El espejismo de la reforma fiscal

Después del susto de las elecciones europeas, el Gobierno de Rajoy ha entrado en modo electoral. El Consejo de Ministros vendió ayer a bombo y platillo un proyecto de reforma fiscal con una teórica reducción generalizada de impuestos. Se nos ofreció una teórica cuadratura del círculo, una arcadia tributaria feliz y armoniosa, un espejismo que se desvanece cuando se desmenuzan los primeros detalles. El sindicato de inspectores de Hacienda rompió de inmediato el supuesto encanto que rodeada a la propuesta que presentó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Los profesionales de la Agencia Tributaria han dejado claro que con esta reforma las grandes fortunas pagarán menos y serán las clases medias y trabajadoras las que tengan que sufragar esta rebaja fiscal a las rentas más altas.

Una reforma fiscal que sacrifica la progresividad al reducir de siete a cinco los tramos del IRPF, que beneficia a los más acaudalados y que no tiene ninguna incidencia sobre trabajadores y pensionistas que menos ganan (quienes tributen por 12.000 euros recibirán una “limosna” de 15 euros al mes frente a los 270 euros menos que pagarán los que ganan 150.000 euros al año) y que olvida a las pequeñas y medianas empresas. Y después de esta caída de ingresos que patrocina el Ejecutivo del PP no nos deja claro cómo se van a poder mantener los servicios públicos, lo que nos hace pensar en nuevos copagos o más privatizaciones de joyas de la corona como AENA.

Por tanto, y a falta de conocer la letra pequeña para que nos alarmemos más, estamos ante una reforma regresiva, injusta y que aumenta la desigualdad, que no profundiza en la lucha contra el fraude fiscal, que genera incertidumbre respecto a los ingresos y que se ha hecho de espaldas a las comunidades autónomas.

Demasiado fraude fiscal y economía sumergida

Infolibre-Rentas empresariales y de capital suponen la mitad del fraude en el IRPF

Noticias como ésta chirrían en una sociedad democrática avanzada como la española. Las rentas empresariales y del capital suponen la mayor parte del fraude a la Hacienda Pública en el IRPF. Un estudio elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) sitúa el fraude fiscal en unos 40.000 millones. Una auténtica burrada. Aflorando lo que se defrauda se podrían recuperar buena parte de (por no decir todos) los derechos y los recortes que ha puesto en marcha el Gobierno de Rajoy. Los trabajadores por cuenta ajena son los que soportan la mayor carga fiscal y están totalmente controlados por la administración tributaria a través del sistema de retenciones. Otro dato espeluznante es que  haya 144.000 millones de euros de españoles en paraísos fiscales, la mitad de ellos en Suiza, o que una quinta parte de la economía española es sumergida. Del trabajo elaborado por FEDEA se extrae una conclusión clara y urgente: aumentar la lucha contra el fraude fiscal y poner más inspecciones para regularizar la actividad económica en negro.

La reforma fiscal que viene

Está al caer la reforma fiscal y el documento del comité de expertos entregado al Gobierno dibuja un escenario peliagudo. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha atajado con urgencia el debate sobre una nueva subida del IVA. No existe unanimidad en el seno del gabinete de Mariano Rajoy: el titular de Economía, Luis de Guindos, defiende un nuevo incremento de este impuesto de acuerdo con las tesis de Bruselas. Así que ya veremos lo que ocurre y cuál de los dos ministros tiene más predicamento en la Moncloa. Los españoles ya sufrimos en nuestras carnes las nefastas consecuencias del Ejecutivo del PP. Nada menos que cincuenta alzas de impuestos para los que pagamos (a una media de dos al mes desde que gobiernan) y una amnistía para los que defraudan. Ésta es la verdadera reforma fiscal que de momento tiene la firma de Rajoy. Subidas para las clases medias y trabajadoras, trato deferente las grandes fortunas y los bancos y olvido de la lucha contra el fraude fiscal. Con estos antecedentes de engaños e incumplimientos, cuesta mucho ser optimistas ante la propuesta que prepara el Gobierno de la nación. Seguro que la filosofía de la reforma no será que quien más tenga y más gane más pague. Amarrémonos los machos que vienen más vueltas de tuerca de injusticia.

Viñeta.- Fernando Saldaña.

Enorme gazapo


A este Gobierno del PP siempre se le va la mano ‘casualmente’ con los trabajadores. Nada que objetar a la persecución del fraude allí donde se produzca. De todo tipo y sin excepción, aunque conviene recordar que la principal bolsa de evasión fiscal, un 70% según los inspectores de Hacienda, está entre las grandes fortunas y empresas. También el que se beneficia irregularmente de las ayudas públicas nos engaña y perjudica a todos. Ahora bien, retorcer la realidad para engordar el balance de la persecución de las irregularidades en el cobro del subsidio del desempleo tiene efectos perniciosos sobre las personas que viven con crudeza el drama del desempleo.

