Demagogia al desnudo

Cuando las cañas de la demagogia se tornan lanzas… Llevan tantos años en una campaña de crítica feroz a las indemnizaciones por vivienda a los altos cargos de la Junta de Andalucía que no residen en Sevilla que la pregunta lógica y bien argumentada de la periodista deja al desnudo la inveterada hipocresía y la mala fe del Partido Popular durante este tiempo. Ahora que llegan al Gobierno ya no hay problema alguno con esta ayuda, como debería haber ocurrido siempre aunque los beneficiarios fueran otros. Elías Bendodo, flamante consejero de Presidencia y desde hoy portavoz del Ejecutivo (otro gol que le han metido a los negociadores de Ciudadanos), se ha tenido que tragar un sapo muy voluminoso y con muchos pelos. Se lo tienen bien merecido por hacer siempre política populista, ventajista y de regate corto.

Nota.- Estoy a favor de las indemnizaciones por vivienda para los altos cargos que no son o no tienen residencia en Sevilla ni a menos de 60 kilómetros. Lo mismo que ocurre en el Gobierno de la nación. De lo contrario, la Junta no podría contar con personas cualificadas y preparada de otras partes de Andalucía. La administración andaluza es la más austera con diferencia en este país y cuenta con el cuadro de retribuciones más bajo de España para sus cargos, y si además el que procede de otra provincia tuviera que pagarse el alquiler, muy pocos aceptarían el encargo y sólo tendríamos responsables políticos de Sevilla y los municipios cercanos.

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¿Qué pasa en Alhaurín?

Bendodo y Moreno Bonilla, en el acto homenaje a Martín Serón

Los vecinos de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga, convirtieron con sus votos a Juan Martín Serón como el candidato más votado el 24 de mayo. El alcalde actual fue condenado por corrupción e inhabilitado por año para ejercicio de cargo público, que cumplió y volvió a tomar el bastón municipal en la recta final del mandato que ahora concluye. En los comicios se presentó bajo las siglas de un partido independiente fundado por él. Cierto que ha ganado las elecciones pero el resto de formaciones políticas suman más votos y más concejales que el susodicho. Está en manos de las demás fuerzas políticas sacar de una institución a una persona que tiene manchado su expediente por un caso tan execrable. Sin embargo, el PP, partido de origen de Martín Serón y que le hizo un homenaje incluso tras la condena, no está dispuesto a cerrarle el paso y se votará a sí mismo. Los de la gaviota, en lugar de abrir las puertas para que entre aire limpio al ayuntamiento, prefieren ponerse de perfil y ayudar a su ex compañero. Ahora que vengan el dúo Juan Manuel Moreno BonillaJavier Arenas predicando hipócritamente la regeneración democrática. Estos gestos retratan la posición de un partido en el combate de la corrupción. Un discurso lo aguanta todo, los hechos en cambio retratan comportamientos y actitudes. Y el PP queda desacreditado para dar lecciones a nadie… Por éste y por otros muchos casos más.

Foto.Diario Sur. Martín Serón abraza al presidente del PP malagueño, Elías Bendodo, en presencia de Moreno Bonilla, en un acto de homenaje al alcalde de Alhaurín.

Chóferes

Esta obsesión de ciertos prebostes del Partido Popular por los chóferes se antoja como un lapsus freudiano, una manifestación del inconsciente que aflora una determinada visión del mundo. Se han acumulado unos cuantos episodios de contrataciones de conductores tras las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo que dan para hacer un serial o, por los menos, una miniserie. El primer capítulo corre a cuenta del presidente de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo, que ha contratado a un chófer casi con un salario de piloto de Fórmula 1: 54.000 euros anuales y una categoría profesional de asesor técnico. Las excusas de Bendodo para justificar este desmán sonaron a tomadura de pelo. El conductor, además de llevar el coche oficial, hacía también labores administrativas. Este polivalente trabajador está entre los diez cargos de confianza con mayor retribución de la corporación provincial. No está mal para no requerir unas credenciales académicas ni trayectoria profesional de relumbrón.

El segundo capítulo nos lleva hasta Cádiz. El homólogo de Bendodo en la Diputación, José Loaiza, fichó a un conductor con el nivel salarial de técnico de secretaría. No sabemos si el elegido es técnico mecánico o especialista en ofimática. Esta ‘escudería’ no tiene tantas campanillas como la malagueña, pero los emolumentos del piloto de Loaiza se sitúan en unos para nada desdeñables 43.459,73 euros anuales. Los conductores del Parque Móvil de la corporación echan las muelas por los beneficios laborales del sobrevenido ‘compañero’, porque se contrata a una persona de la calle dejando a los titulares de brazos cruzados y, por si fuera poco, porque el susodicho, a su criterio, “no reúne los requisitos exigidos”.

El tercer y de momento último episodio se sitúa en Extremadura. El número dos del PP de aquella comunidad y presidente del Parlamento, Fernando Manzano, ha escogido casualmente como conductor a un primo hermano. Este político de conveniencia hace tan sólo unos meses escribía una carta a los Reyes Magos pidiendo un gobierno sin “enchufismo” ni “clientelismo”. Se refería a los demás, para él el ancho del embudo. No ha trascendido la cuantía del contrato, sí la discreción que necesita Manzano en sus muchas horas a bordo del vehículo. Se defiende pidiendo alguien de absoluta confianza para poder hablar con tranquilidad en los asientos tapizados del automóvil de alta gama. ¿De qué hablará este baranda para que no pueda ser escuchado por cualquiera de los conductores con plaza de funcionario?

Exaltación del agravio

Da mucho que pensar el artículo que escribe hoy, como todos los martes, José Manuel Atencia en la edición andaluza de El País. Me parece inexplicable e hiperbólica la posición cerril de algunos dirigentes de la derecha malagueña que no dejan de agitar el espantajo del agravio, de acentuar el perfil del victimismo, de presentar a una provincia con enormes potencialidades y un vigor económico incuestionable como perjudicada por conspiraciones judeo-masónicas desde Sevilla. Esa actitud denota ciertos complejos y la ausencia de reconocimiento a las fortalezas, capacidades y realidad de este maravilloso fragmento de la geografía andaluza.

A esta ola de demagogia y populismo con visos electoralistas se ha sumado Elías Bendodo, presidente provincial del Partido Popular, con el mensaje tan artero y primario como falso de que “al socialismo andaluz no le interesa que Málaga crezca”. ¡Menuda majadería! (Por no decir soplapollez). No hay base que sustente dicha teoría del abandono o el hostigamiento desde la Junta de Andalucía. Lo relata Atencia desde la objetividad y con ese estilo sarcástico que desnuda, en esta ocasión, la inconsistencia argumental del baranda pepero: “Trampea un puñado de datos de inversiones por habitantes, aderezado con medias verdades sobre los gobiernos que han impulsado las grandes obras públicas en la provincia, y esboza una teoría política que ni él mismo termina de creerse. La conclusión final la hace sin inmutarse: ‘Los dirigentes socialistas llevan en sus genes el desprecio a Málaga‘. Con esta riqueza ideológica, estén seguros de que a este dirigente del PP le espera un largo porvenir en el cargo…”.

Políticos como Elías Bendodo, aferrados a la exaltación de un olvido que sólo existe en su calenturienta estrategia electoral, no ayudan a construir el proyecto de Andalucía como un valor superior a la suma de sus ocho provincias. Les interesa en exceso su diseño político de taifas para intentar sacar tajada electoral de una percepción errónea. Escasa altura de miras o demasiado cálculo electoralista. Quizá las dos cosas al mismo tiempo.