Reacción digna

Los periodistas empiezan a estar hartos del estilo que impuesto la administración Trump. No están los profesionales de la información para recibir presiones o indicaciones sobre cómo hacer su trabajo. Su labor es contar los acontecimientos con neutralidad y misión de servicio público. Lo que hace la portavoz de la Casa Blanca no es más que limitar un derecho constitucional con la libertad de información. Y por eso me parece muy digna y oportuna la reacción de Brian Karem, corresponsal político de The Centinel, ante la intromisión de Sarah Huckabee en el quehacer periodístico. Si no se defiende lo que se hace desde el rigor y la profesionalidad, nadie será respetado un gabinete Trump con ínfulas autoritarias.

Menudo enganche

Menudo enganche entre el director de Al Rojo Vivo, Antonio García Ferreras, y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. La razón asiste al periodista y el enroque deja en evidencia al político. Iglesias no encaja bien la crítica, no acepta la verdad tan acostumbrado a su posverdad, vive tan ensimismado en su burbuja de emociones y creencias personales que desprecia las opiniones discrepantes y no acepta los hechos que desmontan su relato virtual. Superado su ‘bautizo’ político, los dirigentes de Podemos están sometidos al mismo escrutinio que el resto de representantes públicos. Quieren medios de comunicación que bailen a su son, no admiten la libertad de información y, como algunos mesías surgidos al calor de las protestas, se instalan en la retórica de la intransigencia o incluso llegan a la amenaza. Ya han pasado su etapa de virginidad. Son sus actos y sus medidas los que se someten a examen y no el supuesto edén que predican. Anda últimamente Iglesias siempre con el ceño fruncido, malencarado y malhumorado, se le ha caído la piel de cordero y cada vez muestra más su vis de enfant terrible. Llega a Vistalegre 2 y quiere ser entronizado sin ningún tipo de contrapeso. Qué pronto se ha pasado de los círculos al absolutismo. Para este viaje…

Martilleo de hechos

Ya no me sorprende el simplismo de Mariano Rajoy en el análisis político. Ni a mí ni a los a la gran mayoría de “españoles, muy españoles, mucho españoles“. Nos hemos vacunado contra los discursos fútiles del actual inquilino de la Moncloa. Dice el presidente que el desgaste vertiginoso del Partido Popular se debe “al martilleo constante de las televisiones con la corrupción“. No a los hechos en sí, tan execrables y desalentadores en democracia vengan de donde vengan, sino al ejercicio del derecho constitucional de difundir información veraz y del ciudadano a recibirla. Ese runrún pertinaz del mundo marrón del PP (me atrevo a parafrasear desvirtuando esa letra de Estopa y Rosario) lo único que ha hecho es aflorar una realidad que no han querido o no han sabido ver en la sede de la gaviota en la madrileña calle Génova. Ese repiqueteo ha socavado la confianza de su electorado, unido a la falta de una acción contundente para cortar de raíz comportamientos reprobables. Se han puesto de perfil y entre col y col, un SMS, “Luis, sé fuerte” o un despido en diferido en forma de simulación. Rajoy ha puesto el ojo siempre en el lugar equivocado: que si Matas era el modelo, que si estaba delante, detrás o al lado de Camps, que si Rita (Barberá)eres la mejor“… Que no son los medios de comunicación, lo que son tozudos son los hechos… Gürtel, Púnica, Rato, Brugal, Emarsa, Imelsa, Palma Arena, Troya… El PP de Aznar se declaró incompatible contra la corrupción. El tiempo ha desmentido esa afirmación. Las cañas se le han vuelto lanzas: no ha buscado combatir la corrupción, sino usarla como ariete contra sus adversarios políticos. Hoy recoge las tempestades de los vientos que ha sembrado y de su quietud exasperante.

Foto.- Vanity Fair.

Mordaza y censores

La libertad de expresión se ha devaluado en este país en las últimas horas. La aprobación de la ley mordaza supone un retroceso a tiempos oscuros y nos aleja de los países de nuestro entorno. Qué antiguo y qué de derechas es el Partido Popular. Estos más de tres años de gestión de Mariano Rajoy se resumen en recortes y más recortes de derechos y libertades. El texto sólo responde a sus prejuicios ideológicos y no a las necesidades y demandas de la sociedad española. Hoy nuestro país ofrece una imagen más sombría. No es de extrañar que recién aprobada la flamante ley de Seguridad Ciudadana está ya recurrida ante el Tribunal Constitucional por vulneración de derechos fundamentales. El PSOE rechaza el castigo como uso preferente y la instauración de un Estado Policial.

