A cara descubierta

Esta vez, al menos, se han ahorrado la mascarada, el numerito de falso suspense. Vox no ha presentado siquiera enmienda a la totalidad al proyecto de presupuestos de Andalucía para 2020. La coyunda de las derechas con la extrema derecha se desarrolla a cara descubierta. Hace unos meses, para las cuentas de este ejercicio, los de Abascal mantuvieron la supuesta incógnita hasta el minuto antes de la votación, retirando su enmienda al presupuesto in extremis, aunque todo el mundo le habíamos visto el truco a los de Abascal desde el primer momento. Fue un ardid burdo que no sorprendió ni engañó a nadie.

En esta ocasión nos han evitado un patético tira y afloja con final feliz de comedia romántica de serie B. Al mismo tiempo, Partido Popular y Ciudadanos han demostrado que forman una unidad de destino en lo universal con los ultras. No había duda, nunca la ha habido desde que este gobierno echó a andar: son un 2 más 1, o mejor un 3 en 1, una unidad trinitaria de acción ya sin complejos, que ni se oculta.

Este ménage à trois va a dejar al partido naranja como el gallo de morón: sin plumas y cacareando. Y a los andaluces con unos servicios públicos seriamente perjudicados (un ejemplo: el presupuesto contempla el incremento de las listas de espera en sanidad), un saqueo permanente de las arcas públicas a través de medidas fiscales que solo para los muy ricos y una política timorata y sin ambición de fomento de empleo. Sin olvidar el retroceso en conquistas y libertades en materia de igualdad de género, lucha contra la violencia machista o en pro de la convivencia y la integración. Un mal camino el emprendido con unos presupuestos con el sello de la ultraderecha.

Foto.- El País. Marín (Cs), Moreno Bonilla (PP) y Hernández (Vox), celebrando la ópera bufa del primer presupuesto escrita con renglones torcidos por los ultras.

Langostino party

La casa de los líos, capítulo 9.
LANGOSTINO PARTY

Un ciudadano ha tenido la santa paciencia de compilar los gastos que ocasionaron la celebración de una reunión del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el pasado 26 de marzo a través de reiteradas preguntas al portal autonómico de la transparencia. No ha sido un trabajo fácil. Como una hormiguita, ha tenido que ir preguntando consejería a consejería para conocer el personal que se desplazó y el dinero público que se destinó a esta reunión, que algunos han bautizado como ‘Langostino Party’. Para preparar este encuentro semanal, el gobierno de las derechas se concentró una tarde antes en el estuario del Guadalquivir a fin de dar cuenta de una suculenta cena en uno de los santuarios del marisco de la zona. Como fueron pillados in fraganti unas horas antes del lujoso banquete, se vieron obligados a pagar a escote el atracón de ricos productos del mar. Su intención era otra, pero se quedaron en este caso con el sabor del crustáceo gratis en los labios. Como escribí en su día, está más que justificado celebrar una reunión del Ejecutivo en Sanlúcar o en cualquier otro punto de Andalucía. Lo que parece un despropósito es irse una noche antes todo el gabinete y su séquito cuando se tarda una hora desde Sevilla, donde más de la mitad cuenta ya con vivienda pagada con nuestro impuestos por ser altos cargos de fuera de la capital andaluza.

Con perseverancia, este tenaz ciudadano ha conseguido reunir los datos de esta jornada de convivencia. No todas las consejerías han facilitado la misma información. Sin contar la factura de los políticos que se sientan en el Consejo de Gobierno (presidente, vicepresidente, diez consejeros y el viceconsejero de Presidencia), el desembolso público fue de 3.295,22 euros en concepto de dietas de manutención, alojamiento, peaje, locomoción y horas extras. La consejería de Fomento no ha ofrecido ningún gasto: o bien se desplazó por teletransporte o se ha saltado a la torera la obligación legal de hacer públicos los datos a la ciudadanía como marca la ley de transparencia.

El total de empleados públicos movilizados para el sarao del langostino fueron 41, 21 de ellos conductores. En este recuento no se tiene en cuenta por razones de seguridad los miembros de la Unidad adscrita del Cuerpo Nacional de Policía pueden acompañar a altos cargos de la Administración de la Junta de Andalucía en labores de protección y escolta. Como acreditan las cifras oficiales, el Gobierno estuvo bien arropado por personal de confianza y de sus gabinetes.

