Ofensa

La ministra de Empleo no demuestra la más mínima empatía. Fátima Báñez se despachaba esta semana con una afirmación que lindaba con la ofensa a los pensionistas. Sacó pecho con que las pensiones han subido, según sus datos, un 0,02% desde que comenzó la crisis. Dando por bueno ese guarismo, que es más que cuestionable, fardar de ese pírrico incremento produce sonrojo. Lógicamente la han caído palos desde frentes políticos, sindicales y asociativos. Hace la ministra la trampa de remontarse a 2007 para que le cuadren las cuentas. Aquí se sirve de la apuesta por las pensiones del anterior Gobierno socialista, de la herencia tantas veces denostada de Zapatero. Si nos fijamos exclusivamente en la etapa de Rajoy, según los datos de la Seguridad Social, se registra pérdida nominal de poder adquisitivo de los pensionistas. Y hay que reparar que la vida es mucho más dura de lo que señalan algunos parámetros macroeconómicos. Especialmente, cuando muchos mayores se están haciendo cargo de sus familias damnificadas por los estragos de la crisis y un mercado laboral con bajos salarios que genera trabajadores pobres. La señora Báñez debería ser más prudente y no herir gratuitamente sensibilidades en muchos casos a flor de piel (y con toda la razón). La propaganda es gratis, pero la falta de pudor pasa factura. Falsea la realidad y lo peor de todo es que lo hace a sabiendas.

Propaganda cara

Esta carta de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, suena a pitorreo. Su envío cuesta tanto o más que la subida que tendrá este año la mayoría de los pensionistas. El pírrico 0,25% para algunas nóminas de jubilación representará apenas un euro al mes. El contenido del documento resulta casi ofensivo, propaganda barata, pero la acción de comunicación es carísima. El Gobierno de la nación debería haber dedicado estos fondos públicos a mejorar las pensiones en lugar de herir la sensibilidad de quienes han recibido esta misiva.

Sin hucha

Este vídeo resume cómo el Gobierno de Mariano Rajoy ha vaciado el fondo de reserva de las pensiones. Se encontró casi 67.000 millones de euros (66.815 millones) y después del último martillazo a la hucha para pagar la extra de este diciembre, cerraremos 2017 sólo con 8.095 millones. Además, este ejercicio se ha recurrido a un préstamo de 10.192 millones para poder hacer frente a las nóminas de los jubilados. La gestión de la Seguridad Social por parte del PP se puede calificar de auténtico fiasco. Se han fundido esta maravillosa herencia del ejecutivo socialista y sus explicaciones suenan a chiste de mal gusto. Y lo peor de todo es que no hacen la más mínima autocrítica ni propósito de enmienda.

Argucia ramplona

Hay gestos que sólo buscan desviar la atención o envolverse en la demagogia. La última pirueta de Cristina Cifuentes se zambulle en esos dos ámbitos. La renuncia de la presidente madrileña a disfrutar este año de vacaciones pretende un hipotético aplauso fácil de la opinión pública y tapar que su número tres está cada vez más cercado por la fiscalía anticorrupción y la investigación judicial. Ante el enésimo episodio que salpica a un dirigente del PP en la comunidad de Madrid, Cifuentes ha sacado el señuelo de quedarse sin vacaciones para conducir el debate político a un asunto menor y que los focos no estén sobre su consejero Jaime González Taboada. Regate corto, argucia ramplona que desde luego no va a engañar a nadie. Es tan insolvente su argumento que ha recibido la crítica unánime de sindicatos y otras fuerzas políticas. Y lo más llamativo es que hasta su compañera Fátima Báñez, a la sazón ministra de Empleo, le ha recordado que las vacaciones son un derecho de los trabajadores. La maniobra de la presidenta madrileña no merece perder ni un segundo en el plano jurídico y en el plano político se ha ganado el reproche por falaz y ventajista.

Foto.- Huelva Hoy.

Una ministra que levita

Pasan los días y la ministra de Empleo no se ha desdicho. Sostuvo sin sonrojo Fátima Báñez que nadie en España cobra por debajo el salario mínimo interprofesional (655 euros al mes por una jornada laboral completa). Ocupar una cartera ministerial exige rigor, prudencia y conocimiento de la realidad. La política onubense, será por sus curiosas conexiones marianas, levita más que pisa el suelo. Son muchos los casos de trabajadores que se contratan a tiempo parcial y, sin embargo, hacen una peonada maratoniana. La ministra dijo en el Congreso de los Diputados que si alguien conoce un caso de salario inferior, que lo denuncie porque es ilegal.

Me pareció muy oportuna la réplica de la periodista Soledad Gallego Díaz: “Dado que no son uno ni dos, sino que seguramente hay varios miles de jóvenes que se encuentran en esa situación, uno se pregunta por qué no se encarga ella misma de llevar la denuncia al nuevo fiscal general del Estado para que realice una investigación, contando con los servicios de inspección de su propio ministerio. Es posible que la señora Báñez no alerte a los inspectores para que se lancen a perseguir ese delito porque cree que no existe, pero está equivocada y debería prestar más atención a lo que le cuentan los representantes de otros partidos que están probablemente más en contacto con esa realidad“.

Lo cierto es que la reforma laboral no sólo ha arrebatado derechos sino que ha precarizado el empleo y ha desplomado los salarios. La estadística oficial no engaña: uno de cada tres ocupados cobra menos de 300 euros. La reforma laboral está empobreciendo a los trabajadores. La grandilocuencia de la ministra supone una falta de respeto a los miles de familias que tienen dificultades para llegar a final de mes. Apenas 24 horas después de este desbarre, el Gobierno aceptaba la petición de partidos como el PSOE y Podemos y de los sindicatos de elevar el salario mínimo. Ahora que el gabinete de Mariano Rajoy carece de mayoría absoluta se abre la oportunidad de cambiar esta perniciosa legislación laboral y recuperar derechos de los trabajadores.

Ministra a la fuga

¿Qué temía Fátima Báñez para dar plantón a la comisión de investigación sobre los cursos de formación del Parlamento de Andalucía? ¿Quién se esconde es porque tiene algo que ocultar? Estas y otras preguntas quedan en el aire después de la espantá de la ministra de Empleo a la cita de la Cámara autonómica. Báñez se escudó en un informe del Consejo de Estado, no vinculante, para hacer mutis por el foro. La protesta de los partidos ha sido unánime, salvo del Partido Popular como era de esperar. La decisión de la ministra supone una falta de respeto al Parlamento y una burla a los andaluces, y más viniendo de una política que es de esta tierra. No se trataba de controlar sino de conocer su opinión sobre un procedimiento que era igual en toda España, sobre el diferente trato que está recibiendo Andalucía cuando hay incidencias idénticas en otras nueve comunidades e incluso en la Administración General del Estado, según dos informes del Tribunal de Cuentas de España, o sobre algún otro asuntillo espinoso. Si no compareció, es porque no le dio la real gana y escurrió el bulto con un informe encargado por el propio Ministerio. Todos los partidos, salvo el PP, han pedido a los letrados del Parlamento que analicen si la ausencia podría tener consecuencias legales por un posible delito de desobediencia, de acuerdo con el artículo 502 del Código Penal. Al margen de la controversia jurídica, dos conclusiones: una, la fuga de Báñez ha dejado una vez más al descubierto las mentiras del PP sobre la formación en esta comunidad y dos, el presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, se queda con la cara partida: anunció que Báñez daría una gran sorpresa con sus explicaciones y al final sólo hemos tenido una road movie titulada ‘Ministra a la fuga’. ¡Qué ojo clínico!

Foto.El País. Rajoy, escoltado por Báñez y Moreno Bonilla, este sábado en Málaga.

Peligrosa reforma silenciosa

La Unión Europea nos pide más vueltas de tuercas en el mercado de trabajo y el Gobierno de Rajoy asiente solícito a la voracidad sin fin de los barandas comunitarios. La ministra de Empleo, Fátima Báñez, responde sumisa: “Estamos haciendo una reforma silenciosa“. Quizá porque el PP sigue metiendo la tijera con opacidad y sin contar con los sindicatos. O porque han elaborado una ley mordaza para acallar la protesta de los ciudadanos. La reforma laboral de 2012 es abusiva, desposee de sus derechos a los trabajadores, que se han desgañitado criticando sus nocivos efectos. Y la derecha española y sus neoliberales socios europeos quieren más. Cada vez que en el PP se habla de reformas, hay que llevarse la mano a la cartera porque viene el tajo. El PP es sinónimo de peligro. Sus políticas han empobrecido a las clases medias y trabajadoras y han incrementado de forma preocupante la brecha de la desigualdad. Por si no fuera suficiente, lo que entristece es ver cómo el Ejecutivo de Rajoy obedece con satisfacción las directrices de Bruselas que tanto sufrimiento produce a la inmensa mayoría. Total a ellos no les duele.

Foto.RTVE.

