Fuera las caretas

Al final acabó cantando la gallina. Mariano Rajoy no ha tenido ningún rubor en reconocer lo que todos sabíamos: es el principal interesado en la celebración de unas terceras elecciones. Lo ha dicho claramente: sí hay que ir a elecciones, se va y además sacaremos mejores resultados. Nada que cualquier observador político no pudiera interpretar como consecuencia de su escaso interés para evitar lo que la inmensa mayoría de los ciudadanos no quiere. Su discurso y su actitud en el debate de investidura fallido ya dejaban entrever su estrategia. No sólo ninguneó el candidato del PP a sus aliados de Ciudadanos, es que no hizo ningún gesto para seducir a ningún otro grupo político situado en el ‘no’ y dinamitó cualquier puente que quedara en pie hasta ese momento con el nacionalismo periférico. Y desde este intento frustrado no ha realizado ningún movimiento para favorecer el desbloqueo de la situación política. Antes al contrario, ha ido tomando decisiones, como la de recuperar al dimitido ex ministro José Manuel Soria, para apuntalar en el ‘no’ a sus adversarios. Pero ayer ya dio por hecho que quiere nuevas elecciones. Admitió lo evidente o le traicionó el subconsciente, qué más da. Y es que en la sede nacional de la calle Génova, remozada con dinero de dudoso origen, ya trabajan en clave de campaña y han contratado a una agencia de publicidad con vistas a la cita con la urnas de diciembre. En Andalucía dirigentes peperos tampoco tienen empacho en asegurar que están con agenda de campaña. Y luego diciendo que los demás son los responsables de la falta de gobierno. ¿Se puede destilar tanta hipocresía?

Mentira institucionalizada

La mentira en cualquier país de nuestro occidental representa un pecado capital que en política se paga caro. A la persona que es pillada en un embuste le cuesta el cargo. La exigencias democráticas y éticas de nuestros vecinos son mucho más altas que en España. Aquí no pasa nada. El Partido Popular nos tiene acostumbrados a maniobras arteras y las despacha con un desahogo que escandaliza a cualquiera con un mínimo de decencia política.

Ayer en el Congreso de los Diputados, en su comparecencia a la fuerza, el ministro de Economía nos brindó con naturalidad una versión de los hechos que contradecía la versión que había ofrecido el Gobierno, con el presidente en funciones en primera línea de fuego, por el fallido nombramiento de José Manuel Soria para el banco Mundial. Nos pretendían engañar el Ejecutivo y el PP con que la elección era fruto de un concurso público y que la persona seleccionada tenía que ser funcionaria. Pues ni una cosa ni la otra. Luis de Guindos reconoció sin empacho ante los diputados de la oposición que el nombramiento fue “discrecional”, un dedazo al ex ministro y amigo de Mariano Rajoy. No se le movió un músculo por el rubor.

Como tampoco se inmutaron, tras la renuncia de Soria ante el escándalo, por la designación exprés de un sustituto para el bien remunerado puesto que no era empleado público. En cualquier país de nuestro entorno el ministro después de esa comparecencia habría hechos las maletas y se habría ido a su casa. Esa respuesta honrosa no es moneda de uso corriente en España. Y así Rajoy y troupe viven instalados en la mentira porque no les pasa factura y no les supone ningún desgaste electoral. El PP ha institucionalizado la mentira como modus vivendi.

 

No se quieren enterar

El Gobierno de Mariano Rajoy se ha salido con la suya. El ministro de Economía, Luis de Guindos, no dará explicaciones en el Pleno del Congreso de los Diputados sobre el nombramiento frustrado de José Manuel Soria para un cargazo bien remunerado en el Banco Mundial. Como mucho y perdonándonos la vida, a tenor del tono empleado por la vicepresidenta, informará haciéndonos un favor en su comisión parlamentaria. Sostiene Soraya Sáenz de Santamaría que el Gobierno no tiene que rendir cuentas al estar en funciones y al no haberle otorgado su confianza la Cámara actual. El argumento utilizado tiene trampa. Esa vía de escape valdría quizá para decisiones pertenecientes a otra legislatura. Ya veremos que falla el Tribunal Constitucional tras el conflicto planteado por el Congreso en la breve legislatura anterior tras las reiteradas espantadas del Ejecutivo. Pero el dedazo de Rajoy a Soria se ha producido en la vigente legislatura. ¿O es que este Gobierno por estar en funciones puede hacer y deshacer a su antojo sin control alguno del Legislativo? ¿Este escándalo trufado de mentiras difundidas hasta el propio presidente no merece un debate parlamentario? Piensan en el PP que siguen con su cómoda mayoría absoluta y tiran de soberbia y prepotencia para no dar la cara en la casa de la representación del pueblo español por sus graves errores y sus desmanes en la gestión. No se quieren enterar de que esto ha cambiado.

