Fichaje del PP en Estepona

En política es cada vez más importante la elección de las personas que van a representar las siglas de un partido. La selección de candidatos resulta crucial no sólo para cosechar el triunfo electoral, también para la buena gobernanza de las instituciones. Si no se elige bien, luego vienen los quebraderos de cabeza. Todas las formaciones políticas se afanan en buscar los mejores y más solventes carteles electorales, personas que inspiren confianza y den garantía a la organización que los propone.

El Partido Popular ha entrado en una carrera desaforada para nombrar aspirantes a las elecciones municipales. Es una especie de competición respecto a sus rivales en las urnas. Como si el sumar nominaciones antes que los demás fuera un aval de triunfo en los comicios locales. Javier Arenas se ufana de contar con 260 proclamados mientras que los demás no tienen ninguno oficialmente designado. El presidente del PP saca pecho como palomo cortejador en la plaza pública. La clave no está en elegir antes, sino en hacerlo bien, en colocar la mejor opción para el partido de turno y para los vecinos de cada pueblo o cada ciudad.

En esta frenética galopada, el PP ha puesto sus ojos en el notario José María García Urbano como candidato en Estepona. No tengo muchas referencias de este cualificado profesional. Sólo me llega un aviso inquietante sobre su pasado reciente. En el despacho de este fedatario público se fraguó y firmó, con nocturnidad y alevosía, el pacto para la moción de censura en Marbella, impulsado por Jesús Gil y el cerebro Roca, para desbancar a Julián Muñoz de la alcaldía y colocar a alguien más propicia, Marisol Yagüe, para proseguir con las pillerías y el vaciamiento de las arcas públicas. El de García Urbano fue el despacho elegido por los corruptos del caso Malaya para conjurarse en sus nuevas fechorías. Fuentes de la zona me trasladan esta suspicaz pregunta: ¿por qué los truhanes se fueron a Estepona habiendo otras notarías en el término municipal de Marbella? Será una simple casualidad…

Foto.- El Mundo. Marisol Yagüe y Tomás Reñones, dos de los gilistas que promovieron la moción de censura.