Una bomba

El libro escrito por el periodista Ernesto Ekáizer sobre las andanzas de Luis Bárcenas es una bomba. El título es toda declaración de intenciones con una profunda carga de ironía: Queríamos tanto a Luis. En el texto se recogen nuevos datos sobre este caso de presunta corrupción que ha corroído la credibilidad del Partido Popular. El autor implica en su investigación a toda la cúpula del PP durante dos décadas, desde José María Aznar a Mariano Rajoy. Nuevos elementos de este escándalo político con soporte documental. Así, Ekáizer desvela una grabación del tesorero Álvaro Lapuerta en la que se recoge cómo  entregaba los sobresueldos a Aznar metiendo los billetes entre las páginas de los informes que le entregaba, nuevos SMS enviados por Bárcenas a Rajoy, truculentos episodios de donaciones ilegales de empresas para sufragar gastos de campañas electorales o el mantenimiento de una permanente contabilidad B. El libro no dejará impasible a nadie y desde luego provocará más de un dolor de cabeza desde el Palacio de la Moncloa a la sede pepera de la madrileña calle Génova, pasando por la fundación FAES. Una lectura interesante y clarificadora que tiene el morbo añadido del lanzamiento editorial en las vísperas de las elecciones generales de diciembre.

 

La vida sigue igual

En el Partido Popular la vida sigue igual. La foto del domingo de la derecha andaluza era Javier Arenas rodeado de dirigentes peperos de los últimos veinte años o más (Antonio Sanz, Teófila Martínez o María José García Pelayo). Esa suponía la imagen del PP en las vísperas de los cambios que iba a acometer el nuevo presidente regional, que no jefe, Juan Manuel Moreno Bonilla, una renovación calificada de “light” hasta por ABC. La formación de la gaviota (o del charrán) no soltará amarras con un pasado de derrotas electorales y de divorcio con el pueblo andaluz mientras que Arenas, el veterano mandamás, siga maniobrando a su antojo. El PP ofrece más de lo mismo: cambios cosméticos y la misma política de siempre. Vive en el bucle del día de la marmota. Ninguna transformación de fondo, el mismo proyecto permanentemente rechazado en esta comunidad. Sólo algunas caras nuevas y dirigentes que dejan las corbatas y las chaquetas para lucir camisas de marca. Pocos argumentos para recuperar la confianza históricamente perdida por una ciudadanía andaluza que no sintoniza con las viejas y nocivas recetas del PP.

La derecha de siempre

No se puede reflejar con más tino (Miki&Duarte en el Grupo Joly) la respuesta insustancial y ridícula del Partido Popular al balance del primer mes del Gobierno de Susana Díaz. En 30 días se han puesto en marcha 30 medidas de impacto económico y de calado social como respuesta a los 80 días de bloqueo de su investidura. Este arranque del mandato pisando el acelerador le ha hecho pupa a un PP desnortado y sin un liderazgo sólido. Su reacción no ha podido ser más pobre y con menos argumentos. No ha rebatido ninguna de las iniciativas. Nos ha ofrecido una vez más su cara destructiva, la que nunca reconoce ni valora lo bueno para Andalucía. No esperemos a esta derecha nunca en lo positivo. Ante su falta de nivel político y de proyecto para esta tierra, sólo sabe encharcar el campo para que los demás no puedan desarrollar su juego. La misma derecha de siempre. La misma formas que el perdedor Javier Arenas ha venido practicando desde la noche de los tiempos. No sólo no aprenden, sino que se sienten cómodos en esta estrategia demencial.

Documento 30 días, 30 medidas.(Hoy, cuando se cumplen 33 días y un Consejo de Gobierno más, hay que sumar otras tres medidas).

 

Bárcenas contra Arenas

Bárcenas acusa a Arenas

El Mundo.- Bárcenas implica a todos los presidentes del PP en la caja B

Europa Press.- Bárcenas: Con Arenas empresarios andaluces comenzaron a donar fondos a Génova

eldiario.es.- Bárcenas dice que, con Arenas, empezaron a llegar al PP fondos donados por empresarios andaluces

Grupo Joly: Vincula a Arenas con emprensarios andaluces

El Correo de Andalucía: Bárcenas revela al juez que Arenas captó fondos para la caja b del PP

elconfidencial.es.- Bárcenas intermedió para conseguir negocios en Andalucía ante el ‘desembarco’ de Arenas

El Plural.- Miedo en el PP andaluz: Bárcenas, Arenas y “De Málaga”

Y no digo más…

“El cambio soy yo”

Mariano Rajoy ha resuelto la remodelación del PP al estilo Luis XIV. Ha proclamado que “el cambio soy yo”. Un puro gesto absolutista y de organización vertical propio de un partido de derechas. Entiende que todo mejorará tomando él las riendas del partido y colocando al frente de la campaña electoral a que ayer dio el pistoletazo de salido a su mano derecha y jefe de gabinete en la Moncloa, Jorge Moragas. Difícilmente el pirómano que ha prendido el fuego con una gestión perniciosa y cruel para la ciudadanía pueda ser el bombero que sofoque las llamas de devoran las expectativas electorales en las próximas generales.

