Otro sablazo

A nadie sorprende ya el maltrato y la hostilidad que el Partido Popular dispensa a Andalucía. Es una dinámica más vieja que el hilo negro. Tenemos ya un callo de tanto castigo pero no nos cansamos de alzar la voz, es nuestra forma de defender lo que es nuestro. Hace un par de días, por la vía de los hechos consumados, el Gobierno de Mariano Rajoy nos ha quitado 265 millones de euros que nos correspondían por derecho. Ni han avisado: han metido directamente la mano en la caja y se lo han quedado. Son 265 millones que no podremos dedicar en esta tierra para atender las necesidades de la sanidad y de la educación públicas, para dar cobertura a más personas en situación de dependencia o en riesgo de exclusión social, para recuperar los derechos que arrebató la crisis a los empleados públicos, para generar posibilidades de empleo… Andalucía deja de percibir todos los años unos mil millones respecto a la media de las autonomías. Y no sólo sufrimos este agravio, sino que además nos dan un sablazo adicional de 265 millones. La derecha no entiende lo que significa justicia social y redistribución de riqueza. Eso sí, en su diccionario aparece con letras muy grandes discriminación y desprecio a Andalucía.

Esta nueva agresión procede de una aplicación sectaria por parte del Ministerio de Hacienda de la liquidación del ejercicio de 2013 y de un reparto arbitrario del llamado de fondo de convergencia. Este fondo se ha de emplear para ir recortando las distancias entre las distintas comunidades autónomas y favorecer la cohesión social de todos los españoles. Sin embargo, Cristóbal Montoro, que en su DNI reza como andaluz, tergiversa este concepto y la obligación de un ejecutivo de que todos los territorios tiendan a parecerse, a contar con las mismas oportunidades. El Ministerio ha preferido dar una riada de millones a Cataluña y a la Comunidad Valencia en perjuicio de Andalucía. No cumplieron con el objetivo del déficit en ese año por la pésima gestión de Artur Mas (Convergencia) y de Alberto Fabra (PP) y encima se les premia.

La palabra de Rajoy es papel mojado, no vale nada. Hace justamente un año, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, lo alertó de este auténtico dislate en el Palacio de la Moncloa. Le hizo saber la injusticia de castigar a Andalucía por una interpretación sesgada del reparto de la financiación autonómica y le planteó, si se consumaba esta distribución trampeada, que al menos se permitiera una devolución en varias anualidades. Pues ni una cosa ni la otra. Han mantenido el desequilibrio entre CCAA y nos han metido la mano en la cartera sin previo aviso. Así se las gasta el PP con Andalucía. A algunos sólo les interesa esta tierra para ver los debates de los que se ausenta desde las instalaciones públicas de Doñana.

Foto.EFE.

La reforma fiscal que viene

Está al caer la reforma fiscal y el documento del comité de expertos entregado al Gobierno dibuja un escenario peliagudo. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha atajado con urgencia el debate sobre una nueva subida del IVA. No existe unanimidad en el seno del gabinete de Mariano Rajoy: el titular de Economía, Luis de Guindos, defiende un nuevo incremento de este impuesto de acuerdo con las tesis de Bruselas. Así que ya veremos lo que ocurre y cuál de los dos ministros tiene más predicamento en la Moncloa. Los españoles ya sufrimos en nuestras carnes las nefastas consecuencias del Ejecutivo del PP. Nada menos que cincuenta alzas de impuestos para los que pagamos (a una media de dos al mes desde que gobiernan) y una amnistía para los que defraudan. Ésta es la verdadera reforma fiscal que de momento tiene la firma de Rajoy. Subidas para las clases medias y trabajadoras, trato deferente las grandes fortunas y los bancos y olvido de la lucha contra el fraude fiscal. Con estos antecedentes de engaños e incumplimientos, cuesta mucho ser optimistas ante la propuesta que prepara el Gobierno de la nación. Seguro que la filosofía de la reforma no será que quien más tenga y más gane más pague. Amarrémonos los machos que vienen más vueltas de tuerca de injusticia.

Viñeta.- Fernando Saldaña.

Toca pelear de nuevo

Hemos retrocedido tanto en derechos y libertades, en poder adquisitivo e incluso expectativas de futuro que no me parece descabellado el análisis de El Roto. Cuando esta larga crisis termine (esperemos que sean cuanto antes) y recapitulemos, serán demasiados los daños y las pérdidas acumulados. Nos costará recuperar tanto estropicio orquestado al calor de políticas neoliberales que han ensanchado la brecha de la desigualdad y nos ha situado ante una sociedad más dual y más injusta. Hemos desandado mucho trecho de lo avanzado en las más de tres décadas de democracia. No debemos resignarnos a que éste era el único camino posible. A los poderosos de siempre les molestaba el auge de las clases medias y trabajadoras y nos han ajustado cuentas con la coartada de las dificultades económicas. Nos tocará pelear de nuevo para volver a los niveles de bienestar y calidad de vida de los que gozábamos antes de esta maldita crisis.

