Profesión de riesgo

Los periodistas Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova ya llevan 24 horas en casa. Han pasado más de seis meses de secuestro por intentar informar de la cruenta guerra de Siria. Sus captores pretendían cercenar el derecho a la información sobre un conflicto en el que se está derramando mucha sangre a espaldas de la comunidad internacional. Como colega de profesión y sobre todo como ciudadano, me sumo a la alegría por su regreso y me preocupa que una treintena de informadores, nueve extranjeros, sigan en cautiverio. Mi solidaridad con estos compañeros que han pasado este mal trago con final feliz y con los que aún no han conseguido su libertad. Ejercer la profesión de periodista tiene sus riesgos. Espinosa y García Vilanova pueden dar buena fe de ello.

Como también los reporteros Juan Ramón Robles, Mario Munera y Gabriel Pecot, que han denunciado agresiones de las fuerzas del orden mientras cubrían el sábado la manifestación del 29-M en Madrid (hay un vídeo que no deja dudas). Este episodio ha sido condenado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Uno de los pilares fundamentales de una democracia es la libertad de información y de expresión. Confiemos en que en esta orgía de recortes de derechos y libertades públicas la derecha gobernante no nos conduzca a la oscuridad informativa y recupere métodos de otros tiempos que jamás deberían volver… Los cambios que quiere introducir el Gobierno de Mariano Rajoy en este ámbito, en especial en la ley de Seguridad Ciudadana, nos hace temernos lo peor. Hasta el Consejo General del Poder Judicial considera inconstitucionales varios artículos de esta futura norma. Veremos.

Foto.EFE. Espinosa, en primer plano, y García Vilanova, con sus familias a su llegada a España.

#SoyPeriodista

Quiero hoy celebrar el día de los periodistas suscribiendo el manifiesto de la Federeración de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) en defensa del periodismo, una profesión (la mía) que está atravesando la peor crisis de su historia, al menos, desde que reconquistamos la democracia en nuestro país. Esta crisis tiene fundamentalmente una drámatica componente laboral, con una destrucción brutal de empleo y un aumento alarmante de la precariedad en la empresa informativa. Junto a esto, el atrincheramiento ideológico y la pérdida de los valores dentológicos por la preeminencia del interés particular frente a su función social y la renuncia a la verdad conforman un cóctel explosivo que degrada y desacredita una profesión que constituye un pilar imprescindible para el buen funcionamiento de las sociedades democráticas. Así, me parece más oportuno que nunca este llamamiento de la FAPE, que debe ser atentido por los poderes públicos:

“QUE la libertad de información se debilita cuando el periodismo se convierte en una fuente de manipulación, de sensacionalismos, de odios y de defensa de intereses ajenos al bien común. 

QUE esa misma libertad queda dañada cuando se convocan ruedas de prensa sin derecho a preguntas y cuando los representantes públicos se niegan a comparecer para dar cuenta de sus actividades en el ejercicio del poder. 

QUE es necesario el ejercicio responsable del periodismo por parte de periodistas y editores, basado en el cumplimiento de normas éticas y deontológicas  y en valores como la integridad y el rigor.

 QUE la supeditación de la ética a la dictadura de la audiencia conduce a la inmoralidad y a la ilegalidad, como nos ha demostrado en el Reino Unido el caso del News of the World. 

QUE el derecho de información y la libertad de expresión pierden fuerza y eficacia cada vez que desaparece un medio. 

QUE unos periodistas mal pagados, y más si no perciben salario alguno, difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes, sean del tipo que sean,  para difundir informaciones sesgadas, interesadas y en algunos casos falsas. 

QUE el elevado paro en el sector está propiciando que los editores abonen cantidades humillantes a colaboradores y free lance. 

 QUE los Gobiernos y las instituciones no pueden mirar hacia otro lado cuando empresarios sin escrúpulos quieren convertir un espacio de libertad, como es un medio de comunicación, en un taller de esclavos ofreciendo empleos sin remuneración. 

