Piojos

De la extrema derecha se puede esperar muy poco. Su carta de presentación es la represión, la provocación y la persecución de las libertades y las ideas discrepantes. Su relación con la democracia es como la del agua y el aceite. También demuestran los ultras sus ínfulas de superioridad y un nulo conocimiento de nuestra historia. Antes de la democracia, el tiempo en que la izquierda ha estado al frente de España se circunscribe fundamentalmente a la II República y en este breve periodo histórico hubo gobiernos de derechas. Por tanto, si en España ha habido piojos, en algunos periodos más de los deseados, la culpa no es de los rojos, sino de las derechas que tantos siglos han tenido secuestrado el poder y han castigado a la mayoría de la población a la pobreza y a la ausencia de esperanza en un futuro mejor.

Con la muerte del dictador y la llegada de la democracia, España ha contado con gobiernos de Felipe González que impulsaron la modernización y la convergencia con Europa; con los de José Luis Rodríguez Zapatero, que nos permitieron ganar en derechos y libertades, siendo referencia internacional, y ahora con el de Pedro Sánchez, que ha recuperado nuestro sitio en la Unión Europea, conquistas arrebatadas por la crisis y el ultraliberalismo y la decencia en las instituciones públicas y trabaja por la convivencia que el radicalismo de uno y otro signo trata de quebrar. Por tanto, aunque les pese a Vox y a sus socios de derechas, los rojos piojosos hemos prestado y estamos prestando un gran servicio a España y a los españoles.

Bajeza moral

2005

2019

Pasan los años y la historia se repite. Con algunas salvedades, hoy ETA está derrotada por la fuerza de nuestra democracia y nuestro estado de derecho. El final de la banda es el resultado del compromiso colectivo de este país en el que tuvo mucho que ver el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero cuando la derecha se ve acorralada, cuando se encuentra en la oposición y con visos de continuar, recurre a las mismas calumnias, a las mismas insidias, a la misma ruindad. Otros tiempos, otros personajes y la misma bajeza moral. Y en la memoria, en el corazón de la gente de bien, los muchos socialistas que han dado su vida por defender la libertad y combatir el terrorismo. No los olvidemos nunca, ni a ellos ni al resto de víctimas.

Nota.- La risita de Casado durante su alocución pone de relieve su catadura.

Mentiras sin pudor

A Pablo Casado el máster (cuasi regalado) le ha hecho estragos. Ahora se cree que todo lo puede conseguir con faenas de aliño, sin rigor y con el mínimo esfuerzo. O directamente falseando la realidad, como suele hacer con desahogo la derecha. El presidente del PP soltó anoche en una entrevista en TVE que la ley contra la violencia de género fue un proyecto impulsado por su partido. Y se quedó tan pancho… Lo sostenía sin sonrojarse, como si estuviera haciendo un trabajito para su título de postgrado, reescribiendo la historia a su antojo, faltando a la verdad de un modo bochornoso. Esa norma para proteger a las mujeres y combatir el terrorismo machista tiene sello socialista. Ante la recurrente negativa de José María Aznar a esa ley, José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió a sacarla adelante cuando estaba en la oposición y fue la primera iniciativa legislativa que llevó al Congreso de los Diputados una vez ganadas las elecciones en 2004. Una promesa hecha realidad. De esto, Casado o no se acuerda o no se quiere acordar. Le cogería preparando chuletas, dándole al corta y pega o haciendo trámites administrativos para conseguir convalidaciones masivas de créditos. Con esa burda manipulación de lo acontecido en este país, con esa alarmante ausencia de escrúpulos para la mentira, la sociedad española no le va a conceder un máster para la Moncloa. Se lo va a tener que currar más y mejor que con su título universitario.

Foto.- elplural.com.

Ya se nota el cambio

Siempre ha sido así y una vez más se vuelve a demostrar. A Andalucía le va mejor con un gobierno socialista en España. Primero con Felipe González, luego con José Luis Rodríguez Zapatero y ahora con Pedro Sánchez. En cambio, cuando el inquilino de la Moncloa ha sido del Partido Popular, ya fuera Aznar o ya fuera Rajoy, está comunidad sólo ha recibido maltrato y discriminación. Llevamos en Andalucía reclamando durante demasiado tiempo la reforma de un sistema de financiación ya caducado desde 2014 y cuya aplicación arbitraria por parte del Ejecutivo pepero anterior nos penalizaba a razón de 1.000 millones de euros menos al año. La llegada de un gabinete socialista ya se nota y para 2019 se va a recibir un 24% más de fondos para los servicios públicos (y se ha puesto en marcha la negociación de un nuevo modelo). Y hasta medios poco cercanos como ABC así lo reconocen. No se demandan ni privilegios ni trato de favor, sólo que se trate a todo el mundo con justicia y equidad. La clave es que este país avance con cohesión social y territorial y para ello es fundamental gobernar garantizando la igualdad.

