Silencios

Hay silencios más estruendosos que las propias palabras. Cuando uno calla, suele otorgar. Siempre resulta edificante una actitud proactiva en beneficio de la verdad o frente a las injusticias y los casos de de corrupción. Cuando se opta por el mutismo o se pasa de puntillas ante casos sangrantes, nos convertimos en buena medida en cómplices de ello. Tres ejemplos:

La financiación irregular del PP. Mariano Rajoy se encogió de hombros en la entrevista con Jordi Évole en ‘Salvados’ ante las preguntas sobre los escándalos de corrupción que afectan a su partido o la remodelación de la sede nacional de la madrileña calle Génova con dinero negro. Se le notó incómodo es este pasaje del diálogo televisivo. El lenguaje no verbal lo traicionó con gestos y muecas que demostraban el fastidio de transitar por esos temas. Dio casi la callada por respuesta, recurriendo a evasivas y señaló al ex tesorero Luis Bárcenas como el responsable de todo. No ha convencido a nadie.

El pacto de la vergüenza ya funciona. Ya han sido deportados los primeros refugiados sirios desde Grecia a Turquía en virtud del acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y el país otomano. Una iniciativa que debería abochornar a los mandatarios europeos y que traiciona los principios que inspiran la construcción europea. Ante esta decisión deplorable e insensible, se ha echado en falta una crítica contundente del presidente griego, Alexis Tsipras. Parece mentira que un dirigente que pasa por ser de izquierdas y que algunos en España ponen como referencia no haya dicho ni mu sobre estas expulsiones desde suelo europeo con dudas sobre su encaje en el derecho internacional. Choca especialmente esta falta de arrojo político para denunciar este pacto indecente.

El Gobierno no se deja controlar. El Ejecutivo en funciones no se dejar fiscalizar por la oposición. Sostiene que se debía a las Cortes de la anterior legislatura. Por eso, sus razones jurídicas que tendrán que defender ante el Tribunal Constitucional. Y si no pueden ser controlados, ¿por qué toman medidas que afectan al futuro? Por ejemplo, votar a favor del pacto europeo para la deportación de refugiados sirios. La presión social y política ha hecho mella y Mariano Rajoy acudirá al Congreso a posteriori para explicar los contenidos del malhadado acuerdo. Esperemos que el ministro de Hacienda dé la cara también para explicar las actuaciones que pondrá en marcha una vez conocidos los ‘papeles de Panamá‘. Una investigación periodística, difundida en España por La Sexta y el.confidencial.com, vincula a destacados políticos internacionales, empresarios, deportistas como Messi y la hermana del rey Juan Carlos, Pilar de Borbón, en operaciones en paraísos fiscales y la Agencia Tributaria ya está estudiando a los españoles relacionados con esta red.

Foto.El Mundo.

Abdicación

El Rey Juan Carlos I ha abdicado. Deja tras de sí un reinado de 39 años. Nadie puede cuestionar su aportación a la democracia y a la convivencia en nuestro país durante este largo periodo. Algunos episodios han empañado en los últimos años la imagen de la Casa Real, sufriendo un desgaste como la práctica totalidad de las instituciones democráticas. La crisis económica y sus duras consecuencias sobre la ciudadanía han pasado factura a todo el mundo. Se abre un nuevo tiempo con unos parámetros diferentes a los que alumbraron la Transición, un nuevo tiempo que debería posibilitar un periodo al menos tan fructífero como éste y que le tocará liderar a una nueva generación.

Viñeta.– Forges en El País.

Perlas de un discurso

Os dejo una selección de las mejores frases del tradicional discurso de Nochebuena del Rey realizada por El País. Comparto íntegramente las siguientes reflexiones de don Juan Carlos:

  • “No todo es economía. Por muy evidente que sea”.
  • “La política no vive hoy sus mejores horas en la percepción de los ciudadanos”
  • “Quisiera reivindicar la política porque su papel es fundamental en la salida de la crisis”
  • “El pesimismo está generando un desapego hacia las instituciones y hacia la función política que a todos nos preocupa”
  • “Quiero reivindicar la política grande, esa que para destacar su dignidad y valor solemos llamar la política con mayúsculas”
  • [Reivindicar la política] “que lejos de provocar el enfrentamiento y desde el respeto a la dignidad, integra lo común para sumar fuerzas, no para dividirlas”
  • “Es necesario promover valores como el respeto mutuo y la lealtad recíproca”
  • “Es hora de que todos miremos hacia adelante y hagamos lo posible por cerrar las heridas abiertas”
  • “Vivimos uno de los momentos más difíciles en la reciente historia de España”
  • “La grave crisis económica que atravesamos desde hace unos años ha alcanzado una intensidad, una amplitud y una persistencia en el tiempo que nadie imaginaba”
  • “Hemos de garantizar que nada de lo conseguido juntos, ni los derechos individuales y sociales, ni el bienestar económico ni el proceso de construcción política y económica se vea amenazado”

Otro “coñazo”

A Mariano Rajoy se le atraganta el desfile militar con motivo del Día de la Fiesta Nacional. Hace cuatro años un micrófono indiscreto recogió el pensamiento más sincero del político gallego: “El desfile es un coñazo“. En su debut como presidente, el Rey le ha pegado un tirón de orejas a cuenta del lenguaraz ministro Wert: “Le he dicho a Wert que está muy mal lo que ha hecho”. Se refería el monarca a las provocadoras palabras del titular de Educación sobre “españolizar a los alumnos catalanes“, como si éstos fueran de otro país. Rajoy se ha tenido que poner ‘colorao’ porque desde París no desautorizó a su ministro, más bien cogió la misma ola tirando de eufemismo. A casi nadie nos gusta las barrabasadas del Gobierno del PP con respecto a Cataluña. A la Casa Real, tampoco. El príncipe Felipe le ha dejado un recado al inquilino de la Moncloa: “Cataluña no es un problema. Políticos e instituciones deben contribuir a rebajar tensiones, con responsabilidad“. El presidente habrá acabado los fastos mascullando “vaya coñazo“.

