Éxito y legado

abril 20, 2017

Se cumplen hoy 25 años de la inauguración de la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Una oportunidad aprovechada por Sevilla y Andalucía para engancharse a la modernidad. La muestra fue un éxito de crítica y público, permitió recuperar espacios y construir una ciudad más cosmopolita y abierta y la gestión posterior de sus activos ha situado a la Isla de la Cartuja como un parque tecnológico rentable, competitivo y capaz de generar riqueza y empleo. Vista con la perspectiva del tiempo, la Expo fue todo un éxito, un instrumento para la convergencia, la cohesión y el desarrollo del sur. Pero sus preparativos fueron mucho más azarosos, sobre todo por el carácter refractario y derrotista de unos sectores conservadores que se niegan sistemáticamente a cualquier avance de esta ciudad. Se magnificaron errores nimios, se malmetió sobre la capacidad de un gobierno socialista para poder acometer un empresa de tanta enjundia, se llegó a pronosticar un falso retraso de seis meses en la inauguración, se persiguió al artífice de la culminación de este proyecto, Jacinto Pellón, un cántabro buen gestor aunque muy alejado de los modos y costumbres del gusto de la sevillanía rancia… Una actitud muy distinta a la que se transmitía desde Barcelona, donde toda la sociedad se sumó con ilusión a la organización de los Juegos Olímpicos. Todo los malos augurios, todos los intentos de hacer descarrilar la muestra, el tremendismo casposo de los inmovilistas… quedaron sepultados por el éxito atronador de la Expo, dentro y fuera de Sevilla, dentro y fuera de España. Este certamen empezó a cambiar el sino decadente de Sevilla. Todo un acierto político.

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Un gran Plan ADO ya

agosto 22, 2016

Han finalizado los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y España ha saldado su participación con una honrosa cosecha de medallas. Han sido 17 los metales conseguidos (siete de oro, cuatro de plata y seis de bronce). Estadísticamente, el resultado se puede calificar de positivo. Sólo los deportistas españoles se colgaron más preseas en Barcelona 1992 (22) y Pekín 2008 (18) y se igualan las 17 obtenidas en Atlanta 1996 y Londres 2012. Y cualitativamente se han sumado siete oros, un registro sólo superado por los 13 de Barcelona. Muy destacada también la aportación del deporte femenino para que nuestro país se situara finalmente en el puesto decimocuarto del medallero.

Sin embargo, existen motivos para una razonable preocupación por el futuro del deporte en nuestro país. El primero y más importante es que la generación que creció al calor del impulso olímpico de los Juegos de Barcelona encara ya el ocaso de sus carreras. Pau Gasol y otros ilustres del baloncesto (Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes o José Manuel Calderón), Ruth Beitia o incluso Rafa Nadal ya no estarán en la próxima cita olímpica y no se ve una nueva hornada que tome el relevo a corto plazo. Y esto lo uno con el segundo de los motivos: la ausencia de un plan de apoyo económico a la inmensa mayoría de deportes y deportistas. En un país como el nuestro volcado en el fútbol, supone una odisea practicar otras especialidades deportivas, de las que sólo nos acordamos cada cuatro años o cuando se producen grandes gestas (como el caso del bádminton y de Carolina Marín).

Aunque las secuelas de la crisis siguen instaladas en España, habría que rescatar desde el Consejo Superior de Deportes un verdadero Plan ADO (Ayuda al Deporte Olímpico) y no el descafeinado que se mantiene ahora. Sólo así, con la colaboración pública y privada, se podría diseñar un horizonte con garantías para el deporte español. Cierto es que hay muchos problemas en este país como para pensar en esto. Pero si no se acomete cuando antes un impulso decidido y continuado en el tiempo, luego será tarde y viviremos años de barbecho porque los resultados no son inmediatos. Tendríamos que aspirar en el medio plazo a situarnos al nivel de Italia o Australia, novena y décimas en el medallero de Río de Janeiro en la frontera de las 30 medallas.

Foto.El País.

Declive y un nuevo ADO

septiembre 9, 2015

El deporte español está en recesión. Empieza a vivir una crisis de resultados que nos retrotrae a los ochenta del siglo pasado. Tras años de éxitos y laureles se ha cogido una peligrosa cuesta abajo de pronóstico incierto. Nos hemos acostumbrado a las alegrías y este frenazo casi en seco nos ha cogido desprevenidos. Por ejemplo, el sábado para los que vivimos con pasión en el deporte fue una jornada aciaga: Rafa Nadal caía a las primeras de cambio en el US Open, Fernando Alonso no se lograba clasificar ni para la Q2, la selección de baloncesto naufragaba ante Serbia (y ayer ante Italia pese al partidazo de Pau Gasol)… Ese día sólo el fútbol nos dio una satisfacción con un rival muy menor, Eslovaquia, y anoche frente a otro adversario aún más débil, Macedonia, nos brindó 90 minutos de bostezos, eso sí encarrilando su clasificación para el Europeo de Francia de 2016. Tampoco nos reportó buenas noticias en agosto el mundial de atletismo de Pekín, con una sola medalla en marcha.

Una generación de espléndidos deportistas se aproxima a la retirada y no hay recambios a la vista del mismo nivel competitivo. Quedan esperanzas pero puntuales: Mireia Belmonte (natación), Carolina Marín (bádminton), Jorge Lorenzo y Marc Márquez (motociclismo), sin contar el poderío de los clubes españoles de fútbol gracias al talonario de Real Madrid y el FC Barcelona. Pero no mucho más. Cuando las estrellas que han dado tanto lustre a nuestro país cuelguen las botas, el horizonte que se nos presenta no es halagüeño. Hemos disfrutado de una etapa dorada gracias a la inversión que se hizo en este país con el Plan ADO (Asociación de Deportes Olímpicos), puesto en marcha el Gobierno de Felipe González en 1988 en la antesala de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.

Este programa supuso un revulsivo para el desarrollo y la promoción de deportistas de alto rendimiento cuyos frutos hemos ido recogiendo en las últimas dos últimas décadas y media. Este plan ha ido perdiendo dotación presupuestaria y actualmente languidece. Los recortes se han cebado también con el deporte, hasta el punto de que muchas federaciones están casi en quiebra. Sin recursos económicos es difícil competir contra países con mayor peso demográfico, más presupuesto y mayor compromiso con la práctica deportiva a todos los niveles. Es urgente un nuevo ADO que ayude a generar otra hornada de deportistas de élite que renueve los triunfos cosechados en los últimos años. Si no, volveremos a los ochenta donde disfrutábamos con los escasos pero peleados metales en Los Ángeles 1984: el oro de Doreste y Molina en vela, la plata de Climent y Lasúrtegui en remo y los bronces de Abascal en los 1.500 metros y de Míguez y Suárez en piragüismo. Hace falta una reacción rápida para no volver de nuevo a la mediocridad.

Foto.SportYou. Rafa Nadal, el mejor deportista español de todos los tiempos, en el partido que fue eliminado en el US Open.

La estrella de Youtube

septiembre 13, 2013

Ana Botella se ha convertido en la estrella de Youtube. Su relaxing café con leche, su peculiar inglés y sus pintorescas respuestas en rueda de prensa con motivo de la candidatura (por desgracia fallida) de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2020 copan esta red social. Está dando mucho que hablar la alcaldesa y protagonizando numerosos vídeos. Millones de personas han esbozado sonrisas con las ocurrencias de los internautas. Os dejo una mínima selección de lo mucho que se puede encontrar en Youtube.