Una promesa que se esfuma

Al primer tapón, zurrapa. No han pasado ni quince días de que llegará el refuerzo policial al Campo de Gibraltar y los sindicatos han denunciado ya que han perdido efectivos que han marchado a otros destinos, en principio, sólo por Semana Santa. Esta decisión del Ministerio de Interior deja en evidencia a su titular, Juan Ignacio Zoido, quien de forma rimbombante vendió el operativo para luchar contra las bandas de narcotrafico. En un plazo de tiempo tan corto las palabras del ministro se han convertido en papel mojado, se las he llevado el viento del Estrecho. Más allá del compromiso pisoteado y del desaire a esta comarca andaluza, el problema de fondo es que las plantillas de las fuerzas de Seguridad del Estado han quedado diezmadas durante los seis años de Gobierno del Partido Popular. Hasta el propio Zoido se ha visto obligado a admitir que faltan en España más de 20.800 agentes, entre policías y guardia civiles, más de 3.000 en Andalucía. Esta situación es alarmante en algunos ciudades como Sevilla, donde el porcentaje de plazas no cubiertas es del 18%, en la provincia de Málaga están sin cubrir 493 plazas o en la de Cádiz hay un déficit de más de 300. Un panorama desolador. Ya ocurrió también durante la etapa de Aznar. Y es que cuando gobierna el PP se reduce la seguridad pública. ¿Será porque apuestan por la seguridad privada?

Foto.- El País.

Contumaces en el error

Hoy se ha producido una luctuosa noticia que reabre el debate sobre el enorme error de recluir a inmigrantes en la cárcel de Archidona. La muerte de uno de los confinados, algunos medios han hablado de suicidio, nos devuelve a la primera línea de actualidad el despropósito del Ministerio del Interior de encerrar en una prisión a seres humanos que lo único que habían hecho era jugarse la vida en una patera huyendo del hambre, de la guerra o del terror. El Gobierno cosechó una crítica unánime por llevar a estas personas a una cárcel y de manera sibilina, como sostiene el sector ultra de la derecha en su discurso con tics xenófobos, vincular a inmigración con delincuencia. Además, el recinto, aún sin inaugurar, carecía de las mínimas condiciones de habitabilidad y no cuenta con ningún tipo de personal. Este triste episodio hace que la situación sea ya insostenible, como se ha señalado la Junta de Andalucía. La obligada investigación de lo ocurrido tiene que venir acompañada de la exigencia al ministro Zoido de encontrar un nuevo y más adecuado emplazamiento para los migrantes. Llevan demasiados días, más de un mes, en un recinto que no está concebido para este fin. Se echa en falta un poco de humanidad y también de diligencia.

Foto.- Diario Sur.

¿Por qué a una cárcel?

Sigue la llegada masiva de inmigrantes a las costas españolas. El buen tiempo que continúa haciendo pese a estar en la segunda quincena de noviembre los anima a seguir jugándose la vida en busca de un futuro mejor. El control en el litoral andaluz los obliga a hacer travesías más largas y, por tanto, con más riesgo. Este fin de semana más de medio millar ha arribado a Murcia, un punto hasta ahora no muy frecuente en las rutas de las pateras. Y como no es habitual tanta avalancha en esa comunidad, se han encontrado desbordados para atender a los 534 migrantes recién llegados. La solución del Ministerio del Interior no puede resultar más estrambótica: trasladarlos a Archidona (Málaga) y alojarlos en una cárcel aún por inaugurar. Sin entrar a valorar las condiciones del recinto, seguramente mejores que las de muchos centros de internamientos de extranjeros, la decisión del Gobierno de la nación tiene un mensaje subliminal inaceptable, una carga simbólica perniciosa, que rechina. Hay quien desde la derecha ha vinculado por prejuicio ideológico (y sin ningún tipo de escrúpulos ni datos objetivos) a inmigración y delincuencia. Alojarlos en una prisión por mucha bondad que persiga esta medida de emergencia puede alimentar esa imagen distorsionada y xenófoba cuando estamos ante seres humanos que huyen del hambre, de la guerra, de la muerte.

