Ley del embudo

El Mundo editorial EPA Andalucía

Antológico. El comentario editorial sobre la Encuesta de Población de Andalucía (EPA) de la edición andaluza de El Mundo resulta hilarante a la vez que pintoresco. Andalucía aglutina la mayor creación de empleo (uno de cada tres nuevos ocupados se registra en esta comunidad) y la mayor reducción del paro (uno de cada tres parados menos es andaluz) en la EPA del segundo trimestre de este año. Los datos son extraordinariamente buenos pero no pueden ocultar el drama de un millón de andaluces que buscan un empleo y la crueldad de un mercado de trabajo que, por mor de la reforma laboral, ofrece precariedad y salarios indignos. El editorialista del periódico no tiene más remedio que reconocer la bonanza de la EPA. Lo realmente sintomático es adjudicar la paternidad del buen dato en exclusiva al Gobierno de la nación. En cambio, cuando las cifras son negativas, este mismo rotativo hace recaer toda la responsabilidad sobre la Junta de Andalucía. Esto es lo que en mi barrio se llama la ley del embudo. No me identifico con ese periodismo que derrocha arbitrariedad en el análisis de la actualidad para favorecer a una determinada opción política y perjudicar a otra. Esta profesión nació para contar lo que pasa, con profesionalidad e independencia, y no adaptar la realidad a otros intereses.

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Stop desahucios sin ‘escraches’

Me preguntaron en la última rueda del martes sobre los ‘escraches’ o protestas de los colectivos contra los desahucios y a favor de una legislación hipotecaria más justa frente a los domicilios y en actividades privadas de dirigentes y cargos públicos del Partido Popular. Me interpelaba un reportero del diario El Mundo, un periódico muy crítico con esta respuesta social y que, sin embargo, jalea cualquier algarada o movilización que se realiza contra el presidente de la Junta, Pepe Griñán, o el PSOE. Recuerdo una información del otoño pasado con el título ‘Espantá de Griñán’ como consecuencia de la suspensión de la agenda institucional en Jaén motivada por una concentración de los trabajadores de Santana Motor o de la mucha tinta derramada en ese rotativo por las movilizaciones de un sector de funcionarios contra la nueva legislación del sector público andaluza en la pasada legislatura. Entonces no había ni una sola crítica o reproche a los manifestantes. Y no tenía por qué haberlos. Ahora, sin embargo, ponen el grito en el cielo con los ‘escraches’ o, por ejemplo, contra el boicot de un grupo de jóvenes a una conferencia del ministro de Educación, José Ignacio Wert, organizada por el propio periódico. Sin lugar a dudas, esta mirada retrospectiva nos muestra el doble rasero con que se miden unos acontecimientos según quien sea el que sufre la movilización ciudadana. Que conste en acta que defiendo a capa y espada el derecho constitucional de manifestación y de libertad de expresión.

Volviendo a los ‘escraches’ de los miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, desde mi punto de vista no creo que sea la manera más oportuna de manifestarse e incluso puede estar generando alguna antipatía hacia un movimiento ciudadano que está haciendo una labor fundamental y encomiable de defensa de los más débiles y del sentido más profundo de la democracia en España. Sin embargo, la derecha en todas sus versiones, es especial furor el ala mediática, están aprovechando estos episodios para criminalizar, desprestigiar y hacer comparaciones odiosas con el terrorismo y sus aledaños a la PAH. Esta plataforma está plantando cara a un enorme drama social como son los desahucios y en defensa del derecho constitucional a la vivienda y de aquellas personas que se ven desprotegidas ante los abusos de un sistema financiero y que claman por una urgente revisión legislativa en materia hipotecaria. Frente a las críticas exageradas e insidiosas, el papel de la PAH está suponiendo un revulsivo ciudadano y una canalización de los problemas sociales, sacando a la luz situaciones que de otra manera no se conocerían. En este sentido, tengo que expresar mi más sincero reconocimiento a su trabajo. En resumen, stop desahucios pero sin ‘escraches’.

Viñeta.- http://www.eldiario.es.

