Noticias inquietantes

El Gobierno de la nación no sólo está ejecutando recortes de derechos y conquistas sociales. Además, nos está colando un tijeretazo sibilino a las libertades. En su planes se dibuja un horizonte de estado policial y se aleja el estado social y democrático de derecho que consagra la Constitución. Os dejo algunas noticias que me han inquietado en los últimos meses por el retroceso evidente que suponen:

♦ El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, ha anunciado que la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal incluirá “un sistema severo de sanciones administrativas” para evitar las filtraciones en los casos en los que una investigación esté protegida por el secreto de sumario. (Lee más en Ideal)

La vicepresidenta y portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha lanzado un recordatorio que tiene mucho de amenaza para el conjunto de los fiscales de este país: les ha recordado que “todos” pueden ser cesados si pierden la confianza de Eduardo Torres Dulce, el fiscal general puesto por el PP. (Lee más en DiarioProgresista)

♦ “La libertad de información tiene un límite”. Así de claro lo tiene el vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano. En su opinión en la difusión de los papeles de Bárcenas se ha producido una “libertad de información irresponsable”. (Lee más en eleconomista.es)

♦ Artimañas del ministro para meter miedo a los medios. Montoro sigue amenazando a los medios: “A veces los creadores de opinión tienen problemas con Hacienda”. También arremetió contra los artistas y los partidos. (Lee más en Periodista Digital)

♦ El Gobierno está dispuesto a analizar con “mucho interés” las propuestas o enmiendas presentadas a la reforma laboral relativas a un cambio en la Ley de Huelga, después de que la patronal haya pedido una nueva regulación de este derecho. (Lee más en La Razón)

♦ El Ministerio del Interior está estudiando que la próxima Ley de Seguridad Ciudadana prohíba la captación, tratamiento o difusión en Internet de imágenes de agentes en el ejercicio de sus funciones si ponen en riesgo su persona o la operación en la que están trabajando. (Lee más en el Huffington Post)

♦ En Justicia vuelven los 80. Vuelven las normas que se aplicaron entonces. Si mantiene sus propuestas y no a ellas en favor del consenso, Gallardón será también uno de los miembros del Gobierno de Rajoy que dejará una mayor impronta conservadora a su gestión. (Lee más en El País)

♦ La Policía consignó en dos atestados distintos, dirigidos a sendos jueces de Instrucción de Madrid, el perfil político e ideológico del abogado Erlantz Ibarrondo, de izquierdas y próximo a los movimientos sociales, al considerar esos datos relevantes para catalogar ante los respectivos magistrados a las personas a las que él mismo defendía en esas causas. (Lee más en Público)

♦ Ayudar a inmigrantes irregulares podría ser penado con la cárcel. La reforma del Código Penal puesta en marcha por Gallardón deja en manos del Ministerio Fiscal la posibilidad de perseguir a quienes presten su hospitalidad a extranjeros no comunitarios. (Lee más en Público)

♦ Alberto Ruiz Gallardón: «La malformación del feto no será ya un supuesto para abortar». (Lee más en La Razón)

♦ Los obispos españoles están cerca de apuntarse una de sus mayores victorias educativas de los últimos 35 años. Han negociado en silencio hasta conseguir que el proyecto de ley de enseñanza que ha presentado esta semana el Gobierno de Mariano Rajoy colme una de sus históricas reivindicaciones: que los alumnos que elijan no cursar la asignatura de Religión tengan que estudiar una materia alternativa fuerte. (Lee más en El País)

Muchas de estas noticias tienen como protagonista a Gallardón, un dirigente considerado moderado que está demostrando que detrás de esa falsa imagen se esconde un político muy de derechas, más reaccionario que la media de un gobierno ya de por sí muy retrógrado.

Injerencias políticas en RTVE

No es de mi cosecha. Lo afirma con crudeza el Consejo de Europa, organismo integrado por 47 países encargado de promover los principios democráticos en el viejo continente, en un documento sobre la libertad en los medios de comunicación. Pues bien, esta institución expresa su preocupación por las injerencias políticas en RTVE y de otros cinco países europeos (Hungría, Italia, Rumanía, Serbia y Ucrania). En el caso español, el Consejo de Europa certifica oficialmente la percepción generalizada de manipulación en los servicios informativos (diarios y no diarios) que está haciendo que la audiencia huya despavorida de la cadena pública ante los desmanes de los directivos empotrados en la casa por el Partido Popular. El informe es concluyente: “Es necesario proteger a las emisoras públicas de las injerencias partidistas. Los puestos directivos no deben estar destinados a personas con una clara afiliación política. Las radios y televisiones públicas deben establecer códigos de conducta internos para asegurar la independencia en el trabajo de los periodistas”.