Indeseable

INDESEABLE
José Emilio Pacheco

No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.

Salvajada judicial en Dubai

No concibo como a una mujer puede ser condenada en Dubai tras sufrir una violación. La víctima paga y padece, el verdugo sale indemne. No me valen esos alegatos impregnados de relativismo sobre la cuestión cultural o las distintas costumbres del mundo islámico. Estamos ante una salvajada y una demostración ostentosa del machismo recalcitrante que reina aún en el siglo XXI, especialmente en el mundo musulmán. Este calvario lo está padeciendo una ciudadana noruega, Marte Deborah Dalelv, que, en su intento de buscar justicia después de ser ultrajada y violentada, se ha encontrado con una sentencia desfavorable dictada desde la óptica medieval y bárbara de los países árabes. En esas sociedades se sigue considerando a la mujer como ser humano de inferior categoría. Así, el tribunal ha dado la vuelta a la denuncia por violación y la ha convertido en condena de 16 meses de cárcel por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, beber alcohol y atentar contra la decencia. No es el primer caso que nos conmociona por lo injusto y trasnochado de una cultura que hace recaer toda la carga de la prueba sobre las mujeres: son culpables a los ojos del sistema judicial de antemano, se las responsabiliza pese a ser las sufridoras de la fuerza y el abuso del género masculino. Al parecer, a la chica le recomendaron que no denunciara sabiendo cómo se las gasta la justicia en esos países y ella prefirió tirar de dignidad y que los malnacidos que la violaron pagaran por su despreciable comportamiento. El resultado no puede ser más desolador e indignante. Esperemos que las gestiones del Gobierno nórdico eviten tamaña sinrazón.

Chipre: la mano en la cartera

Al calor del ominoso rescate de Chipre, no voy a incurrir en el mismo error del Partido Popular cuando estaba en la oposición de lanzar la piedra y esconder la mano, de que España no es Grecia (ni Irlanda, ni Portugal) pero… Ni peros ni dudas. Quizá en aquellos momentos turbulentos se habría necesitado una derecha más patriota y menos interesada en su particular cálculo electoral.

Como ciudadanos nos ha de preocupar el hecho en sí mismo: cómo se ha gestado un rescate al que van a tener que contribuir los ciudadanos directamente con una parte de sus ahorros. Algo hasta ahora tabú. Les van a meter la mano en la cartera (nunca mejor traída la expresión coloquial) saltándose a la torera la legislación comunitaria. Ni siquiera se respeta a los pequeños y medianos ahorradores, los que tienen menos de 100.000 euros de depósitos, como se recoge en los tratados de la Unión. El prestigioso economista José Carlos Díez habla de “aberración económica” y, aun a riesgo de errar, hablaría también de aberración democrática y social. Máxime cuando el presidente chipriota denuncia que ha aceptado el trágala ante el chantaje del Eurogrupo de dejar caer a este pequeño país mediterráneo. Incluso los que marcan el ritmo en esta UE cada vez más alejada de la Europa de los ciudadanos, Merkel y el FMI, exigían medidas más duras.

La decisión ha caído como una bomba entre la población chipriota y su Parlamento es un hervidero al no contar el gobierno recién salido de las urnas con una mayoría suficiente para convalidar este castigo impuesto desde fuera. Chipre es un peldaño más en la escalada de la injusticia social y de la cesión de soberanía sin mecanismos democráticos de control y contrapeso en Europa. La indignación popular y la pésima acogida por los mercados apuntando a otra nueva crisis del euro han obligado a renegociar el rescate y suavizar el castigo para los pequeños y medianos ahorradores. Ni así tiene un pase.

Viñeta.Forges en El País.

Derribemos el muro de la crisis

Nos han puesto un muro que parece infranqueable. Cinco años llevamos intentando sortear el gran obstáculo de la crisis. El año que ahora empieza no presenta perspectivas de mejora. Los indicadores económicos apuntan a un agravamiento del drama del paro y a una economía anclada en la recesión. Nos están imponiendo un itinerario que profundiza en el desastre. Las recetas de austeridad extrema y recortes despiadados sólo nos seguirán haciendo más pobres. ¿Has cuándo mantendremos este rumbo suicida? Han caído muchos muros. Alguno incluso más grande. Mi propósito para 2013 es que todos nos pongamos manos a la obra para derribar este muro de injusticia y de pérdida de derechos. Podemos.