Sólo me queda rogar a este encomiable andaluz que ha reunido toda esta información de forma minuciosa y constante que siga en la tarea de fiscalizar a nuestros representantes públicos. Y si es posible, que insista para conseguir la factura total del ‘Langostino Party’, con todo lo desembolsado para cubrir la estancia de los barandas del Gobierno de las derechas, y tener una visión global de este desahogo en Bajo Guía. Nos sorprendería cómo disparan con pólvora ajena.

Foto.ABC. Llegada de los popes gubernamentales al afamado restaurante sanluqueño.

¿Méritos?

Cada vez que el Gobierno de las derechas de Andalucía convoca un concurso de méritos para cubrir un puesto público, la persona afortunada tiene el carnet o está relacionada con uno de los partidos que lo integran, fundamentalmente el Partido Popular. No se cuidan mucho y sólo pretenden disfrazar el dedazo o colocación de los propios con una apariencia de transparencia. Trucos de mal prestidigitador.

En la canícula de agosto, con media Andalucía de vacaciones, nos enteramos que la Consejería de Educación, que dirige el Atila de la educación pública, Javier Imbroda, le concedía la plaza de directora provisional del Conservatorio Superior de Danza de Málaga a la hermana del presidente de la Junta, María Dolores Moreno Bonilla, aunque sacó mucho menos nota que otra aspirante de la convocatoria. Se trataba de favorecer a la familia y no hubo arrobo.

La última ha sido la colocación para pagar los servicios prestados a una abogada del PP en el caso de los ERE, Lourdes Fuster, en un concurso público supuestamente de méritos para la subdirección de la Agencia de Medio Ambiente y Agua (Amaya) al que presentaron 41 personas y se resolvió con premura en apenas 48 horas… Huele a que  el cargo tiene dueña de antemano. Entre estas dos maniobras, la delegada de Medio Ambiente en Granada nombra a su hermano coordinador de agentes forestales con enorme protesta de los empleados públicos y con el recurrente y falaz argumento de que reunía “los requisitos de mérito y capacidad”. Era tan débil la justificación para el dedazo que finalmente renunció al puesto.

Son tres de otros muchos ejemplos que demuestran que la valía para el Gobierno actual de las derechas sólo es sinónimo de pertenecer al partido o ser familia de sus dirigentes (en Ciudadanos hay también algún cuñado), saltándose a la torera los principios básicos para selección de personal en la administración pública. Estamos ante un gabinete que se mueve a golpe de enchufe.

Foto.- elplural.com. El presidente Moreno Bonilla y el vicepresidente Marín.

Al abordaje

En todas las cadenas de radio y televisión se produce cambios en elenco de colaboradores y tertulianos al comienzo de cada temporada. En esta línea, Canal Sur ha arrancado el nuevo curso con nuevas incorporaciones y un buen número de salidas de las mesas para el comentario de la actualidad. Hasta aquí todo normal e incluso lógico. Se empieza una nueva etapa, con cambios en la cúpula de la empresa pública, y hay que dar otro aire y otra impronta a los equipos de opinadores. Canal Sur se había caracterizado hasta la fecha por un medido equilibrio de voces de toda orientación política para garantizar el necesario pluralismo en una cadena pública.

Esta dinámica, que daba cumplida respuesta a las exigencias del marco normativo andaluz y que enriquecía el debate con distintos puntos de vista, ha saltado por los aires. Los nuevos rectores de Canal Sur (antes la nuestra, la de todos, ahora la de ellos, las derechas) han configurado una nómina de tertulianos con abrumadora presencia de hombres y mujeres de perfil conservador. Han incluido también nuevas caras más progresistas y mantenido algunos de los colaboradores de antes para dar una supuesta pátina de apertura y pluralismo.

A la hora de configurar los participantes en las tertulias de actualidad se observa ya la conformación de bloques monolíticos que les dan garantías al Gobierno de PP y Cs, junto a sus socios de la extrema derecha, en las franjas de más audiencia y se remiten los perfiles más librepensadores a los programas con menos seguimiento por parte de los andaluces. Todo esto ocurre por generación espontánea y sin ninguna indicación política desde el Gobierno de las derechas… Decisión profesional. (Es ironía).

