Un show obsceno

Que el Partido Popular o la derecha en general saquen pecho con la ley de dependencia se antoja grotesco, casi obsceno. Este martes, en el habitual show de Bendodo, el trifachito de Andalucía ha criticado la buena herencia recibida en esta materia y lo ha hecho con un descaro sonrojante. Resulta especialmente hiriente este desparpajo cuando el PP ha sido el brazo ejecutor de los recortes en dependencia en la etapa negra del Gobierno de Rajoy. El tridente andaluz de las derechas y la ultraderecha no sólo tiró por tierra unos datos que reciben buena nota en los informes anuales de la asociación de directores y gerentes de servicios sociales, sino que la nueva consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, acusó de inhumanidad al anterior Gobierno socialista sin inmutarse, sin que se le cayera la cara de vergüenza:

  • Inhumano es haber sacado de un plumazo a las cuidadoras de la Seguridad Social, 55.000 sólo en Andalucía, como hizo el actual presidente, Moreno Bonilla, cuando era secretario de Estado.
  • Inhumano es haber estado sisando dinero de la dependencia a Andalucía. Durante los seis años de Rajoy esta comunidad dejó de percibir más de 600 millones que habrían permitido atender a 105.000 dependientes más y hoy no habría nadie esperando prestación.
  • Inhumano es que, durante la etapa de Rajoy, Andalucía haya asumido el 82% de la inversión en dependencia y el Gobierno de España sólo el 18% cuando la ley obligaba a financiarla a partes iguales.
  • Inhumano es haber aprobado presupuestos generales del Estado que consagraban los recortes en dependencia. Y en varios ejercicios contando con el voto cómplice de sus actuales socios de Ciudadanos para asestar ese hachazo.

El trifachito anuncia un plan de choque para agilizar la tramitación de estas prestaciones por un importe de 77 millones. Pero el mejor plan de choque para la dependencia en Andalucía habría sido aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2019, en los que se consignaban 525 millones más a nuestra comunidad para atender este pilar de estado del bienestar. Y ahí PP y Ciudadanos mostraron su rostro más inhumano votando en contra y privando a las personas que lo necesitan de estos fondos por puro interés electoral y la ambición de sus líderes nacionales.

Foto.El Mundo. Bendodo y Ruiz.

 

El no gobierno

El gobierno de las derechas en Andalucía lleva ya dos meses en el puesto y sigue sin dar golpe. Hasta la fecha no han gestionado nada y sólo se dedican a difundir bulos, patrañas y montajes de la anterior etapa socialista. Como por inercia de tantos años o por incapacidad y desconocimiento, o por todo a la vez, continúan haciendo oposición al Ejecutivo anterior. Una demostración de que esta tarea les viene grande y sólo saben destruir porque no tienen nada que ofrecer a la ciudadanía. No es que haya desgobierno, que lo hay por la inacción y la desconfianza de los socios, es que no hay gobierno porque los que han llegado después de tantos años lampando no cumplen su cometido y se dedican al trilerismo político.

Y este espectáculo bufo y decepcionante tiene su momento de esplendor cada martes, con el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, como un Merlín de las malos augurios y de profecías de todo a cien. Cada rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno se convierte en un disparate de afirmaciones manipuladas, de mentiras como puños, con el afán malsano de convertir la buena herencia recibida en una suerte de erial. Datos descontextualizados, cifras infladas o discursos incendiarios desde una tribuna que se convierte en un altar del despropósito y la propaganda, muy lejos del tono institucional que ha de presidir este tipo de comparecencias. Un gobierno cuyo único balance son las soflamas y la ausencia más absoluta de rigor y solvencia. Los supuestos cien días de gracia que se les concede a un nuevo gabinete se han convertido en periodo de desgracia porque lo único que hacen los del trifachito es generar falsa alarma y engañar sin pudor a la opinión pública.

