Recortes navideños

Dos imágenes (Forges y Erlich en El País) lo resumen todo mejor que unos cientos de palabras. Los recortes han hecho mella en estas fiestas navideñas. Llueve sobre mojado después de cinco años de profunda crisis. La depresión y la falta de liquidez se palpan en las calles. La gente está retraída en el consumo y prefiere guardar ante un incierto horizonte. Nos hace falta un cambio de ritmo o la resignación nos llevará a un punto de no retorno. Sin ilusión la recuperación nos costará más.

Publicidad anticrisis

Campofrío se quiere convertir en un clásico de la Navidad con sus anuncios. Como en su día lo fue Freixenet con sus burbujas doradas o turrones El Almendro, que siempre vuelve a casa por estas fechas. El año pasado la empresa de embutidos ya hizo una campaña de lanzamiento de sus productos con un spot titulado Cómicos rodado por Álex de la Iglesia (vídeo 2), una pieza en el que un elenco de los principales humoristas españoles acudían al maestro Gila en busca de una señal de esperanza frente a la crisis, un aldabonazo para recuperar la ilusión frente a la resignación que corroe nuestras expectativas de futuro. Este año, Campofrío repite experiencia y de la mano de Icíar Bollaín ha rodado otro spot (vídeo 1), El currículum de todos, con el que busca sacarnos del pesimismo y hacernos ver que somos capaces de salir este túnel si valoramos todo lo que hemos sido capaces de hacer en nuestro pasado reciente. En el corto, con Alfonso Aragón Fofito como protagonista, se enumeran hitos de nuestra trayectoria que nos deben dar alas para superar esta crisis con entusiasmo y tirando de talento. Buena iniciativa: un poco de luz dentro de tanta negritud.

Moraleja.– Una cosa es la publicidad y otra la vida. La persona que está en el paro y sin expectativas no está para milongas ni sentimentalismos.

Recuperar ilusión y confianza

Paco Casero obsequia a sus amigos con correos electrónicos en los que transmiten reflexiones, unas veces bucólicas y otras más filosóficas, pero todas ellas cargadas de su saber honesto y de la profunda humanidad que exuda por sus poros. Para este fin de semana nos regaló un hermoso y profundo texto que, al menos a mí, me ha invitado al análisis de la situación y me han evocado los versos de Benedetti sobre la defensa de la alegría. La crisis se está llevándose muchas cosas por delante… No dejemos que nos quite también la alegría y la ilusión, recuperemos la confianza en nuestras posibilidades. Os dejo las palabras de mi admirado y querido Paco para que vosotros extraigáis también vuestras propias conclusiones.

“En el caminar diario por los diversos lugares y con gentes diversas, siempre sale a relucir qué pienso de la actual situación. Confieso que estoy en una grave contradicción con la disyuntiva de reconocer la triste y grave realidad y el mantener y transmitir ánimos e ilusión. Hace unos días, varios empresarios me invitaron a charlar un rato, después de reflexionar conjuntamente yo esperaba que me planteasen algunas cuestiones (me suele ocurrir casi siempre), algún problema…, pero no, lo que ellos deseaban era compartir y recuperar la confianza.

Hay palabra que en estos momentos son claves, entre ellas CONFIANZA, CREDIBILIDAD, COMPROMISOS, VERDAD, DIGNIDAD, ÉTICA… y está claro que hay acontecimientos que van en otra dirección. ¿Cómo es posible que todavía no haya dimitido Carlos Dívar? ¿Con qué fuerza moral puede seguir siendo Presidente del Tribunal Supremo? ¿Cómo es posible irse a un partido de fútbol a Polonia ante la situación que estaba el pasado fin de semana? Y así podíamos continuar narrando hechos imposibles de justificar, los cuales crean desconfianza.

Nos dicen que el problema es la deuda. Cuando era pequeño disponíamos de menos riquezas y mucho menos poder adquisitivo, pero había un sistema curioso y era el ditero o la cartilla en la tienda, donde tú comprabas e ibas pagando poco a poco, existía confianza y el sistema funcionaba. Ahora la política ha permitido que se desarrolle un sistema que es insaciable, que siempre quiere más y que no tiene límites ni sentimientos y mucho menos responsabilidad. Un sistema que el único ‘valor’ es ganar a cuenta de lo que sea. Es grave que la política haya renunciado a dar la batalla y no defienda a la ciudadanía. ¿Por qué no se actúa contra las responsabilidades de todos éstos? ¿Para cuándo la reforma del Banco Central Europeo, el atajar el fraude fiscal o la transacciones financieras en sus dividendos? Aunque es verdad que todos tenemos algo en esta irresponsabilidad de lo que ha venido sucediendo, debería estar claro que algunos tienen mucho más. Más autoestima y menos soberbia.

