Abonados a la mentira

Sin complejos y con desahogo. Los hechos son contumaces y fidedignos, aun así los dirigentes del Partido Popular son capaces de retorcerlos intentando confundir a la opinión pública. La presidenta de la Junta de Andalucía hace pública una visita institucional a Bruselas a finales de noviembre, y al día siguiente el jefe de la oposición copia la iniciativa y dice que él también irá durante este mes. Y es ya el segundo año consecutivo que se pone a chupar rueda en la capital europea. La secuencia y el orden de los acontecimientos están al alcance de cualquiera: Susana Díaz lo anuncia el día 2 en un acto con el Consejo Económico y Social y veinticuatro horas después lo hace el PP andaluz a través de unas declaraciones en fuentes a la agencia Europa Press. Sin embargo, para el PP andaluz la verdad es moldeable como la plastilina. Hoy se descuelga su número dos, Dolores López Gabarro, diciendo que Susana Díaz va a remolque de su jefe, Juan Manuel Moreno Bonilla. Y encima ni se ruboriza ni le produce ningún pudor una afirmación que atenta frontalmente contra la realidad. Una actitud que denota que se sienten muy a gusto haciendo política desde la mentira, la manipulación, la tergiversación y el enredo. Este asunto del viaje a Bruselas es menor pero refleja esa vis falsa que caracteriza todo lo que hace al PP.

Mentiras infames

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Al político que miente a sabiendas se le debería exigir la dimisión. Así ocurre en las democracias occidentales pero en nuestro país algunos practican la falsedad deliberada con total desfachatez. Es un clamor que las comunidades autónomas (de todo signo político) están sufragando a pulmón el desarrollo de la ley de Dependencia mientras que el Gobierno de Mariano Rajoy hace dejación de funciones incumpliendo la obligación legal de aportar el 50% de los fondos. El último estudio del Observatorio Estatal de la Dependencia, de febrero de 2016, recoge el enorme desequilibrio entre la aportación estatal y autonómica. La situación se ha agravado el año pasado con la incorporación al sistema de dependientes moderados, soportando las autonomías más del 80% del presupuesto. Frente a esta realidad incontestable, la número dos del PP andaluz, Loles López, se descolgaba con que la administración central aporta “más del 70%”. Horas más tarde, el delegado del Gobierno en esta comunidad, Antonio Sanz, lo cifraba en “más del 58%”. Dos dirigentes peperos que se dedican a confundir torticeramente a la opinión pública. Y no pasa nada. Mienten, falsean intencionadamente la realidad y siguen en sus puestos. Ni siquiera se ruborizan. ¡Qué desahogo! ¡Qué tropa!

Vendetta en Granada

El Partido Popular ha gestionado su crisis de Granada a lo Kill Bill. A expensas de lo que decida la justicia sobre la presunta trama inmobiliaria vinculada al Ayuntamiento, la resolución del conflicto ha dejado un reguero de sangre política, un sacrificio que llega cuando los restantes grupos estaban de acuerdo en presentar una moción de censura para regenerar el consistorio. El ya dimitido alcalde, José Torres Hurtado, ha muerto matando. En su canto del cisne se ha llevado por delante a su íntimo enemigo, Sebastián Pérez. El ex regidor no estaba dispuesto a dejar el bastón de mando en mano del presidente provincial pepero. Su animadversión es archiconocida. (Cuerpo a tierra que vienen los nuestros). También ha rodado la cabeza de la concejala de Urbanismo, Isabel Nieto. La acusación policial de corrupción ha reavivado la división interna en el PP granadino con un desenlace cruento de puertas adentro, una vendetta en toda regla, y con la posible pérdida de la alcaldía.

El affaire granadino ha constatado una vez más la falta de liderazgo de Juan Manuel Moreno Bonilla. El presidente regional ha cedido en dos ocasiones al chantaje de Torres Hurtado. Al estallar el escándalo la semana pasada le pidió la dimisión y se vio obligado a recular por la negativa del ya ex alcalde a no dejar el cargo, como mínimo, hasta su declaración ante el juez el 12 de mayo. Ayer cuando ve peligrar la alcaldía, Moreno Bonilla acepta el precio que el ex regidor le pone a su salida: la cabeza de su rival interno, Sebastián Pérez, a la sazón hombre de la confianza del dirigente regional. En apenas cinco días ha tenido que tragar aceite de ricino en varias ocasiones. El presidente del PP andaluz ha perdido todo su autoridad en la gestión de su crisis nazarí. Se ha quedado sin dignidad ante los suyos y se puede quedar sin alcaldía. Mal negocio por querer mantener un sillón a toda costa. El poder político se puede recuperar en unas próximas elecciones, con un buen trabajo en la oposición y una adecuada oferta programática, la autoridad se pierde y cuesta una vida reconquistarla.