Decir la verdad

Los llamados a comparecer ante una comisión parlamentaria de investigación están obligados a decir la verdad. Hoy hemos podido leer en eldiario.es que el entonces alcalde de Sevilla y hoy ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, mintió cuando fue interrogado en 2012 en la comisión que investigaba los expedientes de regulación de empleo de Andalucía. Una noticia que ha saltado porque una de las dos altas representantes del Gobierno de José María Aznar que han declarado en calidad de imputadas ante la jueza por el ERE de la Faja Pirítica de Huelva, una documentación que el Ejecutivo del PP se negó a remitir al Parlamento de Andalucía, ha dejado en evidencia al ministro. Además, hoy ya es de dominio público algo que se intentó ocultar: que la administración general del Estado usó en el mismo sistema de ayudas directas que la Junta para auxiliar a las empresas en crisis. Yendo a la información de Zoido, en cualquier país democrático de nuestro entorno europeo si un político es acusado de mentir, ese mismo día da explicaciones para corregir al medio o, de lo contrario, estaría en la picota y empujado a asumir responsabilidades políticas. En la cultura de la derecha española eso suena a ciencia ficción. En fin, las últimas novedades en torno a los ERE empiezan a desinflar el globo que el PP intentó hinchar para hacer daño a mucha gente honesta.

De cañas y lanzas

Zoido busca sueldo para sus concejales

Cuando las cañas se vuelven lanzas… He recordado este refrán tras leer que Juan Ignacio Zoido, ex alcalde de Sevilla, busca sueldos para cinco concejales del PP que tienen otros empleos. ¡Qué débil es la memoria! El Gobierno de Mariano Rajoy impuso con su rodillo y sin ningún diálogo una reforma local con un argumento tan falso como demagógico de reducir el coste de las administraciones locales poniendo en la diana a regidores y concejales por el coste a las arcas públicas. Se les olvidó comentar que la inmensa mayoría de los representantes en las corporaciones locales no cobra. Su idea era jibarizar lo público restando servicios a las administraciones más cercanas y reducir el papel de la oposición en los grandes consistorios pensando que iban a mantenerse en el poder per secula seculorum. Lo mismo hizo María Dolores de Cospedal en el Parlamento de Castilla-La Mancha: dejó a la oposición sin sueldo a fin de dificultar el control y la fiscalización de una política nociva y cruel de recortes, privatizaciones, que pensaba sólo en unos pocos y que modificaba las reglas de juego electoral para el beneficio propio. La derecha no quiere testigos incómodos que le impida hacer y deshacer sus anchas. Como antaño. No parece muy democrática la actitud de aquellos que quieren silenciar las voces discrepantes (por si no fuera suficiente, ahí tenemos la reciente ley mordaza). En un estado social y democrático de derecho tan importante es el gobierno como la oposición, la democracia es un juego de pesos y contrapesos para que las mayorías no aplasten a las minorías. Hete aquí que el 24 de mayo el PP recibió una estruendosa bofetada ciudadana en las urnas y sus medidas regresivas se les han vuelto en contra. Ahora se encuentran entre las lanzas y la pared de sus intenciones dañinas.

