¡Qué espera Rajoy!

La aprobación exprés del cupo vasco ha puesto en primer plano de la actualidad el incumplimiento del Gobierno de Mariano Rajoy en materia de financiación con el resto de comunidades autónomas. Bien podría el Ejecutivo haber resuelto la distribución de recursos a las CCAA de manera conjunta. El modelo que financia a las 15 autonomías del régimen común lleva tres años caducado y está provocando serios problemas para la prestación de los servicios públicos. Esta prisa con el País Vasco contrasta con la pasividad y la desidia para resolver las demandas del resto. Rajoy se ha apresurado en dar respuesta ante la exigencia de Euskadi y es que los votos de los seis diputados del PNV son imprescindibles para sacar los Presupuestos Generales del Estado para 2018.

El reparto que se hace desde el Ministerio de Hacienda con el sistema vigente más provoca tensiones y agravios territoriales. El nuevo modelo debe corregir la diferencia actual en la asignación de recursos entre unas comunidades y otras. Existe una diferencia injustificable entre las CCAA mejor financiadas y las más perjudicadas, entre las que se encuentra Andalucía, de 800 habitante/año. El agravio se visualiza en los 5.522 millones menos que se han recibido entre 2008 y 2015. Por esta política perniciosa de Rajoy ha perdido la posibilidad de aumentar su riqueza (PIB) en cuatro puntos más y casi 200.000 andaluces no cuentan con financiación

Otro dato inaceptable: Andalucía cuenta con una insuficiencia de 3.300 millones cada año para poder desarrollar con normalidad las competencias y los servicios que tiene asignados. Una cantidad anual que surge de los casi 1.000 millones que deja de percibir por debajo de la media y los más de 2.200 que tiene que añadir de sus propios recursos. En el conjunto del estado la bolsa asignada a las CCAA le faltaron, por ejemplo, 16.000 millones en 2014 que tuvieron que cubrir con recursos propios.

En definitiva, el nuevo modelo ha de estar presidido por la igualdad de cualquier ciudadano a contar con las mismas prestaciones viva donde viva. Es una tarea urgente que no admite más demoras por parte del Gobierno de la nación. Rajoy no puede ni mirar a otro lado ni encogerse de hombros ante una demanda que es de justicia, que es obligatoria por ley y a la que se comprometió en la última Conferencia de Presidentes celebrada en enero de este año. ¡Qué está esperando!

Votos por euros

Mariano Rajoy ha tirado de chequera para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2017. Ha tenido que convencer con argumentos contantes y sonantes a Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias, además de a sus aliados habituales Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro. Reintegro a reintegro ha reunido hasta el ansiado voto 176. Este apoyo se traduce en un desembolso de 11.500 millones de euros hasta 2019 para satisfacer las reivindicaciones de estos grupos, como ha cuantificado hoy El Mundo. Esta generosidad selectiva supone un zarpazo para otros territorios. Por ejemplo, en Andalucía se reduce la inversión más de un 36% respecto a 2016 y no se ha aceptado ni una sola enmienda para mejorar esta evidente situación de agravio. Con esos 11.500 millones se podría haber finalizado el Corredor del Mediterráneo desde Barcelona a Algeciras, sin duda la obra más estratégica para el desarrollo económico de España. A Rajoy le ha interesado más salvar su sillón que mirar por el futuro de España. Se castiga a unas comunidades autónomas por razones puramente políticas y se avanza hacia un modelo que rompe la cohesión y la equidad, dos líneas que deben presidir la actuación de cualquier gobierno. Con esta forma tan arbitraria e injusta de proceder no se hace país.

¿El moderado Maroto?

Javier Maroto es una de las caras nuevas que Mariano Rajoy incluyó en su círculo de más estrechos colaboradores tras los malos resultados del Partido Popular  en las elecciones autonómicas y municipales de mayo. Forma parte de ese elenco de nuevas caras elegidas para borrar el rostro cruel de un Gobierno que ha producido sufrimiento a la inmensa mayoría de los ciudadanos con recortes de derechos y libertades. Pues resulta que Maroto no encarna ese perfil amable y centrado que ahora intentan proyectar el equipo de propaganda pepera. En menos de una semana hemos pasado de un gesto de ruptura con el pasado y los tabúes de la derecha (la boda con su novio en presencia de la plana mayor de su partido) a otro autoritario e incompatible con la democracia.

