Adiós al papel

Esta imagen dentro de poco será historia. Los principales periódicos del mundo llevan tiempo estudiando fórmulas para enjugar la pérdida de ingresos de su edición impresa. La eclosión de las nuevas tecnologías de la información y el hábito de las nuevas generaciones de leer poco y hacerlo en aparatos electrónicos están provocando una caída en picado de las ventas y una derivación de lectores a soportes digitales. A la crisis particular de la prensa se ha unido la recesión general que han vivido las economías occidentales en los últimos años para formar la tormenta perfecta. Público fue el primer diario español en desistir de acudir a los quioscos y mantener únicamente la edición digital. Otros muchos han cerrado sus puertas incapaces de competir en un mercado tan exigente. El País ya ha anunciado, a través de una carta de su director, que su vocación es ser un periódico digital y multimedia y que saldrá de momento en papel mientras aguanten las maltrechas finanzas del Grupo Prisa. Hoy conocemos que un diario internacional de referencia como The Independent acaba de publicar su último número en papel y seguirá sólo en la red. Otras cabeceras han buscado soluciones intermedias: sacar edición impresa sólo los fines de semana y los restantes cinco días llegar a su audiencia por internet. La oferta digital cada vez es más amplia. Ha comenzado la cuenta atrás. El papel es caro y la distribución multiplica los costes. La competencia con los formatos electrónicos resulta casi imposible. La OJD (Oficina de Justificación de la Difusión) confirma mes a mes que las ventas del papel caen en picado. El olor a tinta queda ya para los románticos. El adiós de la prensa impresa está cada día más cerca.

Silencios

He visitado sitios web que son referencia corporativa del mundo del periodismo (FAPE, asociaciones de la prensa, sindicatos de periodistas…) y no he visto ni una muestra de apoyo a los profesionales del Grupo Prisa que cumplen con su función social y su derecho constitucional de informar verazmente sobre el caso Gurtel después de la agresión descarnada y patética del Partido Popular a su trabajo y a ese bien sagrado en democracia que es la libertad de expresión.

He buscado y rebuscado, y no he encontrado nada. Quizá se me haya podido escapar algo por mi impericia o mi inconstancia en el rastreo. No quiero hacer una generalización, pero me extraña sobremanera ese silencio sepulcral que se observa en espacios obvios para una defensa razonada y razonable del quehacer periodístico, ese sigiloso mutis por el foro, esa ausencia total de una palabra de ánimo para esos jornaleros de la comunicación, más allá de las que han encontrado en los foros de opinión de su propio grupo empresarial.

Es un testimonio más del desarme y la desunión que anida en el sector, una evidencia fehaciente de que cada periodista se suma o, en el mejor de los casos, elude desmarcarse expresamente de las banderías de sus respectivas cabeceras en este despropósito de las trincheras mediáticas. Como no hay una unidad de acción en este gremio de unos pocos divos y un enorme ejército de obreros, ninguna ventanilla corporativa alza la voz contra la arremetida intolerante y grosera del PP hacia teóricos compañeros (¿?) para no levantar ampollas o herir hipócritas susceptibilidades.

Hay silencios que duelen o resultan estruendosos. Éste es uno de esos tristes gestos que minan el periodismo y dejan al gremio con las vergüenzas al aire. Siempre espero algo, no pierdo la esperanza, y la realidad me devuelve con cierta decepción a mi posición descreída. Esta profesión no tiene remedio.

Hemeroteca

Comunicado del PP (19/7/2009)

El PP acusa a los medios de trabajar al margen de la libertad de expresión (Cadena Ser, 19/7/2009)

El PP acusa al Gobierno y a “un determinado grupo de comunicación” de tratar de aniquilarle (El País, 20/7/2009)

El mundo al revés (El País, 21/7/2009)