Adiós 2012

Boda Regina Cuenca Miguel Ángel Vázquez

Repasar este año que despedimos en unas horas me produce sensaciones encontradas. En lo personal, ha sido extraordinario, inmejorable, un sueño cumplido. En lo colectivo, un dolor, un paso atrás, una pesadilla.

Vayamos por partes. En el capítulo más íntimo, 2012 me ha deparado mi boda con una mujer de una pieza, con la que da gusto vivir y compartir, con la que todos los días aprendo y descubro nuevos horizontes. La prole crece y lo hace sin excesivos sobresaltos, el conjunto familiar fragua en armonía y rebosa optimismo. En fin, todo a pedir de boca con una vida centrada en Sevilla y con un pie puesto en el Campo de Gibraltar, doscientos kilómetros que resultan un paseo hacia un remanso de paz y diversión (♪ ♫ Ali-ali-ó).  En lo político tumbamos todos los pronósticos adversos en las elecciones autonómicas, el 25 de marzo nos dio la enorme alegría de poder seguir gobernando en Andalucía, una responsabilidad y un compromiso con una forma de hacer las cosas de forma distinta a las que nos impone el pensamiento único y, fruto de ese resultado en las urnas, me he convertido en el portavoz del Gobierno de Pepe Griñán. Un desafío ilusionante, trepidante y exigente que colma con mucho mis aspiraciones y al que me entrego al 100% de mis (limitadas) capacidades.

Desde el punto de vista colectivo es otro cantar. Observo con preocupación y con pesar cómo se desmorona el edificio construido en más de tres décadas de democracia (el consenso constitucional empieza a ser papel mojado), cómo la economía productiva sucumbe ante la especulación y ese ente abstracto que responde al nombre de mercados, cómo la crisis golpea con toda crudeza a cientos de miles de familias y sitúa a casi seis millones de españoles en el drama del desempleo, cómo se multiplican los desahucios por la codicia de unos bancos que no dejan de recibir dinero público a manos llenas, cómo se extiende la pobreza con la ruptura de ese precepto sagrado que es la igualdad de oportunidades, cómo se destruye modelos exitosos como la sanidad pública o la atención a personas con dependencia, cómo la educación se somete al imperio reaccionario de una ideología casposa y de la religión, cómo una reforma laboral pone a los trabajadores de rodillas ante empresarios que disponen del despido barato y del viejo látigo, cómo la desafección hacia la política y lo público se dispara gracias a campañas de una derecha rabiosa que sólo está interesada en el poder y el dinero…  Este año que hoy acaba nos deja en peor situación y nos insinúa un 2013 con muchos riesgos y muy limitadas esperanzas. Esperemos que este presagio no se cumpla y en los próximos meses seamos capaces de ver esa luz al final del túnel que tanto ansiamos tras cinco años de crisis y retrocesos.

Feliz 2013 a todos y todas.

Un gesto del BCE

La terapia recomendada en la viñeta de Forges ha dado sus frutos. Tanto le han pitado los oídos al presidente del Banco Central Europeo (BCE) que ha aparcado su tradicional autismo, ha dejado de actuar como una esfinge y se ha dignado tomar cartas en la crisis de la zona euro, ahora centrada en España e Italia. Meses y meses pidiendo una respuesta del BCE frente al ataque de los especuladores y no movía un solo músculo. Hoy, Mario Dragui ha alzado un poco la voz (“El BCE hará lo necesario para sostener el euro“) y las fieras insaciables de los mercados han suavizado el cerco. Sus palabras han dado un mínimo respiro a la prima de riesgo y al bono a diez años y ha permitido un festín en la bolsa. ¿A ver hasta cuándo dura tan esperados propósitos de enmienda? Han tenido que aparecer en este desalentador escenario las agencias de calificación amenazando a la deuda Alemania y el BCE sale al rescate del euro. ¿Causa efecto? Esperemos que esta estelar irrupción del regulador de la Eurozona no sea demasiado tardía y que el daño ya sea irreversible.

La sordera de Merkel

Los mercados siguen desbocados, ansiosos como una jauría de perros salvajes, la tercera y la cuarta economías de la zona euro se tambalean por los empellones especuladores, la moneda única se devalúa, la recesión se instala en Europa, el crédito no fluye, el drama del paro no deja de crecer… Con este panorama, el Gobierno alemán permanece impasible, como si la situación no fuera con ellos ni afectara a sus socios. En Berlín están cruzados de brazos sin empatizar con el sufrimiento ajeno. Esta manifiesta sordera de Angela Merkel nos está conduciendo a un camino de no retorno. ¿Espabilará la canciller o cuando lo haga será demasiado tarde y el daño irreversible? Ya hay voces que empiezan a manejar la teoría de un nuevo reich, éste no impuesto por las armas sino a través de sibilinos mecanismos económicos y financieros. La viñeta de Erlich, en El País, es una manifestación de esta corriente de pensamiento que sitúa todo en un estrategia germana para tomar el control de la UE. Si se confirma esta hipótesis, el espíritu fundacional de la Unión se habrá evaporado.

