Tierra quemada

En el Partido Popular tienen una tendencia malsana a la demagogia y a hacer política de tierra quemada. Y nunca más apropiada esta expresión en relación con las declaraciones insidiosas de su número dos en Andalucía, Dolores López Gabarro, sobre supuestas vacantes en las plantillas del Infoca (servicio de lucha contra incendios forestales). La derecha practica como nadie el oportunismo y pretende hacer politiquería aprovechando los dos últimos grandes fuegos registrados en Andalucía, el de Lújar, en Granada, y sobre todo el de Quesada, en Jaén, en las puertas de Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas.

Las desafortunadas palabras de la señora López Gabarro no sólo no se ajustan a la verdad, sino que suponen una grave irresponsabilidad porque intenta crear una alarma social injustificada. No todo vale en política. La plantilla está ocupada al 100% en la temporada de mayor riesgo de incendios y su trabajo es encomiable y reconocido en España y en Europa en la prevención y lucha contra estos siniestros naturales. Todos los operarios tienen la preparación y la formación para hacer su labor, poner en cuestión esta realidad por parte del PP supone una falta de respeto a estos empleados públicos.

La dirigente pepera ha querido aprovechar dos desgracias naturales en unas condiciones climatológicas muy adversas para intentar arañar un puñado de votos y conquistar unos pírricos titulares de prensa. Una actitud ciertamente preocupante. Además, lo que es chirriante es que el PP ponga en cuestión un dispositivo público que funciona, y lo hace bien y con garantías, cuando acaban de aprobar una reforma de la Ley de Montes, con su rodillo parlamentario en el Congreso, que permite especular urbanísticamente con los espacios afectados por el suelo. Mal que les pese a los populares, Andalucía es referencia nacional en protección forestal y de inversión en la protección del medio ambiente. Datos que la derecha, como otras muchas cosas, no conoce o no les interesa conocer. Menos subirse a trenes baratos y más política de altura.

Foto.Europa Press. Operarios del Infoca actúan en el incendio de Quesada.

Marcha atrás peligrosa

El Partido Popular, haciendo uso de su mayoría absoluta, ha aprobado una reforma de la Ley de Montes que permite recalificar terrenos forestales devastados por el fuego. Introduce un cambio legislativo que abre la puerta a la declaración como urbanizables de las zonas quemadas por “razones imperiosas de interés público de primer orden”. Estas teóricas razones han de quedar reflejadas en las normas que elaboren las comunidades autónomas o las Cortes Generales, aunque sin ser un lince darán pie a la arbitrariedad con las consiguientes nefastas consecuencias. Esta decisión del PP y Rajoy, sin duda, supone una marcha atrás peligrosa porque alimenta la esperanza de especuladores de servirse del fuego para conseguir sus intereses urbanísticos. Una nueva vuelta de tuerca ideológica de aquellos que no creen en la conservación de nuestro patrimonio natural, de aquellos que en la etapa de Aznar declararon urbanizable todo el territorio nacional. En la etapa socialista se dio un salto importante y se cerró el paso a las tentaciones de destruir nuestro ecosistema a fin de hacer negocios inmobiliarios o de otra índole. Esta nueva reforma abunda en la involución que está protagonizando el PP y que ha supuesto un hachazo brutal en derechos, conquistas sociales y libertades. En plena ola de calor y con incendios forestales de gran magnitud en diversos puntos de España, la derecha le da cuartos a los que están dispuestos a poner en riesgo nuestro medio ambiente. Todo muy propio de la derecha: cada vez que hace una reforma hay que ponerse a temblar.

Almoraima

La finca de la Almoraima es un enclave de incalculable valor ecológico situado en el Parque de los Alcornocales en el término gaditano de Castellar. Los ecologistas lo definen como una capilla sixtina de la naturaleza. Una parte de este espacio, de algo unas 1.300 hectáreas, no pertenecía al parque natural y estaba siendo objeto del deseo y de la especulación para un Gobierno de la nación obsesionado con sacarlo a la venta para construir en pleno corazón de esta reserva un resort de lujo, pistas de polo, campos de golf y un aeródromo. La Junta de Andalucía ha respondido políticamente para poner freno a esta iniciativa depredadora que se nos quería colar con el reclamo falaz de la creación de empleo. Todo era una fachada para especular en una zona única desde el punto de vista ambiental. Se generará más puestos de trabajo con un desarrollo sostenible de la zona.

