Maniobra escandalosa

¿Qué diría cualquiera (y cuando digo cualquiera pienso sobre todo en el Partido Popular andaluz y sus altavoces) si me nombraran director de Canal Sur Televisión? Pondrían el grito en el cielo y con toda la razón. Pero es una hipótesis imposible, algo impensable a todas luces. A nadie en la cadena pública andaluza se le ocurriría hoy tan siquiera barajar mi nombre. La razón es clara: tengo una adscripción política muy definida y un medio que pagamos todos con nuestros impuestos tiene que elegir para sus puestos de dirección a profesionales sin identificación partidaria. El que ocupe un cargo de esas características no sólo tiene que ser, sino también parecer neutral. He intentado llevar la argumentación al absurdo para censurar la designación de Eladio Jareño, director de Comunicación y coordinador de Presidencia durante la etapa de Alicia Sánchez Camacho en el PP catalán, como nuevo director de TVE.

No se ha cortado un pelo el director general del ente público nacional, José Antonio Sánchez, al nombrar a una persona de la confianza de la Moncloa y de la calle Génova. Si el número uno de RTVE dice sin complejos que es de derechas y que vota al PP, pues esta circunstancia tampoco ha de ser un obstáculo para los miembros de su equipo directivo. Para redondear la jugada en el currículo de Jareño distribuido por la empresa se ha borrado todo lo relacionado con su pasado pepero. La desfachatez no tiene límites en el PP y sus aledaños. Han actuado como si mantuvieran el rodillo de su mayoría absoluta, como si en España no hubiera cambiado nada en los últimos años. Siguen aferrados a modos autoritarios y a políticas que aborrecen los ciudadanos. Sin embargo, el ruido de la incertidumbre política ha desplazado del primer plano de la actualidad esta maniobra escandalosa y artera con la firma azul de la gaviota. Una decisión que es mal síntoma y un anticipo de las trampas que tendremos que sufrir hasta que se despeje el horizonte político. Éstos de la derecha tienen muy mal perder y usarán cualquier instrumento a su alcance para soldarse al poder.

Sigue la purga en RTVE

El equipo directivo de RTVE que lidera José Antonio Sánchez está dejando a la cadena pública en sus momentos más bajos de credibilidad y de audiencia y al borde de la quiebra económica. Pueden pasar a la historia como los (cuasi)enterradores del ente. No se contentan en poner el medio al servicio de Mariano Rajoy y el Partido Popular, tirando por tierra el prestigio ganado en los años anteriores a que anidara la gaviota en la Moncloa, sino que ejecuta una sistemática caza de brujas sobre todo aquel que no comulgue con su sectarismo. A todo trabajador que no siga las directrices filopeperas se le envía a mazmorras o a galeras, esto es, se les aparta de la primera línea informativa.

El último episodio de persecución laboral lo ha sufrido el reputado periodista Óscar González por publicar presuntamente en un sistema informático de la casa la siguiente frase: “Una sencilla regla de tres: manipulación es corrupción; la dirección de Informativos manipula, ergo…”. La dirección le atribuye la autoría a González y le ha abierto un expediente disciplinario que puede acabar con suspensión temporal de empleo y sueldo. Y es que los amigos de Moncloa y la calle Génova están enardecidos, entre otras muchas verdades que no quieren ver ni oír, con las críticas del Consejo Profesional por la desmedida cobertura ofrecida a la detención de los titiriteros y el poco tiempo dedicado a los últimos casos de corrupción del PP.

Con esta decisión, han buscado un chivo expiatorio con quien cargar toda su ira y para seguir metiendo miedo a la redacción. Un nuevo caso de purga profesional de un staff acuciado por su gestión parcial, tendenciosa y atrabiliaria. Los trabajadores le han dado una lección con una respuesta inteligente, ejemplar y pacífica. Una vez conocida la iniciativa sancionadora empezaron a publicar en el mismo canal Inews poemas de Mario Benedetti, Ángel González, Miguel Hernández, Blas de Otero o Bertold Brech alusivas a la injusta situación y de apoyo a su compañero. No hay arma más poderosa que la palabra para desnudar a los necios.

 

Ostentación vergonzosa

En este país cada cual pueda votar a la opción política que considere oportuno. Para eso tenemos una Constitución que salvaguarda este derecho, sagrado en un estado democrático. Dicho esto, resulta inadmisible que el presidente de Radio Televisión Española, el medio que pagamos con los impuestos de todos, haga ostentación de que vota al Partido Popular.  Exhibición vergonzosa e innecesaria que sólo hace confirmar una forma sectaria de dirigir un medio público y que tantas denuncias de manipulación han cosechado en los últimos tres años y medios por parte de los propios periodistas de la casa. Por sus hechos los conoceréis y, en este caso, también por sus palabras. Es palmaria la servidumbre del ente hacia las directrices políticas que emanan de la Moncloa. José Antonio Sánchez puede elegir la papeleta electoral que quiera pero su cargo le exige independencia, neutralidad y respeto al pluralismo. Cualidades que brillan por su ausencia en su gestión. Una triste realidad que ha sido posible por la visión patrimonial que tiene el Partido Popular de los medios públicos. Lo primero que hizo Mariano Rajoy cuando llegó al Gobierno fue modificar la ley para elegir al máximo responsable de RTVE por mayoría absoluta y no por mayoría cualificada, que exigía negociar y pactar con la oposición. De un plumazo y sin sonrojo, cambió la normativa poner la radio y televisión pública al servicio del PP, dilapidando el marchamo de credibilidad e independencia que se había ganado la cadena. Y es que cuando el PP llega a los gobiernos el prestigio de los medios públicos salta por la ventana.