 

Lo que oculta El Mundo sobre el 11-M

No voy a tocar ni una coma a lo que publica Ignacio Escolar en Estrella Digital sobre la obsesión del diario El Mundo para intentar reescribir a su manera y de acuerdo un malsano interés el 11-M. La verdad de la mayor tragedia terrorista de la democracia española ya está sancionada por la Justicia, pero la soberbia de Pedro J. Ramírez no acepta quedar en evidencia por su sistemática manipulación sobre este asunto.

Lo que oculta El Mundo sobre el 11-M

Con esa capacidad que tiene cierta prensa para el reciclaje de la basura, el diario El Mundo ha relanzado una nueva versión de su afamada teoría de la conspiración del 11-M. Desmentir la ingente cantidad de mentiras, medias verdades y falsos datos que rodean esta fabulación que va desde la Orquesta Mondragón hasta los desodorantes para los pies llevaría casi tanto tiempo y espacio como el que ha dedicado Pedro J. Ramírez a esta cuestión durante los últimos siete años. No es mi intención aburrir, así que me centraré en sólo dos de los últimos naipes con los que El Mundo construye este castillo en el aire: la inocencia del terrorista Jamal Zougam y la medalla de Javier Gómez Bermúdez.

¿La última tesis que El Mundo insinúa sin atreverse a decirla abiertamente? En resumidas cuentas, que Zougam ­–que cumple una condena de 42.917 años de cárcel por 191 asesinatos y otros 1.856 en grado de tentativa– es en realidad un inocente, condenado por el falso testimonio de dos testigos que mintieron deliberadamente ante el tribunal para poder cobrar la indemnización de víctima del terrorismo. Y que el juez Bermúdez participó en esta truculenta trama y condenó a este inocente a cambio de una medalla pensionada que le entregó el siempre malvado Rubalcaba.

¿Lo que no cuenta El Mundo? Al menos estas diez cosas.

1. Que Zougam no sólo fue condenado por el testimonio de esos dos testigos cuya declaración El Mundo pone en duda. Hay también otros cuatro testigos más que identificaron a Zougam como una de las personas que colocó las mochilas explosivas en los trenes del 11-M. El tribunal desechó tres de los testimonios por no ser absolutamente claros, pero aun así quedaron otros tres.

2. Que incluso si Zougam no estuvo en los trenes, como seis testigos declararon, había muchas otras pruebas incriminatorias de su participación en los atentados del 11-M como para que pagase en la cárcel con más años de los que dura cualquier vida.

3. Que de la tienda de telefonía móvil de Zougam en Lavapiés salieron las tarjetas de teléfono móvil que utilizó la célula islamista que cometió el atentado y con las que se pusieron en marcha los explosivos.

4. Que meses antes del atentado, Jamal Zougam ya había sido investigado por la Audiencia Nacional, a instancias de Francia, por su relación con una célula de Al Qaeda que había ayudado a preparar el 11-S.

5. Que la coartada de Zougam (aseguró que a esa hora estaba en la cama) no se sostenía: que su hermanastro cambió su primera declaración, omitiendo algunos datos que le incriminaban a Zougam.

6. Que es falso que Zougam fuera el único autor material del atentado que fue identificado. Otros testigos reconocieron también a otro miembro de la célula, que se bajó de los trenes, fue hasta una caseta de obra y allí se despojó de la ropa que llevaba y se puso otra. Una prueba genética de esa ropa determinó que ese individuo era uno de los suicidas de Leganés. Evidentemente no fue juzgado y condenado porque ya estaba muerto.

7. Que no fue Javier Gómez Bermúdez el único juez que sentenció a Zougam como culpable. Entre la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, doce jueces decidieron sobre su caso y su condena. ¿Doce jueces erraron? ¿Doce jueces (e innumerables fiscales, peritos y policías) se confabularon para encerrar a un pobre inocente?

8. Que tampoco es Gómez Bermúdez el único juez que ha recibido una medalla pensionada. Que esa misma Medalla al Mérito Policial con distintivo rojo la tienen Rafael Mendizábal, Carlos Bueren, Clemente Auger, Carlos Dívar, Guillermo Ruiz de Polanco, Baltasar Garzón, Fernando Andreu, Fernando Grande Marlaska, Ignacio Gordillo o Javier Zaragoza, entre muchos otros jueces y fiscales.

