Transformismo político

Evolución de Podemos

Menos del 12% de los votantes de Podemos dice sentirse socialdemócratas. Éste es uno de los muchos datos recogidos en la última encuesta del CIS y que pasan casi desapercibidos por el inusitado interés que despierta la estimación del voto y la asignación de escaños. Si esto es así, ¿a qué viene esa repentina conversión de Pablo Iglesias y su troupe a la socialdemocracia? Está claro: se trata de una simple pose para limar con técnicas de comunicación sus aristas más agresivas, las que despiertan mayor rechazo ante un electorado español poco dado al extremismo y la radicalidad. A Iglesias le hemos le hemos descubierto su perfil más duro, ha destilado abiertamente todo su rencor hacia el PSOE, la genuina socialdemocracia en España, durante esta legislatura fallida. No es de extrañar. Sabemos de dónde viene. No puede engañar a nadie. El líder de Podemos es tan socialdemócrata como Sánchez Gordillo, Cañamero o Julio Anguita. (Modo ironía ON).

Estamos, por tanto, ante el ejercicio de transformismo político más burdo para ocultar lo que hay debajo de la piel del cordero. Los principales dirigentes se han transmutado a la velocidad de la luz. Han pasado de la izquierda radical a la socialdemocracia en apenas un par de años. Sin pudor. Las últimas proclamas de Iglesias declarándose socialdemócrata no sólo no han convencido a nadie sino que han removido las tripas a muchos de los cuadros de la formación morada y mucho más a sus nuevos aliados de Izquierda Unida, de extracción y solera comunista, que siempre (desde la III Internacional en 1919 y la creación del PCE en 1921) han considerado a los socialistas como traidores de la izquierda. Ahora Iglesias sostiene que Marx y Engels eran socialdemócratas. Este revisionismo histórico insulta la razón y suena a catálogo comercial con publicidad engañosa. Pura mercadería.

Contradicciones

El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado unos presupuestos para 2016 en el que baja los impuestos y eleva las inversiones y gasto social. La alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, de Podemos, ha contado con el apoyo del PSOE para sacar adelante las cuentas del próximo ejercicio. En Andalucía, sin embargo, el Gobierno que preside Susana Díaz ha elaborado unos presupuestos con los mismos elementos centrales que el del consistorio madrileño y la franquicia morada presenta aquí una enmienda a la totalidad. Es un claro ejemplo de las varias almas que habitan en Podemos. No hay mucha sintonía con la dirección nacional y por esa razón en la comunidad andaluza domina la sección Varoufakis, el sector más radical que tiene como referentes a Juan Manuel Sánchez Gordillo y Diego Cañamero. ¿Cómo explica Teresa Rodríguez, la líder andaluza de la formación morada, que lo que es bueno para los madrileños no lo es para los andaluces? El partido de Pablo Iglesias tendría que homogenizar su discurso y su acción política para que no se produzcan estas contradicciones tan llamativas.

Foto.– Susana Díaz y Teresa Rodríguez.

La derecha se pone de los nervios

Ya está a punto de finalizar la cuenta atrás. Pepe Griñán será investido dentro de unas horas presidente de la Junta de Andalucía con los votos de la mayoría de izquierda que resultó ganadora en las elecciones autonómicas del 25-M. La derecha mantenía una tímida esperanza en el hipotético naufragio de la alianza entre PSOE de Andalucía e IU. Consumado el pacto, al margen de las extravagancias de Juan Manuel Sánchez Gordillo, no le queda más remedio que asumir su derrota real en los recientes comicios. El informe carita de Javier Arenas durante la primera jornada de la sesión parlamentaria era el reflejo de la profunda decepción y de su enésimo fracaso en alcanzar su objetivo más ansiado. El sempiterno jefe de la oposición sigue en su escaño de siempre y ha perdido su sitio en la política andaluza.