Alcalde Espadas

Este sábado muchos hombres y mujeres socialistas han tomado el bastón de mando de los ayuntamientos andaluces. Más de cuatrocientos, seis de cada diez primeros ediles en esta comunidad autónoma. Muchos amigos y amigas de mil batallas políticas asumen el protagonismo en este mandato municipal. Isabel Ambrosio en Córdoba, Pepe Bernal en Marbella, Gabi Gruz en Huelva, Flor Almón en Motril u otros muchos y muchas más por todos los municipios de Andalucía. Mi alegría es infinita por ver cómo han recogido la confianza ciudadana. Y por supuesto y especialmente Juan Espadas en Sevilla. Me ha emocionado la imagen de verlo tomar posesión del cargo esta mañana. Con él viví intensamente la campaña del 2011. Diez meses de trabajo codo con codo que no dio el resultado esperado para tanto esfuerzo. No se desanimó y siguió en la brecha. Se ha partido el pecho en la oposición durante cuatro años sin los focos de los medios de comunicación pero con la fortaleza y el tesón de un espartano. Trabajo de hormiguita de un político serio, preparado, comprometido y de una pieza. La satisfacción de hoy es fruto de un trabajo estajanovista valorado por la gente de Sevilla. Conozco a Juan desde el colegio, cursaba un curso inferior a mí, lo he visto crecer en la Consejería de Educación como jefe de gabinete, luego como viceconsejero de Medio Ambiente y a continuación como consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. Será aún mejor alcalde que jefe de la oposición municipal. Tiene un talante conciliador, capacidad de diálogo, agenda laboral sin límite horario y mucho conocimiento. Los sevillanos nos llevamos un gran alcalde que demostrará que es posible otra política y que el paréntesis de cuatro años del PP, con Juan Ignacio Zoido al frente del Ayuntamiento, ha sido un mal sueño para el progreso y el futuro de la capital de Andalucía. Sevilla está de enhorabuena. El último mandato es ya historia, por suerte, y empieza un nuevo tiempo en esta ciudad. Y lo tenemos que aprovechar.

Un nuevo tiempo para Sevilla

Sevilla ha vivido un paréntesis de cuatro años insoportables, negros muy negros. La ciudad ha languidecido con la apatía y el folclorismo de una gestión municipal pésima de la mano de Juan Ignacio Zoido y el Partido Popular. Sí, el PP: ahora este alcalde y muchos más huyen despavoridos de unas siglas que han castigado sin misericordia a los ciudadanos, la gaviota es hoy pájaro de mal agüero. Volviendo a la capital hispalense, no es que Zoido haya gobernado al ralentí, es que ha parado los motores y ha dejado que la nave diera tumbos a la deriva. La Sevilla dinámica, cosmopolita, abierta, cultural e inclusiva que se encontró ha devenido en una ciudad abandonada, con tufo a rancio, que se mira el ombligo, costumbrista y displicente por mor de su gestión aciaga. Sevilla ha perdido la alegría, la ilusión y el empuje con un alcalde que la ha llevado al muelle seco, que la ha hecho retroceder en el tiempo, que le ha restado autoestima.

¿Qué ha hecho Zoido en cuatro años? Nadie en esta ciudad es capaz de reseñar ningún proyecto emblemático, ninguna iniciativa empresarial, ningún desarrollo urbanístico que haya abierto las puertas a un futuro mejor. Ha incumplido la práctica totalidad de sus promesas. Sólo ha ejecutado un compromiso y ha sido para perjudicar: la derogación del Plan Centro de Tráfico. Zoido, a contracorriente de los tiempos. En todas las grandes ciudades, y muy especialmente las que tienen un patrimonio histórico que proteger, cuentan con restricciones de acceso a los cascos históricos. Pero con este alcalde le hemos dado a la moviola. Los coches llegan a la Plaza del Duque, la Campana se colapsa con las colas en las paradas de autobuses, los coches aparcan en las esquinas. La derecha sevillana se solaza con esta vuelta al pasado y con el mantenimiento del status quo de la Sevilla profunda. Sólo a esos ha dado respuesta Zoido. De los barrios, donde vive la gran mayoría, se ha olvidado, recolectó votos y ha devuelto desidia e inactividad.