Resquicio de esperanza

Hay noticias que caen por su propio peso. Pese a la palmaria evidencia, sorprende que tarde tanto tiempo en consumarse lo que resulta obvio. La venda que cubre los ojos de la justicia ha alargado demasiado tiempo la agonía de muchas familias que exigían esclarecer el robo de bebés en la recta final de la dictadura franquista y los primeros años de la democracia. Se estaba perpetuando una clamorosa injusticia, dando de lado a un drama social de enorme magnitud y generando un barullo jurídico con fallos a favor y en contra sobre casos idénticos. La Fiscalía General del Estado ha accedido finalmente ante la sensata reclamación de las víctimas: se considera los robos de bebés como detención ilegal, que el delito por tanto no prescribe hasta diez años desde que el afectado tiene constancia de su condición y se ordena agotar la investigación y no archivar sin más la denuncia por falta de pruebas. Un paso de gigantes en la lucha de cientos de padres y madres que quieren encontrar los hijos que les arrebataron con malas artes. Esta unificación de criterio facilita una búsqueda plagada de obstáculos, olvido y sinsabores. Con esta medida, se devuelve la esperanza a muchas familias que habían visto truncadas sus aspiraciones por decisiones judiciales precipitadas y desprovistas de sensibilidad. Más vale tarde que nunca.

Injusta fiscalidad

No es noticia. Sabemos casi desde siempre que el esfuerzo fiscal está mal repartido. Todos aquellos que estamos sujetos a nómina soportamos un mayor peso. En cambio, profesiones liberales y empresas no tributan en consonancia con sus ingresos. Las generalizaciones acarrean rotundas injusticias, seguro que hay excepciones muy honrosas que cumplen con sus deberes ciudadanos. Pese a este evidente desequilibrio tributario, todavía me sorprendo cuando se difunden datos oficiales que certifican la envergadura del agravio que padecemos los empleados por cuenta ajena. El último guarismo es descorazonador: las empresas pagaron sólo por impuestos el 11,6% de sus beneficios en 2011. Es decir, por un salario mileurista un currito tributa un porcentaje similar. ¡Tremenda injusticia! Arranca la información de El País que me ha soliviantado reconociendo que “hasta ahora las normas tributarias españolas han sido bastante indulgentes con las empresas, sobre todo con los grandes grupos“. No hace falta que lo jure. Ahí tiene Rajoy un filón enorme para recaudar y no cargar las tintas contra los de siempre.

PD.- Y, por supuesto, que el Gobierno derogue la amnistía fiscal. Es impresentable que se premie al defraudador. Al que no cumple con sus obligaciones fiscales, hay que perseguirlo. Es la hora de una lucha intensiva y eficaz contra el fraude fiscal.

El sablazo del IVA ya está aquí

Desde hace unas horas, el conjunto de la población española es más pobre. Ha entrado en vigor esta medianoche la subida del IVA, el “sablazo” y el “disparate” del “mal gobernante”  que Rajoy y su troupe criticaban hace unos meses. Estamos ante una decisión política que retraerá el consumo, deprimirá más la economía y producirá más angustia a las familias. No comparto el incremento de este tributo (ni antes ni ahora), sólo se pretende hacer caja de forma rápida y se abunda de una presión fiscal injusta, desequilibrada y no redistributiva, todos los pagamos por igual seamos hijos de Botín o de familias humildes. Pero al margen de la ineficacia de esta medida para la reactivación económica y la insolidaridad que acarrea, lo más clamoroso es la incoherencia del Ejecutivo del Partido Popular y toda su cohorte directiva. Uno siempre es prisionero de sus palabras y dueños de sus silencios. Mirando atrás, con la videoteca a rebosar de mentiras grandilocuentes, esta gente sobrada de la derecha ni siquiera se ruboriza con lo que piaban no hace tanto. Quizá más de alguno se dice para sus interiores aquello tan socorrido de que en boca cerrada no hubieran entrado moscas. Se lo podían haber aplicado antes y haber realizado una oposición menos corrosiva y manipuladora de la opinión pública. Ahora sufren las consecuencias de su incontinencia verbal (¡cuántos sapos se han comido!) y de la ambición de poder a cualquier precio… Incluso hasta el de que todo vale con tal de lograr los objetivos. Pues que ahora cada palo aguante su vela.