Saber estar

Las personas demuestran su talla en los momentos difíciles, ésos en los que hay que hacer frente a las adversidades con determinación, empatía e integridad. Sevilla ha sido el epicentro este verano de la mayor alerta sanitaria por listeriosis vivida en España. En la gestión de esta grave crisis alimentaria, con tres personas muertas, siete abortos, más de 200 hospitalizados y casi 2.000 afectados, la ciudadanía hemos podido ver la cara y la cruz de nuestros representantes públicos.

En el lado oscuro se ha situado la Junta de Andalucía, que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. El Gobierno de Partido Popular y Ciudadanos ha reaccionado tarde, mal y con mentiras, han mostrado más comprensión hacia la empresa infractora que antes las víctimas del brote de listeria, ha usado la estrategia del calamar para manchar a otras administraciones e intentar tapar sus propios fallos y responsabilidades, ha pretendido, sin éxito, culpar del retraso en la toma de decisiones al laboratorio municipal con una maniobra fullera y muy poco institucional (en las últimas fechas se han dado cuenta del error y han corregido esta actitud desleal por la debida cooperación), el consejero de Salud, Jesús Aguirre, se ha preocupado más de hacer gracietas que de coger el toro por los cuernos… Y para rematar la nefasta faena, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha estado ausente, como si el problema no fuera suyo y en el momento con más pico de incidencia de la enfermedad se fue de vacaciones a Galicia a compartir mesa y mantel (y buenos manjares) con su colega Núñez Feijóo.

El contrapunto a esta actitud negligente lo ha protagonizado el Ayuntamiento de Sevilla, con su alcalde a la cabeza. El equipo de gobierno hispalense ha trabajado con responsabilidad e interlocución permanente con la Junta de Andalucía, ha rehuido la confrontación política y las provocaciones del PP anteponiendo la colaboración entre las administraciones y el interés general, ha actuado con diligencia llevando a la empresa responsable de la listeriosis ante los tribunales y Juan Espadas ha estado desde el primer momento dando la cara y asumiendo el papel que le corresponde a un político riguroso y solvente.

Espadas es el haz y Moreno Bonilla, el envés de esta crisis alimentaria. El primero ha sabido estar a la altura, el segundo ha buscado escurrir el bulto. Dos formas de afrontar esta alerta que pone a cada uno en su sitio.

PD.- Mucho está tardando el Gobierno de Andalucía en poner en marcha una campaña de apoyo y promoción de nuestra industria cárnica, tan relevante en Sevilla y en la comunidad autónoma (más si cabe tras la segunda firma afectada). La crisis de la listeriosis les ha hecho perder ya, según primeras estimaciones, un 30% de ventas. Los productos andaluces son sinónimos de calidad y seguridad y este triste episodio no puede poner en peligro el prestigio y la reputación que tanto ha costado construir.

Nota.- Artículo publicado en www.centrohistórico.info. Entre paréntesis, actualizaciones desde el día de difusión, 5 de septiembre. Y foto de elconfidencialandaluz.com.

Taller en abierto

Desde mañana hasta el 15 de diciembre, el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico ofrece a los ciudadanos la posibilidad de presenciar en directo los trabajos de rehabilitación de dos lienzos de Murillo. A través del programa ‘Murillos en restauración: taller en abierto’ se quiere dar a conocer el extraordinario trabajo del IAPH y sus técnicos, divulgar su labor científica y acercar de una forma novedosa y atractiva la cultura y el patrimonio a la ciudadanía. Esta iniciativa, totalmente gratuita, se inscribe en las actividades organizadas por la Consejería de Cultura de apoyo al IV Centenario del nacimiento del pintor barroco. El público podrá ver in situ el complejo tratamiento antiedad que los especialistas están haciendo a dos obras del maestro sevillano (‘El milagro de la multiplicación de los panes y los peces’ y ‘Moisés haciendo brotar el agua de la roca) propiedad de la Iglesia de la Caridad y que, gracias a la Fundación La Caixa, están siendo restauradas por vez primera con una inversión superior a los 128.000 euros. También se desarrollarán talleres didácticos para los más jóvenes para concienciarlos de la importancia de la preservación del patrimonio. Esta mañana, junto al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, he podido conocer de primera mano los avances de la recuperación de las dos obras y contagiarme del enorme entusiasmo del director del IAPH, Román Fernández-Baca, y su equipo. Viven y disfrutan con su trabajo. Ha sido un rato emotivo y muy fructífero. Los ciudadanos no se deberían perder esta oportunidad.