Como ciudadano, este mandato se merece un suspenso como un piano, un cero patatero. Zoido no ha estado a la altura de la confianza que recibió en 2011, un gran caudal que ha dilapidado y que lo va a hacer caer de un inestable pedestal que se ha fabricado con el dinero de los impuestos de todos. Y no vale achacar su indolencia al recurso infantil de la herencia recibida ni a los estragos que ha producido la crisis en la capital andaluza, aquí y en todos los rincones de España. Se podía gobernar de otra manera, pensando en los más zarandeados por las dificultades económicas, preparando la ciudad para subirse al tren la recuperación cuando llegue, gestionando los servicios públicos con más eficiencia. Hasta las calles están más sucias y la deuda de las arcas municipales es mayor por mucho que intenten maquillar las cifras. Se ha preferido el tran-tran, el dejar que las cosas se resuelvan solas y mientras tanto el gobierno municipal entretenido en fastos y ágapes.

Llega el domingo de elecciones y es la hora del cambio. De recuperar el brío y la esperanza de Sevilla. De superar cuatro años calamitosos y abrir un nuevo horizonte de oportunidades. Y ese cambio que necesita Sevilla lo representan el PSOE y Juan Espadas. Hace falta un nuevo tiempo para Sevilla.

Errores, insensibilidad y juego sucio

Anda el Partido Popular como pollo sin cabeza en la recta final de campaña. Se aproxima la gran debacle de la gaviota conservadora y se suceden errores garrafales y afloran episodios de juego sucio que avergüenzan. Recopilatorio de urgencias de las últimas 24 horas.

1. Mariano Rajoy: “¿Quién habla hoy del paro?”. El presidente del Gobierno vive en su propio mundo y no conoce ni de lejos el drama que al día de hoy sigue siendo el paro. Andará el hombre embelesado con algún dato macroeconómico que no es capaz de ver la realidad de un país con 5.444.600 y con dos millones de hogares sin ningún ingreso. Son muchos los jóvenes y los no tanto que se han tenido que ir fuera ante la falta de oportunidades laborales en España. Toda esta gente, una gran legión de víctimas de la crisis, y sus familiares hablan del paro. Y los que aun teniendo empleo tienen un salario indigno que no les permite llegar a final de mes. Y los trabajadores que tienen miedo a perderlo y la reforma laboral les alumbra un negro horizonte. Esta reflexión disparatada e insensible de Rajoy, curiosamente ausente de todos los periódicos de hoy, supone una falta de respeto intolerable a la muchísima que lo sigue pasando mal por estar en el paro.

2. Denuncia contra el PP por compra de votos en Sevilla capital. Los socialistas han presentado una denuncia en juzgado de guardia por un delito continuado de fraude electoral por compra de votos para el PP. El implicado es un cargo de confianza del todavía alcalde por pocas fechas, Juan Ignacio Zoido, un subdirector de distrito de la capital. El método es sencillamente repugnante: se ofrece ayudas para personas con dificultades económicas a cambio del apoyo electoral a los peperos. Además de presuntamente ilegal, es de una inmoralidad que escandaliza. (Pincha).

3. Testificar a favor por un trabajo. En Algarinejo, un pequeño pueblo de Granada, el alcalde, Jorge Sánchez, del PP, habría cometido un supuesto intento de soborno al plantear a un vecino que testifique en contra de su antecesor, también del PP, a cambio de beneficiarle en un plan de empleo. Radio Granada, de la Cadena SER, ha hecho público el caso con la grabación de la petición envenenada. (Pincha)

4. “Cuántos funcionarios hay metidos por nuestros cojones”. Se difundió ayer un vídeo del teniente de alcalde del Ayuntamiento de Jaén y diputado andaluz, Miguel Ángel García Anguita, en el que admite que en el Ayuntamiento han entrado “a dedo” muchos empleados municipales. Desde luego la confesión deja en muy mal lugar al edil popular, que por acción o por omisión ha permitido que el consistorio no se haya respetado el mandato constitucional de acceder a la función pública de acuerdo a los principios de igualdad, capacidad y mérito. (Pincha)

Foto.El Mundo. Rajoy, en su etapa de oposición haciendo campaña con el paro.

