Adiós 2012

Boda Regina Cuenca Miguel Ángel Vázquez

Repasar este año que despedimos en unas horas me produce sensaciones encontradas. En lo personal, ha sido extraordinario, inmejorable, un sueño cumplido. En lo colectivo, un dolor, un paso atrás, una pesadilla.

Vayamos por partes. En el capítulo más íntimo, 2012 me ha deparado mi boda con una mujer de una pieza, con la que da gusto vivir y compartir, con la que todos los días aprendo y descubro nuevos horizontes. La prole crece y lo hace sin excesivos sobresaltos, el conjunto familiar fragua en armonía y rebosa optimismo. En fin, todo a pedir de boca con una vida centrada en Sevilla y con un pie puesto en el Campo de Gibraltar, doscientos kilómetros que resultan un paseo hacia un remanso de paz y diversión (♪ ♫ Ali-ali-ó).  En lo político tumbamos todos los pronósticos adversos en las elecciones autonómicas, el 25 de marzo nos dio la enorme alegría de poder seguir gobernando en Andalucía, una responsabilidad y un compromiso con una forma de hacer las cosas de forma distinta a las que nos impone el pensamiento único y, fruto de ese resultado en las urnas, me he convertido en el portavoz del Gobierno de Pepe Griñán. Un desafío ilusionante, trepidante y exigente que colma con mucho mis aspiraciones y al que me entrego al 100% de mis (limitadas) capacidades.

Desde el punto de vista colectivo es otro cantar. Observo con preocupación y con pesar cómo se desmorona el edificio construido en más de tres décadas de democracia (el consenso constitucional empieza a ser papel mojado), cómo la economía productiva sucumbe ante la especulación y ese ente abstracto que responde al nombre de mercados, cómo la crisis golpea con toda crudeza a cientos de miles de familias y sitúa a casi seis millones de españoles en el drama del desempleo, cómo se multiplican los desahucios por la codicia de unos bancos que no dejan de recibir dinero público a manos llenas, cómo se extiende la pobreza con la ruptura de ese precepto sagrado que es la igualdad de oportunidades, cómo se destruye modelos exitosos como la sanidad pública o la atención a personas con dependencia, cómo la educación se somete al imperio reaccionario de una ideología casposa y de la religión, cómo una reforma laboral pone a los trabajadores de rodillas ante empresarios que disponen del despido barato y del viejo látigo, cómo la desafección hacia la política y lo público se dispara gracias a campañas de una derecha rabiosa que sólo está interesada en el poder y el dinero…  Este año que hoy acaba nos deja en peor situación y nos insinúa un 2013 con muchos riesgos y muy limitadas esperanzas. Esperemos que este presagio no se cumpla y en los próximos meses seamos capaces de ver esa luz al final del túnel que tanto ansiamos tras cinco años de crisis y retrocesos.

Feliz 2013 a todos y todas.

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Un gesto del BCE

La terapia recomendada en la viñeta de Forges ha dado sus frutos. Tanto le han pitado los oídos al presidente del Banco Central Europeo (BCE) que ha aparcado su tradicional autismo, ha dejado de actuar como una esfinge y se ha dignado tomar cartas en la crisis de la zona euro, ahora centrada en España e Italia. Meses y meses pidiendo una respuesta del BCE frente al ataque de los especuladores y no movía un solo músculo. Hoy, Mario Dragui ha alzado un poco la voz (“El BCE hará lo necesario para sostener el euro“) y las fieras insaciables de los mercados han suavizado el cerco. Sus palabras han dado un mínimo respiro a la prima de riesgo y al bono a diez años y ha permitido un festín en la bolsa. ¿A ver hasta cuándo dura tan esperados propósitos de enmienda? Han tenido que aparecer en este desalentador escenario las agencias de calificación amenazando a la deuda Alemania y el BCE sale al rescate del euro. ¿Causa efecto? Esperemos que esta estelar irrupción del regulador de la Eurozona no sea demasiado tardía y que el daño ya sea irreversible.

La sordera de Merkel

Los mercados siguen desbocados, ansiosos como una jauría de perros salvajes, la tercera y la cuarta economías de la zona euro se tambalean por los empellones especuladores, la moneda única se devalúa, la recesión se instala en Europa, el crédito no fluye, el drama del paro no deja de crecer… Con este panorama, el Gobierno alemán permanece impasible, como si la situación no fuera con ellos ni afectara a sus socios. En Berlín están cruzados de brazos sin empatizar con el sufrimiento ajeno. Esta manifiesta sordera de Angela Merkel nos está conduciendo a un camino de no retorno. ¿Espabilará la canciller o cuando lo haga será demasiado tarde y el daño irreversible? Ya hay voces que empiezan a manejar la teoría de un nuevo reich, éste no impuesto por las armas sino a través de sibilinos mecanismos económicos y financieros. La viñeta de Erlich, en El País, es una manifestación de esta corriente de pensamiento que sitúa todo en un estrategia germana para tomar el control de la UE. Si se confirma esta hipótesis, el espíritu fundacional de la Unión se habrá evaporado.