En otro punto, el texto censura la “presión política” e invita a la Unión Europea a colaborar con estos gobiernos para corregir estas desviaciones democráticas. Desde que desembarcaron los hombres de la gaviota en Torrespaña (Leopoldo González-Echenique y Julio Somoano) han vuelto las maniobras arteras y las prácticas manipuladoras de la etapa de Alfredo Urdaci. Se han cargado de un plumazo una RTVE de calidad, independiente y comprometida con la sociedad construida gracias a los cambios legislativos promovidos por el Gobierno socialista. Los profesionales de la casa vienen denunciando amargamente la vuelta a la televisión de partido. El severo toque de atención del Consejo de Europa coloca a nuestro país en una situación comprometida a los ojos de nuestros socios europeos. Un representante del PP, Pedro Agramunt, citado por elplural.com, ha querido matar al mensajero y de camino culpar a la oposición de estar detrás del varapalo. No hay más ciego que quien no quiere ver.

Foto.– Somoano y Echenique, los dos primeros por la izquierda, con Rajoy.

Rayando la censura

El Partido Popular y sus representantes institucionales no digieren bien la libertad de información. Se permiten licencias muy poco compatibles con la democracia. Cuentan además con el apoyo acrítico de un imperio mediático de corte conservador que aplica un obsceno doble rasero, pasando la mano a los de su estirpe y cargando las tintas contra los adversarios ideológicos. A las ya tradicionales ruedas de prensa sin preguntas, se suman presiones disuasorias más o menos explícitas y un sinfín de cortapisas y obstáculos para el trabajo de los profesionales.

En el vídeo podemos ver la retención (en el sentido literal de la palabra) a la periodista Marta Nebot, del programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco, por algo tan ominoso como acercarse a preguntar por las dramáticas cifras del paro de nuestro país a la ministra de Empleo, Fátima Báñez. Hace tan sólo unos días a un reportero de El Intermedio, el magazine humorístico de El Gran Wyoming en La Sexta, se le impidió la entrada a un acto de la alcaldesa de Ana Botella en un colegio. ¿Cuál será el próximo episodio de limitación al ejercicio de informar? Casos como éstos frisan con la censura. Así también lo interpreta Telecinco.

El desatino se multiplica con la explicación del responsable de comunicación de Repsol al “secuestro exprés”, usando palabras de la propia Nebot en su cuenta de Twitter. “Son medios oficiales“, arguyó sin rubor al ser cuestionado porque se permitía grabar a otras cámaras. Una contestación tan desafortunada que nos retrotrae a los tiempos ya lejanos de la dictadura. Estimado compañero, o lo que seas, la Constitución española consagra la libertad de prensa. Repásate el artículo 20. Si se quiere hacer un acto privado, cualquiera está en su pleno derecho, pero que no se invite y no acrediten a los medios para luego coartar su labor.

PD.- Marta Nebot no tiene mucha suerte con el PP. Hace unos años, cuando era reportera de Cuatro, en un arrebato de chulería Aznar le coló un bolígrafo en el escote como única respuesta a una pregunta periodística. Bochornoso.

#SoyPeriodista

Quiero hoy celebrar el día de los periodistas suscribiendo el manifiesto de la Federeración de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) en defensa del periodismo, una profesión (la mía) que está atravesando la peor crisis de su historia, al menos, desde que reconquistamos la democracia en nuestro país. Esta crisis tiene fundamentalmente una drámatica componente laboral, con una destrucción brutal de empleo y un aumento alarmante de la precariedad en la empresa informativa. Junto a esto, el atrincheramiento ideológico y la pérdida de los valores dentológicos por la preeminencia del interés particular frente a su función social y la renuncia a la verdad conforman un cóctel explosivo que degrada y desacredita una profesión que constituye un pilar imprescindible para el buen funcionamiento de las sociedades democráticas. Así, me parece más oportuno que nunca este llamamiento de la FAPE, que debe ser atentido por los poderes públicos:

“QUE la libertad de información se debilita cuando el periodismo se convierte en una fuente de manipulación, de sensacionalismos, de odios y de defensa de intereses ajenos al bien común. 

QUE esa misma libertad queda dañada cuando se convocan ruedas de prensa sin derecho a preguntas y cuando los representantes públicos se niegan a comparecer para dar cuenta de sus actividades en el ejercicio del poder. 

QUE es necesario el ejercicio responsable del periodismo por parte de periodistas y editores, basado en el cumplimiento de normas éticas y deontológicas  y en valores como la integridad y el rigor.

 QUE la supeditación de la ética a la dictadura de la audiencia conduce a la inmoralidad y a la ilegalidad, como nos ha demostrado en el Reino Unido el caso del News of the World. 

QUE el derecho de información y la libertad de expresión pierden fuerza y eficacia cada vez que desaparece un medio. 

QUE unos periodistas mal pagados, y más si no perciben salario alguno, difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes, sean del tipo que sean,  para difundir informaciones sesgadas, interesadas y en algunos casos falsas. 

QUE el elevado paro en el sector está propiciando que los editores abonen cantidades humillantes a colaboradores y free lance. 

 QUE los Gobiernos y las instituciones no pueden mirar hacia otro lado cuando empresarios sin escrúpulos quieren convertir un espacio de libertad, como es un medio de comunicación, en un taller de esclavos ofreciendo empleos sin remuneración. 

QUE el futuro del periodismo está en la calidad del contenido que elaboren los periodistas sea en el soporte que sea. Si los medios renuncian, como están haciendo, a las buenas historias, a los buenos reportajes de investigación, a las buenas crónicas de los corresponsales,  poco podrán hacer para convencer al usuario de que es necesario pagar por los contenidos. 