En definitiva, los que cortan ahora el bacalao en Canal Sur han entrado a las bravas tirando por la borda las exigencias de objetividad, neutralidad e independencia para un medio público. Esto recién llegados al puente de mando… lo que nos quedará por ver y sufrir cuando hayan tomado el dominio de la nave.

PD.- En término periodísticos, tiene todo el sentido que Canal Sur Radio arranque su temporada con una entrevista al presidente de la Junta. Nada que objetar. Lo que ya parece un exceso es que al día siguiente se le de otra media hora en los micrófonos al vicepresidente. Gobierno sólo debería haber uno y al hablar Moreno Bonilla lo hace por boca todo el Ejecutivo. La presencia de Juan Marín un día después sólo demuestra que los de Ciudadanos exigen su cuota de antena y que en San Telmo conviven dos facciones políticas. Y que el pluralismo ha salido por la ventana con la llegada de las derechas.

Foto.– Junta de Andalucía.

Profesionales del desahogo

La gestión de la mayor alerta sanitaria por listeriosis a cargo de la Junta de Andalucía ha sido manifiestamente mejorable a ojos de cualquiera. Menos para las derechas, que se jactan sin recato y con engreimiento de su nefasta labor, instalados en un narcisismo político aberrante. El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, puso el listón alto calificando de “impecable” la respuesta de la Administración autonómica a una crisis que se ha cobrado tres vidas, 200 ingresados en centros hospitalarios y casi 2.000 afectados. El presidente Moreno Bonilla no quiso ser menos, subió la puja de las grandilocuencias y sentenció sin rubor: “Estamos escribiendo un nuevo relato contra la listeriosis en el mundo”. Soltó esta fanfarronada y se quedó tan pancho, incluso con regusto de satisfacción ante semejante ostentación (injustificada). Tanta fanfarria y salvas de cañones no se compadecen con la realidad. La gestión de esta alerta por parte del Ejecutivo de PP y Ciudadanos, con el apoyo de Vox, se ha caracterizado por:

Incompetencia: Reaccionaron tarde y mal. Había 12 casos detectados en julio y la alerta no se declaró hasta el 15 de agosto. Tampoco estuvieron diligentes tras el primer informe del laboratorio municipal certificando la presencia de la bacteria en la carne mechá el 9 de agosto.

Desconocimiento: A la administración se llega con preparación y no se viene a aprender. La ciudadanía no puede estar en un vilo por la falta de experiencia en crisis alimentarias y de salud pública. El portavoz del PP en el Parlamento, José Antonio Nieto, intentó escurrir las culpas con el argumento tan inconsistente que para ser la primera no se había gestionado mal. ¿En qué manos estamos?

Cobardía: Viendo la dimensión que estaba cogiendo el caso, el Partido Popular optó por esparcir tinta de calamar para confundir a la opinión pública. Primero, pinchó al pretender corresponsabilizar al Ayuntamiento de Sevilla de los errores de la Junta y luego, más tímidamente y sin éxito, ha apuntado al Ministerio de Sanidad, cuando las competencias son de la comunidad autónoma. Es de buen gobernante asumir sus responsabilidades, las buenas y también las malas.

Insensibilidad e indolencia: El Gobierno andaluz, muy especialmente su consejero de Sanidad, ha demostrado más comprensión con la empresa causante del brote que con los afectados y las familias de las víctimas mortales. Con la cifra de ingresados creciendo, el presidente, los consejeros y los responsables sanitarios han estado de asueto, de vacaciones y en los toros. Nada de empatía con los que sufrían las consecuencias del brote.

Mentiras: El gabinete de las derechas es una factoría de mentiras. Esto no es nuevo. Elías Bendodo es el encargado de fabricarlas. No les ha valido ni el encendido del ventilador para implicar a otras administraciones ni su pretensión desesperada de disimular sus fallos clamorosos. Sólo han contabilizado los casos desde el 15 de agosto y sólo por ingesta de carne mechá. Se les ha cogido en el truco para manipular la cifra real de afectados y la verdadera dimensión de la crisis.