Alcalde Espadas

Este sábado muchos hombres y mujeres socialistas han tomado el bastón de mando de los ayuntamientos andaluces. Más de cuatrocientos, seis de cada diez primeros ediles en esta comunidad autónoma. Muchos amigos y amigas de mil batallas políticas asumen el protagonismo en este mandato municipal. Isabel Ambrosio en Córdoba, Pepe Bernal en Marbella, Gabi Gruz en Huelva, Flor Almón en Motril u otros muchos y muchas más por todos los municipios de Andalucía. Mi alegría es infinita por ver cómo han recogido la confianza ciudadana. Y por supuesto y especialmente Juan Espadas en Sevilla. Me ha emocionado la imagen de verlo tomar posesión del cargo esta mañana. Con él viví intensamente la campaña del 2011. Diez meses de trabajo codo con codo que no dio el resultado esperado para tanto esfuerzo. No se desanimó y siguió en la brecha. Se ha partido el pecho en la oposición durante cuatro años sin los focos de los medios de comunicación pero con la fortaleza y el tesón de un espartano. Trabajo de hormiguita de un político serio, preparado, comprometido y de una pieza. La satisfacción de hoy es fruto de un trabajo estajanovista valorado por la gente de Sevilla. Conozco a Juan desde el colegio, cursaba un curso inferior a mí, lo he visto crecer en la Consejería de Educación como jefe de gabinete, luego como viceconsejero de Medio Ambiente y a continuación como consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. Será aún mejor alcalde que jefe de la oposición municipal. Tiene un talante conciliador, capacidad de diálogo, agenda laboral sin límite horario y mucho conocimiento. Los sevillanos nos llevamos un gran alcalde que demostrará que es posible otra política y que el paréntesis de cuatro años del PP, con Juan Ignacio Zoido al frente del Ayuntamiento, ha sido un mal sueño para el progreso y el futuro de la capital de Andalucía. Sevilla está de enhorabuena. El último mandato es ya historia, por suerte, y empieza un nuevo tiempo en esta ciudad. Y lo tenemos que aprovechar.

Apuntes tras el 24-M

En Andalucía, las elecciones municipales han deparado un claro vencedor: el PSOE. El partido que lidera Susana Díaz ha cosechado su tercer triunfo en un año. Tres de tres: europeas, autonómicas y ahora locales. La victoria ha sido en números absolutos y relativos. Los socialistas cosechan el mayor número de votos, de alcaldías, de concejales y diputaciones. En términos comparativos, mejora su posición respecto a 2011: de ser segunda fuerza y perder por más siete puntos entonces a ser la opción política más votada y ganar por más de cuatro puntos ahora, siendo la primera fuerza en seis de las ocho provincias. La imagen de la jornada electoral es un mapa con predominio del color rojo socialista, que se sitúa como partido más votado en casi seis de cada diez municipios.

Los andaluces confían en Susana Díaz y el PSOE como defensores de una recuperación justa, que piensa en las personas y que defiende el estado del bienestar y un empleo digno y de calidad y, por el contrario, vuelven a castigar al Partido Popular, como representante genuino del austericidio que tanto sufrimiento y tanto daño ha causado en las clases trabajadores y medias. El PP es, sin duda, el gran perdedor de la noche. De conseguir su mejor resultado electoral en unas municipales hace cuatro años se han llevado un serio descalabro: se han dejado en el camino casi diez puntos, 445.000 votos y 500 concejales. Un resultado aciago que tiene como mayor simbolismo la derrota en Huelva y la pérdida de la mayoría absoluta en las ocho capitales, Jerez y Marbella. Su presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, aglutina tres de tres batacazos. Justo a la inversa que Susana Díaz. Y tras el tercer traspié tampoco ha dado la cara. Como Rajoy, ya ni si quiera se esconde detrás de un plasma, sino que hace mutis por el foro y deja que otros asuman la responsabilidad de la catástrofe.