El PP, el trigo y la burra

Siempre, y ahora más, la sinceridad y la honestidad han de presidir la práctica y el discurso político. La mentira, la manipulación, el incumplimiento, la doble vara de medir, la exageración e incluso el eufemismo separan a los representantes públicos de la ciudadanía. Hoy quiero reparar en el abuso del eufemismo, que  se ha convertido en un recurso explotado hasta la saciedad por el PP. ¿Dónde ha quedado la promesa de Mariano Rajoy de llamar al pan, pan y al vino, vino? Los asesores del partido en el Gobierno se las ingenian para retorcer el diccionario y encontrar sinónimos que intenten suavizar los recortes y la pérdida de derechos que imponen sus decisiones. Uno de los más rebuscados artilugios retóricos fue denominar “movilidad exterior” (factoría Fátima Báñez) a la emigración de los jóvenes que no encuentran empleo en nuestra sufrida España. No se quiere poner el cascabel al gato de la verdad y bien que haría falta por dura que ésta sea. En las últimas horas hemos vivido un ejemplo de contraste que nos debería servir de lección: mientras el primer ministro italiano, Enrico Letta, pedía perdón a los jóvenes italianos que se han tenido que ir de su país a buscarse las  habichuelas, Esteban González Pons, recuperado para la primera línea pepera a raíz del caso Bárcenas, se empecinaba en maquillar la realidad y sostenía que “no podemos considerar que trabajar en la UE es trabajar en el extranjero“. Erre que erre y la burra al trigo.

Viñeta.– El Roto en El País.

Lapidario para reír y llorar

Os dejo un catálogo de afirmaciones pronunciadas esta misma mañana por miembros del Gobierno de la nación y dirigentes del PP:

Mariano Rajoy: “La recesión exige hacer nuevas reformas”

Soraya Sáenz de Santamaría: “El Gobierno no va a cambiar la política económica”.

Luis de Guindos: “La refoma laboral está teniendo efectos positivos”.

Cristóbal Montoro: “Estamos saliendo de la crisis. Eso lo indica el cambio de signo de la balanza económica”.

Fátima Báñez sobre los jóvenes que se van fuera de España para buscar trabajo: “A eso se le llama movilidad exterior”.

María Dolores de Cospedal: “Los votantes del PP son los que pagan la hipoteca. Otros, con excusas vagas, no hacen lo mismo”.

Vicente Martínez Pujalte: “Algunos hipotecados quieren la dación en pago para comprarse otro piso”.

Juan Ignacio Zoido: “El presidente del partido y la secretaria general son los primeros interesados en aclarar lo de Bárcenas y tomar medidas drásticas”.

Rayando la censura

El Partido Popular y sus representantes institucionales no digieren bien la libertad de información. Se permiten licencias muy poco compatibles con la democracia. Cuentan además con el apoyo acrítico de un imperio mediático de corte conservador que aplica un obsceno doble rasero, pasando la mano a los de su estirpe y cargando las tintas contra los adversarios ideológicos. A las ya tradicionales ruedas de prensa sin preguntas, se suman presiones disuasorias más o menos explícitas y un sinfín de cortapisas y obstáculos para el trabajo de los profesionales.

En el vídeo podemos ver la retención (en el sentido literal de la palabra) a la periodista Marta Nebot, del programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco, por algo tan ominoso como acercarse a preguntar por las dramáticas cifras del paro de nuestro país a la ministra de Empleo, Fátima Báñez. Hace tan sólo unos días a un reportero de El Intermedio, el magazine humorístico de El Gran Wyoming en La Sexta, se le impidió la entrada a un acto de la alcaldesa de Ana Botella en un colegio. ¿Cuál será el próximo episodio de limitación al ejercicio de informar? Casos como éstos frisan con la censura. Así también lo interpreta Telecinco.

El desatino se multiplica con la explicación del responsable de comunicación de Repsol al “secuestro exprés”, usando palabras de la propia Nebot en su cuenta de Twitter. “Son medios oficiales“, arguyó sin rubor al ser cuestionado porque se permitía grabar a otras cámaras. Una contestación tan desafortunada que nos retrotrae a los tiempos ya lejanos de la dictadura. Estimado compañero, o lo que seas, la Constitución española consagra la libertad de prensa. Repásate el artículo 20. Si se quiere hacer un acto privado, cualquiera está en su pleno derecho, pero que no se invite y no acrediten a los medios para luego coartar su labor.

PD.- Marta Nebot no tiene mucha suerte con el PP. Hace unos años, cuando era reportera de Cuatro, en un arrebato de chulería Aznar le coló un bolígrafo en el escote como única respuesta a una pregunta periodística. Bochornoso.