Manipulando a tope

He recibido un escrito de la sección sindical de Comisiones Obreras en RTVE en Andalucía que refleja la sistemática manipulación informativa en los informativos regionales del ente público. El documento no tiene desperdicio. A estos profesionales les preocupa la deriva insoportable y el sesgo informativo tendencioso del medio público. Y en concreto su intensificación en los últimos tiempos y pretendida afectación a la institución de la Junta y a su presidenta, Susana Díaz. Esta comunicación viene a ratificar los dos estudios remitidos por el que suscribe al ya ex director general Leopoldo González-Echenique sobre el partidismo y la ausencia de pluralismo en las desconexiones territoriales que no deberían caracterizar a un medio público.

No voy a aportar ni una sola palabra más. Lo mejor es extraer las propias conclusiones a través de la lectura del documento de protesta de los trabajadores: Escrito CC.OO RTVE-A.

Sueldos y sobresueldos

Siempre he defendido que los representantes públicos han de tener un salario digno. Fundamentalmente, para que las administraciones puedan contar con los y las mejores al servicio de la comunidad. Un salario digno, público y único. Se ha de imponer la máxima de una persona, un cargo y un sueldo. La ciudadanía reclama políticos dedicados a tiempo completo a su responsabilidad pública. Así, lo defendí como diputado hace ya casi tres años durante la reforma de la Ley Electoral de Andalucía para hacer incompatible el cargo de parlamentario autonómico con el de alcalde, presidente de Diputación y de Mancomunidad. La iniciativa contó con el apoyo mayoritario del Parlamento (PSOE e IU) y el rechazo del PP. Y nada más llegar al Gobierno de la nación Rajoy presentó un recurso de inconstitucionalidad contra la medida andaluza para paralizarla mientras que falla sobre el fondo el alto tribunal. (((Ahora con todo lo que conocemos de sobres y cajas B entendemos perfectamente por qué))).

Hago esta reflexión después de conocer que Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, es el cargo público en España que más gana, con 156.000 euros brutos anuales. De la lectura de los periódicos se concluye que ingresa por tres cargos, cuyos salarios acumula, y un sobresueldo del partido. Cobra como alcaldesa, diputada autonómica y como miembro de la Autoridad Portuaria. Y por su tuviera problemas para llegar a final de mes, su partido le da un complemento de 50.000 euros. Además de los cuantiosos emolumentos, sorprende la capacidad de la regidora valenciana para atender a tantos frentes. Nos recuerda el acertado refranero español que quien mucho abarca, poco aprieta.

La tormenta por la dimisión de Leopoldo González-Echenique como presidente de RTVE nos ha traído una derivada sorprendente. El que se queda como presidente en funciones, José Manuel Peñalosa, miembro del consejo de administración a propuesta del PP, trabaja también como asesor del grupo parlamentario popular y recibe el nada despreciable óbolo de 3.000 euros netos al mes. Este extraña colisión de los ámbitos público y privado exige una revisión del régimen de incompatibilidades. No parece razonable que uno de los encargados de velar por la misión de servicio público, la pluralidad y la independencia de RTVE cobre sobresueldos del PP.

Con esto, que es tan sólo la punta del iceberg de una historia sobrecogedora, cuesta mucho trabajo aceptar lecciones de ética y propuestas de regeneración democrática que vienen de la mano del PP.

PD.- Unas horas después de escribir este post se ha conocido que el Pleno del Tribunal Constitucional ha desestimado el recurso del Gobierno central contra la ley andaluza que declara que los cargos de alcalde, presidente de diputación provincial y presidente de las mancomunidades de municipios es incompatible con el mandato de diputado autonómico, por lo que, en el caso de que se acumulen ambas condiciones, debe optarse por una de ellas. Un notivo de satisfacción para los que propugnamos la máxima de una persona, un cargo.

Control férreo

Por sus hechos los conoceréis. El Partido Popular ha demostrado tener un concepto muy elástico y sesgado de la independencia periodística. Nada más llegar al Gobierno de la nación, estos adalides de la regeneración democrática (de boquilla, claro) modificaron la ley audiovisual para elegir a su antojo al director general de la RTVE. El PP no tardó un cuarto de hora en cambiar la norma de la etapa de Zapatero que exigía una mayoría cualificada para la designación del mandatario del ente público, una de las medidas imprescindibles para desgubernamentalizar la televisión y la radio públicas. El resultado de esta reforma exprés fue que se cargaron la independencia del medio pagado con el dinero de todos con nuestros impuestos y colocaron a una persona sin experiencia en comunicación, Leopoldo González-Echenique, un amigo de la vicepresidenta del Gobierno para arrimar el ascua a la sardina de los intereses de la Moncloa. Este control férreo de RTVE se ha traducido en la fuga de la audiencia y en una alarmante pérdida de la credibilidad ganada en los años anteriores.

Esta semana, los europarlamentarios del PP español se quedaron en evidencia en el Parlamento de Estrasburgo. Sus señorías conservadoras, junto a lo más granado de la ultraderecha, como Jean-Marie Le Pen, se opusieron a una resolución que pide a los Gobiernos de la UE medidas para asegurar que los periodistas puedan desarrollar su trabajo en libertad y sin cortapisas. El rechazo a esta iniciativa sólo concitó 70 noes frente a un abrumador número de síes (539). Entre los puntos que se sometían a votación estaban que los responsables de los medios públicos sean elegidos por sus méritos profesionales, no por criterios partidistas, la existencia de controles para comprobar la interferencia o no de los gobiernos y la creación de órganos reguladores que surjan del sector. Su actuación en España explica a la perfección este desvarío democrático de los peperos. Con esta posición, el PP se sitúa muy a la derecha en el espectro ideológico europeo. Y lo que es peor con compañeros de viaje muy preocupantes.