Las urnas han deparado un mapa con más pluralidad en Andalucía y también en España. Los partidos emergentes han entrado en las corporaciones locales pero con menos fuerza que en otros territorios de nuestro país. Izquierda Unida ha salvado los muebles, aunque se sitúa como quinta fuerza en capitales como Sevilla, Málaga o Granada y cuarta en Córdoba, Huelva o Cádiz. Esta nueva realidad política exige responsabilidad, diálogo y altura de miras para dar respuesta al mandato de los ciudadanos. Anteponiendo el interés general ante cualquier beneficio particular. La gente espera que los partidos actúen con compromiso y sin tacticismo como han hecho bloqueando la investidura de Susana Díaz pese a la victoria tan amplia el 22 de marzo.

Foto.– Susana Díaz y Juan Espadas, candidato socialista en Sevilla.

Un nuevo tiempo para Sevilla

Sevilla ha vivido un paréntesis de cuatro años insoportables, negros muy negros. La ciudad ha languidecido con la apatía y el folclorismo de una gestión municipal pésima de la mano de Juan Ignacio Zoido y el Partido Popular. Sí, el PP: ahora este alcalde y muchos más huyen despavoridos de unas siglas que han castigado sin misericordia a los ciudadanos, la gaviota es hoy pájaro de mal agüero. Volviendo a la capital hispalense, no es que Zoido haya gobernado al ralentí, es que ha parado los motores y ha dejado que la nave diera tumbos a la deriva. La Sevilla dinámica, cosmopolita, abierta, cultural e inclusiva que se encontró ha devenido en una ciudad abandonada, con tufo a rancio, que se mira el ombligo, costumbrista y displicente por mor de su gestión aciaga. Sevilla ha perdido la alegría, la ilusión y el empuje con un alcalde que la ha llevado al muelle seco, que la ha hecho retroceder en el tiempo, que le ha restado autoestima.

¿Qué ha hecho Zoido en cuatro años? Nadie en esta ciudad es capaz de reseñar ningún proyecto emblemático, ninguna iniciativa empresarial, ningún desarrollo urbanístico que haya abierto las puertas a un futuro mejor. Ha incumplido la práctica totalidad de sus promesas. Sólo ha ejecutado un compromiso y ha sido para perjudicar: la derogación del Plan Centro de Tráfico. Zoido, a contracorriente de los tiempos. En todas las grandes ciudades, y muy especialmente las que tienen un patrimonio histórico que proteger, cuentan con restricciones de acceso a los cascos históricos. Pero con este alcalde le hemos dado a la moviola. Los coches llegan a la Plaza del Duque, la Campana se colapsa con las colas en las paradas de autobuses, los coches aparcan en las esquinas. La derecha sevillana se solaza con esta vuelta al pasado y con el mantenimiento del status quo de la Sevilla profunda. Sólo a esos ha dado respuesta Zoido. De los barrios, donde vive la gran mayoría, se ha olvidado, recolectó votos y ha devuelto desidia e inactividad.

Como ciudadano, este mandato se merece un suspenso como un piano, un cero patatero. Zoido no ha estado a la altura de la confianza que recibió en 2011, un gran caudal que ha dilapidado y que lo va a hacer caer de un inestable pedestal que se ha fabricado con el dinero de los impuestos de todos. Y no vale achacar su indolencia al recurso infantil de la herencia recibida ni a los estragos que ha producido la crisis en la capital andaluza, aquí y en todos los rincones de España. Se podía gobernar de otra manera, pensando en los más zarandeados por las dificultades económicas, preparando la ciudad para subirse al tren la recuperación cuando llegue, gestionando los servicios públicos con más eficiencia. Hasta las calles están más sucias y la deuda de las arcas municipales es mayor por mucho que intenten maquillar las cifras. Se ha preferido el tran-tran, el dejar que las cosas se resuelvan solas y mientras tanto el gobierno municipal entretenido en fastos y ágapes.

