Fuera las caretas

Al final acabó cantando la gallina. Mariano Rajoy no ha tenido ningún rubor en reconocer lo que todos sabíamos: es el principal interesado en la celebración de unas terceras elecciones. Lo ha dicho claramente: sí hay que ir a elecciones, se va y además sacaremos mejores resultados. Nada que cualquier observador político no pudiera interpretar como consecuencia de su escaso interés para evitar lo que la inmensa mayoría de los ciudadanos no quiere. Su discurso y su actitud en el debate de investidura fallido ya dejaban entrever su estrategia. No sólo ninguneó el candidato del PP a sus aliados de Ciudadanos, es que no hizo ningún gesto para seducir a ningún otro grupo político situado en el ‘no’ y dinamitó cualquier puente que quedara en pie hasta ese momento con el nacionalismo periférico. Y desde este intento frustrado no ha realizado ningún movimiento para favorecer el desbloqueo de la situación política. Antes al contrario, ha ido tomando decisiones, como la de recuperar al dimitido ex ministro José Manuel Soria, para apuntalar en el ‘no’ a sus adversarios. Pero ayer ya dio por hecho que quiere nuevas elecciones. Admitió lo evidente o le traicionó el subconsciente, qué más da. Y es que en la sede nacional de la calle Génova, remozada con dinero de dudoso origen, ya trabajan en clave de campaña y han contratado a una agencia de publicidad con vistas a la cita con la urnas de diciembre. En Andalucía dirigentes peperos tampoco tienen empacho en asegurar que están con agenda de campaña. Y luego diciendo que los demás son los responsables de la falta de gobierno. ¿Se puede destilar tanta hipocresía?

Esperanza para los refugiados

Esta noche se desarrolla una campaña en las redes sociales y con iluminación de edificios públicos para remover nuestras conciencias sobre la crisis humanitaria de los refugiados. #Lihgt4Refugees es una iniciativa que pretende abrir una espita de esperanza sobre este drama humano mientras Europa sigue instalada en la comodidad y en la indiferencia. Arrojar luz sobre una tragedia con miles de víctimas mortales y multitud de personas confinadas en campamentos en las puertas del Viejo Continente que han escapan de la guerra y el terror en pos de una vida mejor. Se tienen que ir de sus países (ya sea Siria, Irak o Afganistán) por supervivencia y la mayoría de ellos querrían quedarse en sus casas, con sus familias y sus raíces. No tienen otra salida. Frente a esta dura e inmisericorde realidad, la Unión Europea y sus estados miembros siguen cruzados de brazos y renunciando a los valores fundacionales. Molesta la hipocresía ante imágenes dolorosísimas e impactantes como la del cadáver del pequeño Aylan en las costas del Egeo y el desinterés egoísta apenas unos minutos después. ¡De vergüenza!

El día de la marmota

Moreno Bonilla y Javier ArenasEl Partido Popular de Andalucía permanece atrapado en el día de la marmota. En cada una de las elecciones nos cuela la cantinela de que hay que dejar gobernar a la lista más votada. Esta vez en boca de Juan Manuel Moreno Bonilla. Es una propuesta de color sepia y con sabor añejo, repetida y manoseada hasta la saciedad por Javier Arenas y la derecha de esta comunidad. Es el soniquete de todas las campañas, pero cuando llega la hora de la verdad, hacen justo lo contrario de lo que predican.

En las municipales de 2011, el PSOE dejó de gobernar en Andalucía en 30 municipios siendo la lista más votada. ¿Y por qué? Porque el PP firmó pactos con otras fuerzas políticas para arrebatar alcaldías a los socialistas. Legítimo y democrático sí, pero totalmente contradictorio con su discurso. Dicen una cosa y hacen lo contraria. Pura hipocresía. Por tanto, no tienen credibilidad para hacer de nuevo esta propuesta. Al PP lo contradicen sus propios hechos. Así que menos doble discurso, menos doble moral.

Le pediría al candidato del PP andaluz menos regate corto, menos mensajes para la galería y muchas propuestas. Los ciudadanos piden a todos los partidos que concreten sus programas. Sin embargo, Moreno Bonilla está muy preocupado por asuntos que a nadie interesan y pensando ya en pactos poselectorales. Le pasa como a los boxeadores cuando están groguis, que se quieren agarrar al adversario y están deseando que toque la campana para que pase el mal rato. Al candidato del PP se le va a hacer muy larga esta precampaña y campaña electoral porque no tiene nada que ofrecer a los andaluces.