QUE el futuro del periodismo está en la calidad del contenido que elaboren los periodistas sea en el soporte que sea. Si los medios renuncian, como están haciendo, a las buenas historias, a los buenos reportajes de investigación, a las buenas crónicas de los corresponsales,  poco podrán hacer para convencer al usuario de que es necesario pagar por los contenidos. 

QUE las administraciones tienen que incentivar los proyectos de los periodistas emprendedores que buscan alternativas a la crisis con ideas valientes y novedosas. 

QUE la defensa de la libertad de prensa, del derecho de información y del ejercicio de un periodismo digno y dignamente remunerado,  atañe también a las instituciones y a los ciudadanos.”

Sin periodismo, no hay democracia

El gremio del periodismo ha interiorizado que se une y pelea por sus derechos o languidece hasta su desaparición. Ayer acudí a la concentración celebrada en Sevilla, al igual que en otros 48 municipios de toda España, con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa y la Libertad de Expresión. Me llenó de júbilo la masiva respuesta de profesionales de los medios de comunicación a la convocatoria de la Asociación de la Prensa de Sevilla. Sin duda, la mayor movilización de periodistas que recuerdo en mi ciudad. Profesionales de todas las cabeceras, de medios públicos y privados, de todas las edades, incluso estudiantes que aspiran un futuro laboral mejor, periodistas en activo, parados y jubilados. Respuesta colectiva y unitaria de todo el sector, con representantes de sindicatos y partidos políticos de izquierda. Son muchos los argumentos (la precariedad laboral, los ajustes de plantilla, las limitaciones al ejercicio de la profesión y a la libertad de información, la deriva partidista de los medios, la pérdida de la ética y la deontología en el quehacer profesional…) y defender un periodismo comprometido, honesto y que cumpla su función social. El lema no podía ser más elocuente: ‘Sin periodistas, no hay periodismo y sin periodismo, no hay democracia’ (Leer manifiesto). Queda mucho trecho por recorrer para dignificar la profesión desde un punto de vista laboral y ético y recuperar el daño causado por esta maldita crisis en un gremio ya muy castigado por la desregulación. Se abre un novedoso horizonte de esperanza.

PD.– La foto de la cabecera de la concentración no hace justicia a la multitud congregada en la Plaza Nueva hispalense, justo detrás del objetivo de mi teléfono móvil.

Un búnker para Rajoy

Es de agradecer, al menos, el aviso lanzado por los responsables de la campaña del Partido Popular. Nadie se llamará luego a engaño cuando le pongan la mordaza. Mariano Rajoy no ofrecerá ninguna rueda de prensa ni mantendrá ningún otro contacto ni oficial ni oficioso con los periodistas que sigan sus actividades en lo que queda de precampaña y campaña. Sólo podrán acceder a sus intervenciones en los actos y sin posibilidad de hacerle ningún tipo de pregunta. Este bloqueo, que no es nuevo, supone una auténtica tomadura de pelo para la profesión y para la ciudadanía. Si fuera director de un medio de comunicación, no mandaría nadie a su caravana electoral. Y me plantearía una cobertura alternativa orientada a la función social que han de cumplir los medios, lejos de la agenda, del señuelo propagandístico, que propone el equipo de Rajoy. La decisión exige una postura de fuerza tanto de las asociaciones de periodistas como de las propias redacciones. Un boicot en toda regla por la vulneración de los derechos constitucionales (el del ciudadano a recibir una información veraz y el de los periodistas a ejercer la libertad de información).

El equipo de campaña le ha montado un búnker a Rajoy. Para pasar de puntillas por los asuntos espinosos (ausencia de programa público, recortes en educación y salud, corruptelas gurtelianas, etc.) y hacer una campaña sin sobresaltos, sin elementos que le obligue a abandonar la hoja de ruta del lugar común y la insustancialidad y sin esa cosa tan molesta que son las preguntas de los periodistas. Al PP le gusta el monopolio y el control de la información, un reflejo propio del pensamiento totalitario. Sin exagerar nada, estamos ante una estafa democrática. La ciudadanía necesita saber en un proceso electoral y se hurta esa posibilidad.  Los reporteros ejercen una cierta función representativa en la sociedad como intermediarios entre gobernantes y gobernados que, desde el PP, se quiere cercenar. La petición de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), a través de su Declaración de Segovia, ha caído en saco roto.

