Milagreros

Como por ensalmo, Andalucía ya es hoy un paraíso (en palabras del actual presidente de la Junta). En apenas 100 días, esta tierra se ha convertido en un edén. Sólo por el mero hecho de que la derecha, con el apoyo imprescindible de la extrema derecha, se ha sentado en el sillón del Palacio de San Telmo. No han hecho nada en este corto periodo de tiempo, salvo bajarle los impuestos a las 300 grandes fortunas de Andalucía y perseguir a los trabajadores públicos, pero por su simple presencia en el puente de mando se ha dado la vuelta a la situación como un calcetín.

Lo que antes era un desastre, una ruina o una comunidad sin futuro, ahora es un vergel y un remanso de oportunidades. Los récords en turismo o exportaciones, el descenso del paro (lleva 21 trimestres bajando), los grandes eventos que acoge esta tierra o la proyección de crecimiento económico se deben sólo a su llegada. Lo suyo es un milagro, como el de la multiplicación de los panes y los peces. Donde llega Moreno Bonilla con el báculo y Marín con el incensario llega el maná, resucitan Lázaros, el agua se convierte en vino, los enfermos sanan de sus patologías y los suelos yermos se tornan en ricas huertas y en polos industriales y tecnológicos. Este inmenso poder balsámico pasará a los libros de historia como la propaganda más grande y más burda jamás contada.

Se han encontrado una Andalucía que funciona, con problemas pero también con enormes potencialidades, que esperemos que no estropeen tras su paso por el Gobierno. Bienvenidos a la Andalucía real, la que han construido millones de hombres y mujeres con su esfuerzo diario, una verdad que ellos siempre han despreciado y han preferido ver en blanco y negro. Los datos e indicadores positivos que ahora se apunta el trifachito sin rubor tienen su razón de ser en la buena herencia recibida y tan denostada desde sus posiciones simplistas y revanchistas.

El vodevil del trifachito

El Gobierno de las derechas de Andalucía se deshilacha. En poco más de 100 días ya acumula seis bajas, una circunstancia inédita en la historia de nuestra autonomía. Los popes de Partido Popular y Ciudadanos se vanaglorian de la supuesta fortaleza de un ejecutivo de perdedores en el que no se fían unos de los otros y que cuenta ya con seis caídos en tan reducido margen de tiempo. Desde que echara a andar el 22 de enero hasta seis altos cargos han tirado la toalla a las primeras de cambio:

11/02/2019.- Dimite Alberto García Valera como consejero de Hacienda. Alega problemas de salud. 22 días en el puesto.

12/02/2019.- Dimite Elisa Fernández Vivancos como delegada provincial de la Consejería de Turismo, Justicia, Regeneración y Administración Local en Granada. El motivo: era la responsable del gabinete jurídico de la Junta en el caso Nevada y su (incorrecta) actuación provocó una indemnización millonaria a Tomás Olivo en el ‘caso Nevada’. Tras ser apartada de ese puesto, se enroló en el bufete de uno los abogados del promotor. Apenas 24 horas en el puesto.

29/03/2019.Miguel Luis Guijarro renuncia como delegado de Empleo y Economía en Málaga al conocerse que tenía sociedades pantalla en Panamá. Estuvo un mes y 17 días en el puesto.

07/05/2019.- Isabel Álvarez Carmona causa baja como directora general de fondos europeos. La decisión no salta a la luz pública hasta diez días después. La afectada recoge su despacho alegando problemas personales. No permaneció en el puesto ni tres meses: llegó al mismo el 12 de febrero.

16/05/2019.- Presenta la dimisión Pilar Ariza como secretaria general de Universidades. La renuncia se produce tras ser desautorizada públicamente por el consejero de Economía previa denuncia socialista sobre la intención de ésta de suprimir las bonificaciones a las matrículas universitarias. Ha estado en el puesto tres meses y cuatro días.

21/05/2019.Antonia Morales se marcha por “motivos personales” la delegada territorial de Educación, Deporte, Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta en Almería. Tres meses y nueve días en el cargo.

En términos estadísticos tenemos una dimisión cada quince días del escasísimo tiempo en que ha gobernado. El trifachito actúa como en una comedia de enredo: sus protagonistas entran por una puerta, salen por otra y se quedan poco tiempo en el escenario. Una dinámica de récord.

Foto.La Opinión de Málaga. Juan Marín (Cs) y Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), vicepresidente y presidente de la Junta de Andalucía.

