Un nuevo castigo

Una vez desmenuzados los Presupuestos Generales del Estado para 2018, la conclusión es la misma desde que gobierna el Partido Popular: maltrato y atropello a Andalucía. En seis años, la tónica de Mariano Rajoy ha sido discriminar a esta tierra. Esta comunidad recibe este año 42 euros menos por habitante que la media nacional, no se contemplan o se le consignan cantidades ridículas a grandes proyectos de infraestructuras como la Algeciras-Bobadilla o la alta velocidad a Almería, y se reduce el gasto público sin atender la reivindicación de los pensionistas o de los empleados públicos. No son las cuentas que necesitan ni España ni Andalucía.

Radiales (como sierras)

Tan aficionados como son en el Partido Popular a hablar de las herencias no han abierto el pico con el ‘regalito’ en diferido que nos ha dejado José María Aznar con las autovías radiales de peaje en Madrid. El rescate de estos trazados de pago nos va a costar unos 2.000 millones, rescate obligado por unas cláusulas muy favorables para los empresarios que se hicieron con la concesión, y en la futura privatización (si finalmente se produce) el Ministerio de Fomento estima que se ingresará poco más de la mitad. Por tanto, en el escenario menos desfavorable se prevén unas pérdidas de entre 700 y 1.000 millones para el erario público. Este presente envenenado cuesta aún más digerirlo cuando en estos años el Gobierno de Rajoy ha recortado la inversión pública a niveles mínimos, con mera calderilla para nuevas infraestructuras viarias y casi nulo presupuesto para el mantenimiento de las que existen. Con este contexto, el peaje se los pagaremos entre todos a unas empresas que se van de rositas dejándonos un agujero financiero insoportable. La derecha se da siempre ínfulas de buenos gestores y la realidad tira por tierra semejante arrogancia. En lugar de pagar ese rescate, cuántas becas, cuántas ayudas a personas en situación dependencia o cuánto material sanitario se podría consignar a esta cantidad. Pero ellos a lo suyo, sus amigos contentos con la operación y  la ciudadanía a dos velas.

1.000 días de bochorno

Si el castigo ferroviario que recibe Granada por parte del Gobierno del Rajoy es insoportable, las justificaciones del Partido Popular a este atropello son sangrantes. Más de 1.000 días de aislamiento por tren (y los que quedan) y unas pérdidas estimadas de 417 millones de euros requieren una solución inminente y una profunda autocrítica por parte de los populares en lugar de diatribas demagógicas y falaces. No es entendible que en pleno siglo XXI la ciudad de la Alhambra esté desconectada por vía férrea durante tanto tiempo, recordando viejas estampas del siglo XIX. El Ministerio de Fomento ha demostrado una inoperancia de récord Guinness y la insensibilidad habitual de la derecha con todos los asuntos estratégicos para Andalucía. Bochornoso.

Foto.- El Independiente de Granada. Ayer tuvo lugar una nueva manifestación por su ferrocarril.

El agravio que no cesa

El capítulo de los agravios del Gobierno de Mariano Rajoy para con Andalucía crece día a día. Es tan voluminosa la lista que resulta insoportable. Parafraseando a Miguel Hernández, es el rayo que no cesa y que pretende achicharrar cualquier posibilidad de crecimiento o de posicionamiento estratégico de esta tierra. Por no remontarnos muy atrás y repasar sólo las últimas semanas: reducen drásticamente la inversión en los Presupuestos Generales para este año (un 36% menos que en 2016), recurren la jornada de 35 horas semanales de los empleados públicos de la Junta, aprueban 1.170 millones para el trayecto de alta velocidad entre Valencia y Castellón y resuelve con un by-pass de segunda división la unión entre Sevilla y Málaga, de la conexión ferroviaria del Puerto de Algeciras ni se acuerdan cuando la lluvia torrencial de millones en otros territorios no para…

Si todo esto no fuera suficiente y escandaloso, el Boletín Oficial del Estado acaba de publicar un decreto ley por el que el Ministerio de Fomento se hace cargo del pago de una autopista gallega, la AP-9, una decisión que contrasta con la negativa a levantar el peaje de la AP-4 entre Dos Hermanas y Jerez (expira la concesión en 2019) o a cubrir la parte que paga la Junta entre Jerez y El Puerto de San María (más de 100 millones desembolsados desde 2005). El Gobierno, primero por boca de Ana Pastor y luego de Íñigo de la Serna, ha rechazado sin contemplaciones la petición del consejero andaluz de Fomento, Felipe López, de liberar la totalidad del trazado o de asumir lo que paga la Junta, que es la única administración autonómica que atiende con sus propios fondos la supresión de un peaje en una vía de competencia estatal. El agravio es manifiesto, la desigualdad en el trato es insultante. Y sólo existe una explicación: se trata de Andalucía. Así les va al PP en esta tierra. De nuevo callarán y otorgarán sumisos.

