El mal ojo clínico de Rajoy

No parece muy afortunado Mariano Rajoy en la demostración de sus afectos ni de sus apoyos políticos. Donde ha puesto el ojo ha brotado un caso de corrupción. Como cazatalentos no tiene ningún futuro, su ojo clínico bizquea más de la cuenta. Las malditas hemerotecas dejan al presidente en funciones en un lugar más que comprometido:

“Alfonso, te quiero, coño”

No ha podido ser más explícito Rajoy en su cariño político y personal a Alfonso Rus, cabecilla de la Operación Taula, una red de cobro de presunto comisiones para lucro personal y para pagar campañas del PP.

“Creo en ti, Paco”

Apoyo cerrado e incondicional del ex presidente valenciano Francisco Camps, bajo cuyo mandato la red Gürtel cometió sangrantes fechorías en la comunidad.

“Quiero un gobierno como el de Matas”

El político gallego ponía como su modelo a Jaume Matas, ex presidente balear, condenado por corrupción y con varias causas pendientes en los tribunales.

“Un ciudadano y un político ejemplar”

El tiempo le ha venido a quitar la razón. Carlos Fabra, ex presidente del PP de Castellón y de la Diputación, está condenado por fraude fiscal. Sobre el factótum de los peperos castellonenses pesa una condenada de cuatro años de prisión.

“Nadie podrá probar que no son inocentes”

Defensa firme del Luis Bárcenas y también de Gerardo Galeote. Años después reconoció que se equivocó con el ex tesorero. Pero antes dejó constancia de su amistad con un lapidario SMS: “Luis, sé fuerte”.

El bochornoso silencio de Arenas

Anda todos los días Javier Arenas y su troupe dando lecciones a la parroquia. Muchos golpes de pecho de impostada honestidad y desmesuradas exigencias a los demás. Pero cuando las cañas se tornan lanzas, la derecha hace mutis por el foro y sus altavoces mediáticos miran a otro lado. Se ha conocido la sentencia de seis años de cárcel por corrupción para el popular Jaume Matas, ex presidente autonómico en Baleares, y ni Arenas ni sus acólitos han dicho esta boca es mío. Silencio estruendoso… y bochornoso. Y no es la primera vez. El del Olvera no ha censurado a los dos responsables de la Zona Franca de Cádiz condenados por malversación de fondos. Ni dijo ni mu cuando han vuelto a ser imputados sus compañeros de pádel (el ex tesorero del PP Luis Bárcenas, Jesús Sepúlveda o Gerardo Galeote) en la investigación del caso Gürtel, el mayor escándalo de la historia de nuestra democracia.

Si la callada por respuesta es grave, resultan más chocantes sus rocambolescas teorías judiciales según a quien incumba: en el caso del condenado alcalde de Alhaurín el Grande, mantenido en el cargo contra viento y marea, apeló a la presunción de inocencia hasta que la sentencia fuera firme. En cambio, ante el más mínimo indicio llueven las peticiones de dimisiones para sus rivales. La doble vara de medir: para los míos condescendencia y manga ancha, para los adversarios las exigencias más desorbitadas y dimisiones al canto. Decía hace unas fechas, al calor de la campaña electoral de las autonómicas andaluzas, que en el caso de los expedientes de regulación fraudulentos la responsabilidad llega a la antesala de dos presidentes socialistas. (Se le olvidó lo de presunta). En la sentencia condenatoria de Matas, la corrupción ha llegado más lejos: hasta el despacho del presidente e incluso el Consejo de Ministros (el político balear ocupó la cartera de Medio Ambiente con Aznar). Matas era el modelo a seguir para Rajoy. Mejor que no.

Con estos antecedentes, el pepero andaluz no anda sobrado de autoridad moral ni de legitimidad para instruir a los contrarios. Este varapalo judicial le debería servir de cura de humildad… Quizá sea como pedir peras al olmo. Un imposible.

PD.– Lo de Guerrero, el único responsable de los desmanes en los ERE, y su chófer es nauseabundo. Me avergüenzo de que gente de esta calaña se hayan servido de su posición para su propio beneficio. Lo único que quiero es que paguen cuanto antes por el daño causado y las barbaridades cometidas.

Sin cabeza

Definitivamente, la profundidad y las futuras graves consecuencias del escándalo Gurtel tienen al Partido Popular de los nervios. En Andalucía, también, y la ola del maremoto aún no ha llegado de lleno a este territorio, sólo ha aflorado algún asunto, de momento de relativa relevancia, en algún punto de esta comunidad y ha salpicado o cuestionado el expediente de su jefe de filas, Javier Arenas, por aquella época secretario general del partido en España como escudero fiel de José María Aznar. ¿Tuvo algo que ver o conocía lo que pasaba a su alrededor?

