Presupuesto tóxico

Partido Popular y Ciudadanos han hecho tristemente historia aprobando por primera vez unos presupuestos de la mano de la extrema derecha. Saltaban jubilosos de sus escaños tras tan heroica hazaña, un logro que escandaliza y repugna en el resto de Europa. Basta ver el cordón sanitario que le han hecho los europeístas de distinto signo a los ultras Le Pen y Salvini. Aquí las derechas se solazan en su idilio con Vox, un triunfo pírrico. Sarna con gusto no pica… Por desgracia, PP y Cs han convertido a Andalucía en el laboratorio de la involución por su entreguismo ciego a la extrema derecha. Un experimento aberrante que quieren exportar a otros territorios.

Lo que estamos viendo con el presupuesto de 2019 para Andalucía es sólo la punta del iceberg de las políticas regresivas que vienen. Estas cuentas son sólo la avanzadilla de la pérdida de derechos, del retroceso en libertades y de la privatización de lo público para que unos pocos amiguetes hagan negocio. Vox ya ha anunciado que esto es sólo el principio de lo que pretenden y populares y naranjas están dispuestos a tragar con lo que sea para mantener su gobierno de perdedores. El horizonte que se plantea es en consecuencia más tóxico si cabe.

Y es además esta triple que no santa alianza supone una agresión frontal a lo que representa el 28-F y la historia de nuestra autonomía. PP y Cs ceden al chantaje de Vox, un partido ultra que plantea acabar con nuestro autogobierno y el estado autonómico. Un modelo que ha permitido el mayor periodo de convivencia, progreso y bienestar para esta tierra en nuestra historia.

Foto.ABC de Sevilla. Marín (Ciudadanos), Moreno Bonilla (PP) y Hernández (Vox).

Del 4-D al 28-F

Hoy, 4 de diciembre, hacemos un alto para conmemorar aquel día de 1977 que comenzamos a construir los cimientos de un futuro que conquistamos en las urnas el 28 de febrero de 1980. Una mínima parada para reflexionar sobre lo que hemos avanzado y reafirmar nuestro compromiso con nuestra tierra y el desarrollo territorial de España en igualdad. Como hace 40 años, existe la tentación de implantar un modelo a dos velocidades y Andalucía no se quedará cruzada de brazos. Al igual que entonces, no queremos ser ni más ni menos que nadie.

Para estar orgullosos

En unos días se cumplen 40 años del 4 de diciembre, una fecha en la que dos millones de andaluces y andaluzas se echaron a la calle para reclamar la autonomía plena para Andalucía. Fue una movilización pacífica sin precedentes y que marcó el rumbo de España y esta tierra. Un hito con el que arrancó un largo proceso de lucha y pelea por la igualdad que culminó con el referéndum del 28 de febrero de 1980. En Andalucía trabajamos para que el desarrollo territorial de este país no fuera asimiétrico y lo conseguimos con la palabra y la acción política dentro del marco de la ley. Es para que nos sintamos orgullosos de lo que hemos hecho. Y también para que estemos vigilantes ante cualquier intento de desandar lo andado y que algunos quieran aprovechar la conyuntura para volver a un modelo de dos velocidades. Ni un paso atrás.

Andalucía, lo primero

Los socialistas andaluces siempre hemos puesto por delante Andalucía y lo que representa el legado conquistado el 28 de febrero. La bandera de esta tierra es la igualdad, nuestra posición no es nacionalista, sino socialista. Entendemos un desarrollo armónico de nuestro país, con cohesión social y sin desequilibrios. La gran movilización cívica y democrática por una autonomía plena, que simbolizan el 4 de diciembre de 1977 y el 28-F de 1980, sólo perseguía un principio básico e igualitario: no ser más que nadie pero tampoco menos. Esta visión es perfectamente compatible con las singularidades de otros territorios. Eso sí, los hechos diferenciales no pueden desembocar en desigualdad, las particularidades no pueden reivindicarse como privilegios. Queremos igualdad desde el respeto de la diversidad, superarando la visión reduccionista de los territorios y poniendo el acento en las personas. Los socialistas siempre hemos tenido vocación internacionalista, nunca hemos hechos política con fronteras, por eso el objeto de nuestra acción política son los ciudadanos, a los que tenemos que ofrecer seguridad e igualdad de oportunidades vivan donde vivan. Desde esta óptica, defender Andalucía es defender España, que ha de ser un país más atractivo, igualitario y que sin duda tiene mucho futuro. Defender Andalucía es la mejor forma de defender España.

Foto.- eldiario.es. Manifestación del 4-D en Sevilla.