Mariano ‘Rajao’

Este vídeo refleja fielmente la actitud de Mariano Rajoy desde que llegó al Gobierno. Una espantá en toda regla, una salida por patas, un revuelo típico de las gallináceas en un corral. ¿Qué temía para echar a correr de los periodistas? Tenemos un presidente escondido y atrincherado, que no da la cara y vive aislado en su palacio de cristal, que parece estar superado por los acontecimientos y prefiere huir. El dirigente del Partido Popular siempre ha sido un personaje público timorato, reservado y lento en la toma de decisiones. Ya no es jefe de la oposición, ya lleva las riendas de este gran país. Y con las dificultades económicas tan graves y el acoso a España por parte de los especuladores, se necesita un líder con arrestos y valentía, que diga la verdad y explique el porqué de las cosas. Sin embargo, en estos casi cuatro meses de gobierno, la labor del actual inquilino de la Moncloa se caracteriza por la insinceridad, la cobardía y las medias verdades. No es tiempo de medrosos, asustadizos o ‘rajaos’. A Rajoy le faltan condiciones de liderazgo. ¿Este timonel nos puede sacar de la profunda crisis que padecemos?

Profecía cumplida

El escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte publicaba en el suplemento dominical El Semanal el 15 de noviembre de 1998 un artículo que ahora, trece años después, se revela como una auténtica profecía. En cambio, los analistas económicos todo este tiempo papando moscas o enredados en la telaraña del dinero fácil… para unos pocos (¿también para ellos?). Las palabras premonitorias de Pérez-Reverte alumbran hoy el paisaje de una larga y profunda crisis económica que sufrimos por la codicia de los especuladores y por la incapacidad de arquitectura institucional para plantarles cara.

LOS AMOS DEL MUNDO

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio -o al revés-, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará a usted el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo; porque siempre ganan ellos, cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden.No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder; el riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.

Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces -¡oh, prodigio!- mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.

Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la pagan con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con sus puestos de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Podemos pararlos

En los vídeos está contado con humor, con sarcasmo, lo que nos estamos jugando, pero el trasfondo es muy, muy serio. A menos de sesenta horas de que se cierren los colegios electorales en España, asistimos a un ataque brutal de los mercados (eufemismo económico para encubrir a los especuladores) a fin de condicionar al futuro Gobierno de España. Estos ladrones de cuello blanco, relojes caros y jets privados están moviendo sus hilos para obligar a nuevo ajustes, una moderna y respetada forma de usura. Ajustes que recaerían sobre las espaldas de los que menos tienen y nos conducirían a una sociedad dual, con cada vez menos igualdad y cada vez más diferencias entre los ricos y los trabajadores. Los especuladores buscan negocio: la privatización (total o parcial) de las joyas de la corona, como son el sistema de pensiones, la sanidad pública y la educación pública. Son yacimientos de extraordinaria riqueza donde estos desalmados pueden ponerse las botas.

Ante el repunte de la prima de riesgo, el Partido Popular, paladín de la ortodoxia ultraliberal, se ha sobreexcitado con estos maniobras chantajistas y plantea reformas urgentes. A la derecha se le ha hecho la boca agua ante la posibilidad de acometer ajustes, severos ajustes, se engolosinado viendo una presumible presa (¿fácil?) a su alcance. Da que pensar estas casualidades a dos días del 20-N. Como si los mercados le estuvieran allanando el terreno a Rajoy ante un eventual triunfo electoral y ofrecerle la excusa perfecta para que haga los recortes que están deseando hacer. Ante una ficticia situación de alarma creada por los especuladores, la derecha tendría la coartada perfecta para coger la piqueta y demoler todo, como ha dejado entrever el aspirante del PP en sus últimas entrevistas. Queda tiempo, podemos pararlos en las urnas.

