El virus del localismo

septiembre 26, 2017

Alguien que aspira a gobernar Andalucía no puede agitar los fantasmas del localismo, enfrentando a unos ciudadanos contra otros. Y menos si ese aldeanismo sólo se sustenta en argumentos falaces cuando no falsos y persigue un interés espurio y particular. El presidente del PP andaluz dio ayer el pistoletazo de salida a su precampaña electoral a 18 meses de la cita con las urnas. (Largo me lo fías, Sancho… y más con su fama de no ser un trabajador estajanovista). Moreno Bonilla ha recurrido al argumento dañino y falsario de azuzar las bajas pasiones del supuesto agravio. Se llenó la boca de discriminación falsa y de una irreal falta de compromiso de la Junta de Andalucía con la provincia de Málaga. Salvando las distancias, el esqueña mental de este ‘lumbreras’ es muy similar al de los nacionalistas más exacerbados. Con el agravante de que sólo lo hace para intentar arañar un puñado de votos. Moreno Bonilla nos obsequia con políticas de bajas miras y lo que es peor copiando el modelo ya fracasado de Javier Arenas. Parafraseado un lance parlamentario de hace unos meses, el novillero no mejora al maestro. Ya Arenas, en sus muchos intentos de llegar al Gobierno de Andalucía, intentó zarandear esos sentimientos localistas y los dirigentes del PP blandían sin pudor la bandera de que su provincia era la más abandonada. Todo un despropósito que en vez de cohesionar social y territorialmente, fractura, enfrenta y crispa la convivencia. Un camino que no conduce a otro sitio que al abismo y la destrucción. Deriva irresponsable y preocupante.

Foto.- Blog de Pepe Fernández.

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Descentrado

septiembre 7, 2017

Cuando uno mismo se anima a centrarse es que antes tenía la cabeza en otra cosa o estaba distraído. O las dos cosas. El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha justificado su repentina renuncia al escaño del Senado en la necesidad de centrarse en Andalucía. Esto quiere decir que en estos años que ha estado haciendo doblete, zafándose incluso de las incompatibilidades que marca su propio partido, no ha estado centrado en sus tareas de oposición en el Parlamento de Andalucía. Le ha traicionado el subconsciente en una declaración rimbombante en la que pretendía poner en valor una decisión que no es más que cumplir con su obligación. No puede vender como gesto o virtud lo que simplemente es una urgencia electoral porque las cuentas no le salen ante las autonómicas de 2019.

Una foto estimulante

julio 22, 2017

Varios diarios andaluces publican hoy una encuesta que vuelve a dar la victoria al PSOE en unas elecciones autonómicas en Andalucía. La distancia respecto al Partido Popular crece respeto a los comicios de 2015, superando los 10 puntos, y se dibuja un escenario parecido al actual. Además, la dirigente andaluza más valorada es Susana Díaz, muy por delante de Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) y aún más de Teresa Rodríguez (Podemos). Un sondeo es una foto fija de un momento político pero marca una tendencia y, sobre todo, en este caso ha de ser un estímulo para seguir trabajando. Vamos por el buen camino pero tenemos que redoblar esfuerzos y seguir revalidando que somos el partido de los andaluces.

Pillado

abril 22, 2017

Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente del PP de Andalucía, 19/04/2017

“…otras formaciones que tuvieron la suerte de ser llave para abrir la puerta a 40 años de socialismo, pero no han dado la vuelta a la cerradura”.

Teresa Rodríguez, jefa de Podemos en Andalucía, 21/04/2017

“Nosotros en ningún caso quisimos ni siquiera cogerle el teléfono al PP”

La verdad, más pronto que tarde, se abre camino. Estas dos declaraciones demuestran que el PP intentó evitar un gobierno socialista presidido por Susana Díaz pese a que el PSOE ganó, y bien, las elecciones autonómicas en 2015. Sacó casi 10 puntos al PP y más de 20 a Podemos. Ese desliz de Moreno Bonilla nos ha descubierto que tocó a otros partidos para desbancar al ganador aunque las cuentas no le salían salvo con un batiburrillo de siglas. Y no soló tanteó a Ciudadanos porque con sus nueve escaños no sueperaba los 47 socialistas. Necesitaban también a Podemos y se afanaron en seducirlos. Ahora lo confirman el que proponía y la que recibía las llamadas. La derecha estaba dispuesta a todo pese a que su resultado fue calamitoso: 33 diputados perdiendo hasta 17 respecto a la legislatura anterior. Así se explican los 80 días de bloqueo a la investidura de Díaz. El PP no aceptó su abultada derrota y puso todas las zancadillas que pudo. Hoy lo sabemos por el lapsus de Moreno Bonilla. Pero lo intuíamos todos.

Gráfico.- El País.

