Prejuicio presidencial

La casa de los líos, capítulo 7.
PREJUICIO PRESIDENCIAL

Las concesiones a la extrema derecha en los siete meses de gobierno de Partido Popular y Ciudadanos en Andalucía han generado un profundo malestar entre los colectivos de mujeres. El Gobierno de las derechas ha venido pagando sin disimulo el peaje a Vox por su apoyo para poder llegar al Palacio de San Telmo, sede la Presidencia. El partido de Santiago Abascal tensó mucho la cuerda para la aprobación del primer presupuesto y para retirar su enmienda a la totalidad arrancó una serie de exigencias, entre ellas reducir partidas para igualdad y rebautizar la violencia de género como intrafamiliar, en el fatídico documento en la que aparecen las tres siglas de las derechas.

Para intentar acallar la protesta, el presidente de la Junta se reunió el 16 de julio (dos días antes de la aprobación de las cuentas públicas para este año) con el pleno del Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres en el antiguo palacio de los Montpensier. Moreno Bonilla llegó al Salón de los Espejos, lugar solemne para encuentros de trabajo, y no tuvo otra ocurrencia tras saludar a todas las presentes y hacerse la foto de familia que decirles: “Qué guapas sois todas”. El cumplido presidencial, cargado de connotación machista, sentó a cuerno quemado entre las asistentes. ¿O es que el presidente se creía que el feminismo está reñido con la belleza? ¡Cuánto prejuicio! Para colmo, ese mismo día la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, negó la brecha salarial entre hombres y mujeres. Las representantes de los colectivos de mujeres salieron de San Telmo más preocupadas que entraron… y eso parecía imposible.

Foto.- Junta de Andalucía. Reunión del 16 de julio.

¿Mobbing en San Telmo?

La casa de los líos, capítulo 6.
¿MOBBING EN SAN TELMO?

En un episodio anterior ya informábamos de las ínfulas clasistas que se gastan los nuevos inquilinos del Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía. Actitudes despóticas, miradas por encima del hombro e incluso gestos de desprecio hacia los empleados públicos. Y no son los cargos políticos los que más recurren a los malos modos. Es el personal de confianza, esa cohorte de asesores y colaboradores que acompaña a todo gobierno, el que más se prodiga en esas lides chuscas.

Algunos trabajadores aguantan como pueden los feos detalles del régimen de las derechas y esperan agazapados la decadencia de este gobierno malencarado. Otros han optado por solicitar cambio de puesto en el concurso de traslado ya en marcha. Los moradores de San Telmo se creen de una casta superior. Y tanto… que han tomado decisiones tan arbitrarias y con vis supremacista como cambiar a ordenanzas de sitio porque no les gustaba su cara.

En algún caso tanto desmán ha conseguido colmar la paciencia de los afectados. Se comentan por los pasillos del antiguo palacio de los Montpensier la interposición de una denuncia por acoso laboral por parte de un/a funcionario/a contra uno de los cargos de libre designación puestos a dedo por los que ahora mandan allí. Y si no hay otro caso más de mobbing en los tribunales es porque lo ha conseguido parar a tiempo el secretario general técnico de Presidencia, que se ha puesto al frente de las operaciones para amortiguar el malestar existente entre los empleados públicos. El dedo apunta a una persona muy cercana al presidente Moreno Bonilla como causante principal del desaguisado. Por momentos esta casa de los líos es para muchos trabajadores públicos una casa de los horrores.

Citas a ciegas

La casa de los líos, capítulo 5.
CITAS A CIEGAS

El uso de los coches oficiales en la Junta de Andalucía se limita en función del rango del alto cargo. De viceconsejería hacia arriba se tiene derecho a asignación de vehículo propio con el correspondiente conductor (o conductores, según los casos). El resto del organigrama cuenta con un servicio de incidencias rotatorias para actividades concretas y la ruta parte desde el centro administrativo. Al menos eso marca la norma pero otra cosa es lo que hace el Gobierno de las derechas en Andalucía para saltársela a la torera.

Es práctica habitual en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia, hacer citas a ciegas para burlar las instrucciones de utilización del parque móvil público. Los gabinetes pasan la orden de servicios de la jornada siguiente al departamento de movilidad y en algunos casos no se especifica el beneficiario del traslado. El conductor no sabe a quién transportará hasta que llega al punto de recogida. Con esta triquiñuela se sortean los impedimentos y se les da cobertura a personas que no les correspondería. Otra forma de compensar en especie a altos cargos que se lamentan amargamente de sus salarios. Los mismos de siempre, los más bajos de España, y que tanto criticaban cuando estaban en la oposición. Como las indemnizaciones por alquiler para los representantes públicos que vienen de fuera de Sevilla, las cesantías (paro de los políticos), los coches oficiales y un sinfín de denuncias demagógicas que ahora se les vuelven en su contra.

Por cierto, nos enteraremos algún día de la persona que fue trasladada desde Sanlúcar de Barrameda, municipio que acogió una reunión/fiesta del Consejo de Gobierno a costa de nuestros impuestos, hasta Málaga sin tener crédito para ello… Dicen los mentideros de San Telmo que era periodista. El consejero de Presidencia, Elías Bendodo, que lo maneja todo en la antigua morada de los Montpensier, tal vez un día nos lo cuente.

Foto.El Mundo.