Y en esta línea de silenciar toda la crítica social se han conocido dos noticias que ejemplifican el carácter censor de la derecha. Lo llevan en su ADN. Mediaset, la empresa propietaria de Cuatro y Telecinco, ha destituido al periodista Jesús Cintora por presiones directas desde la Moncloa. No tienen bastante con la manipulación de los medios públicos, usando lo que es de todos para sus intereses particulares, sino que meten sus tentáculos en los privados. Está claro que al PP no le gustan las voces discordantes, las que no responden al argumentario que reparte a diario la gaviota mensajera. No parece tampoco muy democrática la instrucción de la dirección de RTVE restringiendo lo que difunden los empleados de TVE y RNE en sus perfiles profesionales de Twitter o Facebook. La corporación les prohíbe que publiquen cualquier tipo de noticia que no haya pasado antes el visto bueno del organismo oficial. Casualmente, esta orden coincide en el tiempo con la aprobación de ley mordaza. ¿Y dónde queda la libertad de expresión consagrada en nuestra Constitución? Pisoteada por los censores.

Profesión de riesgo

Los periodistas Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova ya llevan 24 horas en casa. Han pasado más de seis meses de secuestro por intentar informar de la cruenta guerra de Siria. Sus captores pretendían cercenar el derecho a la información sobre un conflicto en el que se está derramando mucha sangre a espaldas de la comunidad internacional. Como colega de profesión y sobre todo como ciudadano, me sumo a la alegría por su regreso y me preocupa que una treintena de informadores, nueve extranjeros, sigan en cautiverio. Mi solidaridad con estos compañeros que han pasado este mal trago con final feliz y con los que aún no han conseguido su libertad. Ejercer la profesión de periodista tiene sus riesgos. Espinosa y García Vilanova pueden dar buena fe de ello.

Como también los reporteros Juan Ramón Robles, Mario Munera y Gabriel Pecot, que han denunciado agresiones de las fuerzas del orden mientras cubrían el sábado la manifestación del 29-M en Madrid (hay un vídeo que no deja dudas). Este episodio ha sido condenado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Uno de los pilares fundamentales de una democracia es la libertad de información y de expresión. Confiemos en que en esta orgía de recortes de derechos y libertades públicas la derecha gobernante no nos conduzca a la oscuridad informativa y recupere métodos de otros tiempos que jamás deberían volver… Los cambios que quiere introducir el Gobierno de Mariano Rajoy en este ámbito, en especial en la ley de Seguridad Ciudadana, nos hace temernos lo peor. Hasta el Consejo General del Poder Judicial considera inconstitucionales varios artículos de esta futura norma. Veremos.

Foto.EFE. Espinosa, en primer plano, y García Vilanova, con sus familias a su llegada a España.

Un exabrupto inadmisible

Los micros abiertos suelen jugar malas pasadas. En este caso han cazado un exabrupto del ministro de Economía, Luis de Guindos, hacia los periodistas: “Es alucinante… que se vayan a tomar por culo“. En el Partido Popular están tan acostumbrados al plasma o dar la palabra en las ruedas de prensa sólo a determinados medios que se molestan con las preguntas incómodas de los profesionales de la información. El deber del periodista es preguntar sobre los asuntos de actualidad y desde luego la respuesta del cargo público no puede ser ni palabras malsonantes ni hacer mutis por el foro. La trasparencia y la rendición de cuentas del político son indispensables en democracia. Algunos, en cambio, prefieren las leyes mordazas y las limitaciones de la libertad de información. A De Guindos no le queda más remedio que pedir disculpas, saber gestionar para sus adentros su mal humor y aceptar las reglas del juego democrático. Este tipo de desplantes resultan inadmisibles.