Le puso voz con acidez Esperanza Oña, alcaldesa de Fuengirola y defenestrada portavoz del Partido Popular en la Cámara autonómica: será un día incómodo para Arenas. Y lo fue. No le gustaría a Oña estar en la piel de su jefe de filas y su verdugo político. Por eso, Oña aprovechó una entrevista en Canal Sur TV para pasarle una suerte de ajuste de cuentas por haberla apartado de la primera línea de fuego, arrinconándola como vicepresidenta segunda del Parlamento. No paró ahí: auguró la salida de Arenas de Andalucía a algún destino en la capital de España y que después de cuatro derrotas no tiene sentido una quinta intentona. Las aguas bajan revueltas en el seno del PP andaluz con una Oña, lo más parecido a Esperanza Aguirre por estos lares, con ganas de revancha.

Y en los medios conservadores siguen enrabietados por el descalabro electoral de su franquicia política. No acaban de aceptar el batacazo y empiezan esparcir nefastos augurios de un peligroso frente de izquierdas. Recupera la prensa pro-PP un lenguaje guerracivilista. Se hace eco de estas inquietudes contra el gobierno socialcomunista de Andalucía José María Izquierdo en su blog. Estos pájaros de mal agüero no aceptan el resultado de las urnas y siguen con sus pataletas y sus inquinas. Malos perdedores, bendita democracia.

Quejas contra un mesías

Juan Manuel Sánchez Gordillo es personaje político con claroscuros, gestos para la galería, fluida oratoria novecentista y una trayectoria trufada de contradicciones. Inveterado dirigente sindical y jornalero, ocupa la alcaldía de Marinaleda, pueblo sevillano que dirige con vara iluminada, desde 1979. Tiene mérito permanecer tanto tiempo en el sillón municipal, aunque no deje a sus adversarios políticos hacer actos electorales en sus dominios. También resulta paradójico que alguien que ostenta el mismo cargo público durante más de tres décadas defienda con énfasis la limitación de ocho para el presidente de la Junta de Andalucía. Otro de los hitos que descafeínan el mito de este Ché de la Sierra Sur es que siendo fundador y alma del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) no ha celebrado nunca elecciones sindicales en su consistorio. Siguiendo la doctrina castrista, para que llamar a los empleados municipales a las urnas si, como reconoce en privado, ya se sabe el resultado de antemano. En fin, interpretando este pensamiento, para qué perder tiempo con estas zarandajas democráticas. Este mesías es el antisistema que más se apoya en el sistema: no hay sesión del Parlamento, donde ocupa un escaño este verso suelto de Izquierda Unida, que no corretee detrás de los miembros del Gobierno andaluz buscando soluciones oficiales a sus demandas divinas.

Pese al amplio apoyo que aglutina en su pueblo, también tiene vecinos quejosos con su peculiar gestión. El pasado jueves, uno de los damnificados de los modos y maneras de Sánchez Gordillo se apostaba en las puertas del antiguo hospital de las Cinco Llagas para hacer públicos a través de unas octavillas los atropellos que, en su opinión, le inflige su regidor. El panfleto decía lo siguiente:

Al alcalde de Marinaleda:
Al Sr. Gordillo, yo no soy uno de sus esclavos, yo soy libre.
No se puede ser peor. Esto no es un hombre. Esto es un lobo con piel de cordero.
Un dictador explotador de obreros.
Falso, embustero, cobarde, l…
No creo que ningún partido democrático de este país prohíba a ningún ciudadano a que se exprese y se manifieste con el 15-M. Tú sí.

En todos los sitios se cuecen habas… Y ésta no es una buena campaña de imagen para el alcalde en activo más veterano de Andalucía.

Foto.Blog del Aula Manuel Alemán.