Foto.ahoragranada.com. Torres Hurtado, Dolores López y Moreno Bonilla, en una reunión de la dirección andaluza del PP.

Acuerdo presupuestario

Andalucía tendrá presupuestos en 2016. PSOE y Ciudadanos han llegado a un acuerdo para aprobar las cuentas de la comunidad autónoma. Un acuerdo con transparencia y por escrito con rúbrica pública ante los medios de comunicación. El proyecto de ley, que será aprobado mañana por el Consejo de Gobierno, tiene la firme voluntad de cooperar para que la recuperación económica sea una realidad que llegue a las familias y a los que peor lo han pasado durante esta crisis. Los presupuestos contemplan una rebaja progresiva del impuesto del IRPF que beneficia las clases medias y trabajadoras, la supresión del tramo autonómico del impuesto de hidrocarburos, aumento de la plantilla de profesores y personal sanitario, más partidas para la educación y sanidad pública, la recuperación de derechos perdidos por los empleados públicos… Este acuerdo consolida la estabilidad política y refuerza la confianza para la inversión en esta tierra.

Como siempre, el Partido Popular ha reaccionado desde la negatividad y la destrucción. Todo lo que supone un beneficio para Andalucía, constituye una mala noticia para la derecha política. Así les va. La respuesta al acuerdo ofrecida por su número dos, Dolores López Gabarro, no puede ser más pueril e inconsistente. Para la número dos, este pacto presupuestario significa que en Andalucía hay un bipartito. Menuda simpleza. ¿Y cómo piensa acordar las cuentas en Madrid la popular Cristina Cifuentes, en Castilla y León Juan Vicente Herrera o en Murcia Pedro Antonio Sánchez? Pues no les queda otra que al diálogo y el acuerdo al no contar con mayoría absoluta en los distintos parlamentos. Al PP le molestan dos cosas: una, que Andalucía transmita imagen de normalidad institucional y salga fortalecida Susana Díaz como presidenta; y dos, que Ciudadanos le arrebate la centralidad en el centro derecha de Andalucía y demuestre la inutilidad del PP y su escoramiento a posiciones radicales haciendo pinza con Podemos.

Recurriendo la sabia sentencia del Quijote, ladran, luego cabalgamos.

Foto.ABC de Sevilla. Susana Díaz y Juan Marín, presidente de C’s en Andalucía.

Comparaciones ociosas

La comunicación política ha de ser creíble, cuando menos verosímil. Cuando se exagera, se frivoliza o se falsea la realidad, el mensaje produce el efecto contrario al que persigue o incluso genera vergüenza ajena. Al director de campaña del PP andaluz, que son los que mandan en el partido de la gaviota, Mariano Rajoy dixit, se le encendió la bombilla y le escribió a la número dos regional, Dolores López Gabarro, una de esas frases supuestamente ingeniosas para ganar un titular. Y ésta, presta y dispuesta, la hizo suya y comparó a la presidenta andaluza, Susana Díaz, con su homólogo catalán, Artur Mas. Políticamente se parecen tanto como un huevo a una castaña. Dicen que las comparaciones son odiosas y, en muchas ocasiones, también ociosas. Ésta en concreto es tan ridícula como falsa y choca incluso con el mensaje de su jefe Rajoy. El presidente del Ejecutivo dice compartir al 100% la tesis de la dirigente socialista sobre la defensa del orden constitucional en el modelo de Estado. Pues no sólo desbarra el autor intelectual de la ocurrencia sino que contradice lo que mantiene su presidente. Una circunstancia que da idea del guirigay interno que hay en el PP, que cada cual sigue el ritmo que le marca el director de campaña. Una banda sin director y sin partitura. Nadie duda de la posición de Susana Díaz en el debate territorial y conoce sus dos líneas rojas inquebrantables: la unidad de España y la defensa de la igualdad de los ciudadanos vivan donde vivan. Eso sí, no va a permanecer callada ante los agravios del Gobierno de la nación con esta tierra.