15-M

Sin compartir todas y cada una de las reivindicaciones del movimiento del 15-M, me siento concernido por la esencia y el fondo que ha llevado a salir a la calle a mucha gente, jóvenes y no tanto. Nos han abierto los ojos las consecuencias de una crisis económica que premia a los infractores y castiga a la mayoría de la población. ¡Cómo podemos tolerar con pasividad que los responsables de este desaguisado económico internacional se escapen de rositas y sigan mangoneando a su antojo!

No parece suficiente que la Fiscalía haya iniciado una investigación a los ocho bancos que han provocado la recesión cuando en todo el mundo millones de ciudadanos han perdido su empleo, se están rebajando las conquistas sociales por exigencias de los mercados y los organismos monetarios, con una profunda derivación ultraliberal, nos marcan el camino del gasto público. Con este panorama de injusticia y de premio a la avaricia de los especuladores, es lógico que la población explote y exija más participación en la gestión de la cosa pública. Observo este movimiento de los ‘indignados’ como un reflejo de salud de la democracia, de una sociedad viva que sale del letargo, como un grito de esperanza ante tanta indiferencia y tanto soberbia de los poderes económicos.

La derecha mediática (la política pasa de puntillas) se ha tirado a degüello de unos ciudadanos que defienden valores y principios. Los altavoces de la reacción los menosprecian, los vilipendian e incluso se mofan de unas gentes que intentan sacar a la utopía de la UCI. Los del pensamiento único y, sobre todo, estrecho no admiten injerencias desde abajo, sólo las elites pueden alzar la voz. Salvando las distancias, pues ya veremos en qué desemboca esta reacción espontánea de la sociedad española, el movimiento del 15-M puede convertirse en nuestro mayo del 68 unas décadas después. En cualquier caso, las cosas ya no serán como antes. Hay que dar pasos para una democracia más participativa, transparente y, si no es mucho pedir, soberana.

Para consolidar este avance lo mejor es votar y desde dentro impulsar las mejoras del sistema. Si no se acude a las urnas, se le da alas a la derecha, se deja demasiado campo para que los inmovilistas campen a sus anchas y atornillen el status quo.

Foto.El Mundo. Concentración de seguidores del 15-M en Sevilla.

El ajuste duro que viene (V)

Llevo cuatro días publicando impresiones de mi propia cosecha sobre el plan de ajuste anunciado por José Luis Rodríguez Zapatero, necesario e imprescindible para sostener e impulsar la incipiente recuperación económica española. Hoy me voy apoyar en una interpretación ajena, una visión distinta que no distante (o, al menos, no tanto) de la defendida por mí en esta bitácora, un análisis más académico de las causas y las consecuencias que nos han arrastrado al conjunto de los países desarrollados, incluida España, a una situación de indefensión frente a los especuladores en la depresión más profunda desde el crack del 29. Leí un artículo del catedrático Vicenç Navarro en el diario Público y me pareció oportuno propiciar el contraste de pareceres en este sitio:

LO QUE NO SE DICE DE LA CRISIS

La crisis que están viviendo algunos países mediterráneos –Grecia, Portugal y España– e Irlanda se está atribuyendo a su excesivo gasto público, que se supone ha creado un elevado déficit y una exuberante deuda pública, escollos que dificultan seriamente su recuperación económica. De ahí las recetas que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo (BCE) y el Consejo Europeo han estado imponiendo a aquellos países: hay que apretarse el cinturón y reducir el déficit y la deuda pública de una manera radical.

Es sorprendente que esta explicación haya alcanzado la dimensión de dogma, que se reproduce a base de fe (el omnipresente dogma liberal) y no a partir de una evidencia empírica. En realidad, ésta muestra lo profundamente errónea que es tal explicación de la crisis. Veamos los datos.

Todos estos países tienen los gastos públicos (incluyendo el gasto público social) más bajos de la UE-15, el grupo de países más ricos de la Unión Europea, al cual pertenecen. Mírese como se mire (bien gasto público como porcentaje del PIB; bien como gasto público per cápita; bien como porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público), todos estos países están a la cola de la UE-15. Su sector público está subdesarrollado. Sus estados del bienestar, por ejemplo, están entre los menos desarrollados en la UE-15.

Una causa de esta pobreza del sector público es que, desde la Segunda Guerra Mundial, estos países han estado gobernados la mayoría del periodo por partidos profundamente conservadores, en estados con escasa sensibilidad social. Todos ellos tienen unos sistemas de recaudación de impuestos escasamente progresivos, con carga fiscal menor que el promedio de la UE-15 y con un enorme fraude fiscal (que oscila entre un 20 y un 25% de su PIB). Son estados que, además de tener escasa sensibilidad social, tienen escaso efecto redistributivo, por lo que son los que tienen mayores desigualdades de renta en la UE-15, desigualdades que se han acentuado a partir de políticas liberales llevadas a cabo por sus gobiernos. Como consecuencia, la capacidad adquisitiva de las clases populares se ha reducido notablemente, creando una economía basada en el crédito que, al colapsarse, ha provocado un enorme problema de escasez de demanda, causa de la recesión económica.