Viñeta.Soraya Sáenz de Santamaría y González-Echenique.

Injerencias políticas en RTVE

No es de mi cosecha. Lo afirma con crudeza el Consejo de Europa, organismo integrado por 47 países encargado de promover los principios democráticos en el viejo continente, en un documento sobre la libertad en los medios de comunicación. Pues bien, esta institución expresa su preocupación por las injerencias políticas en RTVE y de otros cinco países europeos (Hungría, Italia, Rumanía, Serbia y Ucrania). En el caso español, el Consejo de Europa certifica oficialmente la percepción generalizada de manipulación en los servicios informativos (diarios y no diarios) que está haciendo que la audiencia huya despavorida de la cadena pública ante los desmanes de los directivos empotrados en la casa por el Partido Popular. El informe es concluyente: “Es necesario proteger a las emisoras públicas de las injerencias partidistas. Los puestos directivos no deben estar destinados a personas con una clara afiliación política. Las radios y televisiones públicas deben establecer códigos de conducta internos para asegurar la independencia en el trabajo de los periodistas”.

En otro punto, el texto censura la “presión política” e invita a la Unión Europea a colaborar con estos gobiernos para corregir estas desviaciones democráticas. Desde que desembarcaron los hombres de la gaviota en Torrespaña (Leopoldo González-Echenique y Julio Somoano) han vuelto las maniobras arteras y las prácticas manipuladoras de la etapa de Alfredo Urdaci. Se han cargado de un plumazo una RTVE de calidad, independiente y comprometida con la sociedad construida gracias a los cambios legislativos promovidos por el Gobierno socialista. Los profesionales de la casa vienen denunciando amargamente la vuelta a la televisión de partido. El severo toque de atención del Consejo de Europa coloca a nuestro país en una situación comprometida a los ojos de nuestros socios europeos. Un representante del PP, Pedro Agramunt, citado por elplural.com, ha querido matar al mensajero y de camino culpar a la oposición de estar detrás del varapalo. No hay más ciego que quien no quiere ver.

Foto.– Somoano y Echenique, los dos primeros por la izquierda, con Rajoy.

Régimen de terror en RTVE

Cuando el Partido Popular entra por la puerta de los medios públicos, la verdad y la independencia saltan por la ventana. La derecha usa y abusa de lo que es de todos y pagamos con nuestros impuestos, se apropia de este patrimonio público y lo pone a su servicio sin importarle ni el interés general ni el derecho constitucional del ciudadano a una información veraz. Ese comportamiento poco democrático lo practica sin escrúpulos allí donde gobierna. No se detiene ante nada: proscribe la libertad de información, impone la censura y persigue a los profesionales que no pasan por su aro de indignidad e impudicia.

La manipulación campa a sus anchas en RTVE. El Partido Popular se ha cargado de un plumazo el prestigio y el reconocimiento general conquistado en los últimos años de la corporación, gracias al marco normativo impulsado por el Gobierno socialista para garantizar la neutralidad y la libertad de información. Al entrar como elefante en cacharrería, en menos de un año la audiencia ha abandonado espantada la radio y la televisión públicas por su sectarismo. El Gobierno de Rajoy está reeditando a las bravas un nuevo modelo Urdaci, donde la información es una materia prima manipulable que se sirve en función de criterios políticos y no periodísticos.

Los profesionales de RTVE han hecho público un rotundo basta ya y dan la voz de alarma por la purga interna y la tendenciosidad de sus contenidos.  En un comunicado, el Consejo de Informativos, órgano que representa a los periodistas de la cadena, da cuenta de “numerosas quejas y peticiones de amparo debido a las intromisiones y coacciones”. La cacería ha llegado hasta Informe semanal, posiblemente el programa más veterano en la parrilla de TVE y quizá el que goce de más reputación. Varios profesionales han sido expulsados del programa o amonestados por negarse a firmar reportajes con una línea parcial, contraria al comportamiento de un medio público. La independencia de los profesionales de la casa se garantiza en el Estatuto de Información y al Manual de Estilo de la corporación, documentos que la actual dirección considera papel mojado. El Gobierno ha colocado en Torrespaña a perros de presa, con Julio Somoano a la cabeza, que ejecutan órdenes directas desde la Moncloa.

Foto.elplural.com. Rajoy, con Somoano (izquierda) y el presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique.

¿Otro Urdaci?

En RTVE ya han quedado atrás los tiempos esperanzadores de la información independiente y de la hegemonía de los criterios profesionales a la hora de confeccionar el temario. Con la llegada de nuevo director general, Leopoldo González-Echenique, se cierra el telón de una etapa de desgubernamentalización de un medio que es de todos y que ha de servir al interés general. Ya ha llegado el cambiazo a la televisión pública:  Julio Somoano sustituye a Fran Llorente como jefe de informativos de TVE. No me voy a pronunciar hasta conocer sus actos. Su currículum está al alcance de cualquiera… Tiraré de prudencia, de momento. Una duda recorre, sin embargo, las redes sociales y los ambientes profesionales: ¿Volveremos al modelo de manipulación de Alfredo Urdaci? Os dejo un vídeo para que conozcáis a este periodista que dice temer a Alfredo Pérez Rubalcaba.