El zurriagazo de Aznar

Todavía estaba el Partido Popular en estado de conmoción por el batacazo electoral en Cataluña, otro más en el último año, cuando el viejo mandamás, José María Aznar, saltó a escena para arremeter con dureza contra su heredero, Mariano Rajoy, al que designó con el dedo para sustituirle. Un auténtico zurriagazo en vísperas de las elecciones generales que ha removido los cimientos de la sede nacional de su partido. Todos los peperos en cargos de dirección han salido a proteger al agredido dialécticamente ante la cercanía de la cita electoral. Pero la voz de Aznar truena con fuerza en el interior del partido que él dirigió e intenta seguir manejando en la sombra. De ahí, vienen los roces y los choques con el actual equipo directivo. La distancia entre los dos últimos presidentes del PP viene de lejos y este último movimiento del jefe de la fundación FAES evidencia la falta de sintonía cada vez mayor entre ambos. Mal ambiente interno para encarar un proceso electoral en diciembre que va a suponer un cambio en la Moncloa. Y esas malas perspectivas en las urnas explican el nerviosismo y los rifirrafes en el seno del PP.

Una bomba

El libro escrito por el periodista Ernesto Ekáizer sobre las andanzas de Luis Bárcenas es una bomba. El título es toda declaración de intenciones con una profunda carga de ironía: Queríamos tanto a Luis. En el texto se recogen nuevos datos sobre este caso de presunta corrupción que ha corroído la credibilidad del Partido Popular. El autor implica en su investigación a toda la cúpula del PP durante dos décadas, desde José María Aznar a Mariano Rajoy. Nuevos elementos de este escándalo político con soporte documental. Así, Ekáizer desvela una grabación del tesorero Álvaro Lapuerta en la que se recoge cómo  entregaba los sobresueldos a Aznar metiendo los billetes entre las páginas de los informes que le entregaba, nuevos SMS enviados por Bárcenas a Rajoy, truculentos episodios de donaciones ilegales de empresas para sufragar gastos de campañas electorales o el mantenimiento de una permanente contabilidad B. El libro no dejará impasible a nadie y desde luego provocará más de un dolor de cabeza desde el Palacio de la Moncloa a la sede pepera de la madrileña calle Génova, pasando por la fundación FAES. Una lectura interesante y clarificadora que tiene el morbo añadido del lanzamiento editorial en las vísperas de las elecciones generales de diciembre.

 

Demasiado daño

Dice el refrán que a enemigo que huye, puente de plata. Y José Ignacio Wert ha sido el enemigo número uno de la educación pública y de la igualdad de oportunidades, siguiendo instrucciones del presidente del Gobierno. Se va el brazo ejecutor, y bienvenida esa salida, pero nos queda combatir las políticas perniciosas de un Partido Popular que han perjudicado al sistema público en todos los niveles, desde la educación infantil hasta la Universidad. Han sido tres años de desmontaje de este pilar del estado del bienestar, de liquidación de este ascensor social, de ausencia de diálogo y de imposición de un modelo ideológico que segrega y apuesta por lo privado con una envenenada reforma educativa, la fatídica LOMCE. El daño que ha provocado la gestión de Wert como ariete de Rajoy costará muchos años repararlo. No tengo mucha confianza en cambios porque la autoría intelectual de la gestión del ministro saliente es del presidente y la fundación de Aznar (FAES). Pero hay que exigirle al inquilino de la Moncloa un cambio de política (la que ha seguido no gusta a nadie y se ha impuesto con el rodillo de su mayoría absoluta) y un cambio en la forma de hacer política (más abierta, dialogante, consensuada y participativa). El mejor cambio, sin duda, debe ser en las urnas y se producirá en las elecciones generales dentro de muy pocos meses.

El regreso del jefe

José María Aznar sigue siendo el jefe del Partido Popular. Aglutinó los mayores aplausos en la primera jornada de la convención nacional que celebran los conservadores en Madrid. La dirección actual ha tenido que recurrir a la vieja guardia para intentar levantar el ánimo de su decaída militancia. (Más aún después de las bombas que ha ido explosionando Luis Bárcenas en su primera jornada de recuperada libertad). El equipo de Mariano Rajoy ha fracasado en su objetivo de mandar a su ex presidente a los cuarteles de invierno de la fundación FAES. Aznar sigue teniendo mucho poder interno. Y lo demuestra tanto cuando tiene delante los focos como cuando mueve hilos entre bambalinas.

En su alocución a su parroquia, le leyó la cartilla a los suyos, un puyazo sin anestesia a su sucesor: “¿Dónde está el PP? ¿Aspira a ganar las elecciones?“. Preguntas retóricas que suponen hurgar en la llaga. Al suelo que vienen los nuestros. En su reaparición después de varios meses de ‘exilio’ voluntario, Aznar ha puesto ante el espejo de su debilidad electoral a su partido y ha amplificado las dudas que despierta en nuestro país. Lo dicen las encuestas y él no ha tenido empacho en afeárselo a los actuales dirigentes, que no han sabido, a su juicio, combatir “ni el desánimo ni el recelo” de los ciudadanos.