Cafradas

Protesta SAT

Sí, cafradas. No existe esta entrada en el diccionario de la RAE, pero sí en el imaginario colectivo y en el habla de mucha gente. Estamos ya demasiado acostumbrados a los numeritos de Juan Manuel Sánchez Gordillo y de su troupe de jornaleros de cartón piedra (a veces actúan más como extras de cine que se mueven de acuerdo a un guión que como defensores románticos de ideas trasnochadas). Son muchos los episodios de la lucha de escaparate del ínclito alcalde de Marinaleda que guardo en la retina. Siempre tienen estás movilizaciones un punto añejo, un aroma a novecento, un olor a naftalina, una impronta de inadaptación a los cambios que se han vivido en esta comunidad autónoma. Las protestas que capitanea Sánchez Gordillo suenan ya a libro de historia, a peripecias del pasado, a auténtica antigualla.

Pero el imperturbable Che de la Sierra Sur de Sevilla no descansa, mantiene la misma táctica, los mismos métodos, las mismas excentricidades. Ayer hizo otra demostración acorde con su currículum: intentó cortar sin éxito las vías del AVE o la circunvalación SE-30 de Sevilla y, finalmente, tomó a las bravas la sede de Canal Sur Televisión. El caudillo jornalero no se conformó con su asalto al recinto, sino que exigió a la redacción de la cadena pública una entrevista. Exhibió su perfil más autoritario, su faceta más intransigente, una actitud más propia de los caciques, y se pasó por el forro la independencia de los profesionales de la tele autonómica y unos cuantos artículos de la Constitución.

Y de camino esta jornada de altercados públicos se saldó con diez detenidos, entre ellos Diego Cañamero, secretario general del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), y ocho policías heridos. Una nueva hazaña en el expediente de las huestes de la supuesta izquierda real, incorruptible y pacifista.

Creo que Sánchez Gordillo necesita estas algaradas para mantener movilizada y aglutinada a su tropa. Tienen más lectura en clave interna de la propia organización (CUT como ventanilla política dentro de IU y SAT en la vertiente sindical) que en dirección a las administraciones o a la sociedad. Es una simple cuestión de supervivencia, de mantenimiento de un liderazgo que se agota con ventilación artificial. El alcalde de Marinaleda es prácticamente una muestra de museo, un fósil de la política, un outsider sin hueco en la Andalucía del siglo XXI. Esa supuesta izquierda alternativa demanda aire fresco, un recambio, nuevos referentes. Ya no es tiempo de cafres.

Foto.- El País.

¿Dignidad impostada?

Rosa Aguilar y José Antonio Griñán

Tendrán parte de razón esos miembros de Izquierda Unida que se sienten molestos, decepcionados o incluso traicionados con la salida de Rosa Aguilar del Ayuntamiento de Córdoba para ingresar en el Gobierno de Andalucía de la mano del flamante presidente, José Antonio Griñán. Aguilar es quizá la única referente solvente y destacada que le quedaba a una organización política que se está desangrando por su cainismo, sus trifulcas internas y su incapacidad de adaptación a los nuevos tiempos. Si la imagen por la que apuesta IU es la que aporta el inefable Juan Manuel Sánchez Gordillo, es lógica la distancia entre estas siglas y el electorado. Insisto que es normal que alguien se sienta dolido por este fichaje estrella para un gobierno socialista, pero han olvidado demasiado pronto que durante años los más ortodoxos del Partido Comunista le han estado poniendo zancadillas a Rosa Aguilar, haciéndole la vida imposible, cuestionando la valía y su capacidad, poniendo en solfa su vínculo ideológico hacia esta formación, calificándola de hereje, heterodoxa o aburguesada. Habrá algunos que sí sientan realmente como un golpe profundo el abandono de Aguilar de ese barco sin rumbo, otros estaban esperando que llegara ese momento y han trabajado todos los días para colocarla en el precipicio, para situarla en la puerta de salida, para darle boleto. Suena ahora a cierta impostura tantos golpes de pecho, tanta manifestación de dignidad mancillada. Si tanto se quería a la ya ex alcaldesa de Córdoba, ¿por qué le han pagado con mucho tormento y pocos cariñitos?

Foto: El País.