El no gobierno

El gobierno de las derechas en Andalucía lleva ya dos meses en el puesto y sigue sin dar golpe. Hasta la fecha no han gestionado nada y sólo se dedican a difundir bulos, patrañas y montajes de la anterior etapa socialista. Como por inercia de tantos años o por incapacidad y desconocimiento, o por todo a la vez, continúan haciendo oposición al Ejecutivo anterior. Una demostración de que esta tarea les viene grande y sólo saben destruir porque no tienen nada que ofrecer a la ciudadanía. No es que haya desgobierno, que lo hay por la inacción y la desconfianza de los socios, es que no hay gobierno porque los que han llegado después de tantos años lampando no cumplen su cometido y se dedican al trilerismo político.

Y este espectáculo bufo y decepcionante tiene su momento de esplendor cada martes, con el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, como un Merlín de las malos augurios y de profecías de todo a cien. Cada rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno se convierte en un disparate de afirmaciones manipuladas, de mentiras como puños, con el afán malsano de convertir la buena herencia recibida en una suerte de erial. Datos descontextualizados, cifras infladas o discursos incendiarios desde una tribuna que se convierte en un altar del despropósito y la propaganda, muy lejos del tono institucional que ha de presidir este tipo de comparecencias. Un gobierno cuyo único balance son las soflamas y la ausencia más absoluta de rigor y solvencia. Los supuestos cien días de gracia que se les concede a un nuevo gabinete se han convertido en periodo de desgracia porque lo único que hacen los del trifachito es generar falsa alarma y engañar sin pudor a la opinión pública.

Con las reglas del juego en la mano, los perdedores de derechas llegaron al Palacio de San Telmo porque la aritmética parlamentaria con Vox, la extrema derecha, lo hizo posible. Todo legítimo. Lo que no lo es tanto es que desde el Gobierno se haga oposición espuria a los anteriores por la falta de ideas y de aptitud. Manolete, si no sabes torear…

Foto.Andalucía Información. De derecha a izquierda, el uno (Moreno Bonilla), el dos o supuesto dos (Marín) y el tres, que en verdad es el dos (Bendodo).

A ralentí

Por tradición en política a los nuevos gobiernos se les concede cien días de gracia. Al nuevo de Andalucía, ese frankestein de las derechas y la extrema derecha, le parece poco tiempo y se plantea pasarse el primer año en blanco. No tienen mucha prisa en tomar decisiones antes de las elecciones municipales de mayo. No serán medidas positivas para la mayoría las que tienen en mente cuando no se atreven a que se conozcan sus (¿aviesas?) intenciones antes de la cita con las urnas. En esta estrategia de ralentí, llama la atención que la única medida apuntada sea la de iniciar los trámites (largo me lo fías, Sancho) para bonificar al 99% el impuesto de sucesiones, un tributo que pagan cada año en Andalucía menos de 500 personas, las que heredan de forma individual un millón de euros. Su prioridad, salta a la vista, es darle satisfacción a los millonarios.

El flamante presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, que no tiene fama de trabajador infatigable, ya ha despejado el balón de los presupuestos de este año hasta el mes de junio. No los llevará a la Cámara para su debate hasta que pasen los comicios locales. Lo que de facto supondrá que esta comunidad no tendrá nuevas cuentas antes de septiembre en el mejor de los casos. Justo cuando el Ejecutivo ha de estar culminando las de 2020 para entregarlas en la Cámara antes del 31 de octubre. Estresados no se les ve. Este ritmo lento y parsimonioso, de casi brazos caídos, no reportará más que lastre a la economía, los emprendedores y al bienestar de los ciudadanos. Tantos años en la oposición presentándose como la opción de cambio y ahora demuestran carecer de los conocimientos suficientes para tan elevada empresa.

Ejercicio tras ejercicio, el Partido Popular ha registrado enmiendas a la totalidad a los presupuestos socialistas de Andalucía con texto alternativo. Este paso de tortuga actual evidencia que antes escribían cartas a los Reyes Magos carentes del más mínimo rigor o que hoy pretenden sacar la tijeras de los recortes y cargarse los derechos que tanto han costado conseguir. Me malicio que se alinean los dos factores: ni saben y además quieren arrebatarnos lo que es nuestro. ¡Qué tropa!

Foto.Público. Marín (Ciudadanos), Moreno Bonilla (PPI y Serrano Vox, los coligados.

