad, la de trabajadores con sueldos muy bajos y teniendo que tragar porque en la calle hace mucho frío, y no que la gente ya no tiene miedo a perder su empleo, como ufanamente sostiene el ministro de Economía, Luis de Guindos. Uno de cada tres trabajadores gana en España menos de 645 euros. Así cuesta mucho llegar a final de mes.

Nota.– En la próxima legislatura, cuando el PP pierda, la primera decisión ha de ser derogar la reforma laboral.

Farolillo rojo

Aquí Mariano Rajoy sacando pecho sobre la marcha de nuestra economía y en Europa sacándonos los colores cada dos por tres. El Financial Times, el periódico de la City londinense, sitúa a nuestro ministro de Economía, Luis de Guindos, como el peor de Europa. En su ránking de responsables económicos de 19 países del viejo continente, Guindos ocupa el farolillo rojo. Por detrás incluso de su homólogo griego, y eso que las políticas de austeridad seguidas a pies juntillas por la derecha gobernante tiene a Grecia hecha unos zorros. Nuestro país ha perdido posiciones porque en la etapa socialista la titular de entonces, Elena Salgado, estaba en la mitad de la tabla.

Pues en manos del ministro europeo peor valorado ha dejado Rajoy la recuperación de la economía española. Quizá por eso estemos tardando tanto tiempo en salir de la crisis y los mínimos indicios de mejoría sólo se perciben en indicadores macroeconómicos y no llegan a las familias. El crecimiento, por el momento, es muy tímido y la gestión del PP está incrementando la brecha de la desigualdad, haciendo cada vez más pobres a los trabajadores y a las clases medias. Con este triste expediente es lógico que a Guindos lo coloquen el último de la fila.

Miedo queda

Si Mariano Rajoy terminó 2014 embriagado de triunfalismo, uno de los miembros de su gabinete, el ministro de Economía, Luis de Guindos, ha comenzado este 2015 contagiado de la euforia de su jefe. Dice Guindos que los españoles ya no tienen miedo a perder su puesto de trabajo. Con cinco millones y medio españoles en desempleo, según las Encuesta de Población Activa, y una previsión de todos los organismos nacionales e internacionales de que la tasa de paro tardará en reducirse años, las palabras del ministro resultado un chiste de mal gusto. La recuperación de la economía española la queremos todos, las declaraciones propagandísticas nos molestan a la inmensa mayoría. El año que hoy estrenamos ofrecerá mejores datos económicos y para el empleo. Pero resulta poco serio lanzar las campanas al vuelo. La realidad es que los puestos de trabajo que se crean son precarios, parciales y con salarios más bajos, debido fundamentalmente a la reforma laboral aprobada por el Ejecutivo del PP. Por tanto, por mucho que diga el ministro el que tiene empleo sigue teniendo pavor a perderlo. En la calle sigue haciendo mucho frío.