¡Qué espanto!

Cómo duele ver Galicia ardiendo por los cuatro costados, cómo duele la pérdida de vidas humanas por un desastre que con casi toda seguridad ha sido provocado, cómo duele la destrucción de la naturaleza. La inmensa mayoría de los fuegos se produce por la acción del ser humano, bien por negligencia o bien con intencionalidad malsana. Que se hayan declarado 132 fuegos en el transcurso de unas pocas horas sólo se explica desde la acción de desalmados que atentan contra nuestro patrimonio natural. No tiene otra explicación por mucho que las condiciones climatológicas no acompañaran y la regla devastadora de los tres treinta se cumpliera: más de 30 grados, vientos de más de 30 kilómetros por hora (Galicia sufrió los coletazos del huracán Ophelia) y un humedad por debajo del 30%. Ahora toca apagar el fuego, luego perseguir sin descanso a los responsables materiales de esta tragedia natural y a continuación vendrá la exigencia de explicaciones a las autoridades políticas. Este desastre lo tienen que pagar quienes lo han causado, estos terroristas ambientales no se pueden ir de rositas, les debe caer todo el peso de la ley. Se pone en riesgo vidas humanas, las expectativas de muchas familias y el futuro de este país. Por eso, ha salido el pueblo gallego a las calles gritando un enérgico ¡Basta ya! Un clamor al que nos tenemos que sumar solidariamente todos y todas.

Fotos.Faro de Vigo.

Infoca

La temporada de alto riesgo para incendios forestales comienza mañana y se extenderá hasta el 15 de octubre. Para la campaña de 2016, la Junta de Andalucía dispone de un presupuesto de más de 164 millones, de los que 81,7 millones se destinan a trabajos de prevención. El operativo de extinción contará con 4.560 efectivos y con unos medios técnicos y materiales formados por 115 vehículos pesados (98 autobombas y 17 nodrizas); ocho unidades móviles de meteorología y transmisiones y una de análisis y seguimiento de incendios, así como 27 helicópteros (cuatro de gran capacidad); siete aviones de carga en tierra, dos anfibios y tres de coordinación y vigilancia. El Plan Infoca dispone también de 23 Centros de Defensa Forestal y 200 enclaves de vigilancia y detección de fuego. Durante los meses de peligro bajo y medio se ha llevado a cabo la adecuación, tanto manual como mecánica, de 9.524 kilómetros de cortafuegos y 1.700 de caminos forestales, una labor intensiva de prevención. El 94% de los siniestros forestales los origina el ser humano, ya sea de forma negligente o intencionada, mientras que el 6% se produce por causas naturales. Llega la hora de extremar la precaución para garantizar la protección de nuestro patrimonio natural.

Tierra quemada

En el Partido Popular tienen una tendencia malsana a la demagogia y a hacer política de tierra quemada. Y nunca más apropiada esta expresión en relación con las declaraciones insidiosas de su número dos en Andalucía, Dolores López Gabarro, sobre supuestas vacantes en las plantillas del Infoca (servicio de lucha contra incendios forestales). La derecha practica como nadie el oportunismo y pretende hacer politiquería aprovechando los dos últimos grandes fuegos registrados en Andalucía, el de Lújar, en Granada, y sobre todo el de Quesada, en Jaén, en las puertas de Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas.

Las desafortunadas palabras de la señora López Gabarro no sólo no se ajustan a la verdad, sino que suponen una grave irresponsabilidad porque intenta crear una alarma social injustificada. No todo vale en política. La plantilla está ocupada al 100% en la temporada de mayor riesgo de incendios y su trabajo es encomiable y reconocido en España y en Europa en la prevención y lucha contra estos siniestros naturales. Todos los operarios tienen la preparación y la formación para hacer su labor, poner en cuestión esta realidad por parte del PP supone una falta de respeto a estos empleados públicos.

La dirigente pepera ha querido aprovechar dos desgracias naturales en unas condiciones climatológicas muy adversas para intentar arañar un puñado de votos y conquistar unos pírricos titulares de prensa. Una actitud ciertamente preocupante. Además, lo que es chirriante es que el PP ponga en cuestión un dispositivo público que funciona, y lo hace bien y con garantías, cuando acaban de aprobar una reforma de la Ley de Montes, con su rodillo parlamentario en el Congreso, que permite especular urbanísticamente con los espacios afectados por el suelo. Mal que les pese a los populares, Andalucía es referencia nacional en protección forestal y de inversión en la protección del medio ambiente. Datos que la derecha, como otras muchas cosas, no conoce o no les interesa conocer. Menos subirse a trenes baratos y más política de altura.

Foto.Europa Press. Operarios del Infoca actúan en el incendio de Quesada.

Marcha atrás peligrosa

El Partido Popular, haciendo uso de su mayoría absoluta, ha aprobado una reforma de la Ley de Montes que permite recalificar terrenos forestales devastados por el fuego. Introduce un cambio legislativo que abre la puerta a la declaración como urbanizables de las zonas quemadas por “razones imperiosas de interés público de primer orden”. Estas teóricas razones han de quedar reflejadas en las normas que elaboren las comunidades autónomas o las Cortes Generales, aunque sin ser un lince darán pie a la arbitrariedad con las consiguientes nefastas consecuencias. Esta decisión del PP y Rajoy, sin duda, supone una marcha atrás peligrosa porque alimenta la esperanza de especuladores de servirse del fuego para conseguir sus intereses urbanísticos. Una nueva vuelta de tuerca ideológica de aquellos que no creen en la conservación de nuestro patrimonio natural, de aquellos que en la etapa de Aznar declararon urbanizable todo el territorio nacional. En la etapa socialista se dio un salto importante y se cerró el paso a las tentaciones de destruir nuestro ecosistema a fin de hacer negocios inmobiliarios o de otra índole. Esta nueva reforma abunda en la involución que está protagonizando el PP y que ha supuesto un hachazo brutal en derechos, conquistas sociales y libertades. En plena ola de calor y con incendios forestales de gran magnitud en diversos puntos de España, la derecha le da cuartos a los que están dispuestos a poner en riesgo nuestro medio ambiente. Todo muy propio de la derecha: cada vez que hace una reforma hay que ponerse a temblar.

¡Qué dolor!

El fuego devasta la Costa del Sol. Las imágenes son pavorosas, espeluznantes, dramáticas. Ni la orografía ni las condiciones meteorológicas están ayudando a su extinción. El viento propaga con saña el avance destructor de unas llamas que afectan a los términos municipales de Marbella, Coín, Ojén, Mijas, Alhaurín el Grande y Monda. La magnitud de la tragedia duele en lo más profundo. No se entiende que un descerebrado puede provocar tanto daño. Hay sospechas sobre el origen intencionado del desastre. Si se confirma este extremo, estaríamos ante un “acto criminal”, como ha precisado el presidente de la Junta de Andalucía, Pepe Griñán. Se han puesto en riesgo no sólo el patrimonio natural y el potencial económico de esta zona, especialmente la integridad física de miles de personas. A esta hora se registran ya una víctima mortal y al menos cinco heridos con quemaduras de distinta consideración. Satisfactoria coordinación de las administraciones y encomiable trabajo de los efectivos contraincendios, con más de ochocientos operarios combatiendo el fuego. ¡Qué catástrofe! ¡Qué dolor! ¡Y qué rabia!