Es este tipo de Estado el que explica que, a pesar de que su deuda pública no sea descomunal (como erróneamente se presenta el caso de Grecia en los medios, cuya deuda es semejante al promedio de los países de la OCDE), surjan dudas de que tales estados puedan llegar a pagar su deuda, consecuencia de su limitada capacidad recaudatoria. Su déficit se debe, no al aumento excesivo del gasto público, sino a la disminución de los ingresos al Estado, resultado de la disminución de la actividad económica y su probada ineficacia en conseguir un aumento de los ingresos al Estado, debido a la resistencia de los poderes económicos y financieros.

Por otra parte, la falta de crédito se debe al excesivo poder del capital financiero y su influencia en la Unión Europea y sus estados miembros. Fue la banca la que, con sus comportamientos especulativos, fue creando burbujas que, al estallar, han generado los enormes problemas de falta de crédito. Y ahora están creando una nueva burbuja: la de la deuda pública. Su excesiva influencia sobre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (este último mero instrumento de la banca) explica las enormes ayudas a los banqueros y accionistas, que están generando enormes beneficios. Consiguen abundante dinero del BCE a bajísimos intereses (1%), con el que compran bonos públicos que les dan una rentabilidad de hasta un 7% y un 10%, ayudados por sus agencias de cualificación (que tienen nula credibilidad, al haber definido a varios bancos como entidades con elevada salud financiera días antes de que colapsaran), que valoran negativamente los bonos públicos para conseguir mayores intereses.

Añádase a ello los hedge funds, fondos de alto riesgo, que están especulando para que colapse el euro y que tienen su base en Europa, en el centro financiero de Londres, la City, llamada el “Wall Street Guantánamo”, porque su falta de supervisión pública es incluso menor (que ya es mucho decir) que la que se da en el centro financiero de EEUU. Como bien ha dicho Joseph Stiglitz, con todos los fondos gastados para ayudar a los banqueros y accionistas se podrían haber creado bancos públicos que ya habrían resuelto los problemas de crédito que estamos experimentando (ver mi artículo ¿Por qué no banca pública?, en http://www.vnavarro.org).

En realidad, es necesario y urgente que se reduzca el sobredimensionado sector financiero en el mundo, pues su excesivo desarrollo está dañando la economía real. Mientras la banca está pidiendo a las clases populares que se “aprieten el cinturón”, tales instituciones ni siquiera tienen cinturón. Dos años después de haber causado la crisis, todavía permanecen con la misma falta de control y regulación que causó la Gran Recesión.

El mayor problema hoy en la UE no es el elevado déficit o deuda (como dice la banca), sino el escaso crecimiento económico y el aumento del desempleo. Ello exige políticas de estímulo económico y crecimiento de empleo en toda la UE (y muy especialmente en los países citados en este artículo). No ha habido una crisis de las proporciones actuales en el siglo XX sin que haya habido un crecimiento notable del gasto público y de la deuda pública, que se ha ido amortizando a lo largo de los años a base de crecimiento económico. EEUU pagó su deuda, que le permitió salir de la Gran Depresión, en 30 años de crecimiento. El mayor obstáculo para que ello ocurra en la UE es el dominio del pensamiento liberal en el establishment político y mediático europeo, imponiendo políticas que serán ineficientes, además de innecesarias. Y todo para asegurar los beneficios de la banca. Así de claro.

El lobo financiero

Se levanta uno cada mañana sobresaltado por las noticias económicas y por el griterío mediático anunciando la hecatombe. Los mercados financieros, responsables de esta profunda recesión, posiblemente la mayor de la historia, son los que marcan el ritmo de la economía internacional. Nos llevaron al pozo de la miseria y nos quieren mantener en vilo y con el agua al cuello. Los movimientos especulativos del lobo feroz financiero sobre la zona euro están apartando del rebaño a las ovejas más débiles, que son las presas más fáciles. El acoso sobre Grecia busca desestabilizar los cimientos de la vieja Europa para seguir haciendo caja a costa del ciudadano de a pie.