Foto.- Cadena Ser.

Votos por euros

Mariano Rajoy ha tirado de chequera para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2017. Ha tenido que convencer con argumentos contantes y sonantes a Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias, además de a sus aliados habituales Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro. Reintegro a reintegro ha reunido hasta el ansiado voto 176. Este apoyo se traduce en un desembolso de 11.500 millones de euros hasta 2019 para satisfacer las reivindicaciones de estos grupos, como ha cuantificado hoy El Mundo. Esta generosidad selectiva supone un zarpazo para otros territorios. Por ejemplo, en Andalucía se reduce la inversión más de un 36% respecto a 2016 y no se ha aceptado ni una sola enmienda para mejorar esta evidente situación de agravio. Con esos 11.500 millones se podría haber finalizado el Corredor del Mediterráneo desde Barcelona a Algeciras, sin duda la obra más estratégica para el desarrollo económico de España. A Rajoy le ha interesado más salvar su sillón que mirar por el futuro de España. Se castiga a unas comunidades autónomas por razones puramente políticas y se avanza hacia un modelo que rompe la cohesión y la equidad, dos líneas que deben presidir la actuación de cualquier gobierno. Con esta forma tan arbitraria e injusta de proceder no se hace país.

Escondido

¿Dónde está Moreno Bonilla? Lleva cinco días sin agenda, quitado del cartel, escondido para no dar la cara ante la puñalada trapera que el Gobierno de Mariano Rajoy le ha asestado a Andalucía con los Presupuestos Generales del Estado para 2017 (caída del 36,6% de las inversiones respecto a 2016, la comunidad que más baja). El PP andaluz, con su jefe nadie sabe dónde, calla y otorga sumiso. Desde el viernes no aparece Moreno Bonilla y su ausencia empieza a dar el cante. Días de recogimiento interior y escaqueo para pasar de puntillas por el castigo político que su partido le inflige una vez más a esta tierra mientras que los suyos se desgañitan sin éxito porque Susana Díaz trabaja mucho y esa capacidad de sacrificio le permite compaginar las actividades como presidenta y su campaña de primarias en el PSOE. Al presidente del PP andaluz no le precede la fama de trabajador, usando una expresión políticamente correcta se podría decir que mide mucho sus esfuerzos y si recurrimos al acervo popular, que se mueve menos que el ojo de Espinete (esta comparación demuestra la mucha edad que tengo). Esta espantada lo deja sin argumentos en el futuro inmediato en su obsesión con Susana Díaz y, sobre todo, demuestra su falta de autonomía y valentía política para defender lo que es justo para Andalucía. Lo que tiene que hacer el PP es criticar menos faltando a la verdad y trabajar más y pelear con arrojo por esta tierra. Eso sí, algunos no valen ni para estar escondido.

Foto.Confidencial Andaluz.

Noticias y falsedades

Hoy he buscado sin éxito en algunos periódicos una noticia que avanzaba la Cadena SER. He rebuscado página por página y nada. No ha merecido una sola línea. Para estos medios en el ejercicio de su función social no es de interés que la inversión en obra pública cayera en 2016 un 22% en Andalucía por culpa de la escasa ejecución del Gobierno de la nación. La dejadez y la insensibilidad de Mariano Rajoy con esta tierra contrasta al aumento de las partidas de Junta y corporaciones locales. La denuncia es de una fuente siempre bien ponderada por estos medios: la patronal de la construcción Fadeco. El presidente de esta organización empresarial critica la discriminación de Andalucía respecto a otras autonomías. Como el balance no venía bien, la información se oculta. Si hubiera sido otra administración la pecadora, no hace falta precisar más, el despliegue informativo habría sido bien distinto.

En cambio, sí se hacen eco de una información falsa del Partido Popular. Con la comodona coartada del ‘abre comillas, cierra comillas’, estos medios independientes y ecuánimes difundían sin contrastar las declaraciones de la número dos del PP regional sobre una supuesta caída en el presupuesto en educación de 200 millones desde que llegó Susana Díaz a la presidencia. Dato incierto que se podía haber comprobado sin mucha dificultad con un repaso de los distintos presupuestos o, aun más fácil, llamando para contrastar a la Consejería de Educación. Pero no eso ya no se lleva en el periodismo moderno. Y hete aquí que ocurre justo lo contrario que dice el principal partido de la oposición, que la educación cuenta con 214 millones más desde el curso 2013/14, cuyo arranque coincide con la toma de posesión de la actual presidenta. Estamos ante un caso paradigmático del periodismo de trincheras… Tan fatuo, tan impúdico, tan inaceptable…

Foto.– Autovía A-316 en Jaén, obra de la Junta de Andalucía.