¡Qué disparate!

El escandaloso nombramiento frustrado de José Manuel Soria para el Banco Mundial ha sido un auténtico despropósito para el Partido Popular, especialmente cuando Mariano Rajoy ansía apoyos para conseguir la investidura. Un disparate en todos los estadios del escándalo. Primero, por el mero nombramiento de un ex ministro que tuvo que dimitir por dos pecados capitales en política: evadir impuestos a través de paraísos fiscales y mentir. Segundo, por unas explicaciones peregrinas para intentar justificar lo injustificable y que luego se han demostrado falsas: no era imprescindible ser funcionario para acceder a un puesto cuantiosamente remunerado (226.000 euros anuales libres de impuestos) y se disfrazó de falso concurso público un ‘dedazo’ para devolver favores al amigo del presidente en funciones. Y tercero, el escándalo social que produce una jugada carente de ética y de estética, unido al malestar producido en sectores del propio PP, ha obligado a rectificar a la fuerza y perdiendo en un momento políticamente inoportuno otros jirones más de credibilidad y van… Todo era un enjuague difícil de digerir. A Rajoy, que ha participado activamente en la farsa, el tiro le ha salido por la culata. El enchufe de alta tensión a su colega Soria deja claro que en el entorno del aspirante a la investidura se sigue creyendo que se cuenta con una mayoría absoluta para hacer y deshacer a su antojo sin contar con nadie. Mal síntoma para seducir a otros grupos políticos para su investidura. La soberbia no suele ser buena consejera.

PD.- Cuentan por Madrid que la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, se está frotando las manos por la desgracia de Soria, su íntimo enemigo de partido. Queda por confirmar su papel en el estallido de esta crisis que ha afectado a su bando rival dentro del Consejo de Ministros. Se especula que el titular de Economía y proponente del canario para el puesto, Luis de Guindos, puede ser el que pague los platos rotos en un futuro no muy lejano.

Viñeta.– Ricardo, en El Mundo.

Vergonzoso premio

El Partido Popular celebró el segundo ‘no’ a la investidura de Mariano Rajoy encumbrando al ex ministro José Manuel Soria en el Banco Mundial, un cargo en representación de España con el suculento salario de 226.000 euros anuales libres de impuestos. El Ministerio de Economía de Luis de Guindos dio a conocer el nuevo destino del político canario justo al terminar la votación en el Congreso de los Diputados. Desde el Gobierno se jugó torticeramente para que esta bochornosa designación no contaminara el debate y fuera un elemento más en contra de un Rajoy que ya tenía asegurado un segundo revés. Ha sido una respuesta chulesca, autoritaria y vergonzosa de quienes aspiran seguir en la Moncloa. Se oculta una información de manera intencionada porque Soria tuvo que dimitir por dos razones letales e inasumibles en democracia: la primera, tener negocios en paraísos fiscales para evadir impuestos y la segunda, mentir contumazmente una vez conocidas sus actividades pasadas a través de los papeles de Panamá.

El premio del presidente en funciones a su ángel caído ha sido un puesto de alta representación y con unas retribuciones desorbitadas. Mal mensaje se manda a la ciudadanía: se recompensa al que ha metido la pata y tiene un expediente manchado. Se le ofrece una puerta giratoria injustificable. El compromiso del PP con la regeneración democrática es cero, todo de boquilla, firme los acuerdos que firme para corregir el rumbo. Como dice el refrán, la cabra siempre tira al monte. Se cree la derecha que España es su cortijo y actúa como si no tuviera que dar cuentas a nadie. Viven instalados aún en el desahogo y en el rodillo. Designar a Soria para un cargo institucional es una tomadura de pelo, un burla a los ciudadanos. Impresentable. No albergo ninguna esperanza a que den marcha atrás pese a este gran escándalo.