Todos los días nos hablan de hacer sacrificios, lo dicen personas que carecen de credibilidad y de ética. Desde pequeño me enseñaron la cultura del esfuerzo y el trabajo. Con el tiempo he añadido la ilusión por hacer una sociedad mejor en valores, con derechos y deberes…. ¿Pero dónde está el límite al sacrificio? ¿Qué queremos? ¿Adónde vamos? ¿El problema son los funcionarios o una administración inoperante? Si seguimos reduciendo los salarios a los empleados públicos, ¿vamos a tener mejores servicios públicos?

En definitiva, la confianza y la credibilidad se gana en el día a día y que ciertas actuaciones o comportamientos no ayudan, que la verdad debe ser sagrada, que debemos ser más exigentes y no permitir ciertas cosas, empezando por cada uno de nosotros. No es solo que quienes dirigen los mercados no nos creen, si no solo con ver la prensa extranjera nuestra credibilidad esta por los suelos. Hay que recuperar la CONFIANZA y nuestra DIGNIDAD, en eso trabajo con ilusión cada día. Hoy me siento más responsable que ayer, pero menos que mañana.”

Estrellas

Siguiendo la tradición cristiana, la estrella de Oriente está a punto de llegar a Belén guiando a tres magos de distintos países que van a adorar y a entregar oro, incienso y mirra al niño Jesús. Por ese motivo, las calles de España se llenan esta tarde de cabalgatas como antesala a la noche de los regalos para los más pequeños y también para los más grandes. Es la noche de la ilusión y la mañana de las grandes sonrisas o de algunas decepciones (el carbón para los que no se han portado bien o el regalo equivocado con las prisas del último momento). Mi presente para la blogosfera en esta ocasión es simple pero estelar: las impresionantes imágenes captadas por el telescopio Hubble del espacio y un mensaje de fondo que no debemos olvidar.

Haz clic en el enlace: Hubble.

Año Nuevo

AÑO NUEVO
Cristina de Fercey

Se vuela, de entre las manos,
esta vida que nos queda;
¡Cómo se escapan los años!
¡Con qué premura se van
y solos, frente al espejo,
vemos el rostro de siempre,
pero, el alma está más vieja,
cansada de tanto andar…!

Es que se van, de las manos,
los días, tan velozmente…
que quizá, ni los sentimos
y corremos a la par;
sin ver, que así de ligeros
se nos van yendo los años
entre apuros y zozobras
sin poderlos disfrutar.

Por eso, este Año Nuevo
cambiaremos nuestro ritmo.
Si las penas nos empujan…
las dejaremos atrás;
y andaremos por las calles,
con una eterna sonrisa,
la sonrisa de la dicha…
la sonrisa de la paz.

¡Brindemos por este año!
¿Si fue malo?… ¡ya termina!…
Por el año que se inicia
brindaremos a embriagar.
¿Quién nos quita lo vivido?
Por eso… ¡Nada de penas!
¡Adelante con la vida!…
Que la vida se nos va…

Precious o la fuerza de vivir

La vida puede resultar dura, corta, penosa, pero hay que albergar una ilusión, un resquicio de fe, un sueño por inalcanzable que sea para remontar el vuelo, saber aprovechar un atisbo de fuerza para encauzar la riada existencial. Así se consigue una agarradera para no perderse por el sumidero… Porque con poco que te motive, te estimule o te dé calor, la vida puede ser rica, placentera, gratificante, espléndida… PRECIOSA. O maravillosa, que diría el desaparecido Andrés Montes. Siempre hay alguien que te quiere, que te aporta, que te necesita, que te enriquece, que te soporta, que te ayuda, que te hace sentirte útil… Siempre hay alguien o algo por lo que luchar. Precious, un grito para la esperanza, una ventana para la confianza, una espita para la felicidad (o, al menos, para pelear por ella), incluso en las situaciones más difíciles e insoportables.