La austeridad según Ciudadanos

Decían que venían a regenerar la política y lo primero que han hecho es subirse el sueldo. La presidenta del Parlamento de Andalucía, Marta Bosquet, segunda autoridad de la comunidad autónoma gracias al apoyo de la extrema derecha, se ha estrenado en el cargo con muy malos modos y con un aumento de sueldo a su segundo de a bordo que produce bochorno. Nada menos que un incremento de 20.000 euros anuales a su director de gabinete, quien con este generoso óbolo cobrará más que el presidente de la Junta y cualquier miembro del Consejo de Gobierno. La gracia de Bosquet a su colaborador hará que sus ingresos superen incluso a los de los diputados elegidos por los ciudadanos en las urnas. Para todo el personal del gabinete el presupuesto anual en esta legislatura se dispara a 198.000 euros, 15.000 euros más que el anterior cuando presidía la Cámara el socialista Juan Pablo Durán. Esta decisión no se sostiene y la presidenta del Parlamento por vergüenza la debería reconsiderar y dar marcha atrás. Con el regalo que le hace a su colega hay familias enteras que tienen que vivir todo el año. La regeneración que prometía Ciudadanos y para la que han creado toda una vicepresidencia consiste en subir el sueldo a sus cuates. Dando ejemplo, señores Rivera y Marín, con el dinero de todos los andaluces. Como para fiarse de su retórica falaz.

Ménage à trois

Esta viñeta de Miki&Duarte explica a la perfección que existe una evidente alianza a tres bandas para el gobierno de Andalucía de las dos derechas y la extrema derecha. Lo de Ciudadanos queriéndonos hacer ver que el pacto es a dos y que las exigencias de Vox no les conciernen ni les afectan resulta patético y bochornoso, una tomadura de pelo. Se pongan como se pongan están en una cama redonda con la ultraderecha, en un ménage à trois que supone una traición del partido de Albert Rivera a sus votantes y una línea de fractura del partido naranja con sus socios liberales europeos, que defienden un cordón sanitario con el extremismo de derechas. Silbe o mire al tendido, Ciudadanos formará gobierno de coalición con el PP gracias a los doce votos de Vox y tendrán que tragar con los 37 puntos pactados por sus dos compañeros de viaje. Amplias tragaderas. Rivera se ha retratado de la mano del partido más corrupto de España, condenado por la Gürtel, y de la extrema derecha. Como siempre la cabra tira al monte.

Viñeta.- Grupo Joly.

La gente no se chupa el dedo

Ciudadanos ha cruzado el rubicón de la incoherencia política por unos cuantos sillones. Para esta formación política los principios son de quita y pon. Basta ver los muchos vaivenes en su ideario en su escaso tiempo de existencia. En su ansia de alcanzar el poder se ha aferrado al clavo ardiendo de la extrema derecha, justo una línea roja infranqueable para todos sus socios liberales en Europa. En Andalucía se ha consumado una alianza a tres bandas, Partido Popular, Ciudadanos y los ultras de Vox, que ha permitido a los naranjas hacerse con la presidencia del Parlamento y a los nostálgicos de otras épocas de tinieblas tener un representante en la Mesa de la Cámara.

No hace falta tener un máster regalado como el de Pablo Casado para ver la vergonzosa coyunda. Sin embargo, el mandado de Albert Rivera en esta comunidad, Juan Marín, niega que exista tal pacto. Y además se revuelve contra la pregunta del periodismo con tono airado. Los que iban de moderados han sacado a relucir modos autoritarios a las primeras de cambio, mimetizándose súbitamente los usos y costumbres de sus aliados de Vox. Señor Marín, los 59 votos que han permitido a su partido obtener el sillón principal del Parlamento es la suma de los 26 representantes del PP, 21 de Cs y 12 de Vox. Si Vox no hubiera apoyado, el puesto habría ido a la izquierda. La entrada de la extrema derecha en el órgano que dirige el Parlamento es fruto del reparto de su votos entre PP y Vox para dejar fuera a Adelante Andalucía (la confluencia de Podemos e IU). Los números hablan por sí mismos.

Esa ofuscación en intentar ocultar la realidad, el pacto de la vergüenza, dice muy poco de su altura política o lo que es peor: nos toma por tontos a los hombres y mujeres de Andalucía. Entre decencia y poder, Ciudadanos ha optado por lo segundo. Es bochornoso pero es una decisión con la que tienen que apechugar o sacar pecho como hace el PP. Fuera complejos. No pretenderá Ciudadanos que los demás nos traguemos sus trolas. Es tan burda y ostentosa su maniobra que ha llegado hasta la prensa internacional. Señor Marín, no nos chupamos el dedo. Ni aquí ni en el resto del planeta.

Foto.ABC de Sevilla. Marín y Marta Bosquet, presidenta del Parlamento.