Injusta fiscalidad

No es noticia. Sabemos casi desde siempre que el esfuerzo fiscal está mal repartido. Todos aquellos que estamos sujetos a nómina soportamos un mayor peso. En cambio, profesiones liberales y empresas no tributan en consonancia con sus ingresos. Las generalizaciones acarrean rotundas injusticias, seguro que hay excepciones muy honrosas que cumplen con sus deberes ciudadanos. Pese a este evidente desequilibrio tributario, todavía me sorprendo cuando se difunden datos oficiales que certifican la envergadura del agravio que padecemos los empleados por cuenta ajena. El último guarismo es descorazonador: las empresas pagaron sólo por impuestos el 11,6% de sus beneficios en 2011. Es decir, por un salario mileurista un currito tributa un porcentaje similar. ¡Tremenda injusticia! Arranca la información de El País que me ha soliviantado reconociendo que “hasta ahora las normas tributarias españolas han sido bastante indulgentes con las empresas, sobre todo con los grandes grupos“. No hace falta que lo jure. Ahí tiene Rajoy un filón enorme para recaudar y no cargar las tintas contra los de siempre.

PD.- Y, por supuesto, que el Gobierno derogue la amnistía fiscal. Es impresentable que se premie al defraudador. Al que no cumple con sus obligaciones fiscales, hay que perseguirlo. Es la hora de una lucha intensiva y eficaz contra el fraude fiscal.