QUE las administraciones tienen que incentivar los proyectos de los periodistas emprendedores que buscan alternativas a la crisis con ideas valientes y novedosas. 

QUE la defensa de la libertad de prensa, del derecho de información y del ejercicio de un periodismo digno y dignamente remunerado,  atañe también a las instituciones y a los ciudadanos.”

Una Constitución contra las cuerdas

Esta maldita crisis económica y la gestión que se está haciendo de ella por la coacción del poder financiero están poniendo contra las cuerdas el marco constitucional que se alumbró hace hoy 34 años. Derechos fundamentales y conquistas sociales que parecían inalienables se encuentran ahora en cuarentena. El derecho a una sanidad universal y a una educación pública, a la vivienda, a la protección social, a un modelo de estado redistributivo e inspirado en la igualdad de los ciudadanos vivan donde vivan, la separación de Estado e Iglesia en un estado aconfesional… La lista sería interminable y supone una agresión irreparable a nuestro pacto de convivencia. Los recortes impuestos desde fuera y ejecutados con cierto sadismo por el Gobierno de Rajoy están desamortizando el estado social y democrático de derecho que ampara nuestra carta magna. Los peligros que nos acechan son tantos y tan perversos que conviene reparar en otros intangibles de la democracia que se quieren convertir en almoneda. Por deformación profesional y por convicción democrática, me preocupan también los retrocesos en materia de libertad de expresión y en libertad de información. Sin duda, sin periodismo no hay democracia. Por eso, reivindico hoy el derecho de la ciudadanía a tener acceso a una información veraz, que se cuenten las cosas como son sin cortapisas legales y sin la contaminación deleznable de los intereses económicos. En este día más que nunca tenemos que recuperar y fortalecer el espíritu y la letra de nuestra Constitución. Ha de ser nuestro salvoconducto para sortear esta crisis y encarar el futuro con la bandera de la libertad, la igualdad y la justicia social.

Viñeta.- Forges en El País.

Libertad de información

Los medios de comunicación juegan un papel esencial en las sociedades democráticas. Cuando se recorta o se limita el ejercicio del periodismo, se achica la democracia. Hago estas consideraciones al hilo de la detención de una reportera gráfica de La Sexta, Ana García, mientras grababa en Sevilla una protesta contra los desahucios. Lo que nunca puede quedar en tela de juicio es la libertad de información. Los periodistas tienen que estar donde pasa la noticia y poder contarlo. Le guste o no a los poderes públicos. Los medios ejercer la función social de mediar entre las instituciones y los ciudadanos. Limitar esa posibilidad supone un retroceso democrático intolerable. Cuando se impone la censura, se coarta la transparencia y la verdad.

PD.- La Sexta me ha ofrecido la posibilidad de valorar este desagradable episodio y me he manifestado en estos términos: ver vídeo.

Régimen de terror en RTVE

Cuando el Partido Popular entra por la puerta de los medios públicos, la verdad y la independencia saltan por la ventana. La derecha usa y abusa de lo que es de todos y pagamos con nuestros impuestos, se apropia de este patrimonio público y lo pone a su servicio sin importarle ni el interés general ni el derecho constitucional del ciudadano a una información veraz. Ese comportamiento poco democrático lo practica sin escrúpulos allí donde gobierna. No se detiene ante nada: proscribe la libertad de información, impone la censura y persigue a los profesionales que no pasan por su aro de indignidad e impudicia.

La manipulación campa a sus anchas en RTVE. El Partido Popular se ha cargado de un plumazo el prestigio y el reconocimiento general conquistado en los últimos años de la corporación, gracias al marco normativo impulsado por el Gobierno socialista para garantizar la neutralidad y la libertad de información. Al entrar como elefante en cacharrería, en menos de un año la audiencia ha abandonado espantada la radio y la televisión públicas por su sectarismo. El Gobierno de Rajoy está reeditando a las bravas un nuevo modelo Urdaci, donde la información es una materia prima manipulable que se sirve en función de criterios políticos y no periodísticos.

Los profesionales de RTVE han hecho público un rotundo basta ya y dan la voz de alarma por la purga interna y la tendenciosidad de sus contenidos.  En un comunicado, el Consejo de Informativos, órgano que representa a los periodistas de la cadena, da cuenta de “numerosas quejas y peticiones de amparo debido a las intromisiones y coacciones”. La cacería ha llegado hasta Informe semanal, posiblemente el programa más veterano en la parrilla de TVE y quizá el que goce de más reputación. Varios profesionales han sido expulsados del programa o amonestados por negarse a firmar reportajes con una línea parcial, contraria al comportamiento de un medio público. La independencia de los profesionales de la casa se garantiza en el Estatuto de Información y al Manual de Estilo de la corporación, documentos que la actual dirección considera papel mojado. El Gobierno ha colocado en Torrespaña a perros de presa, con Julio Somoano a la cabeza, que ejecutan órdenes directas desde la Moncloa.

Foto.elplural.com. Rajoy, con Somoano (izquierda) y el presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique.