España se tiñe de rojo

Europeas 2019

Municipales 2019

Autonómicas 2019

Tras el triunfo incontestable del PSOE en las elecciones generales de abril, los ciudadanos volvieron a depositar de forma mayoritaria la confianza en los socialistas en los comicios de ayer. Amplia victoria en las europeas, la lista encabezada por Josep Borrell consiguió 20 escaños, seis más que hace cinco años, y una ventaja de ocho escaños y casi tres millones de votos sobre el segundo, el PP. En las municipales el mapa ha cogido mucho color rojo respecto a la cita anterior: con siete puntos más que el PP, que se traducen en 1,2 millones de votos más, y 2.000 concejales más en toda España (22.329 socialistas frente 20.325 populares, la tercera fuerza es ERC con poco más de 3.000). Y en las autonómicas, se confirmó el pronóstico del CIS: el PSOE ganó en 10 de las 12 autonomías que celebraban elecciones. La más que posible pérdida de la Comunidad de Madrid y algún otro territorio por el pacto de las derechas con la ultraderecha no puede tapar ni de lejos una victoria tan rotunda. Estas tres imágenes que acompañan el post valen más que mil palabras.

¿Impostura?

Hace justo una semana de que Pablo Casado, tras el hundimiento electoral del 28 de abril, se autoproclamaba otra vez de centro (nunca lo fueron ni él ni el PP) y llamaba a Vox por fin lo que es: “Ultraderecha”. En política como en la vida, las palabras se las lleva el viento y lo importante son los hechos. Cierto que el presidente del primer partido de la derecha española ha moderado su discurso y ha dejado el histrionismo y los aspavientos para Albert Rivera e Inés Arrimadas, que siguen en modo campaña y pensando más en ellos que en España. Pero no consiste sólo en bajar decibelios sino en corregir los errores y las apuestas radicales que se han venido sucediendo en los últimos tiempos. No es creíble esta conversión centrista cuando en Andalucía se mantiene el pacto con la extrema derecha. Y tampoco resulta verosímil si no se produce un compromiso público de que tras las elecciones municipales y autónomicas (en 12 comunidades) no se reeditarán los pactos de la vergüenza con Vox donde sumen las tres derechas. Está claro que el hundimiento en las generales y la presión de cargos de su partido obligaron a Casado a hacer este movimiento táctico, un guiño cosmético, para aguantar hasta la cita electoral de mayo. Un posicionamiento de supervivencia que suena a impostura.

Foto.- Efe. Casado, Rivera y Abascal, en la manifestación de Colón.

El pendulazo de Rajoy

¿Por qué está tan nervioso Mariano Rajoy? A medida que se acerca el final de legislatura, el presidente del Gobierno se ha vuelto más faltón y abusa del ataque personal contra sus adversarios como si fuera el pistolero más rápido del oeste americano. No parece el de siempre, parece que imita a Aznar. Los resultados electorales lo han sacado de su ensimismamiento habitual. El varapalo de Andalucía en marzo, la pérdida de poder institucional tras las municipales y autonómicas de mayo y la aparición de un competidor como Ciudadanos en el espectro electoral del centroderecha lo han obligado a cambiar de estrategia. Pero ha dado un pendulazo. Su tono hostil y su dialéctica agresiva demuestran que la plana mayor del Partido Popular ha entrado en pánico. Hay temor cierto a perder las próximas generales. Méritos desde luego han acumulado para perder la confianza ciudadana: recortes de derechos y libertades a mansalva, desmantelamiento de los servicios públicos, aumento de la desigualdad, ataque constante a la igualdad de oportunidades y mayor crispación política. No siempre la mejor defensa es un buen ataque. Para pasar a la ofensiva hay que tener argumentos y Rajoy sólo ofrece conjunto vacío de logros y mucho sufrimiento causado por sus medidas de gobierno. Atacando sólo deja desguarnecida la retaguardia y muestra la debilidad de un (supuesto) gigante pero con pies de barro.

Foto.ABC.

Crisis forzada y tardía

A buenas horas, mangas verdes, que diría el castizo. Mariano Rajoy pretende abordar ahora una crisis de gobierno a apenas cinco meses de las elecciones. El presidente del Gobierno es una persona de efecto retardado o de digestión pesada. Tarda en tomar de decisiones pensando en que los problemas se resuelven solos. Lo que suele ocurrir es que una contingencia que no se aborda a tiempo se enquista o se agrava. El tiempo no cura los males. Quien piense eso vive en una realidad paralela. La sangría de votos y la pérdida de cuotas importantes de poder institucional tras las municipales y autonómicas del 24 de mayo han sacado a Rajoy de su ensimismamiento. No ha sido por decisión propia: en un primer momento se aferró en la ilusión óptica de un resultado agridulce. El coro casi unánime de dirigentes del PP, en público y en privado, lo ha obligado a mover ficha en el Consejo de Ministros y en la dirección de su partido para frenar la deriva en la antesala de las elecciones generales. Un movimiento que llega tarde y casi sin posibilidad de reorientar el rumbo después de tres años de castigo vía recortes a la inmensa mayoría de los ciudadanos, con incumplimientos sonoros de sus compromisos electorales, de casos de corrupción que han martilleado la credibilidad de la gaviota y de que, por primera vez en muchos años, le ha salido una fuerza, Ciudadanos, que le compite en el caladero del centro derecha. Entre el periodo estival, que está a la vuelta de la esquina, la cita con las urnas en Cataluña y las generales en noviembre los cambios que quiere introducir Rajoy sólo tendrán un efecto placebo de puertas adentro porque hacia fuera parece que la suerte del PP, visto lo que ha pasado el 24 de mayo, está echada.

Foto.Periodista Digital.

Alcalde Espadas

Este sábado muchos hombres y mujeres socialistas han tomado el bastón de mando de los ayuntamientos andaluces. Más de cuatrocientos, seis de cada diez primeros ediles en esta comunidad autónoma. Muchos amigos y amigas de mil batallas políticas asumen el protagonismo en este mandato municipal. Isabel Ambrosio en Córdoba, Pepe Bernal en Marbella, Gabi Gruz en Huelva, Flor Almón en Motril u otros muchos y muchas más por todos los municipios de Andalucía. Mi alegría es infinita por ver cómo han recogido la confianza ciudadana. Y por supuesto y especialmente Juan Espadas en Sevilla. Me ha emocionado la imagen de verlo tomar posesión del cargo esta mañana. Con él viví intensamente la campaña del 2011. Diez meses de trabajo codo con codo que no dio el resultado esperado para tanto esfuerzo. No se desanimó y siguió en la brecha. Se ha partido el pecho en la oposición durante cuatro años sin los focos de los medios de comunicación pero con la fortaleza y el tesón de un espartano. Trabajo de hormiguita de un político serio, preparado, comprometido y de una pieza. La satisfacción de hoy es fruto de un trabajo estajanovista valorado por la gente de Sevilla. Conozco a Juan desde el colegio, cursaba un curso inferior a mí, lo he visto crecer en la Consejería de Educación como jefe de gabinete, luego como viceconsejero de Medio Ambiente y a continuación como consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. Será aún mejor alcalde que jefe de la oposición municipal. Tiene un talante conciliador, capacidad de diálogo, agenda laboral sin límite horario y mucho conocimiento. Los sevillanos nos llevamos un gran alcalde que demostrará que es posible otra política y que el paréntesis de cuatro años del PP, con Juan Ignacio Zoido al frente del Ayuntamiento, ha sido un mal sueño para el progreso y el futuro de la capital de Andalucía. Sevilla está de enhorabuena. El último mandato es ya historia, por suerte, y empieza un nuevo tiempo en esta ciudad. Y lo tenemos que aprovechar.

¿Qué pasa en Alhaurín?

Bendodo y Moreno Bonilla, en el acto homenaje a Martín Serón

Los vecinos de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga, convirtieron con sus votos a Juan Martín Serón como el candidato más votado el 24 de mayo. El alcalde actual fue condenado por corrupción e inhabilitado por año para ejercicio de cargo público, que cumplió y volvió a tomar el bastón municipal en la recta final del mandato que ahora concluye. En los comicios se presentó bajo las siglas de un partido independiente fundado por él. Cierto que ha ganado las elecciones pero el resto de formaciones políticas suman más votos y más concejales que el susodicho. Está en manos de las demás fuerzas políticas sacar de una institución a una persona que tiene manchado su expediente por un caso tan execrable. Sin embargo, el PP, partido de origen de Martín Serón y que le hizo un homenaje incluso tras la condena, no está dispuesto a cerrarle el paso y se votará a sí mismo. Los de la gaviota, en lugar de abrir las puertas para que entre aire limpio al ayuntamiento, prefieren ponerse de perfil y ayudar a su ex compañero. Ahora que vengan el dúo Juan Manuel Moreno BonillaJavier Arenas predicando hipócritamente la regeneración democrática. Estos gestos retratan la posición de un partido en el combate de la corrupción. Un discurso lo aguanta todo, los hechos en cambio retratan comportamientos y actitudes. Y el PP queda desacreditado para dar lecciones a nadie… Por éste y por otros muchos casos más.

Foto.Diario Sur. Martín Serón abraza al presidente del PP malagueño, Elías Bendodo, en presencia de Moreno Bonilla, en un acto de homenaje al alcalde de Alhaurín.

¿Nostalgia del tamayazo?

Esperanza Aguirre llegó en 2003 a la Presidencia de la Comunidad de Madrid gracias al tamayazo, una operación turbia de compra de voluntades de dos diputados socialistas para evitar una coalición entre PSOE e Izquierda Unida que arrebató la Presidencia al socialista Rafael Simancas. Doce años después, no se sabe con certeza el autor material de esta maniobra antidemocrática que torció la voluntad del pueblo de Madrid pero no cabe duda que permitió que la derecha retuviera el poder con malas artes. Doce años después, los resultados de las elecciones municipales han deparado un contexto parecido en el Ayuntamiento de Madrid y de nuevo con Aguirre sin la mayoría suficiente para gobernar.

En algunos medios de corte conservador se está alentando la rebeldía de concejales socialistas para que la jueza Manuela Carmena, de Ahora Madrid, no llegue a la alcaldía y que la ex presidenta de la comunidad retenga el bastón de mando en manos del PP. Las insinuaciones de ciertos rotativos y de opinadores ultras erizan la piel. ABC titula ‘ingenuamente’ que “un solo voto de los 9 ediles del PSOE daría la alcaldía a Aguirre”. Ya, matemáticas hemos estudiado. Cualquier ciudadano sabe hacer las cuentas y conoce desde el 24 de mayo que el resultado final en la capital de España se decantó hacia la izquierda por un único edil. Desde entonces, hemos visto manifestaciones de movimientos ultras de la derecha al grito de ‘Madrid no es comunista’ y con el brazo en alto en estilo falangista ante la sede del PSOE, declaraciones desafortunadas de la aspirante del PP sobre soviets y partidos que quieren romper la democracia, medios haciendo partidismo metiendo miedo ante el escrutinio arrojado por las urnas. Esperemos que no haya nadie con notalgia del tamayazo de hace doce años. Lo que decida el pleno del próximo 13 de junio, sea del signo que sea, será la plasmación de lo que han querido los ciudadanos con su voto. Así es la democracia.

Foto.El Mundo. Simancas y Aguirre.