Espadas pisa firme

He asistido esta mañana a la conferencia de Juan Espadas, candidato del PSOE a la alcaldía de Sevilla, en Nueva Economía Fórum. Conozco a Juan desde el colegio y sigue siendo el mismo: honesto, currante, comprometido y preparado. Ésa es su carta personal de presentación. Como servidor público tiene un currículum intachable en transparencia, cercanía y política constructiva en beneficio de lo colectivo y lo público. En estos últimos cuatro años nunca ha hecho oposición por sistema y a cada problema denunciado le ha acompañado siempre una solución.

A todo esto suma un conocimiento profundo, diría que milimétrico, de la capital andaluza y de los problemas y necesidades de los sevillanos y un proyecto de ciudad que rompe con el modelo rancio, ensimismado y ombliguista de la derecha. Este mandato de Juan Ignacio Zoido ha sido un frenazo en seco y marcha atrás de una ciudad que había soltado lastres históricos y se abría al siglo XXI. En cambio, Espadas alumbra una Sevilla pujante, dinámica, abierta, inclusiva y habitable, pensada para las personas. Ha dibujado una propuesta de futuro sólida y con fundamento. Por eso, los sevillanos lo prefieren como su próximo alcalde porque ofrece ilusión, seguridad y confianza.

Zoido y el PP no caben en la camisa. La inquietud ha prendido en los cuarteles del PP sevillano. Tienen encuestas propias que le dan los mismos resultados negativos que las conocidas (la última de El Mundo la semana pasada) y ya están usando recursos de mal perdedor. Se están dedicando a contraprogramar la agenda del socialista. Y no sólo eso, incluso se han dedicado a llamar a empresarios y personalidades de Sevilla para que no fueran a la conferencia de Espadas del día de hoy. Maniobras de gentes que se han ganado salir de la Casa Grande por la puerta chica.

Foto.- ABC de Sevilla.

Cambio de ciclo en Sevilla

Sevilla encuesta El Mundo municipales 2015

A Juan Ignacio Zoido le tiemblan las piernas. Está acosado por unos negros pronósticos para las elecciones municipales del 24 de mayo. El Partido Popular ha perdido las dos últimas citas con las urnas en Sevilla capital. Tanto en las europeas de mayo de 2014 como en las autonómicas del 22 de marzo pasado, la lista de la gaviota ha quedado en segundo lugar, superada ampliamente por el PSOE. A estos antecedentes, no extrapolables al cien por cien por tratarse de comicios diferentes, su suma unos pronósticos demoscópicos que anuncian una elevada pérdida de votos para el actual alcalde hispalense.

El último sondeo conocido es el publicado hoy por El Mundo, que sitúa al PSOE como ganador con dos puntos de ventaja sobre los populares. La candidatura que encabeza Juan Espadas obtendría más votos incluso que en 2011 hasta alcanzar un 33,2% de los sufragios y una estimación de 11 ó 12 concejales. El PP pasaría de la abrumadora mayoría absoluta obtenida hace cuatro años, con 20 representantes en el consistorio, a tan sólo diez u once ediles. Zoido perdería la mitad de asientos en el pleno municipal y más de la tercera parte del apoyo popular.

¡Cómo para no preocuparse! Pero a buenas horas mangas verdes. El augurio de las encuestas tiene toda la lógica: a la debacle general del PP se suma un mandato municipal en blanco, la aportación del juez en excedencia a la ciudad ha sido el conjunto vacío. El propio Zoido es consciente de su hundimiento electoral. Decía el domingo en una entrevista en el Diario de Sevilla que le ha faltado tiempo para culminar su proyecto. Lo que le ha faltado son ideas y ganas de trabajar. En cuatro años no ha hecho nada.