Se ha cobrado un par de cabezas, Carlos Floriano y Esteban González Pons, le ha cortado un poco las alas a dos que no se hablan, María Dolores de Cospedal y Javier Arenas, y ha nombrado para los segundos niveles caras nuevas, con juventud y poca trayectoria política. Lo que en argot castizo viene a ser un lavado de cara. La crítica ha sido generalizada y prácticamente unánime en los medios. Un mínimo cambio cosmético (El País), Rajoy soslaya el cambio (ABC), Rajoy hace retoques (La Vanguardia) o Rajoy defrauda las expectativas con mínimos cambios (Grupo Joly). En fin, mucho ruido y pocas nueces.

Y para no variar su comparecencia se hizo a través de un plasma, como recoge la foto de Reuters.

¿Qué pasa en Alhaurín?

Bendodo y Moreno Bonilla, en el acto homenaje a Martín Serón

Los vecinos de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga, convirtieron con sus votos a Juan Martín Serón como el candidato más votado el 24 de mayo. El alcalde actual fue condenado por corrupción e inhabilitado por año para ejercicio de cargo público, que cumplió y volvió a tomar el bastón municipal en la recta final del mandato que ahora concluye. En los comicios se presentó bajo las siglas de un partido independiente fundado por él. Cierto que ha ganado las elecciones pero el resto de formaciones políticas suman más votos y más concejales que el susodicho. Está en manos de las demás fuerzas políticas sacar de una institución a una persona que tiene manchado su expediente por un caso tan execrable. Sin embargo, el PP, partido de origen de Martín Serón y que le hizo un homenaje incluso tras la condena, no está dispuesto a cerrarle el paso y se votará a sí mismo. Los de la gaviota, en lugar de abrir las puertas para que entre aire limpio al ayuntamiento, prefieren ponerse de perfil y ayudar a su ex compañero. Ahora que vengan el dúo Juan Manuel Moreno BonillaJavier Arenas predicando hipócritamente la regeneración democrática. Estos gestos retratan la posición de un partido en el combate de la corrupción. Un discurso lo aguanta todo, los hechos en cambio retratan comportamientos y actitudes. Y el PP queda desacreditado para dar lecciones a nadie… Por éste y por otros muchos casos más.

Foto.Diario Sur. Martín Serón abraza al presidente del PP malagueño, Elías Bendodo, en presencia de Moreno Bonilla, en un acto de homenaje al alcalde de Alhaurín.

De traca

Un político demuestra si tiene talla en circunstancias adversas. Juan Manuel Moreno Bonilla no ha estado hoy a la altura de un teórico líder de la oposición. Ni hoy ni nunca. En la nueva ronda impulsada por la presidenta de la Junta, Susana Díaz, para desbloquear su investidura, el presidente del PP ha venido a resolver sus problemas internos y no a dar respuesta a los andaluces. Sólo ha buscado el cambio de cromos o sillones, no le interesaba el acuerdo sobre políticas. Cuando se le ha aceptado por parte de la presidenta prácticamente el 100% de sus propuestas, salvo su petición de quitar el impuesto de sucesiones a las grandes fortunas, a Moreno Bonilla se le ha caído la careta y se ha quedado en evidencia pidiendo el cambio de alcaldías para su partido por la investidura en la Junta. Una apuesta por el cambalache que sólo pretende salvar los muebles del PP tras las debacles de las elecciones autonómicas de marzo y las municipales de mayo.

Se le ha descubierto la trampa y ha tenido que tirar de viejos trucos del pasado. Se nota que Javier Arenas sigue meciendo la cuna en las filas de la gaviota. Como hiciera éste en 1994, el actual presidente popular ha planteado que el PSOE se plantee el cambio de Susana Díaz por otro socialista para dirigir el Gobierno andaluz. Lo ha dicho sin rubor pero sin convicción. Lo plantea el perdedor de tres elecciones en un año respecto a la persona que ha ganado las tres citas con las urnas. De traca… Y también de risa si no fuera por la necesidad de articular políticas que permitan una recuperación justa y que alcance a los que peor lo han pasado en la crisis. Lo que pone sobre el tapete esta reacción de Moreno Bonilla es su falta de compromiso con Andalucía y el tacticismo desplegado en 80 días de negociación buscaron exclusivamente intereses particulares de su partido. Segundas partes nunca fueron buenas… Haría también en tirar el manual de Arenas que tantas veces ha rechazado el pueblo andaluz. Ese no es el camino para construir.

Foto.- El Mundo. Arenas, Moreno Bonilla y Carmen Crespo.

