La mochila de Kichi y Teresa

Cada cual tiene su mochila. Ésta es una de las protestas protagonizadas por José María González Kichi, alcalde de Cádiz, y de Teresa Rodríguez, secretaria general de Podemos en Andalucía, antes de llegar a las instituciones. En la tradicional quema de ‘juanillos’ en Cádiz, con motivo de la fiesta de San Juan, los dos dirigentes de la formación morada prendieron fuego en 2013 a dos muñecos que representaban al entonces ministro de Educación, José Ignacio Wert, y a la consejera de la Junta en ese momento, Mar Moreno. La realidad es distinta cuando se desempeñan responsabilidades públicas. Que se lo pregunten ahora al regidor gaditano, ya con el uniforme de munícipe, corbata incluida, que el pasado jueves tuvo que desalojar a unos vecinos que protestaban del Pleno municipal y suspender durante una hora la sesión.

De aquellos polvos, estos lodos. Cuando se hace demagogia y se promete lo imposible, se genera frustración y malestar. Ya no valen métodos expeditivos o pintorescos, ahora toca dar respuesta a los ciudadanos. Con promesas y buenas palabras ya no es suficiente. ¡Qué baño de realidad están recibiendo!

Olvidar lo prometido

Hay un dicho popular un tanto chabacano sobre las promesas y las relaciones sexuales que puede ser parafraseado para definir lo que hace en política el Partido Popular. Antes de llegar al Gobierno, Mariano Rajoy y muchos de sus cuates sostuvieron que nunca tocarían la educación, la sanidad y las pensiones. Cuatro años y medio después, los peperos han metido las tijeras con saña en estos tres pilares del estado del bienestar. Nos ha acribillado a recortes en estos ámbitos tan sensibles que garantizan la igualdad de oportunidades. No han respetado ni sus propias líneas rojas y para los próximo meses, si gobiernan, nos anuncian nuevos hachazos. El plan de estabilidad remitido a Bruselas con horizonte de 2019 anuncia una reducción del gasto en educación y sanidad de 12.000 millones. Las pensiones (no sólo las del futuro sino también las del presente) están en riesgo con una reforma laboral infame que ha provocado una caída drástica de las cotizaciones y con una hucha que dejó el Gobierno socialista que han vaciado los del PP a menos de la mitad (de 66.800 a 32.400 millones). Por eso, se le puede aplicar al PP la susodicha máxima coloquial: Prometer y prometer hasta haber metido (la papeleta en la urna) y luego olvidar lo prometido. Que nos sirva de recuerdo para las elecciones del 26 de junio. Son tantos los incumplimientos y las mentiras que no caben en un post…

9.000 millones

El Gobierno de Mariano Rajoy, fiel a su alianza con la austeridad a ultranza, ha exigido a las demás administraciones de este país el cumplimiento de los objetivos del déficit y de las directrices europeas de consolidación fiscal. Andalucía, aun no estando de acuerdo con esta deriva de corte neoliberal, ha cumplido con esta obligación legal pero el Ejecutivo del Partido Popular no ha hecho lo propio con Andalucía. En los últimos años, Rajoy ha escamoteado casi 9.000 millones a esta comunidad autónoma en diferentes conceptos:

► Incorrecta aplicación del sistema de financiación

Entre 2009 y 2013, ejercicio que ya están liquidados, Andalucía ha recibido 4.156 millones menos por la aplicación incorrecta del sistema de financiación. A falta de la liquidación de definitiva de los ejercicios de 2014 y 2015, un auténtico golpe a los servicios públicos esenciales, sin contar el último tajo de 265 millones sin dar ninguna explicación al respecto a finales de diciembre pasado. En la Conferencia de Presidentes celebrada el 2 de octubre de 2012, a instancias de Andalucía, se acordó “analizar el efecto de la aplicación del sistema de financiación e informar sobre los resultados de ese análisis al Consejo de Política Fiscal y Financiera” ante la merma de ingresos que estaban sufriendo algunas CCAA, especialmente la Comunidad Valenciana, Canarias y Andalucía. Por eso, es un urgente que el nuevo Gobierno que surja acometa la negociación de un nuevo sistema de financiación justo y que permita que todos los ciudadanos reciban lo mismo vivan donde vivan.

► Reparto de la mayor recaudación de impuestos

Gobierno y autonomías comparten la recaudación de determinados impuestos, en concreto IVA y los especiales. El Ministerio de Hacienda ha subido estos gravámenes durante esta legislatura (incumpliendo su palabra) y se ha quedado con toda la demasía recaudada. El 50% de la recaudación de la subida de impuestos compartidos asciende a unos 1.900 millones.

Incumplimiento del Estatuto de Autonomía

Desde Andalucía también se le está reclamando al Gobierno el incumplimiento de disposición adicional tercera de Estatuto en materia de inversiones. Estamos hablando nada más y nada menos que de 2.525 millones. El gabinete de Rajoy ha incumplido sistemáticamente la obligación legal de que la inversión recogida en los Presupuestos Generales del Estado y posteriormente ejecutada fuera equivalente al peso de la población de esta comunidad.

► Otras partidas

Se reclama el pago de 27 millones por el coste del traspaso del Guadalquivir y el Hospital Militar de San Fernando.