Mal perder

Al Partido Popular se le indigestan las derrotas. Les cuesta asumir con deportividad que en el juego democrático se puede ganar o perder con las reglas constitucionales como garantía. La derecha considera que el poder les pertenece y ofrece su peor cara cuando la voluntad del pueblo o los preceptos recogidos en nuestra carta magna los coloca en la oposición. No han sabido encajar el éxito de la moción de censura de Pedro Sánchez y la vuelta del PSOE al Gobierno. Como tampoco aceptaron la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 y se conjuraron en torno a una surrealista y falaz teoría de la conspiración sobre el 11-M.  Entonces usaron las peores artes y el juego sucio para debilitar a su adversario político. Su patriotismo consistía en torpedear la acción de Gobierno para acelerar su conquista de la Moncloa. Ahora ya nos muestran su peor cara cuando el nuevo Ejecutivo ni siquiera está constituido. Han recuperado el mismo lenguaje tabernario, la pose agresiva y la hipérbole altanera para deformar la realidad con mentiras como catedrales. Un mecanismo constitucional y democrático los ha removido del poder de este país y ya la derecha ultramontana nos enseña la patita por debajo de la puerta. Es sólo un avance de la enorme crispación que está por llegar a lomos de la posverdad con ánimos de revancha. Las enmiendas a sus propios presupuestos indician el ánimo vengativo y pendenciero que nos espera en esta etapa de un PP desquiciado y malhumorado. En democracia se ha de saber jugar respetando las normas y, sobre todo, saber perder.

PD.- Mariano Rajoy dejará la presidencia del PP y convoca un congreso extraordinario. Comienza el vuelo de halcones.

Foto.El Periódico. Rajoy y Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso, fiel representante de la línea dura.

Pensionistas en marcha

En una semana los pensionistas han salido dos veces a la calle en demanda de unas retribuciones justas. Al Gobierno de la nación se le llena la boca de recuperación pero a las pensiones no les ha llegado ea supuesta bonanza económica. (Tampoco a las familias ni a un mercado laboral precario y con salarios de miseria). Siete años del PP tomando decisiones con el BOE en la mano que les han supuesto a nuestros mayores una pérdida de poder adquisitivo que el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy pretende tapar con un aluvión de propaganda.

Si ya es rídiculo que te suban la pensión un 0,25% cuando los precios han crecido en 2017 un 1,1% según la estadística oficial, resulta insultante que la ministra de Empleo te envíe una carta para glosar las maravillas que hace este gobierno del PP y lo preocupado que está por los jubilados. Una actitud que no deja de ser un chiste de mal gusto. Como también lo es que al ministro de Hacienda, el inefable Montoro, le resulte anticuado que el PSOE pida equiparar la subida de las pensiones al IPC… Lo que sí es antiguo, a la par que inmoral y cruel, es que los pensionistas lleguen con dificultad a final de mes por la cicatería de la derecha.

A este PP en descomposición interna, acosado en los tribunales y en caída libre electoral se le amontonan los problemas. Y este de los pensionistas reivindicando nóminas dignas es de los que atacan directamente a su médula electoral. En la estructura de voto del PP, los mayores de 65 años representan más de de la tercera parte de sus apoyos (un 36%). Así que aunque sea por egoísmo, por su interés político, esperemos que Rajoy atienda esta justa reivindicación.

De momento, los pensionistas lo han sacado de su habitual letargo y ha pedido comparecer en el Congreso de los Diputados para abordar este asunto candente. Le está llegando el agua al cuello y nuestro impasible presidente habrá pensado que con las cosas de comer no se juega. Pero, ojo, no caben más paños calientes y sí soluciones que den respuesta a las demandas del presente y que garanticen la sostenibilidad del sistema público de pensiones en el futuro. El PP ha dilapidado el fondo de reserva, la famosa hucha que les dejó Zapatero con más de 66.000 millones de euros, y ha llevado a la Seguridad Social a una situación de déficit anual de 18.000 millones. La derecha económica ha movido todos los hilos a su alcance para favorecer los planes de pensiones privados y el PP ha sido su brazo ejecutor. Se les ha visto (y mucho) el plumero.

Ofensa

La ministra de Empleo no demuestra la más mínima empatía. Fátima Báñez se despachaba esta semana con una afirmación que lindaba con la ofensa a los pensionistas. Sacó pecho con que las pensiones han subido, según sus datos, un 0,02% desde que comenzó la crisis. Dando por bueno ese guarismo, que es más que cuestionable, fardar de ese pírrico incremento produce sonrojo. Lógicamente la han caído palos desde frentes políticos, sindicales y asociativos. Hace la ministra la trampa de remontarse a 2007 para que le cuadren las cuentas. Aquí se sirve de la apuesta por las pensiones del anterior Gobierno socialista, de la herencia tantas veces denostada de Zapatero. Si nos fijamos exclusivamente en la etapa de Rajoy, según los datos de la Seguridad Social, se registra pérdida nominal de poder adquisitivo de los pensionistas. Y hay que reparar que la vida es mucho más dura de lo que señalan algunos parámetros macroeconómicos. Especialmente, cuando muchos mayores se están haciendo cargo de sus familias damnificadas por los estragos de la crisis y un mercado laboral con bajos salarios que genera trabajadores pobres. La señora Báñez debería ser más prudente y no herir gratuitamente sensibilidades en muchos casos a flor de piel (y con toda la razón). La propaganda es gratis, pero la falta de pudor pasa factura. Falsea la realidad y lo peor de todo es que lo hace a sabiendas.