El que fuera alcalde de Vitoria se permitió amenazar en directo al periodista Jesús Ruiz durante una entrevista en ‘Las mañanas de Cuatro’. Ante la insistencia del conductor del programa televisivo en conocer si estaba de acuerdo con la comparación del ministro del Interior sobre la guerra de las banderas en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona con lo vivido en Euskadi en los años duros de ETA, el dirigente popular le lanzó una amenaza en toda regla: “No reescriba mis palabras porque entonces vamos a tener un problema. Yo no he dicho que la situación en Cataluña y la que se vivió en el País Vasco es lo mismo. ¡No me reescriba porque entonces tendré que llamarle a la atención!”. No tiene buen encaje el teóricamente moderado Maroto. No son formas y muchos menos cuando ya rodó en ese programa la cabeza de Jesús Cintora por las presiones del PP. La derecha se cree que los medios de comunicación son suyos.

(Más información en elplural.com)

Tras el 21-O

No voy a poner paños calientes: el PSOE, mi partido, ha sufrido un tremendo batacazo tras las elecciones vascas y gallegas de ayer. El trabajo y las propuestas de los dos Patxis, López y Vázquez, no han calado en la ciudadanía. El 21-0 ha arrojado unos guarismos preocupantes para la principal fuerza de la izquierda española y nos aboca a una profunda reflexión de los mismos para encauzar el camino. La sociedad española debe tener la certeza de que los socialistas hemos tomado nota de este segundo toque de atención. (El primero e igual de contundente se produjo hace casi un año en las generales). Si no somos capaces de interpretar ese mensaje tan clarito de la ciudadanía, iremos de tropezón en tropezón. El primer análisis ha de partir de las dos federaciones afectadas por los comicios para luego abordar la situación, con serenidad y profundidad, en el ámbito federal. Quizá lo más recomendable sea esperar a que pase la siguiente cita electoral, las elecciones catalanas. El reto inmediato está ahora en el 25-N y en poner a todo el partido en defensa del proyecto del PSOE para desenmascarar a Mas.

Más allá de la lectura en clave socialista, la jornada electoral nos conduce a otro terreno que nos exige una mirada con rigor y tacto: el auge del nacionalismo. Es cierto que el PSOE perdió muchos votos en Galicia (exactamente 238.626), pero el PP agrandó paradójicamente su mayoría absoluta con 154.714 menos en las urnas, y sólo ha crecido el voto más nacionalista (la AGE de Beiras más el venido a menos BNG). En Euskadi, las fuerzas nacionalistas copan el 60% del voto mientras que los llamados constitucionalistas, PSE-PSOE y PP, se dejan atrás 122.414 sufragios, 106.173 los socialistas y 16.241 los populares. En esta convocatoria electoral, los dos grandes partidos estatales cuentan con 515.754 menos que hace cuatro años (la mayor parte del PSOE, aunque el bocado que ha cedido el PP no es pequeño tampoco), mientras que los partidos nacionalistas ganan más de 200.000.

Ante esta coyuntura política, suscribo las palabras del presidente de la Junta, Pepe Griñán: Andalucía no puede quedarse fuera del debate nacional porque el ascenso del nacionalismo puede poner muchas en cuestión y nos puede perjudicar si no estamos encima defendiendo nuestro derechos.

Foto.Íñigo Urkullu, presidente y candidato del PNV.

Cambio de discurso del PP

ETA ya no es un problema fundamentalmente policial, sino político“. Estas palabras no han salido de la boca de un terrorista, ni están recogidas en el editorial de un medio de comunicación abertzale, ni siquiera han sido pronunciadas por un dirigente del PNV ni por algún representante de la izquierda política vasca o nacional. Corresponden al actual ministro de Interior, el muy conservador Jorge Fernández Díaz. ¿Qué habría dicho el Partido Popular si un socialista hubiera osado manifestar algo parecido? ¡Cuánto habrían bramado los medios de la caverna o los tertulianos del TDT Party! El autor de tan elemental pensamiento habría sido acusado de alta traición, de rendirse a los pies de la banda terrorista, de deshonrar la memoria de las víctimas y otras lindezas propias de la estulticia y la soberbia del pensamiento único de la derecha. Más allá de este evidente doble rasero que se aplica en las filas del ultraliberalismo, este radical cambio de discurso del PP es para estar satisfechos. Particularmente, me congratula un giro de 180 grados que reconoce la nueva realidad de Euskadi y España una vez que ETA anunció en octubre el abandono de las armas y un alto al fuego definitivo. Es una buena noticia para este país que se deje de utilizar el terrorismo como elemento de la confrontación política. Ya no es tiempo de paranoias ni del discurso frentista de Aznar ni Mayor Oreja.