Ha merecido la pena

La evolución de Andalucía demuestra que la apuesta del pueblo andaluz el 28 de febrero de 1980 ha dado sus frutos. La autonomía nos permitió cambiar nuestra historia y engancharnos al progreso. Sin duda seguimos teniendo problemas, como cualquier territorio de España, pero somos una tierra que ofrece oportunidades e inspira confianza a la inversión, que tiene la generación mejor formada de la historia y atesora mucho talento, que cuenta con servicios públicos de calidad y que son referencia nacional, que exporta y lidera nuevos sectores económicos como el aeronáutico, la investigación biomédica, la creación cultural o las energías renovables, además de de la potencia en otros clásicos como el turismo o la agroindustria. Han pasado 36 años y la apuesta ha merecido la pena. Este indudable avance ha de ser un acicate para seguir escalando en derechos, cotas de bienestar y calidad de vida.

Mucho más que un grave error

Pablo Iglesias se columpió con Andalucía en el debate del lunes de Atresmedia. El líder de la formación morada sostuvo sin ningún rigor que Andalucía se autodeterminó en 1977 y votó para seguir en España. Intentó establecer un paralelismo imposible entre la lucha de los andaluces por conseguir una autonomía en pie de igualdad con otros territorios con el proceso secesionista de Cataluña. La equiparación no pudo ser más desacertada y perversa.

Si fue un error, pondría en evidencia la falta de conocimientos históricos de este candidato sobre una conquista ciudadana por la igualdad, crucial para Andalucía y también para España. Ese movimiento social que despertó el 4 de diciembre de 1977, con dos millones de personas en la calle clamando porque todos los territorios tuvieran los mismos derechos y las mismas oportunidades, desembocó en el referéndum del 28 de febrero de 1980. En esa cita con las urnas nos ganamos nuestro derecho a la autonomía por la vía del 151 de la Constitución, superando los innumerables obstáculos que nos puso la derecha de entonces, y conseguimos romper la intención del Gobierno de UCD de establecer una España de dos velocidades, un país asimétrico con regiones de primera y de segunda. El éxito de esa revolución pacífica y democrática del pueblo andaluz instauró lo que Jordi Pujol definió en términos despectivos como ‘café para todos’.

Pero ha sido mucho más que un patinazo lo de Pablo Iglesias. Ha tenido tiempo para rectificar (casi 48 horas) y no lo ha hecho. Incluso los moderadores del debate le dieron una segunda ocasión para corregir y tampoco la aprovechó, siguió desvariando y huyó por los cerros de Úbeda. Si no fue un yerro, que ya sería grave, estamos ante un intento de manipulación y tergiversación de la historia para dar amparo y cobijo a su apuesta por un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Los que piden en Cataluña la ruptura con España están a años luz de los millones de andaluces que salimos a la calle y luego ganamos un referéndum en favor de la igualdad de los todos los territorios de España. No fue un desliz, sino que se ha pretendido usar a Andalucía y al pueblo andaluz en su estrategia partidista de dar alas al independentismo. Hoy mismo el líder de Podemos ha insistido que en el plazo máximo de un año convocaría una consulta sobre la independencia de Cataluña si fuera presidente. Él solo se delata.

Foto.eldiario.es. Momento de la manifestación del 4-D en Sevilla.

28-F, un sí para siempre

El 28 de febrero de 1980, Andalucía cambió la historia de España. Aquella masiva movilización del pueblo andaluz en el referéndum por la autonomía plena permitió construir un estado en pie de igualdad. Los andaluces no quisimos ser menos que nadie, ni tampoco más, sólo iguales. Fue toda una gesta: el triunfo del sí, de un sí para siempre. Desde entonces, Andalucía tiene mucho que decir en todo lo que acontece en España. Este vídeo recoge con ojos del presente el significado de este hito histórico a través de personas que vivieron aquel momento y de otras que han recogido el fruto de aquel acto de autoestima y rebeldía del pueblo andaluz. Es una pieza vibrante, con fuerza, muy emotiva…

37 años después

Hoy se cumplen 37 años de una de las fechas claves en la historia reciente de Andalucía. Ese 4 de diciembre de 1977 se comenzó a escribir una página nueva con esta tierra protagonista en la construcción de una España armónica y en clave de igualdad. Fue una movilización que nos hizo creer en nuestras posibilidades y decidir nuestro futuro. Un proceso reivindicativo que desembocó en el referéndum del 28 de febrero de 1980 y, que pese a las muchas zancadillas de la derecha de entonces, permitió que Andalucía tuviera y tenga hoy voz propia en nuestro país.