Nula transparencia: Han ido ocultando información y datos para cubrir su comportamiento negligente. El consejero de Salud no comparecerá hasta mañana en el Parlamento por la presión social, de la oposición y también de sus socios de la extrema derecha, que no han tenido más remedio después de este escándalo nacional.

Cinismo: El Gobierno de las derechas ha estado evitando dar la cara durante todo agosto. Eso sí, PP y Ciudadanos pedían la comparecencia de la ministra de Sanidad en el Congreso de los Diputados aun cuando las competencias y la responsabilidad es de la Junta de Andalucía. Una respuesta hipócrita y de defensa del interés particular.

Este es el resumen de un mes de despropósitos, ocultamientos y fallos en una gestión incapaz e insolvente que ni las derechas pueden tapar con su proverbial desahogo y triunfalismo.

Foto.eldiario.es. Moreno Bonilla y Aguirre.

Prejuicio presidencial

La casa de los líos, capítulo 7.
PREJUICIO PRESIDENCIAL

Las concesiones a la extrema derecha en los siete meses de gobierno de Partido Popular y Ciudadanos en Andalucía han generado un profundo malestar entre los colectivos de mujeres. El Gobierno de las derechas ha venido pagando sin disimulo el peaje a Vox por su apoyo para poder llegar al Palacio de San Telmo, sede la Presidencia. El partido de Santiago Abascal tensó mucho la cuerda para la aprobación del primer presupuesto y para retirar su enmienda a la totalidad arrancó una serie de exigencias, entre ellas reducir partidas para igualdad y rebautizar la violencia de género como intrafamiliar, en el fatídico documento en la que aparecen las tres siglas de las derechas.

Para intentar acallar la protesta, el presidente de la Junta se reunió el 16 de julio (dos días antes de la aprobación de las cuentas públicas para este año) con el pleno del Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres en el antiguo palacio de los Montpensier. Moreno Bonilla llegó al Salón de los Espejos, lugar solemne para encuentros de trabajo, y no tuvo otra ocurrencia tras saludar a todas las presentes y hacerse la foto de familia que decirles: “Qué guapas sois todas”. El cumplido presidencial, cargado de connotación machista, sentó a cuerno quemado entre las asistentes. ¿O es que el presidente se creía que el feminismo está reñido con la belleza? ¡Cuánto prejuicio! Para colmo, ese mismo día la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, negó la brecha salarial entre hombres y mujeres. Las representantes de los colectivos de mujeres salieron de San Telmo más preocupadas que entraron… y eso parecía imposible.

Foto.- Junta de Andalucía. Reunión del 16 de julio.

¿Mobbing en San Telmo?

La casa de los líos, capítulo 6.
¿MOBBING EN SAN TELMO?

En un episodio anterior ya informábamos de las ínfulas clasistas que se gastan los nuevos inquilinos del Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía. Actitudes despóticas, miradas por encima del hombro e incluso gestos de desprecio hacia los empleados públicos. Y no son los cargos políticos los que más recurren a los malos modos. Es el personal de confianza, esa cohorte de asesores y colaboradores que acompaña a todo gobierno, el que más se prodiga en esas lides chuscas.

Algunos trabajadores aguantan como pueden los feos detalles del régimen de las derechas y esperan agazapados la decadencia de este gobierno malencarado. Otros han optado por solicitar cambio de puesto en el concurso de traslado ya en marcha. Los moradores de San Telmo se creen de una casta superior. Y tanto… que han tomado decisiones tan arbitrarias y con vis supremacista como cambiar a ordenanzas de sitio porque no les gustaba su cara.

En algún caso tanto desmán ha conseguido colmar la paciencia de los afectados. Se comentan por los pasillos del antiguo palacio de los Montpensier la interposición de una denuncia por acoso laboral por parte de un/a funcionario/a contra uno de los cargos de libre designación puestos a dedo por los que ahora mandan allí. Y si no hay otro caso más de mobbing en los tribunales es porque lo ha conseguido parar a tiempo el secretario general técnico de Presidencia, que se ha puesto al frente de las operaciones para amortiguar el malestar existente entre los empleados públicos. El dedo apunta a una persona muy cercana al presidente Moreno Bonilla como causante principal del desaguisado. Por momentos esta casa de los líos es para muchos trabajadores públicos una casa de los horrores.