De juerga rociera

La casa de los líos, capítulo 4.
DE JUERGA ROCIERA

El servicio público obliga a tener agendas muy extensas y con mucha actividad durante todo el día. Es normal que un alto cargo comience muy temprano y culmine bien entrada la noche. Los que sufren estas maratonianas jornadas son los empleados públicos que acompañan al político en su quehacer: personal de gabinete, escoltas y conductores, fundamentalmente. Estos trabajadores conocen el sacrificio horario que acarrea su puesto y lo suelen llevar con mucho estoicismo. Lo que ya no es tan normal es que un alto cargo aproveche su agenda pública para extenderla con una parranda privada y ‘castigue’ a su equipo con una noche en vela o de imaginaria esperando a que el susodicho decida regresar a casa cuando el cuerpo ya no aguanta.

Una peripecia de este tipo vivió hace un par de meses un conductor que presta sus servicios en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia. Un preboste del gobierno de las derechas adscrito a este departamento decidió ir a El Rocío por supuesta razón de su puesto y concluyó la jornada a las seis de la mañana después de unas cuantas horas de palmas y olés en distintas casas de la aldea. Cuando terminó su tarea, si es que tuvo alguna, se pegó una juerga rociera de categoría y el empleado público esperando que el gerifalte decidiera picar billete de vuelta al hogar.

Este alto cargo (cuyo nombre conozco y me reservo) es muy amigo de otro que manda mucho más en San Telmo. Posiblemente por eso, muchos días lo recogen de su casa en una ciudad a unas decenas de kilómetros de Sevilla aunque por su posición en el organigrama no le corresponde ese servicio y tendría que acudir al antiguo palacio de los Montpensier en vehículo propio. No sólo hacen uso de privilegios que no les corresponden, sino que además tratan con desdén y miran por encima del hombro a los empleados públicos a su servicio. Estilo cortijero.

A la flamenca

La casa de los líos, capítulo 3.
A LA FLAMENCA

Menuda sorpresa se han llevado conductores de la Junta de Andalucía cuando fueron a recoger el vestuario al que tienen derecho según convenio para desarrollar su trabajo. Como cada temporada, reciben un vale que canjean por prendas de vestir en el establecimiento que gana un concurso restringido. En el caso de los profesionales adscritos al Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia, les correspondió ir a elegir su ropa de trabajo a una tienda de trajes y complementos de flamenca, cuya foto ilustra ese post. Sin a priori cuestionar el procedimiento administrativo, llama la atención que sea un negocio sevillano dedicado a la moda flamenca el que se haya llevado el concurso habiendo tanto comercio textil masculino en Andalucía. Los gestores de Gobierno andaluz tendrán explicar las razones de una adjudicación que ha generado además descontento entre los empleados públicos por la desequilibrada relación calidad/precio.

Presupuesto tóxico

Partido Popular y Ciudadanos han hecho tristemente historia aprobando por primera vez unos presupuestos de la mano de la extrema derecha. Saltaban jubilosos de sus escaños tras tan heroica hazaña, un logro que escandaliza y repugna en el resto de Europa. Basta ver el cordón sanitario que le han hecho los europeístas de distinto signo a los ultras Le Pen y Salvini. Aquí las derechas se solazan en su idilio con Vox, un triunfo pírrico. Sarna con gusto no pica… Por desgracia, PP y Cs han convertido a Andalucía en el laboratorio de la involución por su entreguismo ciego a la extrema derecha. Un experimento aberrante que quieren exportar a otros territorios.

Lo que estamos viendo con el presupuesto de 2019 para Andalucía es sólo la punta del iceberg de las políticas regresivas que vienen. Estas cuentas son sólo la avanzadilla de la pérdida de derechos, del retroceso en libertades y de la privatización de lo público para que unos pocos amiguetes hagan negocio. Vox ya ha anunciado que esto es sólo el principio de lo que pretenden y populares y naranjas están dispuestos a tragar con lo que sea para mantener su gobierno de perdedores. El horizonte que se plantea es en consecuencia más tóxico si cabe.

Y es además esta triple que no santa alianza supone una agresión frontal a lo que representa el 28-F y la historia de nuestra autonomía. PP y Cs ceden al chantaje de Vox, un partido ultra que plantea acabar con nuestro autogobierno y el estado autonómico. Un modelo que ha permitido el mayor periodo de convivencia, progreso y bienestar para esta tierra en nuestra historia.

Foto.ABC de Sevilla. Marín (Ciudadanos), Moreno Bonilla (PP) y Hernández (Vox).

Negar la evidencia

La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio. Esta máxima de Cicerón viene al caso de la contumacia de Ciudadanos de negar la evidencia de sus pactos con la extrema derecha en Andalucía y en otras latitudes de esta piel de toro que es España. Y no es sólo que hayan conseguidos mullidos sillones con el imprescindible apoyo de Vox, también han firmado en esta comunidad un acuerdo presupuestario para 2019 y 2020 con políticas regresivas en materia de igualdad y derechos. El documento lleva los logos y la rúbrica de las tres formaciones políticas y, por tanto, los naranjas son artífices de este contubernio. El delegado de zona de Cs y vicepresidente del Gobierno andaluz de las derechas, Juan Marín, niega una y otra vez esta realidad, con el mismo desahogo que se presenta como nuevo en política cuando lleva desde 1983 y ha pasado por cuatro partidos distintos, una trayectoria con más evoluciones que un pokémon. Tiene bemoles no darse por aludidos o mirar al tendido cuando lo enfrentan al espejo de las contradicciones de su idilio con los ultras. La inmensa mayoría de los ciudadanos, con minúscula, la gente, los han calado, no engañan a casi nadie. Distintas encuestas reflejan que un 64%, prácticamente dos de cada tres, afirma que el partido de Rivera ha pactado con el de Abascal. Al menos el Partido Popular no tiene arrobo en reconocer lo obvio. El silencio ominoso y cuando no la mentira descarada corrompen la verdad. Y Ciudadanos, un partido que dijo venir a regenerar y está degenerando a velocidad de la luz, debería dejarse de hipocresía.