Con las reglas del juego en la mano, los perdedores de derechas llegaron al Palacio de San Telmo porque la aritmética parlamentaria con Vox, la extrema derecha, lo hizo posible. Todo legítimo. Lo que no lo es tanto es que desde el Gobierno se haga oposición espuria a los anteriores por la falta de ideas y de aptitud. Manolete, si no sabes torear…

Foto.Andalucía Información. De derecha a izquierda, el uno (Moreno Bonilla), el dos o supuesto dos (Marín) y el tres, que en verdad es el dos (Bendodo).

Demagogia al desnudo

Cuando las cañas de la demagogia se tornan lanzas… Llevan tantos años en una campaña de crítica feroz a las indemnizaciones por vivienda a los altos cargos de la Junta de Andalucía que no residen en Sevilla que la pregunta lógica y bien argumentada de la periodista deja al desnudo la inveterada hipocresía y la mala fe del Partido Popular durante este tiempo. Ahora que llegan al Gobierno ya no hay problema alguno con esta ayuda, como debería haber ocurrido siempre aunque los beneficiarios fueran otros. Elías Bendodo, flamante consejero de Presidencia y desde hoy portavoz del Ejecutivo (otro gol que le han metido a los negociadores de Ciudadanos), se ha tenido que tragar un sapo muy voluminoso y con muchos pelos. Se lo tienen bien merecido por hacer siempre política populista, ventajista y de regate corto.

Nota.- Estoy a favor de las indemnizaciones por vivienda para los altos cargos que no son o no tienen residencia en Sevilla ni a menos de 60 kilómetros. Lo mismo que ocurre en el Gobierno de la nación. De lo contrario, la Junta no podría contar con personas cualificadas y preparada de otras partes de Andalucía. La administración andaluza es la más austera con diferencia en este país y cuenta con el cuadro de retribuciones más bajo de España para sus cargos, y si además el que procede de otra provincia tuviera que pagarse el alquiler, muy pocos aceptarían el encargo y sólo tendríamos responsables políticos de Sevilla y los municipios cercanos.

¿Qué pasa en Alhaurín?

Bendodo y Moreno Bonilla, en el acto homenaje a Martín Serón

Los vecinos de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga, convirtieron con sus votos a Juan Martín Serón como el candidato más votado el 24 de mayo. El alcalde actual fue condenado por corrupción e inhabilitado por año para ejercicio de cargo público, que cumplió y volvió a tomar el bastón municipal en la recta final del mandato que ahora concluye. En los comicios se presentó bajo las siglas de un partido independiente fundado por él. Cierto que ha ganado las elecciones pero el resto de formaciones políticas suman más votos y más concejales que el susodicho. Está en manos de las demás fuerzas políticas sacar de una institución a una persona que tiene manchado su expediente por un caso tan execrable. Sin embargo, el PP, partido de origen de Martín Serón y que le hizo un homenaje incluso tras la condena, no está dispuesto a cerrarle el paso y se votará a sí mismo. Los de la gaviota, en lugar de abrir las puertas para que entre aire limpio al ayuntamiento, prefieren ponerse de perfil y ayudar a su ex compañero. Ahora que vengan el dúo Juan Manuel Moreno BonillaJavier Arenas predicando hipócritamente la regeneración democrática. Estos gestos retratan la posición de un partido en el combate de la corrupción. Un discurso lo aguanta todo, los hechos en cambio retratan comportamientos y actitudes. Y el PP queda desacreditado para dar lecciones a nadie… Por éste y por otros muchos casos más.

Foto.Diario Sur. Martín Serón abraza al presidente del PP malagueño, Elías Bendodo, en presencia de Moreno Bonilla, en un acto de homenaje al alcalde de Alhaurín.

Chóferes

Esta obsesión de ciertos prebostes del Partido Popular por los chóferes se antoja como un lapsus freudiano, una manifestación del inconsciente que aflora una determinada visión del mundo. Se han acumulado unos cuantos episodios de contrataciones de conductores tras las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo que dan para hacer un serial o, por los menos, una miniserie. El primer capítulo corre a cuenta del presidente de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo, que ha contratado a un chófer casi con un salario de piloto de Fórmula 1: 54.000 euros anuales y una categoría profesional de asesor técnico. Las excusas de Bendodo para justificar este desmán sonaron a tomadura de pelo. El conductor, además de llevar el coche oficial, hacía también labores administrativas. Este polivalente trabajador está entre los diez cargos de confianza con mayor retribución de la corporación provincial. No está mal para no requerir unas credenciales académicas ni trayectoria profesional de relumbrón.

