Bajeza moral

2005

2019

Pasan los años y la historia se repite. Con algunas salvedades, hoy ETA está derrotada por la fuerza de nuestra democracia y nuestro estado de derecho. El final de la banda es el resultado del compromiso colectivo de este país en el que tuvo mucho que ver el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero cuando la derecha se ve acorralada, cuando se encuentra en la oposición y con visos de continuar, recurre a las mismas calumnias, a las mismas insidias, a la misma ruindad. Otros tiempos, otros personajes y la misma bajeza moral. Y en la memoria, en el corazón de la gente de bien, los muchos socialistas que han dado su vida por defender la libertad y combatir el terrorismo. No los olvidemos nunca, ni a ellos ni al resto de víctimas.

Nota.- La risita de Casado durante su alocución pone de relieve su catadura.

Triunfo de la democracia

ETA hacía mucho tiempo que estaba derrotada. Al menos desde que decidió el cese definitivo de su actividad terrorista en octubre de 2011. Hoy nos anuncia su disolución… No les quedaba otro camino. Eso sí, durante sus 50 años de barbarie y terror han dejado un reguero de inmenso dolor, 853 víctimas mortales y muchas familias destrozadas. Con esta comucación asistimos a la derrota absoluta de la banda, al fracaso de los violentos. O dicho de otro modo, a la victoria de la democracia y el estado de derecho. Y hoy, como ayer, siempre tenemos que honrar la memoria de las víctimas de la sinrazón terrorista.

Guernica hace 25 años

Al calor del desarme de ETA, mi amigo Paco Casero me recordaba ayer la huelga de hambre que un grupo de hombres y mujeres de Andalucía protagonizó hace 25 años bajo el árbol de Guernica pidiendo el cese de la violencia terrorista. Eran momentos duros con una banda en plena actividad asesina y la iniciativa suponía un gesto de tremenda valentía. Casero, una persona de principios y profundamente pacifista, embarcó a 31 andaluces (entre ellos, mi querido Pedro Andrades) en esta movilización de réplica a la amenaza de ETA de atentar durante la Expo de Sevilla de 1992. Me comentaba que “fueron unos días muy intensos y de impacto en la sociedad vasca” y que “se creó una importante corriente de solidaridad” con esta acción. Era la primera vez que organizaba un acto contundente contra la violencia y además por unas personas que eran de fuera de Euskadi. Sin duda, fue un aldabonazo, una aportación a la lucha de los demócratas por la paz. Los que tenemos memoria no hemos olvidado el ambiente hostil de esos días, una atmósfera irrespirable que retrata fidedignamente Fernando Aramburu en su novela ‘Patria’, tan actual y de moda en estos momentos. Por eso, un cuarto de siglo después cuando ETA lleva más de cinco años sin matar y ha entregado las armas, cuando ya sólo falta su disolución y su derrota es ya una realidad, echar una mirada atrás supone no perder la referencia de lo mucho que ha costado llegar hasta aquí y cuánto dolor ha causado el terrorismo etarra.

Demasiada crispación

Tuit de Dani RiviraNo trasladamos una buena imagen como país cuando unos titiriteros pasan cinco días en prisión incondicional por una simple representación, eso sí, vergonzosa, de pésimo gusto e inapropiada para el público infantil. Enviamos malas señales como sociedad cuando el cómico Dani Rovira se lamenta de haber presentado la gala de entrega de los Premios Goya de cine por la sarta de insultos e improperios que ha recibido en su cuenta de Twitter después de su actuación, brillante y amena, por cierto. No favorecemos la convivencia cuando todo un ministro de Interior asegura sin ningún pudor que la banda terrorista ETA espera como “agua de mayo” un pacto de gobierno entre PSOE, Podemos e IU. No tendemos puentes cuando unas critican las raftas de unos y otros los abrigos de pieles de aquéllas. España necesita concordia y mesura, más tolerancia y menos cainismo, menos pirómanos y más apaciguadores. Cualquier acontecimiento dispara la crispación y el frentismo. No desaparecen las dos Españas que, parafraseando a Antonio Machado, nos siguen de tarde en tarde helando el corazón.