La inoportuna jugada de la sociedad de rating Standar & Poor’s de rebajar la calificación de la deuda griega nos ha metido aún más miedo en el cuerpo. A tenor del discurso imperante en la esfera pública, exagerado por los medios de comunicación, detrás del vecino heleno viene Portugal, luego quizá Irlanda y, a continuación, España o por qué no Italia. El dinero no entiende de política y sólo de beneficio. Grecia está a punto de estallar por los aires: por un lado, los organismos internacionales y los mercados exigiéndole  sacrificios y, por otra, la población en plena ebullición y con una huelga general amenazante por el severo ajuste que su gobierno tiene que aplicar si quiere encontrar el calor internacional. Por cierto, un ejecutivo socialista que tiene ahora que lidiar la herencia envenenada de una década de pésima gestión de la derecha.

El tablero planetario tiembla y esas sacudidas llegan a España con la forma del desempleo. La crisis se personifica en este país en las colas de las oficinas del INEM. Según el dato de la EPA avanzado por un error (o quién sabe) del Instituto Nacional de Estadística, el índice de paro supera ya el 20% en el primer trimestre de 2010. Otro mazazo a las esperanzas de recuperación que se perciben y a los halagüeños indicadores que se han conocido en las últimas fechas. El desempleo, menos mal, parece haber tocado fondo y nos queda por delante una larga y lenta travesía de reconstrucción de los efectos devastadores de una recesión económica que nos llovió del cielo, como sin quererlo, por los desmanes y la avaricia de los tiburones financieros norteamericanos (hipotecas basura, la bancarrota de Lehman Brothers o los presuntos ilícitos de Golman Sachs). La gran mayoría sufre los embates de la crisis, mientras que los bancos siguen con beneficios obscenos: el BBVA ganó de enero a marzo 1.240 millones de euros.

Llegamos a la celebración del Primero de Mayo con un ambiente de incertidumbre marcado por la recesión y el paro. Los sindicatos, con toda justicia, claman por la implicación de todos en la resolución de este agujero negro que nos rodea. También podían exigir algo más de responsabilidad a los estibadores del puerto de Algeciras. En estos momentos de dificultad, y después de una importante inversión, la nueva terminal de Hanjin no ha podido acoger la primera descarga en sus instalaciones por el desacuerdo con los trabajadores. La sociedad coreana se replantea la continuidad del proyecto (y no andamos sobrados de yacimientos de empleo y generación de riqueza) y desviar la ruta de los buques containers hacia otros puertos. Mala noticia para la Bahía de Algeciras si se confirma y, ojo, que la competencia de Tánger es muy seria y se halla muy cerca, a sólo unos kilómetros, a golpe de vista en días claros en el Estrecho. Los estibadores deberían reconsiderar o, al menos, aquilatar sus medidas de fuerza por el bien general. Los sindicatos tienen aquí también una piedra de toque.

Especuladores

Los especuladores financieros dominan los tiempos, actúan a su antojo, manejan el timón de la economía mundial. Su influencia en el mercado supera con mucho a la economía productiva. Son los auténticos amos de los designios planetarios, los aurigas que marcan el rumbo de las finanzas planetarias, los demiurgos de la confianza internacional. Estos filibusteros de cuello blanco no entienden de fronteras ni de ética. Sólo buscan la tajada, y cuanto más grande mejor.

Estos tiburones han puesto la proa hacia el euro para rebajar el cambio con el dólar y, de camino, desestabilizar la economía de varios países europeos, uno de ellos España. En nuestro país buscan conseguir pingües beneficios a muy corto plazo con ingeniería contable sofisticada y altamente peligrosa para la imagen española. Estos inversores especulativos nos quieren pasar la factura por el hecho de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero defienda la regulación de los mercados a fin de evitar en el futuro nuevas situaciones de recesión que, como en esta ocasión, tienen su origen en la ausencia de control y la codicia de unos pocos. No me refugio en el burladero de la conspiración: Le Monde lleva días publicando los movimientos financieros ventajistas en torno al euro y hasta el conservador Financial Times informa de que se han producido 40.000 operaciones de fondos especulativos de alto riesgo apostando contra la divisa europea.

El PP, ufano e iluso, se frota las manos y se relame los labios de satisfacción pensando que este ataque concertado le allana el camino hacia la Moncloa. Coincido con el ministro de Fomento, José Blanco: “Rajoy genera desconfianza hacia nuestro país y eso contribuye a debilitar a España en el mundo”. El patriotismo del primer partido de la oposición es de pacotilla. Muchos golpes de pecho, muchas pulseras con la bandera española, muchos alegatos retóricos que son pura filfa. A la derecha le interesa mucho más su futuro electoral que España salga de la crisis.