La ley del más fuerte

Los trabajadores  de una empresa (Bormioli en Azuqueca de Henares) han aceptado trabajar más y cobrar menos para evitar el despido de 120 compañeros o incluso el cierre de la factoría. Es sólo uno de los muchos ejemplos de chantaje, de las coloquiales lentejas, las tomas o las dejas, que ha introducido la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy. El cambio de la legislación ha provocado un enorme desequilibrio en las relaciones laborales dejando a los obreros desprotegidos y a los empresarios con la sartén por el mango. Este escenario injusto y opresor ya lo ansió Gerardo Díaz Ferrán, ex presidente de la patronal CEOE, ahora en prisión por sus turbias andanzas empresariales, cuando sostuvo que sólo se saldría de la crisis con salarios más bajos y jornadas más largas. Una tremenda falacia que sólo buscaba una vuelta atrás en los avances y las conquistas de los trabajadores. Esa vieja aspiración de la derecha económica se la puesto en bandeja la derecha política con una reforma laboral que nos retrotrae a otros tristes y lúgubres tiempos. Las empresas hacen un uso abusivo de la normativa vigente y fuerzan a sus empleados a pasar por el aro con la amenaza de un despido barato en un mercado laboral sin perspectivas y con unas tasas dramáticas de paro. Es la ley del más fuerte.

Prohombres y villanos

Es injusto medir a todo el mundo con el mismo rasero. En el empresariado español, como en cualquier otro gremio, convive gente de todos los pelajes. Cohabitan en la patronal prohombres y villanos, diplomáticos y groseros, educados y salvajes, capaces y botarates, emprendedores y buscavidas. Cada familia tiene sus ovejas negras.

En las últimas horas nos hemos topado con ejemplos de estos dos prototipos. El atribulado presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, en su huida hacia el precipicio, nos ha dejado una perla de las que no se olvidan y que demuestran la naturaleza de este individuo: “Sólo se puede salir de la crisis trabajando más y ganando menos”. Ante semejante disparate le ha caído un chorreo desde todos los lados, especialmente desde la izquierda y los sindicatos. Este empresario que no es ejemplo de virtud y buena gestión, como demuestra su reciente trayectoria en sus sociedades, nos quiere retrotraer a los tiempos de explotación y ausencia de derechos en los tajos. Mientras tanto los ejecutivos de las grandes compañías poniéndose las botas, por ejemplo los banqueros de Wall Street repartiéndose más de 104.000 millones de euros en primas.

Veinticuatro horas más tarde, un banquero más fino y juicioso como Emilio Botín, patrón del Santander, la primera firma española y una de las más rentables del planeta, ponía el contrapunto dejando en evidencia que en el empresariado español hay clases. Botín, que tampoco es santo de mi devoción pese a su admirable expediente, corrigió al temerario Ferrán con un toque de distinción: “Hay trabajar más y formarse mejor”. Con este giro, este prócer de las finanzas se salva de la quema con un llamamiento cortés, prudente  y necesario al aumento de la productividad de la economía española.

Dos caras de la misma moneda. En el haz, el sentido común, el saber estar y la altura de miras. En el envés, el recurso fácil, chocarrero y montuno. Un prohombre y un villano.

Foto.- Público.

Desahogo

Hay personajes que nunca defraudan. Javier Arenas es uno de ellos. Se antoja proverbial su capacidad para darle la vuelta a la verdad con desahogo y desparpajo sin límites. En las últimas horas nos ha dejado dos fogonazos con su descaro habitual. En primer lugar, al hilo del proceso electoral abierto en la cúpula de la patronal CEOE, el jefe de la oposición en Andalucía asegura que los partidos no deben opinar de lo que hacen los empresarios. Y eso lo plantea después de que su partido se haya tirado a degüello contra los sindicatos, liberados incluidos, al calor de la huelga general del 29 de septiembre pasado. Escucharlo días después suena a chiste de mal gusto.

La segunda perla del susodicho guarda relación con el proceso judicial del caso Malaya. Aprovechando la declaración del abogado de uno de los encausados, el empresario cordobés Rafael Gómez Sandokán, apuntando a un alto cargo policial, Arenas, ni corto ni perezoso, le exige responsabilidades al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Como la memoria es débil, olvida cínicamente el prócer de la derecha andaluza que la práctica totalidad del sumario coincide con los años de gobierno de José María Aznar cuando los titulares de Interior fueron sus compañeros de filas Jaime Mayor Oreja, Mariano Rajoy y Ángel Acebes. Casualmente tampoco recuerda que el PP se negó en reiteradas ocasiones a disolver el Ayuntamiento de Marbella siendo él responsable del Ministerio de Administraciones Públicas, que la Junta de Andalucía impugnó 400 actuaciones urbanísticas del Ayuntamiento de Marbella desde 1995 o los pactos que firmó con Jesús Gil para gobernar la Diputación de Málaga.

Por mucho menos de lo que ahora plantea a Rubalcaba, este baranda ha amenazado a medio PSOE con una querella criminal. Son dos ejemplos de la doble vara medir que usa el PP: complaciente con los desafueros propios e implacable con las pajas en ojo ajeno, incluso cuando no las hay.

El ventajismo de la CEOE

La patronal se quiere aprovechar de la desesperación de la gente que persigue un empleo. Al calor de la cifras del paro, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) se ha descolgado con dos propuestas que suponen asestar un duro golpe a la clase trabajadora. Una de carácter general, abaratar el despido y que éste tenga efecto con menor control judicial. Y otra dirigida a un sector poblacional, los menores de 30 años, para los que se plantea un contrato de inserción (¿o de esclavitud?) con una retribución como máximo del salario mínimo interprofesional y sin derecho a derecho a desempleo e indemnización, es decir, sin protección social.

La CEOE, a través de un presidente como Gerardo Díaz Ferrán con la autoridad moral a ras de suelo, pretende extraer ventaja del exceso de mano de obra demandante de un puesto de trabajo. Con este caldo de cultivo, los patronos han mostrado su verdadero rostro. Llevan tiempo amagando, tirando la piedra y escondiendo la mano. Por fin, han manifestado con elocuencia su aviesa hoja de ruta con la que piensan a acudir a la mesa de la reforma laboral con el Gobierno de España y los sindicatos. El diálogo social ha de servir para mejorar el mercado de trabajo y no para usar la crisis como coartada para arrebatar derechos y conquistas de los trabajadores.

Ya va siendo hora de exigir a los empresarios una verdadera implicación con los designios de este país. No se puede apelar siempre a la teta de mamá Estado en los momentos de vacas flacas y cuando llega la temporada de bonanza, embolsarse los beneficios y engrosar las cuentas corrientes particulares. ¿Dónde está la responsabilidad del sector privado para sumar a la bolsa común y no a la propia? ¿Para cuándo un poco de cordura por parte de la cúpula patronal?

Por cierto, al PP no le queda más remedio que retratarse. Ahora tiene la oportunidad de demostrar si está con la gente o está con la elite empresarial que quiere cebarse con los de siempre, los más débiles.

Foto.El Mundo.

Díaz Ferrán, alea iacta est

Cuando se confirma en el puesto a un entrenador de fútbol que está en la cuerda floja por una mala racha de resultados, suele ocurrir que es la antesala de su destitución. Gerardo Díaz Ferrán achica aguas como puede para salvar algo de la riada que ha arrasado buena parte de su patrimonio empresarial y su credibilidad para dirigir los destinos de la patronal CEOE. Su futuro al frente de la cluster empresarial pende de un hilo… Ya ha empezado el desfile de hipotéticos sustitutos (el ultraliberal Manuel Pizarro figura en las quinielas conservadoras) cuando el titular aún está ocupando (eso sí, a duras penas) el puente de mando. Ya se sabe, a rey muerto, rey puesto. Es cruel e irremisible ley de vida.

La CEOE salió ayer de nuevo al rescate de su presidente. La dirección de la patronal, con un método tan poco ortodoxo como un comunicado vía telefónica, ha cerrado filas con Díaz Ferrán por segunda vez en dos semanas. Tanta actuación de emergencia evidencia la profunda crisis que afecta al patrón de patrones destapada con el embargo y cierre de la aerolínea de su propiedad. ¿Está capacitado para pilotar el destino del empresariado español alguien que no administra bien sus propias sociedades? Éste es el interrogante que se cierne sobre el jefe de la CEOE por mucho que sus portavoces se empeñen en difundir el apoyo de buena parte de la patronal.

Desde CEPYME, la organización de las pequeñas y medianas empresas, su presidente, Jesús Bárcenas, le ha sugerido públicamente la puerta de salida, una voz discrepante que no ha sido la única. El respaldo ya no es unánime a causa de los estragos que ha causado la pésima gestión de esta situación de crisis y la alarma que ha generado el conocimiento la situación financiera de Díaz Ferrán. Impago de 25 millones a Caja Madrid, deuda de 16 millones con la Seguridad Social y una aerolínea clausurada dejando a 666 trabajadores en la calle y a unos 7.000 viajeros sin billetes. Esto es lo que se sabe al día de hoy. Es posible que cuando se mire debajo de las alfombras aparezca algún pufo más.

En estos días de zozobra, con la presión de propios y extraños, Díaz Ferrán ha tenido un amargo 67 cumpleaños deshojando la margarita de su futuro. Un enroque numantino sólo serviría para perjudicar a sus compañeros de viaje y alargar su agonía. Su descrédito creciente no alumbra un horizonte halagüeño. Alea iacta est.

Foto.- El País. Trabajadores de Air Comet cortaron el tráfico ayer en el paseo de la Castellana en Madrid.

Un patrón en apuros

El jefe de la patronal española, Gerardo Díaz Ferrán, es un gigante con los pies de barro. El moisés que tendría que conducir al empresariado patrio a la tierra prometida ha naufragado en las orillas del mar Rojo. Está atravesando serias dificultades para sacar adelante sus negocios particulares. En concreto, acumula una deuda de 16 millones de euros con la Seguridad Social y un impago de 26,5 millones a Caja Madrid pese a la colaboración dilatada e incondicional de su amiga Esperanza Aguirre (que “es cojonuda“, según sus palabras) con suculentos contratos públicos en la Comunidad de Madrid. Esta línea de ayuda tuvo su contrapartida con la donación de 246.000 euros a una fundación del PP madrileño, Fudescam, vinculada con la trama corrupta del caso Gurtel. Si se hubiera guardado ese dinero, empleado por Aguirre para sus actividades electorales, tendría un agujero más pequeño en sus cuentas.

Tiempos de tribulación e incertidumbre para el presidente de la CEOE. Hasta tal punto, que se ha visto obligado a poner su cargo a disposición de la junta directiva de la patronal. Sus compañeros del gremio han cerrado filas en torno a Díaz Ferrán. O lo que es lo mismo: éste ha salvado este match-point con una jugada ladina, convenientemente preparada, y parapetado en la excusa de los socorridos agentes externos. Para blindar a su jefe, algunos de su círculo de confianza atribuyeron los problemas de liquidez de sus sociedades a su firmeza en la negociación de la concertación social con Gobierno y sindicatos. Es como mezclar la velocidad con el tocino. ¿Qué tendrá que ver su papel institucional en el marco del diálogo social con la mala marcha de sus empresas? ¿Se puede ser más retorcido o insolvente en los planteamientos?

Esperemos que este patrón apuros no encauce esta renovación de confianza de sus compañeros hacia la confrontación y el mantenimiento de tesis maximalistas. En los dos últimos dos años, la cerrazón de Díaz Ferrán ha impedido avances en el diálogo social. Se ha enrocado en una petición eufemística de reforma laboral que en el fondo propugnaba el abaratamiento del despido y la pérdida de derechos conquistados por los trabajadores. El presidente de la CEOE tiene una oportunidad de apurarse en buscar soluciones para dar respuesta a la principal reivindicación ciudadana: el empleo, empleo de calidad y seguro.

Cojonuda

Díaz Ferrán y Aguirre

Un micrófono abierto recogía hace unos días una inocente confidencia a un interlocutor del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. Dijo que el presidente Zapatero era el responsable de la crisis internacional y que ésta, refiriéndose a Esperanza Aguirre, sí que era cojonuda (sic). Hoy entendemos mucho mejor ese fervor, esa pasión del jefe de la patronal española por la presidenta de la Comunidad de Madrid. El diario Público ha desvelado hoy que Díaz Ferrán financió al Partido Popular con 246.000 euros, una donación para la campaña electoral que es ilegal con la legislación vigente en la mano. El empresario tenía contratos públicos con la administración autonómica y la ley de financiación de partidos prohíbe expresamente recibir “directa o indirectamente” dinero al partido que gobierna procedente de sociedades con contratos en vigor con esa administración. Junto con Díaz Ferrán, otros empresarios dejaron una importante derrama financiera en las arcas del Partido Popular. Y ahora flota una duda en el ambiente: ¿soltaron guita como agradecimiento por los favores concedidos?