De susto en susto

abril 19, 2017

El Partido Popular no gana para sustos. Se estaba relamiendo las heridas por la citación de Mariano Rajoy como testigo en el caso Gürtel cuando se pone en marcha una operación contra la corrupción que acaba con la detención del ex presidente madrileño Ignacio González y diez personas más. El juez pretende desentrañar un catálogo de graves delitos por presunto desvío de muchos millones de euros públicos a través la empresa Canal de Isabel II. Lo del PP en Madrid es una charca con mucho fango, con grandes escándalos como Gürtel, Púnica.. y ahora se suma otro caso más: la operación Lezo. Desde el año 2003, cuando Esperanza Aguirre tomó el poder al asalto gracias al tamayazo, han desarrollado una gestión bajo sospecha cuyas excrecencias que estamos conociendo ahora. De momento, los dos hombres de confianza de Aguirre están bajo la lupa de la justicia: Francisco Granados, en prisión y González, detenido esta mañana. La pregunta es: ¿Cuándo asumirá responsabilidades políticas la ex presidenta? Ya son muchos sapos que tragar para esta charca. Todo lo que se investiga ocurrió durante sus mandatos. Mucho está tardando.

Y en la sede nacional de la calle Génova la preocupación ha aumentado varios grados, casi hasta la ebullición. Ya estaban noqueados por la citación de Rajoy y de buena mañana otro marrón. Es la primera vez que un presidente de Gobierno en activo en lo que llevamos de democracia ha de testificar ante los tribunales. Mucho ha tardado Rajoy en tener que dar explicaciones sobre los tejemanejes de Correa y su banda dentro de su partido. Hasta ahora ha ido esquivando ese mal trago y eso que el político gallego ha sido alto dirigente del PP en todo el tiempo que se investiga. Ya no se puede esconder más detrás del plasma. Tiene la obligación de decir toda la verdad de ese periodo turbio y responder a todas las preguntas. Rajoy debe colaborar con la justicia y decir todo lo que debe saber. Resulta impensable que no conociera lo que estaba pasando cuando, según se desprende de la instrucción judicial y de lo publicado en los medios de comunicación, fue el mandatario popular que recibió más sobres de la mano de Bárcenas. Y no olvidemos el famoso ‘Luis, sé fuerte’ o el disco duro machacado a martillazos. Por tanto, es más que lógica su presencia ante la Audiencia Nacional y el PP sólo se rasga fatuamente sus vestiduras. Se han de limitar a aceptar la decisión judicial. Les guste o no.

Viñeta.– Ricardo, en El Mundo.

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¿Cazatalentos?

mayo 11, 2015

Esperanza Aguirre dejó en su día la Presidencia de la Comunidad de Madrid y fue fichada por una empresa como cazatalentos. Con lo que se conoce hoy sobre su mal tino en la selección de colaboradores, posiblemente esa compañía no la habría contratado. Casos de corrupción como Gürtel o Púnica que acorralan al Partido Popular en esa comunidad datan de su etapa de presidenta autonómica y de su formación política. Ella se encoge de hombros y mira hacia otro lado como si no tuviera vela en ese entierro y los implicados no fueran correligionarios. (No es precisamente lo que exige el PP en otros territorios por nombramientos que salen rana.) No ha derrochado Aguirre mucho olfato político para la selección de recursos humanos. Y especialmente poco fina ha estado con Francisco Granados, que ha sido su número dos en el partido y en el Gobierno regional. Ahora, escuchando sus declaraciones, pretende dar a entender que lo conociera sólo por referencias, casi de visita o por amigos comunes. Con el carácter que demuestra la lideresa, seguro que no se lo impusieron. Lo eligió ella y erró el tiro. No cuela eso tan recurrente de ‘si te he visto, no me acuerdo’. Produce bochorno verla echando balones fuera con tanto desparpajo. Pues con este bagaje, y una fuga de la guardia urbana tras derribar una moto policial, se presenta a la Alcaldía de Madrid. Los ciudadanos dirán.

Escándalo en Madrid

enero 20, 2009

granados-y-aguirre

Lleva dos días El País publicando informaciones (texto 1, texto 2, texto 3, texto 4) que, en un estado de derecho como el nuestro, ponen los vellos como escarpias. Es para echarse a temblar que desde poderes públicos se organicen estructuras paralelas a la del Estado como redes ilegales de espionaje. Una forma de operar de las repúblicas bananeras en las que se pasan por el forro de sus caprichos la legalidad y campan a sus anchas la corrupción y la arbitrariedad.

La trama es la siguiente: un consejero del Gobierno de Esperanza Aguirre ha montado en la Comunidad de Madrid un servicio de espionaje con antiguos agentes de la Policía y la Guardia Civil.  Su objetivo es hacer seguimiento a dirigentes socialistas e incluso a compañeros de Aguirre en el PP. ¡Cómo se las gasta el equipo de la lideresa! El cabecilla de la red pseudo-mafiosa, el consejero de Presidencia, Francisco Granados, se intenta salir por la tangente asegurando que sólo hacen tareas de contravigilancia y de seguridad en los edificios públicos. Los datos aportados por el periódico dejan en evidencia la versión del alguacil de la villa y corte. El entorno de Aguirre se lava, por supuesto, las manos y dice desconocer las actividades oscuras de Granados. Intentan minimizar la trascendencia y la gravedad de la investigación periodística con el recurso simplista de la preocupación ciudadana ante la crisis económica. Todo muy previsible.

La denuncia tiene enjundia y exige respuestas inmediatas por parte de la presidenta madrileña. Si tiene dudas, que no escabulla su responsabilidad y le pregunte a su consejero, que le demande explicaciones urgentes. No se puede tolerar que continúe un minuto más en un institución democrática un cargo que hace uso y abuso de métodos gansteriles. Más o menos ha extrapolado la praxis nauseabunda de lo brigada político social del régimen franquista. Este servicio secreto montado por el consejero se dedica por la cara a hacer tareas que tienen encomendadas otros poderes del Estado, en concreto, el Ejecutivo a través del Ministerio de Interior y la Administración de Justicia. En una democracia no caben atajos. Si se conoce alguna irregularidad, se pone en conocimiento de quien corresponda, pero no se puede actuar al margen de los mecanismos establecidos por la ley. A Granados, de acuerdo con la información, le gusta más la ley del Oeste. Tenemos un escándalo de envergadura en Madrid… Y esperamos algo más que evasivas de los urdidores de la trama.