La cara que ofrece Arenas estos días es un poema o el espejo de un alma atormentada: marcadas ojeras, mirada sombría, rictus de preocupación, irascibilidad a flor de piel. El lenguaje no verbal confirma un estado anímico caracterizado por el desasosiego y la inquietud. Repasando la nómina de sus amigos del alma, colegas de pádel y parranda, todos están imputados por su conexión, contrastada por la autoridad judicial, con la trama corrupta. A día de hoy, el ex eurodiputado Gerardo Galeote, el tesorero nacional suspendido temporalmente de sus funciones, el senador Luis Bárcenas, o el ex dirigente Jesús Sepúlveda tienen que rendir cuentas con los tribunales.

Cuando uno no está en sus cabales, cuando uno tiene la sesera en otros asuntos, suele cometer errores, se deja arrastrar por la vehemencia y no por la razón, se empecina, se enroca en los aspavientos, ve fantasmas por todas partes. Arenas ha pensado que la mejor barricada para guarecerse mientras que concluye la balacera de la Gurtel se construye con la confrontación, la crispación, la bronca y la estrategia del ventilador. Cada día monta un numerito en el Parlamento, el lenguaje de los portavoces populares se ha endurecido, van a degüello contra todo lo que se mueva, encanallan la vida pública sin escrúpulos y con una vileza inusitada, ven fantasmas por todas las esquinas.

La última del PP provoca vergüenza y repugnancia. Que Arenas tiene una especial inquina hacia Manuel Chaves, ex presidente de la Junta y vicepresidente del Gobierno, es archiconocido. Como ya ocurre en Andalucía desde hace años, el Gobierno de España, como medida de transparencia y de calidad democrática, ha hecho público el patrimonio del presidente y sus ministros. Chaves tiene poca fortuna: poco más de 69.000 euros. A preguntas periodísticas sobre sus escasos ahorros, lo ha atribuido a que lo ha invertido en la educación de sus hijos y en viajar. En definitiva, en lo que le ha dado la gana.

El PP, jaleado por algunos medios de la derecha, ha hecho gala de sus miserias y de su escasa catadura moral, rizando tanto el rizo que le piden a Chaves que haga públicas las donaciones a sus descendientes y la liquidación correspondiente de los impuestos. Algo que nunca ha dicho el dirigente socialista: ha hablado de enseñanza, no de patrimonio inmobiliario. No sólo mienten como bellacos, sino que demuestran la perversión de algunas mentes con tal de hacer daño a personas honestas. Y Arenas le ha encargado esa puñalada trapera a un profesor de la Universidad de Jaén, que ha asumido con gusto el papel de sicario. De vergüenza. Es que esta gente tiene correas, bigotes, los pelos como escarpias, úlceras y berrinches, pero han perdido la cabeza.

Fotos.- El País e Ideal.

El amigo de Arenas

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Mariano Rajoy, con buen criterio, ha descabalgado de la lista del PP a las elecciones europeas a Gerardo Galeote, uno de los implicados en la trama de corrupción destapada por el juez Baltasar Garzón. Esta profilaxis impregnada de visión ética ha venido precedida de una importante discusión en la sede de la madrileña calle Génova entre la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y el responsable de Política Territorial, Javier Arenas.

En los mentideros de la villa y corte lleva varios meses circulando el pulso soterrado entre Cospedal y Arenas por el control de la organización ante la pasividad de Rajoy. Con la salida de Galeote ha aflorado de manera elocuente. La número dos defendía la necesidad de sacar al todavía eurodiputado de la candidatura para colocar un cortafuego entre la investigación judicial y el principal partido de la oposición. En cambio, el dirigente andaluz se oponía a la asunción de medidas preventivas. Y adoptaba esta pose posiblemente por un compendio de argumentos de interés particular: este tipo de resoluciones lo dejan en evidencia por su posición contemplativa ante casos sangrantes en Andalucía como Alhaurín o La Línea y, sobre todo, porque Gerardo Galeote es amigo personal, compañero de partidos de pádel y cuate de otras correrías. Luego, Arenas les exige a los demás lo que no se aplica a sí mismo ni a los suyos. Ya sabemos cómo se las gasta este funámbulo de la política.

El debate sigue abierto en los cuarteles generales del PP. El centro de atención ahora es su tesorero y senador, Luis Bárcenas, también salpicado (y de forma abundante) por el caso Gurtel. ¿Harán extensiva la misma receta de Galeote? ¿Quién se llevará el gato al agua: Arenas o Cospedal?

Foto: Efe. María Dolores de Cospedal y Javier Arenas.