Como periodista, rechazo este tipo de actitudes, vengan de donde vengan. Espero que Alfredo Pérez Rubalcaba, inspirado por esta cerrazón informativa de su principal contrincante, no cometa el mismo error y se abra al juego democrático que supone facilitar la libertad de información.

Foto.El Confidencial.

De acuerdo con la FAPE

Suscribo de la primera a la última letra el comunicado difundido por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) que censura el acuerdo del consejo de administración de la RTVE, con los votos de PP y CiU, para controlar con caracter previo el contenido de los informativos de la cadena pública. Éste es el documento:

“Esta Federación considera que tal propuesta anticipa un objetivo de censura previa que se creía desterrada en los medios de comunicación. Es una propuesta que nos devuelve a un pasado que entendíamos superado, en el que la libertad de información no existía.

La FAPE rechaza la propuesta aprobada por el Consejo de Administración de RTVE para supervisar la elaboración de los contenidos de los servicios informativos del ente público.
Esta Federación considera que tal propuesta anticipa un objetivo de censura previa que creíamos desterrada en los medios de comunicación. Es una propuesta que nos devuelve a un pasado que creíamos superado, en el que la libertad de información no existía. Tal parece que los consejeros que respaldaron esta propuesta se han equivocado de época de actitud.

El director de Informativos, el periodista Fran Llorente, es la persona responsable de supervisar la producción de los Telediarios. A él corresponde, pues, la misión de asegurar que tales informativos cumplan con los principios de objetividad, imparcialidad e independencia.

El garante de estos principios es el Consejo de Redacción de RTVE, a quien se pueden dirigir los consejeros si consideran que tales telediarios vulneran los mencionados principios.

Una de las principales premisas de la reforma de RTVE, en 2006, perseguía, precisamente, asegurar el cumplimiento de tales principios y abrir una etapa que impidiera el control político de la información en la cadena pública.

La decisión del Consejo de Administración rompe los objetivos de la reforma de RTVE y pretende establecer un sistema de censura previa que, repetimos, habíamos dado por superada desde que en España recuperó la democracia. Con su decisión, además, los consejeros han perdido la independencia y se han dejado seducir por el interés de los partidos que los nombraron en controlar la información.

Lo más sorprendente de la decisión es la abstención del PSOE, el partido del Gobierno que optó por abandonar el control político de RTVE con el impulso de la reforma del ente público.

La FAPE insta a los consejeros a revisar su decisión y a alejar el tufo a censura previa que se desprende de la aprobación de la propuesta del PP con los votos de este partido y los de CiU y la abstención del PSOE, ERC y CCOO.”

“Sólo fútbol”

A algunos personajes públicos, ya sean de la política o de cualquier otro ámbito, no les gusta someterse al control de los medios de comunicación, rehúyen las preguntas de los periodistas, se parapetan en burladeros cómodos para soltar su discurso y salir indemnes de la curiosidad fastidiosa de los notarios de la actualidad. Son los propios periodistas (y sus empresas) quienes toleran esta dictadura de las fuentes, sometiéndose al guión prefijado por los gabinetes de comunicación, pasando por todos los aros con menoscabo de la función social de los medios, órganos socialmente legitimados para intermediar entre la sociedad y los poderes públicos.

La palma en el escapismo a las preguntas de los medios se la lleva Mariano Rajoy, político huidizo, temeroso y superprotegido por su equipo de propaganda. En contadas ocasiones se somete a una rueda de prensa o unas declaraciones improvisadas con contacto directo con los reporteros. Busca siempre el discurso unidireccional y empaquetado sin dar opciones a los profesionales de la prensa a recabar su opinión sobre los asuntos de actualidad.