Perro del hortelano

En Andalucía, el Partido Popular se vuelve a mover al ritmo que le marca Javier Arenas. Esta percepción no es de mi cosecha, corresponde a alcaldes de la gaviota que ven cómo el otrora omnipresente jefe de la franquicia andaluza del PP ha recobrado el mando y está marcando una estrategia contraria a los intereses de los regidores con vistas a las inminentes elecciones municipales. Lo dicen a todos los que los quieran escuchar, ya sean propios o extraños: el teórico presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, no manda nada y Arenas hace y deshace a su antojo. Está detrás del numerito que montaron en el Parlamento en la configuración de la Mesa por no aceptar la proporcionalidad que han decidido los ciudadanos con su voto: tres para el PSOE como partido mayoritario y cuatro para la oposición. Después de ‘gamberrear’ institucionalmente (usando un concepto acuñado en su día por Mariano Rajoy), ahora se tiran a la irresponsabilidad anunciando el bloqueo de la conformación del nuevo gobierno de Susana Díaz. Como no hay otra mayoría alternativa, el PP debería asumir su papel de oposición y no boicotear la investidura de la socialista. Sin embargo, optan por la insensatez actuando como el perro del hortelano, que no gobiernan (porque no pueden) ni dejan gobernar (porque no quieren y carecen de altura de miras). Algo muy parecido a lo que hizo Arenas en la breve legislatura de 1994-1996, la conocida como la de la pinza entre PP e IU, que tan funesto recuerdo electoral tiene para los conservadores andaluces. Con la necesidad de hacer llegar a las familias los síntomas de la recuperación, la gente no está para tacticismos, obstruccionismo ni juegos de cara a la galería. Es la hora de la responsabilidad y el sentido común, no de estar tirados al monte.

Foto.elplural.com.

El sermón de Rajoy

Chiste El Mundo Ricardo

Habló Mariano Rajoy y todo el PP asintió. Ni una sola palabra de los 600 dirigentes populares convocados al sermón de la Junta Directiva Nacional. El periodista Carles Francino ha resumido con maestría el acto como el del “silencio de los palmeros“. Se sirvió el comunicador de la Cadena SER de las palabras de un veterano en las filas de la gaviota, el lenguaraz y controvertido Francisco Javier León de la Riva: “Que la doctrina nos la envíen a los que somos mayorcitos porque se me ha pasado ya la edad de ir de palmero a estas cosas“. Y así fue. El presidente del Gobierno les soltó a los asistentes un pregón de 40 minutos y cada uno para su casa. Poca autocrítica, cierre de filas artificioso y provisional hasta las elecciones municipales y autonómicas de mayo y olvido de las disputas internas, que son muchas y variadas (María Dolores de Cospedal contra Soraya Sáenz de Santamaría y Javier Arenas y viceversa, Esperanza Aguirre contra todo y contra todos, Monago por libre pisando callos…). Palabra de jefe y todos los indios a aplaudir.

En el PP falta mucha democracia interna: es con mucho la organización política donde menos se debate y menos participación tienen sus afiliados. Con la que está cayendo en el PP, con unas encuestas que le pronostican la pérdida de buena parte de sus votos, después de unas elecciones en Andalucía en las que han cosechado una severa derrota y el menor apoyo electoral en 25 años, con la irrupción de Ciudadanos como alternativa emergente para el electorado de derecha y centro-derecha, ¡nadie tiene nada qué decir en el máximo órgano del PP!  Imagen antigua y caudillista la ofrecida. Nadie se atreve a disentir ni siquiera desde un planteamiento constructivo. O Rajoy es infalible, circunstancia que dudamos la inmensa mayoría de españoles, o en ese partido ha demasiado pavor a expresar puntos de vista discrepantes. Por ordeno y mando, Rajoy impone su inmovilismo.

Viñeta.- Ricardo en El Mundo.

Tras el burladero

El gran perdedor de las elecciones andaluzas del 22 de marzo, junto con Mariano Rajoy, sigue agazapado detrás del burladero. Desde la noche de aquel fatídico domingo para el PP, Juan Manuel Moreno Bonilla ha evitado dar la cara ante los medios de comunicación. Sólo ha tenido una comparecencia y forzada por el formato de la ronda de contactos impulsada por la presidenta de la Junta, Susana Díaz, con los partidos y los agentes económicos y sociales para encarar su investidura. Esa rueda de prensa se produjo en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia del Gobierno andaluz, y no era el escenario para que los informadores metieran el dedo en la llaga del batacazo electoral. Nunca es momento para coger el toro por los cuernos: ni antes por el shock del varapalo en las urnas ni ahora por la crisis que se ha desatado en el PP entre los defensores de Javier Arenas y María Dolores de Cospedal a cuenta del tropiezo del 22-M. Moreno Bonilla prefiere el confort de dirigirse a los informadores en actos en los que se parapeta en un atril y evitar así las cuestiones incómodas. En el PP viven en la era del plasma. Eso de dar explicaciones no va con ellos. Todos siguen la doctrina de Rajoy de enterrar la cabeza en la tierra para ver si los problemas se resuelven solos. Quizá los periodistas les deberían afear más a menudo el desprecio que practican a las reglas del juego democrático. Es tiempo de respuestas. No de silencio.