Otro monumento a la hipocresía

Es un auténtico profesional del cinismo. Dice una cosa un día y hace al siguiente la contraria sin inmutarse, sin que le tiemble un músculo. Actúa con un desahogo proverbial. Lo tenemos calado en Andalucía. Pero no, no cambia. Sigue trazando esa línea sinuosa entre el desparpajo y la fullería que tanto caracteriza su trayectoria política. Este personaje heredero genuino de la picaresca no es otro que Javier Arenas. Fiel a su estilo tramposo y taimado, venía pidiendo a los partidos políticos un pacto para reducir los gastos de publicidad en periodo electoral. Y hete aquí que su discurso se ha quedado en papel mojado, mucho predicar y poco dar trigo. Desde hoy el Partido Popular ha comenzado una campaña publicitaria para intentar amortiguar los efectos negativos de los recortes severos aprobados por el Gobierno de Rajoy y, sobre todo, la gran mentira, el gran fraude electoral que ha supuesto subir los impuestos después de llevarse años diciendo que no lo harían porque supondría más paro y menos crecimiento económico. Por supuesto, el primer partido de la oposición en Andalucía está legitimado para desarrollar esta acción de comunicación. No cuestiono en estas líneas la campaña sino la caradura y la desfachatez de alguien que se atreve a dar lecciones a los demás y luego contradice sus propias palabras. Ya nos tiene acostumbrados. Otro monumento a la hipocresía a sumar a su historial. Acumula tantos que ya le da para montar un parque temático sobre su doble moral.

El juguetito de Arenas

Arenas, en el debate electoral de Canal Sur.

En la derecha la hipocresía y el cinismo campan a sus anchas. Exigen una cosa a los demás y ellos hacen la contraria. Les viene que ni pintado el pasaje evangélico de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. Ocurre en muchos ámbitos, por no decir en todos, de su actuación política, pero quizá donde resulta más evidente y vergonzante es en materia de comunicación social.

En el PP tienen montada una cruzada contra Canal Sur, una campaña desaforada de acoso y derribo contra la cadena pública andaluza con el argumento simplón de que es la “televisión del régimen”, una respuesta que sólo responde a la obsesión patológica de su principal dirigente, Javier Arenas, y al mal encaje de sus sucesivas derrotas electorales. En 2005, tras el regreso del hijo pródigo de su periplo en Madrid, Arenas decide montar una red de televisiones municipales de ayuntamientos gobernados por el PP (Aierta) para hacer de contrapeso a la radio y la televisión autonómicas. Él mismo lo reconoce sin ningún tipo de rubor en una entrevista concedida al Grupo Joly. Las hemerotecas albergan esta joya del pensamiento ético y del respeto a las reglas del juego democrático.

Con más de tres años de rodaje, el comportamiento de Aierta es un auténtico escándalo: oscurantismo, uso irregular del dinero público, ausencia de pluralismo, desinformación, partidismo cerril… Es tan sectaria la propuesta de contenidos de Aierta que algunas de las cadenas municipales asociadas relegan sus programas a franja de menor consumo. Este modus operandi se traslada a los ayuntamientos, donde los alcaldes y alcaldesas niegan a la oposición cualquier tipo de documentación e información sobre lo que le cuesta a la ciudadanía este juguetito de Arenas.

Éste es el modelo de comunicación pública del Partido Popular. Nada nuevo bajo el sol: ya sabemos cómo se las gastaba el PP durante los ocho años de gobiernos de José María Aznar, con una televisión a la carta manejada desde la Moncloa a través del condenado Alfredo Urdaci. En ese privilegiado centro aprendió Arenas los tejemanejes para un modelo maquiavélico. Que den menos lecciones y que se apliquen el cuento. Y al menos que sean coherentes: que hagan lo que demandan a los demás, si puede ser.

Hoy aparece una información detallada en El País sobre Aierta y las andanzas del PP con las televisiones municipales públicas con el título Una tele incómoda y misteriosa.