Foto.El Español.

Miércoles negro

¡Qué mal se ha levantado este miércoles para el Partido Popular! Algunos en el Palacio de la Moncloa o en la calle Génova habrían preferido que no amaneciera. Cada jornada nos enteramos de un nuevo episodio a sumar al amplio catálogo de escándalos y estropicios varios del PP. Esta jornada festiva en Sevilla por la Feria de Abril nos hemos desayunado:

  1. La detención del alcalde de Granada, José Torres Hurtado, y la concejal de Urbanismo, Isabel Nieto, junto a otras catorce personas entre técnicos municipales y empresarios, por una presunta trama corrupta de recalificaciones inmobiliarias. Ambos cargos políticos del PP están detenidos por unas irregularidades que arrancan en 2006. (Ver noticia)
  2. El ministro de Industria ha agravado con mentiras su aparición en sociedades offshore conocida a través de la investigación periodística sobre los Papeles de Panamá. La Sexta ha cogido a José Manuel Soria en el engaño y por higiene democrática no le queda otro camino que la dimisión. Si ya es fuerte que un cargo público tenga relación con paraísos fiscales, la mentira aumenta la desconfianza sobre su trayectoria y lo pone en el camino de salida. Si no se va, Mariano Rajoy tendría que destituirlo de forma fulminante. (Ver noticia)
  3. A José María Aznar lo han pillado intentando defraudar a Hacienda. Una información de OKdiario desvela que la Agencia Tributaria le ha puesto al patriota ex presidente una multa de 70.403 euros y le hecho pagar otros 199.052 euros por irregularidades fiscales. Es una actuación de 2013 que se conoce ahora y quizá las peleas intestinas en el seno del PP tengan algo que ver en su publicación ahora. ¿Es una vendetta? Con las lecciones de moral que hemos recibido todos los españoles de boca de Aznar, esta noticia desvela su doble rasero. Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga. (Ver noticia)

Foto.eldiario.es.

El tarifazo eléctrico en clave de humor

Tarifazo RamónTarifazo Gallego&ReyTarifazo RicardoTarifazo Miki&Duarte

El tarifazo eléctrico que nos quería colar el Gobierno del PP visto por humoristas gráficos de la prensa española: Erlich y Ramón, en El País; Gallego&Rey y Ricardo, en El Mundo; y Miki&Duarte, en el Grupo Joly. El escándalo social que había levantado esta desorbitada subida (11% de media) ha obligado el Ejecutivo a intervenir después de lavarse las manos y considerar que el resultado era inevitable. Ante el clamor ciudadano, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha invalidado la subasta y Rajoy nos dice que no se va a trasladar el resultado de la puja a la factura de la luz. Ha sido la crónica de un fracaso… Y es el que el Ministerio de Industria aprobó en septiembre una reforma que iba a arreglar el mercado eléctrico. Está claro que no ha sido así.

Lección de geografía

No entiendo el jardín en el que se ha metido el ministro de Industria, José Manuel Soria, al hilo del debate sobre la unificación de los husos horarios en España. Dicho de otro modo, que Canarias tenga la misma hora que la península. Sin entrar en las bondades o los perjuicios de la medida, lo que sí parece cierto es que el meridiano de Greenwich no pasa por Canarias. El mapa no ofrece dudas.

Penalizando al consumidor

 

Este Gobierno de Mariano Rajoy toma decisiones que, más allá del sesgo ideológico y del obligado peaje que paga a los poderosos, resultan incompatibles con la lógica y el sentido común. Las distintas administraciones se han pasado décadas fomentando y subvencionando el autoconsumo energético, fundamentalmente a través de la instalación en las viviendas de paneles solares y generadores eólicos (molinillos). Muchas familias se apuntaron a la producción de energía para cubrir buena parte de la factura doméstica. El Ministerio de Industria se descuelga ahora con un decreto, aún en fase de borrador, que plantea crear una tasa a la producción casera un 27% mayor que la que se abona a las compañías eléctricas en la factura. Esta medida plantea una serie de interrogantes (o de nefastas conclusiones):

1. Se hace un favor a las grandes compañías. Responde el Gobierno al temor del sector eléctrico de que el incremento de la autogeneración colapse su negocio. Para ello, se crea una figura impositiva que incline al consumidor hacia el suministro tradicional de energía y desista de nuevas fórmulas por su coste final menos competitivo.