El segundo capítulo nos lleva hasta Cádiz. El homólogo de Bendodo en la Diputación, José Loaiza, fichó a un conductor con el nivel salarial de técnico de secretaría. No sabemos si el elegido es técnico mecánico o especialista en ofimática. Esta ‘escudería’ no tiene tantas campanillas como la malagueña, pero los emolumentos del piloto de Loaiza se sitúan en unos para nada desdeñables 43.459,73 euros anuales. Los conductores del Parque Móvil de la corporación echan las muelas por los beneficios laborales del sobrevenido ‘compañero’, porque se contrata a una persona de la calle dejando a los titulares de brazos cruzados y, por si fuera poco, porque el susodicho, a su criterio, “no reúne los requisitos exigidos”.

El tercer y de momento último episodio se sitúa en Extremadura. El número dos del PP de aquella comunidad y presidente del Parlamento, Fernando Manzano, ha escogido casualmente como conductor a un primo hermano. Este político de conveniencia hace tan sólo unos meses escribía una carta a los Reyes Magos pidiendo un gobierno sin “enchufismo” ni “clientelismo”. Se refería a los demás, para él el ancho del embudo. No ha trascendido la cuantía del contrato, sí la discreción que necesita Manzano en sus muchas horas a bordo del vehículo. Se defiende pidiendo alguien de absoluta confianza para poder hablar con tranquilidad en los asientos tapizados del automóvil de alta gama. ¿De qué hablará este baranda para que no pueda ser escuchado por cualquiera de los conductores con plaza de funcionario?

Exaltación del agravio

Da mucho que pensar el artículo que escribe hoy, como todos los martes, José Manuel Atencia en la edición andaluza de El País. Me parece inexplicable e hiperbólica la posición cerril de algunos dirigentes de la derecha malagueña que no dejan de agitar el espantajo del agravio, de acentuar el perfil del victimismo, de presentar a una provincia con enormes potencialidades y un vigor económico incuestionable como perjudicada por conspiraciones judeo-masónicas desde Sevilla. Esa actitud denota ciertos complejos y la ausencia de reconocimiento a las fortalezas, capacidades y realidad de este maravilloso fragmento de la geografía andaluza.

A esta ola de demagogia y populismo con visos electoralistas se ha sumado Elías Bendodo, presidente provincial del Partido Popular, con el mensaje tan artero y primario como falso de que “al socialismo andaluz no le interesa que Málaga crezca”. ¡Menuda majadería! (Por no decir soplapollez). No hay base que sustente dicha teoría del abandono o el hostigamiento desde la Junta de Andalucía. Lo relata Atencia desde la objetividad y con ese estilo sarcástico que desnuda, en esta ocasión, la inconsistencia argumental del baranda pepero: “Trampea un puñado de datos de inversiones por habitantes, aderezado con medias verdades sobre los gobiernos que han impulsado las grandes obras públicas en la provincia, y esboza una teoría política que ni él mismo termina de creerse. La conclusión final la hace sin inmutarse: ‘Los dirigentes socialistas llevan en sus genes el desprecio a Málaga‘. Con esta riqueza ideológica, estén seguros de que a este dirigente del PP le espera un largo porvenir en el cargo…”.

Políticos como Elías Bendodo, aferrados a la exaltación de un olvido que sólo existe en su calenturienta estrategia electoral, no ayudan a construir el proyecto de Andalucía como un valor superior a la suma de sus ocho provincias. Les interesa en exceso su diseño político de taifas para intentar sacar tajada electoral de una percepción errónea. Escasa altura de miras o demasiado cálculo electoralista. Quizá las dos cosas al mismo tiempo.