Encuestas de mesa camilla

febrero 27, 2017

encuesta-del-pp-en-el-mundoencuesta-del-pp-en-abcCuando el periodismo se hace copartícipe de estrategias políticas renuncia a su función social y se convierte en órgano de expresión de intereses inconfesables o incluso bastardos. Nos encontramos hoy una encuesta del Partido Popular de Andalucía publicada en El Mundo y ABC y que lógicamente beneficia a la firma que paga un trabajo más que sospechoso desde el punto de vista científico. Los dos periódicos pican el anzuelo o lo que sería más triste: van de la mano de una fuente interesada para difundir una engendro demoscópico. Si ya de por sí despierta todo tipo de dudas la alfombra roja que le ponen ambos periódicos al PP lanzando el encargo, lo que ya produce un bochorno infinito es que cada una de las informaciones (sería más justo quizá hablar de textos panfletarios) cita a una consultora distinta como autora del documento: ABC se lo atribuye a Betens Comunicación y El Mundo a Brevens Comunicación. Chocante. Por cierto, dos empresas desconocidas en el sector de la sociología electoral. Por eso, busco en Google ambas firmas y sólo me encuentro las respectivas noticias publicadas hoy por los dos diarios andaluces. No hay ninguna entrada más ni tampoco una web oficial de esta consultora. Sólo cabe pensar que el PP regional, con su insolvente presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, se ha inventado el sondeo. Y los diarios le han hecho el juego o son parte del juego. ¡Qué tristeza de periodismo!

Patético

agosto 26, 2016

No creo haya nadie en este país que desee unas terceras elecciones generales. Y si los hay, serán muy pocos, una exigua minoría. Dicho esto, no tiene ningún crédito que los dirigentes del Partido Popular en Andalucía, encabezados por su jefe de filas, Juan Manuel Moreno Bonilla, pidan a Susana Díaz que influya para que el PSOE cambie de posición y permita gobernar a Mariano Rajoy. Lleva semanas con el mismo cansino soniquete. Y lo hace quien bloqueó la formación del Gobierno en Andalucía durante 80 días tras las últimas elecciones autonómicas y votó hasta cuatro veces en contra de la investidura de la líder socialista. Y lo hace quien ha criticado a la presidenta andaluza cuando ha participado en el debate nacional y en estos momentos le exige que lo haga. Ahora él y el PP andaluz son prisioneros de sus contradicciones. Pero echando la vista atrás estas incongruencias se multiplican. Jamás en los 32 años de autonomía andaluza la derecha ha apoyado unos presupuestos de la Junta. Y no sólo eso: en 1994 y 1995, en la famosa legislatura de la pinza con Izquierda Unida, aquellos tiempos de gamberrismo institucional de Javier Arenas y Luis Carlos Rejón, tumbaron dos proyectos de presupuestos y provocaron el adelanto de los comicios regionales. A grandes trazos ése es el expediente del PP en esta comunidad autónoma. Por eso, cuando Moreno Bonilla se desgañita un día sí y otro también nadie le echa cuenta. Dice una cosa un día y la contraria al siguiente. Suena sencillamente patético. A ver si con este aprendizaje el PP deja de hacer política de tierra quemada en Andalucía.

Foto.El Mundo.

Leo en El País que Artur Mas busca disidentes de la CUP para seguir en el poder. No me ha extrañado esa publicación. Unas horas antes, comentaba con una periodista de una cadena de radio nacional la posibilidad de un atajo a la desesperada para salvar el pellejo del president en funciones, que cada día que pasa tiene más aspecto de cadáver político. Se me vino a la cabeza el tristemente famoso ‘tamayazo’ de 2003, la compra de dos diputados socialistas que impidieron un gobierno de izquierdas en la Comunidad de Madrid y facilitaron el acceso a la Presidencia de Esperanza Aguirre. No tiene por qué reeditarse una peripecia tan bochornosa. Son otros tiempos, otros actores y otro escenario político. Lo que sí coincide es que hay mucho en juego. El postpujolismo, término acuñado por Xavier Vidal-Folch, apura las pocas fechas que quedan para evitar la repetición de las elecciones. La soflama de Mas contra la formación anticapitalista, además de hurgar en la división interna, intenta mover el no a su investidura tras un largo, proceloso y complejo proceso asambleario. El president ha apelado al chantaje patriótico para romper la disciplina de voto en el seno de la CUP. Confiemos en que los diez diputados cumplan con el mandato que le han dado sus bases y no salte la sorpresa. Es lo que faltaría ya al histérico proceso de independencia iniciado por Mas y sus cuates. Sería toda una paradoja para los que quieren romper que Cataluña acogiera un episodio tan a la española. Tendría guasa un ‘tamayazo’ a la catalana.