La vicepresidenta se jactó hasta en tres ocasiones durante la comparecencia tras el Consejo de Ministros (dos muestras: minuto 1:47 del primer vídeo y 0:58 del segundo) con que más de 520.000 personas cobraban fraudulentamente estas ayudas. Resulta que este dato que blandió con contumacia en la rueda de prensa era incierto. El indicador corresponde realmente a los perceptores del subsidio que han perdido la prestación por diferentes causas ninguna irregular, como no renovar la demanda, por ejemplo. El Ministerio de Empleo tuvo que salir con un urgencia a corregir a la número dos del Ejecutivo. Sólo poco más de 50.000 parados habrían defraudado a la Seguridad Social.

A Soraya Sáenz de Santamaría le traiciona quizá el subconsciente: se engola incluso cuando pronuncia la cifra errónea y en el rictus se le dibuja cierta satisfacción. Da la sensación de que este enorme gazapo de la vice obedece a un íntimo deseo de anatemizar a los trabajadores y poner en tela de juicio el sistema de protección social. Primero se pone bajo sospecha y se genera una imagen de fraude generalizado para luego meter la piqueta sin piedad. Esos trucos son muy viejos.

26 de abril: nuevo viernes de dolores

Cuando el Partido Popular habla de reformas, todos los demás entendemos recortes. Se nos indigestan los eufemismos. Pues el próximo 26 de abril se presenta como otro viernes de dolores. Y van…  Mariano Rajoy nos anuncia un paquete de reformas estructurales para ese día. El Consejo de Ministros sacará de nuevo la tijera para una nueva poda de nuestro ya maltrecho estado del bienestar. Aunque hay un consenso casi unánime que con recortes no se va a ningún sitio, el Gobierno de la nación no se rebela a dejar la dieta que nos marcan Bruselas y Angela Merkel y que nos empuja sin remisión a la anorexia. Que no es cuestión de reducir más el gasto público, sino de aumentar los ingresos a través de un sistema fiscal más progresivo, que reparta equitativamente los esfuerzos y no penalice sólo a las clases medias y trabajadoras, que se combata firmemente el fraude fiscal y, sobre todo, que se apueste por medidas de estímulo económico que generen crecimiento, riqueza y puestos de trabajo. Continuar por la senda de la austeridad sólo nos conduce al precipicio, y ya estamos muy cerca del borde. Después de cinco largos años de crisis, ya se acepta que 2013 será un año en blanco. O mejor dicho, en negro para muchas familias. La recuperación se pospone ahora a 2014… Pero nunca llega. Estamos asistiendo a un suerte de estrategia de palo y zanahoria que hace que la salida del túnel nunca se alcance.

Viñeta.– Forges en El País.

Un fiasco de amnistía fiscal

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El Gobierno de Rajoy ha fracasado con estrépito con la amnistía fiscal. Ha conseguido aflorar una cantidad muy inferior de dinero negro a la deseada y, por tanto, ha recaudado en concepto de penalización sólo 1.198 millones de euros, muy lejos de los 2.600 previstos. La medida resulta un fiasco en cuanto a sus objetivos y una vergüenza en su filosofía. Premiar a los que han estado engañando, o mejor dicho estafando, a la sociedad española resulta siempre una inmoralidad y una doble injusticia en los tiempos que corren donde todos los ciudadanos hemos sufrido un aumento de la presión fiscal.

Por mucho que lo niegue el gobierno este revés en la afloración de caudales por parte de los evasores fiscales tiene mucho que ver con la no revalorización de las pensiones. Si la campaña de blanqueo institucionalizada por el Ministerio de Hacienda hubiera dado los frutos, posiblemente los pensionistas no habrían perdido poder adquisitivo. El Ejecutivo de la nación puso demasiadas expectativas en el supuesto civismo y el arrepentimiento de los defraudadores. Como en casi en todo, sus pronósticos no han sido acertados. Lo correcto es combatir seriamente el fraude fiscal y no poner paños calientes: si se sacara a la luz todo el dinero negro y el que se coloca en paraísos fiscales en España no habría que hacer recortes.

Se ha recaudado poco y todo se lo quiere quedar la administración central, aunque el sistema de financiación, que es ley, contempla que impuestos como el IRPF y el IVA se reparten a partes entre Gobierno y autonomías. En ese sentido, el presidente de la Junta plantea el cumplimiento de la legislación vigente: que el IRPF se reparte al 50% y, como Andalucía no reguló ninguna amnistía fiscal sobre la tarifa autonómica de dicho tributo, estudiar si tienen que pagarla o no quienes en esta comunidad se han beneficiado de este indulto fiscal.

Los medios de la derecha, cada vez más militantes de una ideología y más distante de la función social del periodismo, se escandalizan porque Andalucía reclama su parte del dinero negro defraudado, que es un dinero que tendría que haber entrado en su día en las arcas autonómicas para sufragar los servicios públicos, y censuran esta iniciativa de Griñán cuando en su día aplaudieron hasta con las orejas la amnistía fiscal de Rajoy. Eso de aplicar el mismo rasero no va con ellos. Ad kalendas græcas.

Viñeta.- Los calvitos en http://www.elplural.com.