El panfletismo de Losantos

(Los pasajes más incendiarios van del minuto 3:20 al 9:12; del 10:50 al 15:50; del 17:18 al 19:47; del 20:11 al 20:35; del 21:37 al 24:10)

(Parrafada iracunda del 2:27 al 14:15)

Federico Jiménez Losantos se despachó ayer a gusto contra la sentencia del caso Faisán. Como no le ha gustado el fallo de la Audiencia Nacional, no dejó títere con cabeza, desacreditó el entramado institucional español y despotricó contra todos con un lenguaje agresivo, subversivo y ‘matonil’ con perlas que trascienden con mucho la libertad de expresión y de información. Por ejemplo, el filólogo defendió “volar” o “quemar” ese tribunal (vídeo 2, 11:50) y también “entrar con un lanzallamas y después de limpiado con zotal, dedicarlo a comedor de Cáritas […], rectifico: una voladura controlada sería más eficaz” (vídeo 1, 6:15). Esas formas de expresión se aproximan, por no decir que sobrepasan, la apología de la violencia. Esto desde luego no es periodismo. Es más bien ‘panfletismo’, una dinámica que genera un peligroso germen para la arquitectura democrática y en la convivencia en nuestro país.

Para contrarrestar esta valoración de trinchera y (cuasi) difamatoria, un contrapunto a través de otras cabeceras:

El País (editorial): Sentencia sensata.

eldiario.es: El tribunal corrige al PP y a su fiscal general: el soplo del Faisán solo buscaba el fin de ETA.

 

Noticias inquietantes

El Gobierno de la nación no sólo está ejecutando recortes de derechos y conquistas sociales. Además, nos está colando un tijeretazo sibilino a las libertades. En su planes se dibuja un horizonte de estado policial y se aleja el estado social y democrático de derecho que consagra la Constitución. Os dejo algunas noticias que me han inquietado en los últimos meses por el retroceso evidente que suponen:

♦ El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, ha anunciado que la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal incluirá “un sistema severo de sanciones administrativas” para evitar las filtraciones en los casos en los que una investigación esté protegida por el secreto de sumario. (Lee más en Ideal)

La vicepresidenta y portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha lanzado un recordatorio que tiene mucho de amenaza para el conjunto de los fiscales de este país: les ha recordado que “todos” pueden ser cesados si pierden la confianza de Eduardo Torres Dulce, el fiscal general puesto por el PP. (Lee más en DiarioProgresista)

♦ “La libertad de información tiene un límite”. Así de claro lo tiene el vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano. En su opinión en la difusión de los papeles de Bárcenas se ha producido una “libertad de información irresponsable”. (Lee más en eleconomista.es)

♦ Artimañas del ministro para meter miedo a los medios. Montoro sigue amenazando a los medios: “A veces los creadores de opinión tienen problemas con Hacienda”. También arremetió contra los artistas y los partidos. (Lee más en Periodista Digital)

♦ El Gobierno está dispuesto a analizar con “mucho interés” las propuestas o enmiendas presentadas a la reforma laboral relativas a un cambio en la Ley de Huelga, después de que la patronal haya pedido una nueva regulación de este derecho. (Lee más en La Razón)

♦ El Ministerio del Interior está estudiando que la próxima Ley de Seguridad Ciudadana prohíba la captación, tratamiento o difusión en Internet de imágenes de agentes en el ejercicio de sus funciones si ponen en riesgo su persona o la operación en la que están trabajando. (Lee más en el Huffington Post)

♦ En Justicia vuelven los 80. Vuelven las normas que se aplicaron entonces. Si mantiene sus propuestas y no a ellas en favor del consenso, Gallardón será también uno de los miembros del Gobierno de Rajoy que dejará una mayor impronta conservadora a su gestión. (Lee más en El País)

♦ La Policía consignó en dos atestados distintos, dirigidos a sendos jueces de Instrucción de Madrid, el perfil político e ideológico del abogado Erlantz Ibarrondo, de izquierdas y próximo a los movimientos sociales, al considerar esos datos relevantes para catalogar ante los respectivos magistrados a las personas a las que él mismo defendía en esas causas. (Lee más en Público)

♦ Ayudar a inmigrantes irregulares podría ser penado con la cárcel. La reforma del Código Penal puesta en marcha por Gallardón deja en manos del Ministerio Fiscal la posibilidad de perseguir a quienes presten su hospitalidad a extranjeros no comunitarios. (Lee más en Público)

♦ Alberto Ruiz Gallardón: «La malformación del feto no será ya un supuesto para abortar». (Lee más en La Razón)

♦ Los obispos españoles están cerca de apuntarse una de sus mayores victorias educativas de los últimos 35 años. Han negociado en silencio hasta conseguir que el proyecto de ley de enseñanza que ha presentado esta semana el Gobierno de Mariano Rajoy colme una de sus históricas reivindicaciones: que los alumnos que elijan no cursar la asignatura de Religión tengan que estudiar una materia alternativa fuerte. (Lee más en El País)

Muchas de estas noticias tienen como protagonista a Gallardón, un dirigente considerado moderado que está demostrando que detrás de esa falsa imagen se esconde un político muy de derechas, más reaccionario que la media de un gobierno ya de por sí muy retrógrado.