Del plasma a hablar del tiempo

A Mariano Rajoy nunca le han gustado las preguntas. Ni las ruedas de prensa. No es una fobia sobrevenida, aunque con el paso de los años va a más. Su equipo de comunicación ha aguzado tanto el ingenio que nos obsequia con comparecencias a través de un plasma. Toda una metáfora de la información en diferido (y sin riesgo). Hoy se ha escabullido de los periodistas para no pronunciarse sobre un asunto de tan rabiosa actualidad como la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, que tumba la aplicación retroactiva de la doctrina Parot. Debería haberse parado a contestar (al menos brevemente) a los reporteros apostados a las puertas del Congreso de los Diputados. Muchos españoles esperan conocer la opinión del jefe del Ejecutivo ante un fallo de obligado cumplimiento, con consecuencias perversas (la excarcelación de terroristas que ya han cumplido las condenas de acuerdo con el Código Penal con el que fueron juzgados) y que, sobre todo, requiere empatía y solidaridad con las víctimas. El presidente ha visto los micrófonos y ha salido por peteneras hablando del tiempo. Está lloviendo mucho, sí, pero sobre el tejado del Palacio de la Moncloa. La ciudadanía exige respuestas a sus representantes, no evasivas. En este y en otros muchos asuntos no cabe el silencio ni mirar al tendido. Por duros o complejos que sean los acontecimientos.

El panfletismo de Losantos

(Los pasajes más incendiarios van del minuto 3:20 al 9:12; del 10:50 al 15:50; del 17:18 al 19:47; del 20:11 al 20:35; del 21:37 al 24:10)

(Parrafada iracunda del 2:27 al 14:15)

Federico Jiménez Losantos se despachó ayer a gusto contra la sentencia del caso Faisán. Como no le ha gustado el fallo de la Audiencia Nacional, no dejó títere con cabeza, desacreditó el entramado institucional español y despotricó contra todos con un lenguaje agresivo, subversivo y ‘matonil’ con perlas que trascienden con mucho la libertad de expresión y de información. Por ejemplo, el filólogo defendió “volar” o “quemar” ese tribunal (vídeo 2, 11:50) y también “entrar con un lanzallamas y después de limpiado con zotal, dedicarlo a comedor de Cáritas […], rectifico: una voladura controlada sería más eficaz” (vídeo 1, 6:15). Esas formas de expresión se aproximan, por no decir que sobrepasan, la apología de la violencia. Esto desde luego no es periodismo. Es más bien ‘panfletismo’, una dinámica que genera un peligroso germen para la arquitectura democrática y en la convivencia en nuestro país.

Para contrarrestar esta valoración de trinchera y (cuasi) difamatoria, un contrapunto a través de otras cabeceras:

El País (editorial): Sentencia sensata.

eldiario.es: El tribunal corrige al PP y a su fiscal general: el soplo del Faisán solo buscaba el fin de ETA.

 

Añaronazas del NODO

El equipo directivo de RTVE tiene añoranzas del NODO. La nostalgia se manifiesta en una doble dirección: por un lado, quieren reescribir la historia y, por otro, intentan desesperadamente ocultar/manipular el presente para aliviar de su calvario al partido gobernante. Son muchos los ejemplos, algunos cercanos en el tiempo, que nos recuerdan la regresión democrática y de pluralismo que se ha producido en este medio público desde la llegada del PP a la Moncloa y el desembarco de sus secuaces en Torrespaña. Hace apenas diez días, la cadena pública tuvo que pedir disculpas por situar la tragedia del 11-M en el negro historial de la banda ETA y este fin de semana, en un reportaje sobre el cierre de la central nuclear de Garoña, se aludía a Franco como caudillo como en los tiempos de la infausta dictadura.

En el capítulo de las omisiones, se antoja escandaloso el ‘olvido’ del bombazo informativo de este domingo: la entrevista del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, al ex tesorero del PP Luis Bárcenas con el peliagudo titular de 20 años de presunta financiación irregular del PP y todos los entresijos de una red de cobro de eventuales comisiones por la adjudicación de obras y contratos públicos. Esta noticia de alcance, replicada por todos los medios y tendencia en las redes sociales, no mereció atención en ninguna de las ediciones del telediario ni en el canal 24 horas. No quiero pensar en que recibieron un telefonazo desde la Moncloa o la calle Génova para silenciar el scoop del citado periódico. ¿Consignas? No, hombre, no. A lo mejor es que ayer no compraron la prensa, se quedaron sin internet y el editor de turno sufrió un inoportuno golpe de calor (propagandista). Hace falta mucha ingenuidad para creer a esta alturas que existen los gnomos.