9. Que tampoco es el malvado Rubalcaba el único ministro que ha concedido esta condecoración. Que prácticamente todos los ministros del Interior, del PSOE o del PP, han otorgado estas medallas pensionadas desde los años 80. Sin ir más lejos, a Baltasar Garzón le condecoró en dos ocasiones Jaime Mayor Oreja.

10. Que la pensión no es precisamente un irresistible soborno como para que un juez prevarique y se juegue la cárcel y su carrera a cambio de meter en prisión a un inocente: hablamos del 10% del sueldo base sin complementos. Más o menos, unos 170 euros mensuales.

Patinazo de El Mundo

El Mundo metió ayer la pata hasta el corvejón. Cuando se hace periodismo con las vísceras, suelen ocurrir estas desgracias. Sacó una información sin tener contrastados los datos y se columpió con estrépito. Y, demostrado el yerro con elementos objetivos, a este periódico infalible le sale la prepotencia y le echa la culpa de su patinazo al empedrado. Pasemos de los juicios de valor a los fríos hechos:

Lunes 7, noticia con titular destacado en portada y que entra en las ediciones nacional, regional y local de Sevilla: El candidato del PSOE de Sevilla, salpicado por las ayudas a los ERE. La teoría sustentada en el texto, casualmente errónea, es que Juan Espadas era presidente de Egmasa en su calidad de viceconsejero de Medio Ambiente cuando se aprobó un plan de prejubilaciones a trabajadores mayores de 55 años del Infoca, un expediente que el periódico considera “bajo sospecha”, no hay ningún auto judicial que avale esta información.

Desmentido a la noticia con datos oficiales, facilitados a través de una rueda de prensa y de contactos con todo aquel medio que se interesó en recabar al versión del PSOE.

  • El expediente de prejubilaciones de los trabajadores del Infoca de Egmasa se inicia en enero de 2002.
  • El expediente se aprueba en septiembre de 2003.
  • El protocolo de colaboración se firma en octubre de 2003.
  • Y el convenio definitivo se firma con los representantes sindicales el 4 de febrero de 2004 dándose fin con ello al expediente administrativo correspondiente.
  • Juan Espadas asume la presidencia de Egmasa el 11 de mayo de 2004.

Además, se niega la mayor a todo aquel que quiso escuhar: no existe ni ha existido actuación irregular alguna en el expediente de regulación de empleo de la empresa pública Egmasa a la que se refiere la citada información.

Martes 8, el asunto va escondido en portada de El Mundo en un parrafillo dentro de otra información y se relega a la sección de local para difuminar en cierta medida la pifia, se titula un texto con Juan Espadas se desvincula del ERE de Egmasa bajo sospecha y se quitan pulgas de encima apelando a que las fechas las sacaron de una comparecencia parlamentaria de la entonces consejera de Medio Ambiente en febrero de 2010. Ése es todo su arsenal argumental. Su actitud, desde un punto de vista deontológico, deja mucho que desear. Cuando uno se equivoca, se rectifica y punto. La soberbia de ciertos medios produce sonrojo. (Ningún otro medio se hace eco de la falsa noticia).

Otros detalles, cuando menos sospechosos, del quehacer profesional de El Mundo. Una redactora comunica al Departamento de Prensa el domingo bien entrada ya la tarde que sacarían la citada información. Te ponen una bomba en la puerta de tu casa, hablando siempre en sentido figurado, y no te dan tiempo a desactivarla. Jornada festiva y declinando el sol, casi sin tiempo de respuesta. Se le traslada al diario un mensaje de tranquilidad en que todo está bien hecho y así lo hace constar. Al filo de la medianoche, cuando ya se ha podido recabar toda la documentación que desmonta la burda mentira, el daño ya está hecho. La firmante de la noticia ya no atiende al teléfono. Posiblemente, en la edición de Sevilla habrían podido corregir el gazapo porque aún quedaba tiempo para el cierre.