Por eso, el Ejecutivo que preside Susana Díaz ha iniciado el proceso para ampliar el Parque de Los Alcornocales. Se incrementará la superficie protegida de este espacio natural en una unas 6.000 hectáreas, en terrenos localizados en las fincas La Alcaidesa, Majarambú, La Almoraima, Botafuegos, Pinar del Rey y Guadalquitón, entre otros. Con esta decisión, quedará dentro del parque un 10% de la superficie de la finca La Almoraima que está fuera de este espacio natural protegido. El objetivo es preservar este patrimonio natural e impedir el desarrollo de proyectos especulativos que pondrían en riesgo esta reserva natural.

Este acuerdo se justifica por muchas razones:

  • Por valores ambientales: estamos ante el mayor exponente del bosque mediterráneo
  • Por argumentos jurídicos: el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque aprobado en 2004 mandataba a su revisión a los 10 años de vigencia. Y así se está haciendo.
  • Por demanda social: la Junta Rectora del Parque ha pedido en numerosas ocasiones la ampliación de la superficie.

La nueva planificación se desarrollará dentro de un amplio proceso participativo. Se contará con las aportaciones de los sectores socioeconómicos y de la comunidad científica. Mientras que se esté tramitando la ampliación, de forma cautelar no se podrán realizar actuaciones que supongan una transformación sensible de la realidad física y biológica del parque natural, según recoge el artículo 22 de la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad. Sin embargo, sí se mantendrán las actividades agrarias, ganaderas, forestales, cinegéticas y de turismo sostenible que se desarrollen en su ámbito. La decisión de la Junta se traduce en protección ambiental, futuro y posibilidad de desarrollo y empleo.

Tropezar dos veces en el mismo ladrillo

Viñeta Ramón en El País

Tropezar de nuevo en la misma piedra. La futura Ley de Costas reduce a cien a veinte metros la franja litoral de protección. Parece que el Partido Popular no ha aprendido la lección y ha olvidado las dramáticas consecuencias de la burbuja inmobiliaria. En 1998 el Gobierno de Aznar reguló que todo el suelo era urbanizable, unos polvos que nos trajeron los lodos de la especulación, la carestía de la vivienda y un estallido de la burbuja que ha hecho más profunda y prolongada la crisis española. Ahora, el Ejecutivo de Mariano Rajoy vuelve a la carga con el ladrillo y legisla sin acordarse de los errores de un pasado tan cercano que todavía es presente.

Una cosa es recuperar la construcción, que se ha hundido y su aportación al PIB en España es inferior a la media europea, y otra avanzar hacia un modelo regresivo que amenaza el medio ambiente y ha destrozado muchas de nuestras riquezas naturales. El PP quiere reabrir la costa al ladrillo. Así lo manifesté en la rueda de prensa de la semana pasada tras el Consejo de Gobierno de Andalucía. En su editorial de hoy, El País da un paso más en esta línea y expresa su preocupación por “el cortoplacismo de esta reforma y la ceguera que demuestran unos gobernantes empeñados en apostar por el mismo modelo de crecimiento que ha agravado la crisis“.

Además de esta relevante cuestión de fondo, el PP ha pretendido a través de sus enmiendas a la Ley de Costas neutralizar el plan de la Junta de Andalucía para evitar la saturación de los primeros quinientos metros de litoral aún no urbanizados. Con el mismo, se busca garantizar un desarrollo ordenado y sostenible de la franja costera andaluza y favorecer también una oferta turística basado en la calidad y el valor diferencial. El movimiento de los populares supone una respuesta ad hoc para confrontar con esta comunidad. Se ve con nitidez una estrategia de acción-reacción por parte del Gobierno de la nación. Se echa arena en el engranaje para que no se note que se puede hacer política de otra forma.

Viñeta.- Ramón, en El País.

