Apuesta de presente y futuro

Andalucía cuenta ya con el Plan de Investigación, Desarrollo e Innovación (PAIDI) con el horizonte del año 2020. Un instrumento de presente y, por supuesto, de futuro que guiará las políticas de I+D+i en los próximos cinco años y que pretende movilizar más de 16.700 millones tanto del sector público como privado y que la inversión en este campo alcance el 2% del producto interior bruto andaluz. La Junta se compromete a duplicar su aportación para superar los 3.500 millones en 2020. La presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha presentado a la comunidad universitaria, investigadores y empresas este ambicioso proyecto que se ha de erigir en motor de desarrollo socioeconómico, cohesión social y territorial, competitividad empresarial, proyección internacional y rentabilidad ambiental, cultural y económica. El plan consolidará y ampliará el liderazgo innovador e investigador de Andalucía. Desde 2002 la comunidad ocupa el tercer lugar nacional en gasto anual en I+D, con 1.465,7 millones de euros, por detrás de Madrid y Cataluña. Su tejido empresarial cuenta actualmente con el apoyo de diez universidades públicas, cerca de 30.000 investigadores y alrededor de 2.200 grupos de investigación, entre otros recursos. Andalucía alberga 11 parques tecnológicos, con unas 1.500 empresas instaladas y una facturación global de 5.100 millones, así como 22 centros tecnológicos.

No perdamos el tren tecnológico

Recortar en innovación e investigación supone lastrar nuestro futuro. O dicho en palabras del rector de Córdoba: un “suicidio programado“. En una acción conjunta, los rectores de las cincuenta universidades españolas han dado lectura a un manifiesto contra unos ajustes que ponen en riesgo nuestro progreso. El recorte de hoy será la falta de competitividad y de iniciativa de mañana. La formación de grado superior y el I+D+i no es un gasto sino una inversión que redunda en el conjunto de la sociedad. Se antepone desde el Gobierno de Rajoy un mirada cortoplacista centrada en la reducción del déficit público sin importar el deterioro ni en las consecuencias que tendrá en nuestro país en los años venideros. La ola conservadora arrastra con todo hasta convertirse en un tsunami terrorífico para el despegue de España. Con cada decisión nos sitúa más lejos de la salida de este negro túnel de la crisis. Los Presupuestos Generales para 2013 constituyen un ejemplo elocuente de esta miopía destructiva que practica con saña la derecha patria: un 18% menos en educación superior y un 80% menos en los gastos no financieros en I+D+i. En Andalucía, pese a la drástica reducción de fondos estatales, se apuesta por la educación como mejor inversión, una buena formación es el PIB del mañana. Así, las políticas innovación y desarrollo cuentan con 500,6 millones de euros para el próximo año, un 10 % más que en 2012 y un 42,5% más desde el inicio de la crisis. Aquí, en la medida de nuestras posibilidades no queremos perder el tren tecnológico. Por eso prosperan proyectos como el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), con sede en Málaga, una iniciativa que celebra hoy su vigésimo aniversario con más de 600 empresas y más de 14.000 puestos de trabajo. Rajoy sólo nos ofrece pan (duro y con moho) para hoy y hambre para mañana.