El vídeo que encabeza este post es una muestra de esta dinámica perversa que desamortiza la utilidad de los medios en la confección de la agenda pública. La responsable de prensa de Rajoy corta rápido una minicomparecencia para hablar del mundial de fútbol de Suráfrica (un asunto de escasa dificultad) y, como excelente cancerbera, cercena la posibilidad de que su jefe responda a asuntos de palpitante actualidad como la huelga de metro de Madrid o el Estatut de Cataluña. Así se la ponían a Fernando VII…

Actuando de esta manera dócil, los periodistas hacen un flaco favor a la profesión. La Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) y otras iniciativas gremiales llevan tiempo reivindicando sin éxito el boicot a los actos en los que no se permitan preguntas porque “deterioran la calidad de la democracia y perjudican a los ciudadanos, que no reciben una información satisfactoria y suficiente”. Por suerte, no en todos los sitios se cuecen las mismas habas ni se ejecuta un marcaje tan correoso e implacable a la libertad de información.

Sentencia inquietante

Si todos los jueces fueran como Ricardo Rodríguez Fernández, el periodismo estaría en serio peligro de desaparición. Este magistrado ha condenado a dos periodistas de raza, Daniel Anido y Rodolfo Irago, director y jefe de informativos de la Cadena Ser, por la osadía de contar la verdad. La sentencia se cae de las manos y hace una interpretación temeraria de los derechos constitucionales de la libertad de expresión y de la prerrogativa de la ciudadanía de recibir una información veraz. Las organizaciones gremiales de periodistas y otros colectivos de informadores digitales consideran el fallo inaudito, desmesurado y asombroso.

El togado dicta un veredicto injusto y exagerado (un año y nueves meses de prisión, inhabilitación para el ejercicio del periodismo y una multa desorbitada basada en conjeturas sobre sus sueldos sin ni siquiera haberse molestado en preguntar a la empresa) por una teórica revelación de secretos al difundir una lista de afiliaciones irregulares en el PP de Madrid, un asunto que estaba en instrucción judicial por la denuncia presentada por la entonces alcaldesa de Villaviciosa de Odón y hoy diputada autonómica, Pilar Martínez. En la sentencia se reconoce la veracidad de la información y la noticiabilidad de los hechos y, sin embargo, el juez hace prevalecer el honor y la protección de datos de los citados por la Cadena Ser.

El magistrado sostiene que la salvaguarda constitucional al derecho a la información se refiere a la televisión, radio o prensa escrita, pero que debe matizarse en Internet, argumentando que no es un medio de comunicación social en sentido estricto, sino universal. El dilema que plantea Rodríguez Fernández evidencia su desconocimiento de la comunicación y de sus distintas manifestaciones. Y lo que es más grave: de la Constitución española. Nuestra carta magna establece en artículo 20.1 que “se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”. Internet es un soporte más para la transmisión de datos, como lo es el papel para la prensa o las ondas para la radio y la televisión. Dentro de la red de redes, nos encontramos medios de comunicación digitales, sitios institucionales, portales corporativos o páginas personales, todos medios de difusión de contenidos informativos de diversa índole.

Resulta inaceptable y escandaloso que se condene a unos periodistas por no haber hecho otra cosa que cumplir con su deber informativo. Su único y grave delito ha sido desarrollar con libertad y diligencia su profesión. Ante el anunciado recurso de la Cadena Ser, habrá que confiar en que en instancias jurisdiccionales superiores se revoque una pifia que significa una monumental injusticia, y así se restablezca la normalidad democrática y se respete la libertad de expresión de voces independientes en el ejercicio noble del periodismo. Una sentencia como ésta supone, como señala la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), “un serio atentado contra la libertad y contra el derecho a saber de los ciudadanos, además de debilitar el estado de derecho y el prestigio de las instituciones”. Lo comparto desde la primera a la última letra.