La mala imagen de los bancos

Y no es para menos. Es normal que la ciudadanía sienta animadversión hacia los bancos con el estropicio que han causado por su codicia. Se han generado por deméritos propios una imagen terrible ante la opinión pública. Fueron los responsables de esta crisis global por sus productos basura, su fiebre especuladora y la ausencia de límites y escrúpulos. Olvidaron que su negocio consistía en prestar dinero y recuperarlo con intereses con rigor y solvencia, sin usura ni cláusulas abusivas, y no jugar a la ruleta rusa con los ahorros y los sueños de los demás. Su expediente está lleno de borrones y lamentablemente son los únicos, junto con la iglesia católica, que no están padeciendo los recortes. Es más, se están llevando un maná de dinero público para sanear los agujeros de una pésima y negligente gestión que, en algunos casos, puede derivar en responsabilidades penales. Y como una jauría no se sacian con este esfuerzo colectivo para salir a su rescate y siguen afilando sus colmillos para destrozar a las personas más vulnerables del sistema, ésas que no pueden hacer frente a su hipoteca porque la crisis los ha dejado sin empleo. La derrama de fondos públicos no los frena y siguen poniendo sus garras insolidarias e inmorales como si nada hubiera pasado. Visto lo visto, y pese al cabo que se las echado para sacarlos del fango, mucho me temo que el sector financiero no ha aprendido la lección. Volverán a las andadas. Quizá peque de escéptico o tremendista. No me sale otra cosa. Hace ya demasiado tiempo que perdí la inocencia.

Viñeta.Erlich en El País.

Entrevista con fondo

El presidente de la Junta de Andalucía, Pepe Griñán, se ha convertido en una referencia dentro del PSOE. No sólo por estar al frente de la comunidad más poblada y de la federación socialista más poderosa. Se ha erigido en una voz indispensable dentro del panorama político e institucional español porque demuestra visión de estado, acumula una amplia experiencia, tiene ideas claras y profundo conocimiento de los temas, sabe cuál es su papel en cada momento y derrocha la humildad para admitir equivocaciones. Todo ese enorme activo lo ha puesto sobre la mesa durante una entrevista con Pepa Bueno en el Hoy por Hoy, de la Cadena Ser. Os dejo el contenido íntegro de la misma (haz click) y los principales titulares.

  • “Fue un error reformar la Constitución. Lo hicimos pensando que iba a garantizar el ahorro y lo único que ha garantizado es la especulación sobre la deuda de España. Nos equivocamos”. (Conocer más)
  • “La dación en pago está saldando una deuda a menos que queramos engordar los balances de los bancos”. (Leer más)
  • “Me produce dolor que haya tantas personas que están impugnando permanentemente el dinero que se destina a cooperación internacional. Esta tragedia ofrece un buen momento para reflexionar”. (Leer más)

 

  • “El incremento del paro es consecuencia de la política de severa austeridad y recortes indiscriminados del gasto público y del impacto de la reforma laboral, que está facilitando mucho la destrucción de empleo”. (Leer más)
  • “No veo condiciones para un congreso extraordinario del PSOE ni antes ni después de las elecciones catalanas”. (Leer más)

Patriotas

No es precisamente santo de mi devoción el gobernador del Banco de España, pero ha dado esta vez en la tecla. España somos todos, ha venido a decir Miguel Ángel Fernández Ordóñez en tono de reconvención al Partido Popular por jugar a sacar tajada electoral en estos de incertidumbre tras la caída de Irlanda. Cada vez que se produce una turbulencia económica, el primer partido de la oposición empieza a revolotear cual ave carroñera esperando cobrarse su ansiada pieza, que no es otra que el poder. Hace unos meses, entonaron el “España no es Grecia, pero…”. Ahora, otro tanto de lo mismo: “Irlanda no es España, pero…”. Y después de este paño caliente a zurrar al Gobierno de España, que es lo que toca en su carrera alocada electoral y a este país que le vayan dando. Estos patriotas de pacotilla que se envuelven de boquilla en la bandera van a lo suyo. Ni les importa la verdad ni el futuro de España. Sin renunciar a ejercer la oposición, se puede y se debe ser más riguroso en lugar de arrojar sombras de sospecha sobre la fortaleza económica de este país. Provoca una razonable indignación que, sin ninguna base, se dé carnaza a esos tiburones especulativos que se afilan los dientes para seguir haciendo negocio fácil. Los organismos internacionales avalan la marcha de España y, en cambio, estos sabios de la gaviota  no corrigen su discurso porque tienen la cabeza en otra cosa. Ausencia de patriotismo y de pudor. Así no se hace país, así no se hace más fuerte España.