Injerencias políticas en RTVE

No es de mi cosecha. Lo afirma con crudeza el Consejo de Europa, organismo integrado por 47 países encargado de promover los principios democráticos en el viejo continente, en un documento sobre la libertad en los medios de comunicación. Pues bien, esta institución expresa su preocupación por las injerencias políticas en RTVE y de otros cinco países europeos (Hungría, Italia, Rumanía, Serbia y Ucrania). En el caso español, el Consejo de Europa certifica oficialmente la percepción generalizada de manipulación en los servicios informativos (diarios y no diarios) que está haciendo que la audiencia huya despavorida de la cadena pública ante los desmanes de los directivos empotrados en la casa por el Partido Popular. El informe es concluyente: “Es necesario proteger a las emisoras públicas de las injerencias partidistas. Los puestos directivos no deben estar destinados a personas con una clara afiliación política. Las radios y televisiones públicas deben establecer códigos de conducta internos para asegurar la independencia en el trabajo de los periodistas”.

En otro punto, el texto censura la “presión política” e invita a la Unión Europea a colaborar con estos gobiernos para corregir estas desviaciones democráticas. Desde que desembarcaron los hombres de la gaviota en Torrespaña (Leopoldo González-Echenique y Julio Somoano) han vuelto las maniobras arteras y las prácticas manipuladoras de la etapa de Alfredo Urdaci. Se han cargado de un plumazo una RTVE de calidad, independiente y comprometida con la sociedad construida gracias a los cambios legislativos promovidos por el Gobierno socialista. Los profesionales de la casa vienen denunciando amargamente la vuelta a la televisión de partido. El severo toque de atención del Consejo de Europa coloca a nuestro país en una situación comprometida a los ojos de nuestros socios europeos. Un representante del PP, Pedro Agramunt, citado por elplural.com, ha querido matar al mensajero y de camino culpar a la oposición de estar detrás del varapalo. No hay más ciego que quien no quiere ver.

Foto.– Somoano y Echenique, los dos primeros por la izquierda, con Rajoy.

Rayando la censura

El Partido Popular y sus representantes institucionales no digieren bien la libertad de información. Se permiten licencias muy poco compatibles con la democracia. Cuentan además con el apoyo acrítico de un imperio mediático de corte conservador que aplica un obsceno doble rasero, pasando la mano a los de su estirpe y cargando las tintas contra los adversarios ideológicos. A las ya tradicionales ruedas de prensa sin preguntas, se suman presiones disuasorias más o menos explícitas y un sinfín de cortapisas y obstáculos para el trabajo de los profesionales.

En el vídeo podemos ver la retención (en el sentido literal de la palabra) a la periodista Marta Nebot, del programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco, por algo tan ominoso como acercarse a preguntar por las dramáticas cifras del paro de nuestro país a la ministra de Empleo, Fátima Báñez. Hace tan sólo unos días a un reportero de El Intermedio, el magazine humorístico de El Gran Wyoming en La Sexta, se le impidió la entrada a un acto de la alcaldesa de Ana Botella en un colegio. ¿Cuál será el próximo episodio de limitación al ejercicio de informar? Casos como éstos frisan con la censura. Así también lo interpreta Telecinco.

El desatino se multiplica con la explicación del responsable de comunicación de Repsol al “secuestro exprés”, usando palabras de la propia Nebot en su cuenta de Twitter. “Son medios oficiales“, arguyó sin rubor al ser cuestionado porque se permitía grabar a otras cámaras. Una contestación tan desafortunada que nos retrotrae a los tiempos ya lejanos de la dictadura. Estimado compañero, o lo que seas, la Constitución española consagra la libertad de prensa. Repásate el artículo 20. Si se quiere hacer un acto privado, cualquiera está en su pleno derecho, pero que no se invite y no acrediten a los medios para luego coartar su labor.

PD.- Marta Nebot no tiene mucha suerte con el PP. Hace unos años, cuando era reportera de Cuatro, en un arrebato de chulería Aznar le coló un bolígrafo en el escote como única respuesta a una pregunta periodística. Bochornoso.