Item más. A la hora de la mañana que escribo este post, aproximadamente las 12.03, la noticia sigue colgada en la web del rotativo (actualizada a las 11.38) y además se emplea la coartada de una declaraciones del candidato sevillano del PP, Juan Ignacio Zoido, quien haciendo un seguidismo lamentable, sale a tapar las vergüenzas de su medio amigo, aún a sabiendas que la denuncia era falsa. Planchazo también del juez en excedencia.  Ni rastro de la sui géneris rectificación, por llamarla de alguna manera, que aparece en la edición de papel.

¿Intencionalidad política? Diría que sí sin temor a equivocarme. Nunca la actualidad se puede entender como sinónimo de precipitación. El Mundo podría haber esperado un día para verificar la información totalmente, pero prefirió lanzar una no noticia con fines espurios y, para más inri, luego no ha tenido la humildad de reconocer su error. Apelo a las palabras del prestigioso periodista Jean Daniel: “La capacidad de hacer el mal que tiene el periodista es devastadora“.

Adulando

Javier Arenas acudió anoche a Veo7, la televisión de El Mundo, y resucitó la teoría de la conspiración del 11-M. Sin importarle las sentencias de la justicia, ha recuperado este espantajo para agradar a sus anfitriones, para regalar los oídos a los creadores de esta gran mentira, para adular a Pedro J. Ramírez. Este arribista consumado vinculó de nuevo la mayor tragedia de la historia reciente de España con ETA: “Es prácticamente imposible que un terrorismo foráneo actúe en un país sin tener contacto con el terrorismo interno“. ¡Qué más le da el estado de derecho!

Para rematar la faena, anunció que si llega el PP al Gobierno reabrirán la investigación e “intensificarán las pesquisas“. Corrigiendo la plana a los jueces que han instruido el sumario del 11-M y que apuntaron indubitablemente hacia el terrorismo islámico. Esta salida extemporánea de Arenas, inoculada posiblemente desde el corazón de la FAES, parece querer poner sordina a los avances de la lucha contra ETA y el cada vez más cercano final de la violencia etarra. Estas palabras no suponen más que tinta de calamar sobre el éxito de la democracia contra los que matan y extorsionan, una maniobra de política con minúsculas para enredar y confundir a la opinión pública.

El PP siempre está bailando una yenka escorada hacia la diestra. Un pasito al centro y dos pasitos para la extrema derecha. Después de un fin de semana de euforia desatada y de impostada moderación discursiva, un guiño a los más extremistas, a los duros de su electorado. Recuperar este discurso del 11-M supone suministrar munición al ala más conservadora que se no siente cómoda con Mariano Rajoy y que puede estar descontenta con el trato dispensado a Francisco Álvarez Cascos, el enfant terrible de este nutrido sector de nostálgicos de otros tiempos. Desde la calle Génova se da sustento al variado abanico ideológico que integra la familia popular.

El deseo y la realidad

El diario El Mundo, en su edición de Andalucía, es un contrastado especialista en retorcer la realidad para adaptarla a su reduccionista visión de la vida. Además, todo lo que huele a socialista produce una especial excitación en esa redacción dirigida con frenesí e inquina por alguien que siente una repulsión visceral hacia lo que representa el partido del puño y la rosa en esta tierra.

Se despachan esta mañana con un titular de apertura de la sección de Andalucía que resulta un atentado a la verdad, que en el intento de rizar el rizo para arrimar el ascua a su sardina frisan la antología del disparate. Ofrecen un enfoque donde se confunde el deseo con la realidad. El afán de estirar la sentencia del Tribunal Constitucional que, muy a su pesar, avala el Estatut catalán y encontrarle alguna derivada andaluza negativa lo conduce a un reclamo al lector tan esperpéntico como falso. El periódico titula: La Junta cree que no se contagió de inconstitucionalidad al copiar el ‘Estatut’. Diseccionemos este avieso mensaje:

  • La Junta, es decir, el Gobierno andaluz no hizo el nuevo Estatuto de Autonomía. El texto fue elaborado por los grupos políticos en el Parlamento, aprobado por éste, luego por las Cortes Generales, ratificado en referéndum por el pueblo andaluz y sancionado por el Rey. El entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, tomó la iniciativa y los partidos, especialmente PSOE e IU, se pusieron manos a la obra.
  • El Estatut de Cataluña no es inconstitucional. El TC lo ha declarado ajustado a nuestra carta magna. Sólo ha anulado un artículo de 290 y otros trece los ha corregido parcialmente. El Mundo, ya en el cuerpo de la noticia, escribe que la sentencia “anula y retoca buena parte del texto estatutario catalán”. Con los datos en la mano, se antoja una valoración exagerada para producir desinformación. En cambio, el fallo del alto tribunal pone en evidencia el fracaso estrepitoso del Partido Popular, que recurrió hasta 136 preceptos del texto aprobado por el pueblo catalán y su estrategia jurídica se ha ido a pique.
  • Andalucía, la primera en plantear la necesidad de reforma en 2001, tiene el estatuto de autonomía más avanzado de España. No es un documento de corta y pega. Se elaboró el marco normativo que le interesaba a esta tierra sin ningún tipo de complejos y con el objetivo de hacer valer nuestro papel central en el mapa autonómico español. Es el texto más ambicioso posible dentro del marco de la Constitución de 1978, que nada tiene que envidiar ni al catalán ni a ninguno de los que se puedan aprobar en el futuro. El estatuto vigente desde 2007 nos da más autogobierno, es útil para la ciudadanía, incorpora nuevos derechos, profundiza en la calidad de nuestra democracia y da respuestas eficaces a la nueva realidad de Andalucía.

La derecha se molesta

A la derecha no le gusta el plan de ajuste solidario, progresivo y valiente anunciado por el presidente de la Junta, Pepe Griñán. No le agradó a Javier Arenas, el sempiterno aspirante, que subió a la tribuna con un tono monocorde, ramplón, sin chispa, iterativo, desfondado y derrotado de antemano. El jefe de la oposición andaluza no puso sobre el tapete ninguna propuesta, desgranó sin ganas palabras huecas y muletillas desvaídas. Y lo que es peor, criticó la subida del IRPF a las rentas más altas, se mofó de la fiscalidad ecológica y satanizó el impuesto para que los bancos que trabajan en Andalucía también se mojen en la salida de la crisis. No le interesa que se recupere la economía y recobre vigor la confianza ciudadana porque considera que la coyuntura actual es su única oportunidad para ganar unas elecciones.

La salida de Arenas, previsible e insostenible, ha tenido el correlato en los medios más conservadores. Era lógico cuando el ajuste impulsado en esta tierra no toca el gasto social y afecta a los más poderosos. ABC, en su editorial Andalucía sacrificada, habla de un “debate de ideas”, y no podía ser de otro modo porque las ideologías están muy vivas y más en estos momentos de crisis, y entiende que Griñán “ha ido muy lejos en el aumento de las tributaciones”, que achaca “a la sed recaudatoria” y no a la justicia social o al intento de aquilatar el esfuerzo colectivo en función de las posibilidades de cada cual. Repartir la carga significa para el periódico de Vocento introducir “confusión” y “mirar a la galería electoral”.

El Mundo no le ha ido a la zaga a su competidor en los quioscos. El título de su principal editorial no deja lugar a la duda: No hay que subir los impuestos sino bajar los gastos. Y eso es precisamente lo que pretende el presidente Griñán: el plan se traduce en 1.583 millones de euros en 2010, de los que sólo 75 millones lo aportan las modificaciones fiscales, el resto es ahorro de dinero público. Tampoco le gusta al diario de Pedro J. Ramírez que se les exija a los bancos su cuota de sacrificio, más que un impulso “desafortunado” es un gesto pertinente y ecuánime. El texto se recrea en el tópico y en el estereotipo de la Andalucía subsidiada, pobre, resignada y sin futuro. Idéntico cliché lo traslada a Extremadura, que también ha cogido la misma senda que su comunidad autónoma vecina.

Como diría Don Quijote, ladran, luego cabalgamos. Se ha tomado una senda progresista, social y solidaria para torear este peligroso morlaco de la crisis. Al liberalismo rampante le pone más el tijeretazo al estado del bienestar.