Viñeta.– Los calvitos.

El espontáneo Rubalcaba

No descubro nada si defino a Alfredo Pérez Rubalcaba como un prodigioso animal político. Esta mañana ha justificado, una vez más, el porqué de este merecido apelativo, compartido por politólogos, periodistas, la inmensa mayoría de la militancia socialista y buena parte de la ciudadanía. El ministro se ha tirado como los clásicos espontáneos de la fiesta de los toros al ruedo de la SER. No al programa de Manolo Molés, que tiene hora vampira, sino al A vivir que son dos días, que presenta y dirige Montserrat Domínguez.

La tertulia de actualidad dominguera estaba valorando la propuesta de reforma laboral y ante algunas inexactitudes e incorrecciones, Rubalcaba no se ha podido contener, ha pedido la venia para entrar en antena y ha formulado lo que él ha calificado de “enmienda a la totalidad” a las reflexiones críticas de los contertulios. El ministro ha ofrecido una detallada explicación de los pormenores de la reforma del mercado de trabajo, hablando con pedagogía, precisando todos los extremos teóricamente controvertidos, poniendo en definitiva los puntos sobre las íes. Ha sido tal el derroche de facultades y conocimientos que la conductora del programa, con buen tono y elegancia, le ha pegado dos tiritos. Primero, le ha dejado caer a puerta gayola si era el portavoz del Gobierno, cuando es evidente que no lo es y que la reforma laboral no es un asunto de su ámbito de competencias. Y, poco después, le espetó que, con gestos como éste, no se queje de que su nombre esté en las quinielas para más altas responsabilidades. La entrevista derivó en una especie de rueda de prensa con los integrantes de la mesa radiofónica: Rubalcaba templó e hizo una memorable faena.

A continuación, aprovechando la irrupción fortuita del titular de Interior, se produjo un delicioso (e igualmente inesperado) diálogo entre éste y Jesús Eguiguren, presidente del PSE-PSOE, sobre el fin de ETA. Coincidencia en las cuestiones de fondo: desaparición de la organización terrorista, que sean socialistas y populares los que lideren la normalización de Euskadi y que Batasuna para ser legal se tiene que desmarcar la banda y la violencia. El único matiz en las posiciones de ambos se reduce en que no comparten el mismo diagnóstico sobre la inclinación del entorno abertzale a romper con la organización criminal. Para el ministro, hay que ser cauteloso porque la quiebra entre el brazo político y ETA está aún lejos, mientras que para el dirigente vasco el proceso está mucho más maduro.

No cabe duda de que la radio es viva, dinámica, imprevisible, no estrictamente encorsetada a un guión. Gracias a las características de un medio tan dúctil, hemos disfrutado de este interesante episodio.

¿Nueva treta abertzale?

Sin lanzar las campanas al vuelo, ETA se encuentra en una situación de franca debilidad después de los últimos golpes asestados a sus comandos gracias a la eficacia de las Fuerzas de Seguridad y gracias a la colaboración internacional, especialmente con Francia y Portugal, que funciona a pleno rendimiento. El cerco a la banda cada vez es más estrecho y su margen de maniobra más reducido, aunque la posibilidad de un atentado siempre esté latente.

Con este escenario de dificultad y las elecciones municipales a la vista, la izquierda abertzale mueve sus fichas en el tablero buscando una vía para burlar la ley de partidos y conseguir presencia institucional con la que conseguir fondos para sufragar sus operaciones. La nueva cara visible del movimiento batasuno, Rufi Etxeberria, plantea un proceso sin actividad armada de ETA. Lo que dicho en plata viene a ser una tregua. Los anteriores altos al fuego han servido de poco y los ha aprovechado el entramado terrorista para restañar sus heridas y reorganizarse.