Así nos ven desde fuera

Así nos ven desde fuera. A nadie le pasa desapercibido el estado de excepción económica que estamos viviendo en España con una política de drásticos recortes y ninguna medida de estímulo económico para sacar al país de la crisis. A más recortes, más sufrimiento social y más indignación ciudadana. La cadena de televisión NMA, de Taiwán, ha construido una radiografía en clave de humor  que refleja la situación de extrema dureza y dificultad que atraviesa nuestro país. Esta parodia nos pone delante de nuestro propio espejo. La cruda realidad que algunos no quieren ver. Más allás de la caricatura o la sátira, el vídeo encierra un mensaje a tener en cuenta. No es cuestión de tijeretazos, palos o amenazas, hace falta diálogo y zafarse del corsé  oprimente de la austeridad a ultranza. Ese camino no conduce más que al desastre.

La cicatriz

Todas las heridas dejan una cicatriz. El Rey ha pedido disculpas por el triste episodio del safari de Botsuana. No le quedaba otra: con un patinazo tan sonoro y tan inconveniente, la única salida posible era entonar el mea culpa. El clamor social obligaba a dar la cara y asumir sin paliativos un error tan mayúsculo. Los medios de comunicación ya han pasado página y aceptan el acto de contrición del monarca. Sólo queda saber cómo responde la opinión pública, especialmente sensible en estos momentos, y si se conforma con un simple gesto o insiste en una adaptación de los usos y costumbres de la Corona acorde a los tiempos que corren. El yerro de Don Juan Carlos ha provocado un profundo malestar y la gente ya no está para tonterías. El daño en el prestigio, aunque tiene cura, ha sido profundo, más de lo que muchos analistas quieren ver, y semejante rasguño requiere de una sutura más compleja que una simple comparecencia pública. La Casa Real tiene que dar más pasos en materia de transparencia para que este doloroso desliz no degenere en desconfianza hacia la institución. La cicatriz que ha quedado tras la caza de elefantes ha de ser el recordatorio permanente para evitar reincidencias.

Problemas reales

A estas alturas ya está casi todo dicho sobre el safari del Rey en Botsuana. La crisis no merma talento hispano: Twitter ha compilado auténticas perlas de ingenio autóctono contra este desafuero monárquico. Además, sesudos analistas han vertido desde el rigor y la mesura una crítica responsable al traspié del monarca. Otros zascandiles se han dejado caer por la pendiente del esperpento y la exageración para arrimar el ascua a su sardina. Don Juan Carlos se ha roto la cadera físicamente, pero la Corona como institución se la ha fracturado simbólicamente. Si echamos la vista atrás y recordamos las palabras del jefe del Estado en el tradicional discurso de Nochebuena, nos domina la perplejidad. En su alocución a todos los españoles, defendió la obligatoria ejemplaridad de los cargos públicos y animó a todos a su asumir con entereza los sacrificios venideros en esta prolongada recesión que nos azota con recortes de derechos y de servicios públicos. No concuerdan sus manifestaciones con su comportamiento. En estos momentos de gran dificultad, momentos en que muchos ciudadanos lo están pasando mal, no resulta muy gratificante que el Rey se embarque de tapadillo en una cacería de elefantes cuyo coste es disparatado (entre 30.000 y 40.000 euros la escopeta). Este tipo de actuaciones aleja a la Corona de los problemas reales de los españoles, al tiempo que crecen sus problemas reales ante una opinión pública cada vez más crítica y exigente. Llueve sobre mojado. Ya lleva unos meses la Casa Real perdiendo crédito a chorros.

El Rey manifestó también que todos somos iguales ante la ley. Así reza en nuestro texto constitucional. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho. Dos ejemplos:

1. El Gobierno de Rajoy ha presentado los Presupuestos Generales más restrictivos de la historia de nuestra democracia. Caen todas las partidas por encima del 15%, algunas como educación hasta el 21%, las de la Casa Real sólo se reducen un 2%.

2. El Ejecutivo ha remitido a las Cortes el proyecto de ley de Transparencia y de esa obligación de abrirse a la sociedad, se escapa la Casa Real. Con este tipo de mecanismos sabríamos a qué se destinan las partidas que salen de nuestros impuestos y se podrían evitar (o, al menos, conocer) detalles como el de Botsuana, un triste episodio que ha salido a la luz pública por el accidente de Don Juan Carlos.

Desde mi adscripción republicana, creo sinceramente que la Corona ha aportado estabilidad a este país y ha permitido la consolidación de la democracia. Sin embargo, el crédito no es eterno, se ha de ganar día a día, no se puede vivir de las rentas. Este desafortunado patinazo del safari ha de servir de aldabonazo en la Zarzuela para corregir errores o, de lo contrario, se abrirá sin remisión el debate sobre el futuro de la monarquía.