Tres larguísimos años sin tren

Decía el bolero que veinte años no es nada, pero los tres que lleva Granada de aislamiento ferroviario representa una eternidad. La sociedad granadina salió el domingo a la calle para clamar una vez más contra este castigo que sufre por la incompetencia del Ministerio de Fomento. Siguen cayendo hojas del calendario y no se prevé que la línea férrea esté restablecida hasta noviembre. Un nuevo retraso y ya se acumulan tantos incumplimientos que no es de extrañar que el Gobierno de Rajoy puede alcanzar el triste honor de celebrar los cuatro años sin tren. Siendo la gestión de esta obra demencial, más aun lo es el desahogo de los prebostes del PP y su falta de asunción de responsabilidades políticas por este monumento a la insolvencia. El pasotismo del Ministerio ha causado un enorme perjuicio económico, estimado en 420 millones de euros, a una ciudad que tiene en el turismo cultural uno de los motores de desarrollo. Nadie entiende que en pleno siglo XXI Granada pueda estar casi 1.100 días (y los que quedan) aislada por ferrocarril y perdiendo oportunidades de generación de empleo y riqueza. Y el ministro, escondido y sin dar la cara.

Foto.- Ideal,

Nos quieren tomar el pelo

El Gobierno de la nación se ha sacado un conejo de la chistera para no liberar el peaje de la autopista Sevilla-Cádiz. Pero nos hemos percatado del truco. No es de extrañar que el Ministerio de Fomento no dé una respuesta clara y concluyente sobre el fin de un peaje que se prolonga desde hace medio siglo y que está completamente amortizado por la concesionaria. Tanto marear la perdiz durante estos últimos meses obedecía a que no iban a satisfacer esta reivindicación histórica de los ciudadanos de estas dos provincias andaluzas. En 2019 acaba la última prórroga, que se firmó en tiempos de Aznar, y el ministro Íñigo de la Serna se descuelga ahora con un pacto de estado nacional sobre las autopistas de peaje. Una estratagema burda para diluir la decisión sobre la AP-4, no atender la demanda ciudadana e incumplir una vez un compromiso con esta tierra. Esta maniobra es una agresión en toda regla ante la que el Partido Popular de aquí, como siempre, calla y otorga. Nos quieren tomar el pelo… y no lo vamos a consentir.

1.000 días de bochorno

Si el castigo ferroviario que recibe Granada por parte del Gobierno del Rajoy es insoportable, las justificaciones del Partido Popular a este atropello son sangrantes. Más de 1.000 días de aislamiento por tren (y los que quedan) y unas pérdidas estimadas de 417 millones de euros requieren una solución inminente y una profunda autocrítica por parte de los populares en lugar de diatribas demagógicas y falaces. No es entendible que en pleno siglo XXI la ciudad de la Alhambra esté desconectada por vía férrea durante tanto tiempo, recordando viejas estampas del siglo XIX. El Ministerio de Fomento ha demostrado una inoperancia de récord Guinness y la insensibilidad habitual de la derecha con todos los asuntos estratégicos para Andalucía. Bochornoso.

Foto.- El Independiente de Granada. Ayer tuvo lugar una nueva manifestación por su ferrocarril.

El agravio que no cesa

El capítulo de los agravios del Gobierno de Mariano Rajoy para con Andalucía crece día a día. Es tan voluminosa la lista que resulta insoportable. Parafraseando a Miguel Hernández, es el rayo que no cesa y que pretende achicharrar cualquier posibilidad de crecimiento o de posicionamiento estratégico de esta tierra. Por no remontarnos muy atrás y repasar sólo las últimas semanas: reducen drásticamente la inversión en los Presupuestos Generales para este año (un 36% menos que en 2016), recurren la jornada de 35 horas semanales de los empleados públicos de la Junta, aprueban 1.170 millones para el trayecto de alta velocidad entre Valencia y Castellón y resuelve con un by-pass de segunda división la unión entre Sevilla y Málaga, de la conexión ferroviaria del Puerto de Algeciras ni se acuerdan cuando la lluvia torrencial de millones en otros territorios no para…

Si todo esto no fuera suficiente y escandaloso, el Boletín Oficial del Estado acaba de publicar un decreto ley por el que el Ministerio de Fomento se hace cargo del pago de una autopista gallega, la AP-9, una decisión que contrasta con la negativa a levantar el peaje de la AP-4 entre Dos Hermanas y Jerez (expira la concesión en 2019) o a cubrir la parte que paga la Junta entre Jerez y El Puerto de San María (más de 100 millones desembolsados desde 2005). El Gobierno, primero por boca de Ana Pastor y luego de Íñigo de la Serna, ha rechazado sin contemplaciones la petición del consejero andaluz de Fomento, Felipe López, de liberar la totalidad del trazado o de asumir lo que paga la Junta, que es la única administración autonómica que atiende con sus propios fondos la supresión de un peaje en una vía de competencia estatal. El agravio es manifiesto, la desigualdad en el trato es insultante. Y sólo existe una explicación: se trata de Andalucía. Así les va al PP en esta tierra. De nuevo callarán y otorgarán sumisos.

Foto.- Cadena Ser.

Disculpas imprescindibles

Mariano Rajoy ha llegado esta tarde a Granada para asistir a un acto del Partido Popular. Y lógicamente no ha podido hacerlo en ferrocarril, habrá llegado por vía aérea desde Madrid, no le quedaba otra. La ciudad de la Alhambra lleva casi dos años aislada por tren. Si la enésima fecha dada por el Ministerio de Fomento se cumple, no será hasta octubre de 2017 cuando se restablezca la comunicación. Menudo estropicio. Los últimos tres ministros del Gobierno del PP en esta materia, Ana Pastor, Rafael Catalá e Íñigo de la Serna, no han hecho nada para acelerar los plazos. Es más, su incompetencia ha llevado a Granada a vivir una situación más propia del siglo XIX que del XXI. Granada soporta con estoicismo este contratiempo ahistórico. Una de las ciudades con más atractivos turísticos y que posee el monumento más visitado de España, la Alhambra, sólo encuentra el silencio del Gobierno de Rajoy y excusas vagas vinculadas a motivos técnicos. Rajoy tiene una oportunidad de comprometerse no sólo para que las obras terminen de una vez, sino de pedir disculpas por una gestión más que deficiente de su Gobierno que ha castigado a granadinos en sus desplazamientos por tren y a los muchos empresarios y autónomos que viven del sector turístico.

Foto.– Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF).