De Trump a Aznar

Vaya por delante mi repulsa al régimen sirio de Bashar al-Asad. Un régimen autoritario que ha sumido a su país en una dolorosa guerra civil y que usa armas químicas contra la población civil. (Las barbaridades del Estado Islámico tampoco se quedan atrás). No tengo ninguna simpatía hacia los que están causando tanto sufrimiento a sus compatriotas. Pero la respuesta desde los países occidentales no puede ser la otra cara de la misma moneda. El bombardeo de Estados Unidos no es la solución, más bien puede ser el problema. No cometamos los errores del pasado. Como en su día hizo George W. Bush, Donald Trump empieza actuar sin contar con nadie, poniendo en marcha una acción unilateral contra Siria. Toda intervención ha de contar con el respaldo de la comunidad internacional. Trump debería refrenar su ansias de convertirse en el gendarme del mundo.

No tropecemos más veces en la misma piedra. En cambio, José María Aznar sigue erre que erre. El ex presidente decía esta semana en el programa de Bertín Osborne que la foto de la que más se siente orgulloso en su vida es la de las Azores. Aznar no ha aprendido nada después de tanto tiempo y tantas mentiras descubiertas. Ni una pizca de arrepentimiento tras situar a España como lacayo de EEUU, ni por participar en una guerra injusta e ilegal, ni por engañar a la gente. Para cualquier español, entre ellos el que suscribe, esa foto es la foto de la vergüenza, es la foto de la mentira. Y ya va siendo hora de que Aznar pida disculpas y no de boquilla. Lo han hecho Tony Blair y Bush, pero él sigue sacando pecho con semejante disparate. ¡Cuánta arrogancia!

Y Aznar cuando admitirá que mintió

El informe de la comisión de investigación británica sobre la guerra de Irak ha vuelto a poner sobre el tapete gran mentira urdida por el trío de las Azores. El conocido como informe Chilcot, por el nombre de su autor, desvela que José María Aznar presionó a su homólogo norteamericano, George W. Bush, para no retrasara la invasión de Irak, no esperar una resolución de la Naciones Unidas y pactar con el británico Tony Blair una estrategia de comunicación para manipular a la opinión pública. Cada dato que se conoce de aquel gran error histórico, pone en evidencia el gran engaño de Aznar a los españoles en una acción militar todavía estamos pagando y muy especialmente los habitantes de un país destruido y sin rumbo. Todos aquellos barandas del PP que jalearon a Aznar y su sí a la guerra deberían pedir disculpas, como han hecho los líderes británicos y hasta el propio Bush. Han hecho mucho daño a mucha gente y también a la imagen de España. Que den la cara ante una vergüenza que dura ya doce años. ¿Cuándo admitirá el ex presidente abiertamente que mintió a los españoles?

El porqué de Siria

Recibí a través de WhatsApp este vídeo en plena conmoción por los atentados de París. Estamos ante una clase de historia de poco más de 10 minutos y con 15 mapas que nos permite entender de una manera sencilla y gráfica el origen de la inestabilidad que reina en Oriente Medio y Oriente Próximo. El endeble equilibrio que existía en la zona saltó por los aires con la guerra de Irak en 2003. La acción de los países occidentales de la mano del trío de las Azores (Bush-Blair-Aznar) para derrocar al dictador Sadam Husein ha dado lugar a un estado fallido sumido en el caos. Lo mismo ocurre en Afganistán o Libia. Siria, vecina iraquí, se suma también a la lista de la destrucción, del todos contra todos y cambiando varias veces de bando. Y en este caldo de cultivo de guerra, pobreza, desolación y ausencia de futuro prende el mensaje fanático del Estado Islámico. El rostro del terror que ahora nos asusta y nos acogota. Quizá para encontrar la solución y estabilizar la zona haga falta empezar por hacer autocrítica. La geoestrategia mundial está hecha unos zorros y hay que reinventarla.

Esperando a Aznar

El ex primer ministro británico Tony Blair ha pedido perdón por la guerra de Irak y ha aceptado que el caos que ha producido esa decisión militar ha favorecido el nacimiento y la expansión del grupo yihadista Esta Islámico. Las disculpas de Blair llegan tarde, con la boca pequeña y cuando es evidente que la intervención militar ha tenido letales consecuencias para la convivencia en Oriente Medio. Se suma al reconocimiento norteamericano de que se había usado información falsa para derrocar al dictador Sadam Husein. Hace ya siete años que el ex presidente George W. Bush admitió que su mayor error fue creer los informes de los servicios secretos sobre que había armas de destrucción masiva en Irak. Del infausto trío de las Azores sólo queda José María Aznar por aceptar su tremenda equivocación de apoyar esa guerra injusta. Tiene una nueva oportunidad de quitarse la carga de conciencia por las mentiras que esparció desde su púlpito institucional. El pueblo español se merece escuchar de su boca un sincero ‘mea culpa’, un gesto de contrición por su mayúsculo error, al menos una mueca de arrepentimiento. A la espera quedamos de escuchar al jefe de la derecha patria. No es mucho pedir, pero conociendo el talante soberbio del ex presidente español mucho me temo que ese perdón nunca llegue.

Hace diez años

Esta fatídica foto tiene ya diez años. El 16 de marzo de 2003, George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar se reunieron en las Azores con José Manuel Durao Barroso como anfitrión. Este encuentro y esta imagen suponen el preludio de la invasión de Irak y de una cruenta guerra basada en una mentira cuyas consecuencias han desestabilizado la geoestrategia en Oriente Medio y, sobre todo, ha provocado decenas de miles de muertos y víctimas inocentes. El letal trío de las Azores desató un conflicto bélico ilegal e injusto. El tridente pisoteó la legalidad internacional con argumentos falsos como la existencia de armas de destrucción masiva. La falacia bajo la que se orquestó la conflagración contra el régimen del sátrapa Sadam Husein está hoy más que acreditada. Bush y Blair han reconocido su yerro. Aznar sigue guardando silencio. No sólo no ha pedido disculpas por semejante despropósito, es que ni siquiera ha admitido que se equivocó. Todavía resuenan los aplausos de la mayoría absoluta del PP en 2003 tras dar la autorización en el Congreso de los Diputados para participar en la contienda. Un presidente con ínfulas de grandeza que “nos quería sacar del rincón de la historia” nos embarcó en un desgraciado episodio pese al rechazo de la inmensa mayoría de la población (las encuestas de la época señalaban que más que el 90% estaba en contra). Las manifestaciones del ‘No a la guerra’ fueron multitudinarias. Diez años después el pueblo español está en la calle otra vez, ahora por los recortes y por una gestión que está desmontando el estado del bienestar y colocando a este país al borde del precipicio.

Libia no es Irak

Y no lo es por razones obvias. También por un cúmulo de argumentos éticos, humanitarios, políticos y legales. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado una resolución para obligar a Muamar el Gadafi a que cese  la brutal represión contra una parte de la población que clama por la libertad, por la democracia y por el hambre que padece.

El uso de la fuerza es el último recurso que plantea la ONU. Todo sería más fácil si el sátrapa depusiera la opresión y la matanza de los opositores. No me gusta la guerra, me horroriza, pero sería imperdonable permanecer cruzados de brazos observando cómo se vulneran los derechos humanos y se masacra la población civil.

Libia no es Irak porque una hipotética intervención militar cuenta con el aval de Naciones Unidas mientras la invasión de Irak fue una decisión unilateral de Estados Unidos, Reino Unido y por desgracia España, a través del trío de las Azores, Bush, Blair y Aznar, y de espaldas a la legislación y a los organismos internacionales. La decisión de ese fatídico tridente dividió al mundo y, especialmente, motivó el rechazo de los países islámicos. Ahora la Liga Árabe participa de la decisión y algunos de sus miembros, como es el caso de Qatar, piensan integrarse en el contingente internacional si fuera necesario.

Libia no es Irak porque en 2003 se partió de una premisa falsa para justificar la acción militar y además sin el visado de la ONU. Se dudaba antes y se confirmó después: en Irak no había armas de destrucción masiva. En Libia se autorizan acciones de presión, nunca la invasión, para proteger a la población y evitar su exterminio a manos del dictador Gadafi.

Tampoco desde la perspectiva española Libia es Irak. Entonces, el Gobierno de Aznar tomó la decisión por su cuenta sin tener en cuenta la opinión de la mayoría de los españoles. Ahora, el Gobierno de Zapatero someterá la participación en la fuerza internacional a la consideración del Congreso de los Diputados.

Libia no es Irak… Por mucho que algunos quieran manipular desde sus púlpitos o sus plataformas mediáticas.

11-M: siete años después

Se cumplen siete años del mayor atentado terrorista ocurrido en España. 192 víctimas mortales y miles de familias cruzadas por el dolor en una acción cargada de sinrazón que conmocionó a este país en vísperas de unas elecciones. Aquí, en esta sacrosanta tierra, todo se presta a controversia aunque las sentencias judiciales certifiquen la autoría del terrorismo islámico. Ésa es la única verdad y no las teorías conspiratorias basadas en obsesiones enfermizas.

El Mundo no acepta su fracaso editorial en la investigación de esta tragedia y sigue erre que erre con su particular versión de los hechos. No sólo pone en duda la legitimidad de los resultados electorales sino la propia instrucción y resolución judicial de este luctuoso acontecimiento. En un editorial cargado de suposiciones rocambolescas y conjeturas calenturientas, concluye que seguimos sin la verdad siete años después. Este infalible periódico cuestiona el funcionamiento del estado de derecho y de uno de sus soportes fundamentales como es la administración de justicia.

Como no se resignan a su derrota ideológica, los que mantuvieron la teoría de ETA en los días fatídicos, incluso cuando todo el mundo ya sabía el origen islamista de la catástrofe, tocan a rebato para seguir confundiendo a la opinión pública. Por ejemplo, hoy el director de todo este conglomerado multimedia, Pedro J. Ramírez, nos obsequia con una hora de charla con sus lectores para seguir inoculando medias verdades o mentiras como puños.

Esta mañana he tenido conocimiento de nuevos datos que certifican cómo el Partido Popular intentó manipular a la sociedad española entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 manteniendo viva la línea etarra de investigación de los atentados. El País desvela que el entonces presidente de EE UU, George W. Bush, advirtió al embajador de España en Washington, Javier Rupérez, de que los autores de los atentados perpetrados la víspera en Madrid podrían ser islamistas y no miembros de ETA, como sostenía entonces el Gobierno de José María Aznar. Rupérez, cualificado militante del PP,  revela esa conversación en su libro Memoria de Washington.

En la tertulia de Canal Sur Radio, Juan Ojeda, ex número dos del PP en Andalucía, ha comentado hace poco más de una hora que el 11-M le cogió en su calidad de eurodiputado en Estrasburgo y que en un encuentro con el máximo responsable de la Europol, éste le avanzó que todos las hipótesis conducían al yihadismo islámico.

Son dos detalles más a sumar a la larga lista de hechos probados que desmonta todo la tela de araña que tejió el gobierno de Aznar para que los españoles acudiéramos a votar contaminados por una gran mentira. Por suerte, la ciudadanía descubrió el engaño y lo penalizó en las urnas.