2. Se penaliza el ahorro del usuario. El precio de la producción fotovoltaica ha bajado un 80% en los últimos cinco años mientras el recibo de la luz tradicional sigue creciendo, entre otros factores, por el déficit de tarifa. ¿Por qué se condena al ciudadano para favorecer a las multinacionales? Esta dinámica es constante en las decisiones del gabinete de Rajoy.

3. Se frena la entrada de nueva competencia en el mercado eléctrico. Nos condena al monopolio del sistema tradicional impidiendo que las renovables reste cuota de mercado a la producción convencional y, de camino, vaya aligerando la dependencia energética de nuestro país.

4. Se ponen trabas a formas limpias y menos contaminantes de generación de energía eléctrica. La decisión perjudica lógicamente a la conservación de nuestro medio ambiente.

5. El decreto supone otro nuevo golpe a las renovables. Desde que el PP llegó a la Moncloa ha legislado perjudicando a los productores de energía no contaminante y ha puesto en riesgo la inversión y los puestos de trabajo de un sector emergente.

Una ocurrencia y cinco contradicciones

Miércoles por la mañana, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, dice en una entrevista radiofónica: “Vamos a exigir responsabilidades penales a los malos gestores públicos”, a través de la Ley de Transparencia.

A partir de esta ocurrencia se suceden una catarata de declaraciones con matices, variaciones y contradicciones en menos de diez horas. Un auténtico guirigay de interlocutores del mismo Gobierno y del mismo partido. El itinerario cronológico del despropósito es el siguiente:

  • El portavoz en el Congreso de los Diputados, Alfonso Alonso, corrige a Montoro y afirma que, de llevarse a cabo esa medida, tendría que hacerse a través del Código Penal y que ya concretará el Gobierno cómo va a hacerla.
  • El presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, va más allá que el Ministro Montoro y dice que el nuevo delito penal debe aplicarse con carácter retroactivo”. (¿Desde cuándo una ley se aplica con carácter retroactivo en materia penal, lechugino?)
  • El ministro José Manuel Soria, en una entrevista en la televisión pública, dice que “el Gobierno no está estudiando aplicarlo con retroactividad”.
  • Fuentes del propio Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas –citadas por varios medios de comunicación- desmienten a Montoro, su jefe, asegurando que no se está pensando en crear un nuevo tipo delictivo, sino en aplicar la Ley sobre los que ya hay tipificados, como es el caso de la malversación o falsedad en documento público. (Los indios tienen que enmendar al titular del departamento).
  • Antonio Beteta, secretario de Estado de Administraciones Públicas, matiza en una entrevista esa misma tarde que “no es igual una cantidad pequeña de déficit que una grande, ni incumplir muchos años que sólo uno”. Añade que en el caso de que se impongan sanciones, éstas “serán económicas”. Y en cuanto a las responsabilidades penales, reconoce que no va a haber ninguna novedad, porque “ya existe esa previsión en el Código Penal”.

¿Ya se ha olvidado Mariano Rajoy de las lecciones que impartía hace unos meses?

  • Para recuperar la confianza, lo primero es un cambio de Gobierno que ya da un poco de confianza. Y lo segundo, es nombrar un Gobierno de personas serias, competentes”. (Entrevista COPE. 24 octubre 2011)
  • “España necesita un Gobierno que sepa gestionar la economía, crear empleo y que se deje de frivolidades y de ocurrencias” (Avilés. 28 octubre de 2011)

En menos de un mes, Rajoy y su gobierno ya llevan un gran fraude electoral, más mentiras de la cuenta y media docena de marcha atrás. Un comienzo para borrar. Y el presidente escondido y casi sin dar la cara.

Viñeta.- Periodistas en español.