Si lo dice hasta el estadista de las Azores, ya tiene que ser evidente el despropósito. Lo vemos todos los españoles aunque la cúpula actual del partido de la gaviota se ha tenido que reunir en una terapia grupal de vídeo para reconocer sólo el estropicio con la boca chica, como falta de piel a la hora de comunicar. Lo que parece claro es que Aznar le ha achicado mucho el espacio a Rajoy con su discurso. Ha dejado claro quién es el sheriff en esta película.

Vamos a contar mentiras

Por el mar corren las liebres (bis), por el monte las sardinas, tralará… Será por aquello de que estaba en un campamento de verano, el que organiza Aznar y su fundación FAES, Mariano Rajoy quiso dar réplica en su discurso a esta famosa canción infantil. Ni corto ni perezoso, el presidente del Gobierno desgranó una ristra de falsedades e inexactitudes que ni mucho menos borran una gestión marcada por los recortes de derechos y libertades y el desmantelamiento del estado del bienestar.

Dijo Rajoy que es profundamente injusta la afirmación de que aquí se ha liquidado el modelo de bienestar (vamos a contar mentiras, tralará), que la sanidad es más universal que antes (vamos a contar mentiras, tralará), que no hay copago (vamos a contar mentiras, tralará); que el sistema de atención a personas dependientes funciona mejor (vamos a contar mentiras, tralará), que no ha congelado las pensiones (vamos a contar mentiras, tralará), que la política más importante es la de becas (vamos a contar mentiras, tralará)… Tralará, tralará.

La sobreactuación de Fabra

La Comunidad Valenciana tiene un serio problema con la financiación autonómica. Lo mismo ocurre en Andalucía, Cataluña o Canarias. La aplicación perversa del modelo vigente está provocando grandes perjuicios a varias autonomías. El Gobierno de la nación, en lugar de tomar el toro por los cuernos para corregir agravios, ha preferido dar una patada hacia delante y no cumplir con su obligación de negociar el nuevo modelo este año. Ha optado por una prórroga para evitar el debate a escasos meses de las elecciones municipales y de las autonómicas en las comunidades que accedieron por la vía del artículo 143 de la Constitución. Una decisión que consagra una injusticia.

El presidente valenciano ha alzado la voz sobreactuando. Las formas aniquilan la legítima aspiración de Alberto Fabra de pedir una solución equitativa para su territorio (y es de entender que para todos). Su argumento no puede ser más estrafalario: “En este momento surge un panorama inquietante para la estabilidad política de la Comunidad Valenciana. El PSOE y Compromís son proyectos procatalanistas. No es descartable que al problema catalán pueda sumarse en el futuro nuestra comunidad y las Baleares. Entraríamos en una grave crisis política“.

Este arrebato de radicalismo tal vez se deba al foro en el que pronunció su conferencia: la Fundación FAES, el castillo de la ortodoxia del PP que domina y dirige Aznar. Fabra, en un tono mesiánico, de pura soflama propagandista, definió a la Comunidad Valenciana como “dique contra la expansión de independentismo” en España y a Europa. El mensaje suena hueco y forzado. El tremendismo de las palabras del presidente difuminan la justa reivindicación de esta comunidad, alejan el foco del asunto principal. La exageración no es una buena compañera de la política. Algunas veces la convierte en el club de la comedia.

Viñeta.– Peridis en El País.

Achicar la democracia

María Dolores de Cospedal está desmontando todos los mecanismos democráticos de control a su gobierno. La crisis es la excusa perfecta para eliminar todos los testigos molestos y tener manos libres para actuar a su antojo como un monarca absolutista. La presidenta de Castilla-La Mancha ha cerrado el Defensor del Pueblo y el Consejo Económico y Social y ahora suprime los sueldos de los diputados para quitarse de encima a la oposición, siempre incómoda para gobernantes con un deficitario talante democrático.

Con esta medida, sin lugar a dudas, achica la democracia. Se dificulta desde una visión clasista de la sociedad el acceso a los trabajadores a la asamblea legislativa  (se quedará como coto privado para personas con fortuna o empresas), se sortea el régimen de incompatibilidades (se podrá compatibilizar el escaño con sueldos privados al margen o con actividades profesionales que pueden hipotecar la independencia de los parlamentarios) y puede ser una forma de evadir impuestos (si se va a pagar a los diputados lo mismo que se gana con un sueldo en concepto de dietas que no se tributan a Hacienda).