¿Es ésta una propuesta creíble? ¿Es verdad que de una vez por todas que la izquierda abertzale se ha liberado del yugo de ETA? ¿Es un nuevo intento para ganar tiempo y volver a las andadas de la barbarie tras meses de reconstrucción interna? La experiencia nos conduce irremisiblemente al escepticismo por mucho que los nuevos dirigentes del Movimiento de Liberación Nacional Vasco esgriman “vías pacíficas y democráticas”. Hasta la fecha, el aparato militar ha marcado la estrategia a su brazo político y éste carece del crédito suficiente ante la opinión pública hasta que no pida el cese de la violencia y la entrega de las armas.

Foto.El País. Rufi Etxeberria, flanqueado por Julen Aginako y Taxio Erkizia, en una protesta en Bilbao.

Agur Ibarretxe

Se ha ido malencarado y dando un portazo con soberbia e ira. No quiero hacer leña del árbol caído por pudor (es demasiado fácil y a la vez mezquino),  por respeto a una trayectoria (que no comparto y con demasiados oscuros) y a la ciudadanía que le ha dado su apoyo durante años. Tampoco quiero expresarme desde el subjetivismo de mi sintonía política y mi admiración hacia Patxi López. Sin embargo, es una evidencia irrebatible que Juan José Ibarretxe y el PNV no han digerido bien el veredicto de la sociedad de Euskadi. El electorado no les ha dado el apoyo suficiente para mantener el Gobierno. Una buena noticia para el conjunto de España y, en especial, para un pueblo vasco harto ya de tanto frentismo y crispación, que reclama puentes, entendimiento, tolerancia, concordia… Ibarretxe ofreció ayer mucho de lo primero y poco o nada de lo segundo en su intervención ante el Parlamento en la sesión de investidura. No ha entendido nada, está encastillado en su dogmatismo, y quizá por eso se cargaron en su día a Josu Jon Imaz, lo consideraban tibio y revisionista. Es sin duda la hora del cambio, de la bocanada de aire fresco, de la mano tendida y el corazón limpio, de superar clichés impostados, de la apertura desde la salvaguarda de las señas de identidad, del progreso sin rémoras ni chantajes. Patxi López tiene una oportunidad histórica de normalizar la convivencia en Euskadi gobernando para todos y todas. Que los tirios no caigan en la tentación de echarse al monte, haciendo causa común con el radicalismo aberzale, ni que los troyanos pretendan pasar factura, azuzar el rencor y jugar a la deslealtad con el nuevo lehendakari. Se abre una nueva etapa en Euskadi, una ventana abierta a la esperanza y…  a la tan ansiada PAZ.

Foto: El País.

Patxi, lehendakari

Ése fue el lema invocado por los socialistas vascos en las elecciones del pasado 1 de marzo para renovar el Parlamento de Euskadi. El escrutinio final abrió una puerta a la esperanza… y a la renovación. El cambio no es una utopía, ya es una realidad matemática y políticamente posible. PSE y PP han alcanzado un principio de acuerdo que llevará viento fresco al Palacio de Ajuria Enea. Patxi López será el nuevo lehendakari aupado con los votos de los veinticinco diputados socialistas y los trece populares. El PSE gobernará en minoría, con un compromiso para que el PP apoye los presupuestos de la comunidad autónoma, con lo que se le dará estabilidad a la gestión. Como contrapartida, el partido de Rajoy ocupará la Presidencia del Parlamento. No hay que entender a priori este consenso de las dos grandes fuerzas españolas como una respuesta frentista al nacionalismo vasco. El camino se hace andando. Patxi López tendrá que demostrar con sus actos y sus gestos que favorece la eliminación de etiquetas y la integración de todos los vascos y las vascas. Arranca un tiempo para la ilusión en Euskadi. Y el PNV ha de entender que la democracia se basa en el juego de mayorías y minorías en las asambleas legislativas y, sobre todo, que el sillón de Ajuria Enea no es patrimonio de nadie, sino de la voluntad del pueblo, que es quien pone y quita gobiernos.