Esta es la realidad en cifras del agravio y de los incumplimientos del Gobierno de Rajoy con esta comunidad. Mucho apretar a la Junta de Andalucía y luego manga ancha respecto a sus obligaciones.

Foto.ABC. Rajoy y la presidenta andaluza, Susana Díaz.

Crisis forzada y tardía

A buenas horas, mangas verdes, que diría el castizo. Mariano Rajoy pretende abordar ahora una crisis de gobierno a apenas cinco meses de las elecciones. El presidente del Gobierno es una persona de efecto retardado o de digestión pesada. Tarda en tomar de decisiones pensando en que los problemas se resuelven solos. Lo que suele ocurrir es que una contingencia que no se aborda a tiempo se enquista o se agrava. El tiempo no cura los males. Quien piense eso vive en una realidad paralela. La sangría de votos y la pérdida de cuotas importantes de poder institucional tras las municipales y autonómicas del 24 de mayo han sacado a Rajoy de su ensimismamiento. No ha sido por decisión propia: en un primer momento se aferró en la ilusión óptica de un resultado agridulce. El coro casi unánime de dirigentes del PP, en público y en privado, lo ha obligado a mover ficha en el Consejo de Ministros y en la dirección de su partido para frenar la deriva en la antesala de las elecciones generales. Un movimiento que llega tarde y casi sin posibilidad de reorientar el rumbo después de tres años de castigo vía recortes a la inmensa mayoría de los ciudadanos, con incumplimientos sonoros de sus compromisos electorales, de casos de corrupción que han martilleado la credibilidad de la gaviota y de que, por primera vez en muchos años, le ha salido una fuerza, Ciudadanos, que le compite en el caladero del centro derecha. Entre el periodo estival, que está a la vuelta de la esquina, la cita con las urnas en Cataluña y las generales en noviembre los cambios que quiere introducir Rajoy sólo tendrán un efecto placebo de puertas adentro porque hacia fuera parece que la suerte del PP, visto lo que ha pasado el 24 de mayo, está echada.

Foto.Periodista Digital.

¡Que viene el lobo!

Estamos en un año crucial desde el punto de vista político y electoral. Todas las formaciones políticas se preparan para las próximas citas con las urnas. Y ese bullir de los cuarteles generales de las distintas formaciones se nota, especialmente a través de los medios de comunicación. En este arranque de 2015, el Partido Popular está dejando aflorar todo el nerviosismo que reina en su seno por la caída de respaldo ciudadano que señalan todas las encuestas. El grito de que viene la izquierda constituye su primer mantra en el estreno de año. Lo ha verbalizado su portavoz parlamentario, Rafael Hernando: “La izquierda pactará para desalojar al PP“. Este mensaje del miedo ni cala ni cuela y confirma la tendencia a la baja de los peperos. Serán los ciudadanos quienes saquen a los conservadores de las instituciones. Han hecho tal estropicio que la gente ha tomado nota. Tres años de agresiones, recortes sociales, mentiras e incumplimientos sistemáticos que han empeorado la vida de la inmensa mayoría. No sé lo que harán los demás, pero mi partido, el PSOE, sale a ganar, a demostrar que, como en Andalucía, otra forma de hacer política es posible. Aunque no le guste a la derecha, los socialistas comparecerán ante los ciudadanos defendiendo los valores de siempre: libertad, igualdad y justicia social. Una imagen reconocible de un partido socialdemócrata y eso es lo que le molesta al PP. Ladran, luego cabalgamos.

Nada que celebrar (y II)

El PSOE denuncia en un vídeo las mentiras, incumplimientos y recortes sociales que han caracterizado estos tres años de Gobierno del Partido Popular y ha lanzado la campaña en redes sociales #3añosPPerdidos. Ayer ya hice una pequeña valoración sobre este trienio negro. Sólo añadir un dato conocido hoy: el 34% de los trabajadores españoles gana menos de los 645 euros establecido como salario mínimo interprofesional. Nada más y nada menos que 5,7 millones de españoles que son prácticamente pobres con empleo. Esto no es recuperación por mucho que lo repita la propaganda del PP.

Nada que celebrar (I)

He visto la viñeta de El Roto y he pensado automáticamente en el Gobierno de Rajoy. Este 20 de noviembre se cumplían tres años del triunfo fatídico del Partido Popular en las elecciones generales. Tres años de promesas incumplidas, de mentiras como catedrales, de recortes feroces, de recetas insensibles y de aumento desbocado de la desigualdad. La tan cacareada recuperación económica no acaba de llegar a las familias y el mantra de Moncloa se esfuma con el medio millón de parados más, según la Encuesta de Población Activa, en este nefasto trienio. Los efectos perniciosos de la reforma laboral se resumen en más precariedad, menos derechos laborales y unos salarios cada vez más bajos que no permiten llegar a final de mes. Uno de cada ocho españoles es pobre con empleo, una realidad que nos sitúa en el tercer lugar en este ránking europeo. No tiene mucho que celebrar Rajoy ni el PP con su gestión de una crisis económica basada en el austericidio, que ha provocado una crisis social y otra política por desconfianza de los ciudadanos en unas instituciones que están secuestradas por decisiones externas y los casos de corrupción de todos los colores políticos. Y a este desolador panorama se suma la crisis territorial con el conflicto de Cataluña. Hoy, desde luego, no es una efeméride de grato recuerdo para nadie. España es en 2014 peor que hace tres años… Por desgracia para todos.