Todo un despropósito cuando lo que realmente se ahorra es nimio y se toma una senda demagógica, populista y antidemocrática. Se recorta en democracia y se despilfarra en enchufismo. En los presupuestos de Cospedal para 2013, figuran 67 millones de euros destinados al sueldo de cargos nombrados a dedo. Se va a gastar 66 vece más en pagar a sus cargos de confianza que lo que se ahorra quitándole el sueldo a los parlamentarios. No es una exageración: se puede comprobar en las páginas 16 y 99 del tomo I del proyecto de ley de presupuestos. Muchos de sus compañeros del PP no le siguen la estela (Monago en Extremadura o Feijóo en Galicia, por ejemplo). Esta filigrana elitista sólo encuentra el aplauso del sector neocon, esto es, del Tea Party que patrocina Aznar desde la FAES.

Barra libre para los suyos y severo tijeretazo a los servicios públicos, que son de todos. En Castilla- La Mancha, la educación cuenta con 130 millones menos y la sanidad con 154 menos para el próximo ejercicio. Desde que llegó al cargo en junio de 2011, la motosierra de Cospedal ha hecho estragos: 700 millones en educación y 1.600 menos en sanidad. El hacha de Cospedal siempre golpea en el mismo sitio: en el árbol del estado del bienestar.

Viñeta.Forges en El País.

Desamortización autonómica

A estas alturas de la película nadie duda en España que el Partido Popular quiere dinamitar el estado autonómico. Los primeros aparatosos movimientos de la derecha al toque de cornetín de José María Aznar y su tanque de detritus neoliberal que responde al nombre de FAES han dado paso a una estrategia de demolición más silenciosa, más controlada. No queda bonito derogar el mapa de las autonomías a las bravas, convirtiendo el título VIII de la Constitución, que la derecha no votó, en papel mojado.

Es mucho más eficaz y menos agresiva una desamortización sigilosa, de pasos cortos pero seguros. Algunas autonomías gobernadas por el PP acometen ya un adelgazamiento del entramado institucional. En el caso de Castilla-La Mancha se suprimirán órganos de control al Gobierno regional con la falsa excusa de la austeridad. Además de desmontar el edificio autonómico, se quiere tener manos libres para hacer y deshacer a su antojo. No quiere testigos incómodos de una forma de gobernar que no favorece a la mayoría y que busca atajos que van contra el interés general.

Otra vía pasa por la renacionalización de competencias. Sería un vaciado de las autonomías para volver a un modelo centralista y alejado de la respuesta en el territorio. Esta operación ya está en marcha. Murcia y Castilla-La Mancha no quieren el traspaso de la Justicia. La neocon Esperanza Aguirre se plantea devolver esta competencia al Estado. Incluso, en una bravuconada, el presidente murciano ha puesto sobre la mesa el reintegro de la educación y la sanidad. El desmembramiento del mapa actual iría configurando la fotografía del modelo asimétrico o de dos velocidades, con Cataluña, País Vasco y Galicia con autonomía plena y el resto a medio gas, planificado por la derecha centralista y el nacionalismo periférico en la redacción de la Constitución de 1978. Andalucía quebró estos planes con el referéndum del 28-F, un contratiempo que nunca nos han perdonado, y se impuso el llamado ‘café para todos’.

Al son que marcar la FAES, el PP propugna menos autonomía, menos servicios públicos y menos estado del bienestar, y más centralismo para privatizar y desmantelar lo que es patrimonio de todos. Un escenario desregulado donde, además, los mercados actúen sin cortapisas ni controles democráticos. En fin, dar muchos pasos atrás en nuestra calidad de vida y de los servicios públicos.

Rajoy enseña la patita

Mariano Rajoy hizo ayer de maestro de ceremonias en la presentación del libro Lo que hay que hacer con urgencia, un volumen con artículos de 32 economistas que se suman a la corriente ultraliberal que galopa desbocada por el mundo. El jefe de la oposición española, siempre tan parco en la difusión de sus recetas, ha preferido el burladero de estos autores con los que sintoniza en la música y en la letra. La esencia del manual apunta a la desamortización del estado del bienestar y la España de las Autonomías. Tres brochazos que dan una idea de las medidas de gobierno de Rajoy si ganara las elecciones:

  • Rebaja en el IRPF: Medida populista porque pagar impuestos no le gusta a nadie… Pero con menos ingresos tributarios se recaudará menos y habrá que recortar en servicios públicos y en infraestructuras. Menos sanidad pública, menos educación pública y menos protección social y puerta abierta de par en par a las privatizaciones.
  • Reducción de salarios. El axioma envenenado de la derecha: menos ingresos para los trabajadores, más beneficios para las empresas. Y de paso se abarata el despido. Las tijeras de la derecha podarán hasta dejar sin una hoja el árbol de las conquistas sociolaborales.
  • Eliminar las embajadas autonómicas. De esta forma rimbombante y manipuladora, quieren ajustar sus cuentas históricas con el modelo autonómico. Nunca creyeron en el título VIII de la Constitución y el PP, a través del combustible incendiario que le suministra Aznar desde FAES, está recuperando el discurso de la vieja Alianza Popular.

En definitiva, aprovechar la excusa de la crisis para dinamitar el modelo social, la igualdad de oportunidades y la autonomía política. Las urgencias de Rajoy y el PP producen pavor.