Llega el domingo de elecciones y es la hora del cambio. De recuperar el brío y la esperanza de Sevilla. De superar cuatro años calamitosos y abrir un nuevo horizonte de oportunidades. Y ese cambio que necesita Sevilla lo representan el PSOE y Juan Espadas. Hace falta un nuevo tiempo para Sevilla.

Espadas pisa firme

He asistido esta mañana a la conferencia de Juan Espadas, candidato del PSOE a la alcaldía de Sevilla, en Nueva Economía Fórum. Conozco a Juan desde el colegio y sigue siendo el mismo: honesto, currante, comprometido y preparado. Ésa es su carta personal de presentación. Como servidor público tiene un currículum intachable en transparencia, cercanía y política constructiva en beneficio de lo colectivo y lo público. En estos últimos cuatro años nunca ha hecho oposición por sistema y a cada problema denunciado le ha acompañado siempre una solución.

A todo esto suma un conocimiento profundo, diría que milimétrico, de la capital andaluza y de los problemas y necesidades de los sevillanos y un proyecto de ciudad que rompe con el modelo rancio, ensimismado y ombliguista de la derecha. Este mandato de Juan Ignacio Zoido ha sido un frenazo en seco y marcha atrás de una ciudad que había soltado lastres históricos y se abría al siglo XXI. En cambio, Espadas alumbra una Sevilla pujante, dinámica, abierta, inclusiva y habitable, pensada para las personas. Ha dibujado una propuesta de futuro sólida y con fundamento. Por eso, los sevillanos lo prefieren como su próximo alcalde porque ofrece ilusión, seguridad y confianza.

Zoido y el PP no caben en la camisa. La inquietud ha prendido en los cuarteles del PP sevillano. Tienen encuestas propias que le dan los mismos resultados negativos que las conocidas (la última de El Mundo la semana pasada) y ya están usando recursos de mal perdedor. Se están dedicando a contraprogramar la agenda del socialista. Y no sólo eso, incluso se han dedicado a llamar a empresarios y personalidades de Sevilla para que no fueran a la conferencia de Espadas del día de hoy. Maniobras de gentes que se han ganado salir de la Casa Grande por la puerta chica.

Foto.- ABC de Sevilla.

Cambio de ciclo en Sevilla

Sevilla encuesta El Mundo municipales 2015

A Juan Ignacio Zoido le tiemblan las piernas. Está acosado por unos negros pronósticos para las elecciones municipales del 24 de mayo. El Partido Popular ha perdido las dos últimas citas con las urnas en Sevilla capital. Tanto en las europeas de mayo de 2014 como en las autonómicas del 22 de marzo pasado, la lista de la gaviota ha quedado en segundo lugar, superada ampliamente por el PSOE. A estos antecedentes, no extrapolables al cien por cien por tratarse de comicios diferentes, su suma unos pronósticos demoscópicos que anuncian una elevada pérdida de votos para el actual alcalde hispalense.

El último sondeo conocido es el publicado hoy por El Mundo, que sitúa al PSOE como ganador con dos puntos de ventaja sobre los populares. La candidatura que encabeza Juan Espadas obtendría más votos incluso que en 2011 hasta alcanzar un 33,2% de los sufragios y una estimación de 11 ó 12 concejales. El PP pasaría de la abrumadora mayoría absoluta obtenida hace cuatro años, con 20 representantes en el consistorio, a tan sólo diez u once ediles. Zoido perdería la mitad de asientos en el pleno municipal y más de la tercera parte del apoyo popular.

¡Cómo para no preocuparse! Pero a buenas horas mangas verdes. El augurio de las encuestas tiene toda la lógica: a la debacle general del PP se suma un mandato municipal en blanco, la aportación del juez en excedencia a la ciudad ha sido el conjunto vacío. El propio Zoido es consciente de su hundimiento electoral. Decía el domingo en una entrevista en el Diario de Sevilla que le ha faltado tiempo para culminar su proyecto. Lo que le ha faltado son ideas y ganas de trabajar. En cuatro años no ha hecho nada.