Mariano ‘Rajao’

Este vídeo refleja fielmente la actitud de Mariano Rajoy desde que llegó al Gobierno. Una espantá en toda regla, una salida por patas, un revuelo típico de las gallináceas en un corral. ¿Qué temía para echar a correr de los periodistas? Tenemos un presidente escondido y atrincherado, que no da la cara y vive aislado en su palacio de cristal, que parece estar superado por los acontecimientos y prefiere huir. El dirigente del Partido Popular siempre ha sido un personaje público timorato, reservado y lento en la toma de decisiones. Ya no es jefe de la oposición, ya lleva las riendas de este gran país. Y con las dificultades económicas tan graves y el acoso a España por parte de los especuladores, se necesita un líder con arrestos y valentía, que diga la verdad y explique el porqué de las cosas. Sin embargo, en estos casi cuatro meses de gobierno, la labor del actual inquilino de la Moncloa se caracteriza por la insinceridad, la cobardía y las medias verdades. No es tiempo de medrosos, asustadizos o ‘rajaos’. A Rajoy le faltan condiciones de liderazgo. ¿Este timonel nos puede sacar de la profunda crisis que padecemos?

Profecía cumplida

El escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte publicaba en el suplemento dominical El Semanal el 15 de noviembre de 1998 un artículo que ahora, trece años después, se revela como una auténtica profecía. En cambio, los analistas económicos todo este tiempo papando moscas o enredados en la telaraña del dinero fácil… para unos pocos (¿también para ellos?). Las palabras premonitorias de Pérez-Reverte alumbran hoy el paisaje de una larga y profunda crisis económica que sufrimos por la codicia de los especuladores y por la incapacidad de arquitectura institucional para plantarles cara.

LOS AMOS DEL MUNDO

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio -o al revés-, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará a usted el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo; porque siempre ganan ellos, cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden.No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder; el riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.

Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces -¡oh, prodigio!- mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.

Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la pagan con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con sus puestos de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Podemos pararlos

En los vídeos está contado con humor, con sarcasmo, lo que nos estamos jugando, pero el trasfondo es muy, muy serio. A menos de sesenta horas de que se cierren los colegios electorales en España, asistimos a un ataque brutal de los mercados (eufemismo económico para encubrir a los especuladores) a fin de condicionar al futuro Gobierno de España. Estos ladrones de cuello blanco, relojes caros y jets privados están moviendo sus hilos para obligar a nuevo ajustes, una moderna y respetada forma de usura. Ajustes que recaerían sobre las espaldas de los que menos tienen y nos conducirían a una sociedad dual, con cada vez menos igualdad y cada vez más diferencias entre los ricos y los trabajadores. Los especuladores buscan negocio: la privatización (total o parcial) de las joyas de la corona, como son el sistema de pensiones, la sanidad pública y la educación pública. Son yacimientos de extraordinaria riqueza donde estos desalmados pueden ponerse las botas.

Ante el repunte de la prima de riesgo, el Partido Popular, paladín de la ortodoxia ultraliberal, se ha sobreexcitado con estos maniobras chantajistas y plantea reformas urgentes. A la derecha se le ha hecho la boca agua ante la posibilidad de acometer ajustes, severos ajustes, se engolosinado viendo una presumible presa (¿fácil?) a su alcance. Da que pensar estas casualidades a dos días del 20-N. Como si los mercados le estuvieran allanando el terreno a Rajoy ante un eventual triunfo electoral y ofrecerle la excusa perfecta para que haga los recortes que están deseando hacer. Ante una ficticia situación de alarma creada por los especuladores, la derecha tendría la coartada perfecta para coger la piqueta y demoler todo, como ha dejado entrever el aspirante del PP en sus últimas entrevistas. Queda tiempo, podemos pararlos en las urnas.

15-M

Sin compartir todas y cada una de las reivindicaciones del movimiento del 15-M, me siento concernido por la esencia y el fondo que ha llevado a salir a la calle a mucha gente, jóvenes y no tanto. Nos han abierto los ojos las consecuencias de una crisis económica que premia a los infractores y castiga a la mayoría de la población. ¡Cómo podemos tolerar con pasividad que los responsables de este desaguisado económico internacional se escapen de rositas y sigan mangoneando a su antojo!

No parece suficiente que la Fiscalía haya iniciado una investigación a los ocho bancos que han provocado la recesión cuando en todo el mundo millones de ciudadanos han perdido su empleo, se están rebajando las conquistas sociales por exigencias de los mercados y los organismos monetarios, con una profunda derivación ultraliberal, nos marcan el camino del gasto público. Con este panorama de injusticia y de premio a la avaricia de los especuladores, es lógico que la población explote y exija más participación en la gestión de la cosa pública. Observo este movimiento de los ‘indignados’ como un reflejo de salud de la democracia, de una sociedad viva que sale del letargo, como un grito de esperanza ante tanta indiferencia y tanto soberbia de los poderes económicos.

La derecha mediática (la política pasa de puntillas) se ha tirado a degüello de unos ciudadanos que defienden valores y principios. Los altavoces de la reacción los menosprecian, los vilipendian e incluso se mofan de unas gentes que intentan sacar a la utopía de la UCI. Los del pensamiento único y, sobre todo, estrecho no admiten injerencias desde abajo, sólo las elites pueden alzar la voz. Salvando las distancias, pues ya veremos en qué desemboca esta reacción espontánea de la sociedad española, el movimiento del 15-M puede convertirse en nuestro mayo del 68 unas décadas después. En cualquier caso, las cosas ya no serán como antes. Hay que dar pasos para una democracia más participativa, transparente y, si no es mucho pedir, soberana.

Para consolidar este avance lo mejor es votar y desde dentro impulsar las mejoras del sistema. Si no se acude a las urnas, se le da alas a la derecha, se deja demasiado campo para que los inmovilistas campen a sus anchas y atornillen el status quo.

Foto.El Mundo. Concentración de seguidores del 15-M en Sevilla.