Tierra quemada

En el Partido Popular tienen una tendencia malsana a la demagogia y a hacer política de tierra quemada. Y nunca más apropiada esta expresión en relación con las declaraciones insidiosas de su número dos en Andalucía, Dolores López Gabarro, sobre supuestas vacantes en las plantillas del Infoca (servicio de lucha contra incendios forestales). La derecha practica como nadie el oportunismo y pretende hacer politiquería aprovechando los dos últimos grandes fuegos registrados en Andalucía, el de Lújar, en Granada, y sobre todo el de Quesada, en Jaén, en las puertas de Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas.

Las desafortunadas palabras de la señora López Gabarro no sólo no se ajustan a la verdad, sino que suponen una grave irresponsabilidad porque intenta crear una alarma social injustificada. No todo vale en política. La plantilla está ocupada al 100% en la temporada de mayor riesgo de incendios y su trabajo es encomiable y reconocido en España y en Europa en la prevención y lucha contra estos siniestros naturales. Todos los operarios tienen la preparación y la formación para hacer su labor, poner en cuestión esta realidad por parte del PP supone una falta de respeto a estos empleados públicos.

La dirigente pepera ha querido aprovechar dos desgracias naturales en unas condiciones climatológicas muy adversas para intentar arañar un puñado de votos y conquistar unos pírricos titulares de prensa. Una actitud ciertamente preocupante. Además, lo que es chirriante es que el PP ponga en cuestión un dispositivo público que funciona, y lo hace bien y con garantías, cuando acaban de aprobar una reforma de la Ley de Montes, con su rodillo parlamentario en el Congreso, que permite especular urbanísticamente con los espacios afectados por el suelo. Mal que les pese a los populares, Andalucía es referencia nacional en protección forestal y de inversión en la protección del medio ambiente. Datos que la derecha, como otras muchas cosas, no conoce o no les interesa conocer. Menos subirse a trenes baratos y más política de altura.

Foto.Europa Press. Operarios del Infoca actúan en el incendio de Quesada.

Politiquería inmoral

Hay límites en política que quien los sobrepasa se adentra en el territorio de la inmoralidad y la mezquindad. En esos parajes la política se convierte en sinónimo de náusea. La número dos del Partido Popular andaluz, Dolores López Gabarro, ha hecho una incursión en ese espacio que aleja a la gente de los partidos y de la política. La dirigente pepera ha culpado a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, de la última víctima de violencia de género en Andalucía ya que, a su desnortado juicio, “está ensimismada en su investidura que ha abandonado totalmente a los andaluces“. Lo ha dicho con una supuesta solemnidad que produce sonrojo y vergüenza. Usar a los muertos es el argumento más ruin al que puede recurrir un cargo público. No todo vale en política. Y desde luego la que no vale es López Gabarro, quien con esta afirmación bochornosa debería rectificar de inmediato y reflexionar sobre si debe salir de la vida pública por higiene democrática. Se necesita una nueva política que construya, que sume, que dé respuestas a los ciudadanos. Sobran, por el contrario, los viejos hábitos que encanallan y apartan a los ciudadanos de lo público. La actitud de López Gabarro está en las antípodas del nuevo tiempo que demanda la gente. No se puede hacer politiquería con las víctimas de la violencia de género ni con nada. Y si quiere hacer algo positivo para hacer frente a esa lacra social debería empezar por reclamar al Gobierno de la nación que aumente los fondos que ha recortado para la prevención y sensibilización contra el terrorismo machista. Mariano Rajoy ha reducido un 33% las partidas en los Presupuestos Generales del Estado y nadie del PP ni de Andalucía ni de ningún sitio ha alzado la voz. Todo lo demás es impostura y política de bajos fondos que producen un rechazo e indignación general.

Dime de lo que presumes

En el Partido Popular están muy preocupados por el bajísimo nivel de conocimiento de su candidato en Andalucía. Lo dicen a cualquiera que lo quiera oír. Los medios de comunicación se hacen eco de la inquietud que habita en el seno del partido de la gaviota por el escaso tirón del dirigente elegido por el dedo divino de Mariano Rajoy. Con su retranca habitual, El Intermedio quiso hacer el jueves un experimento para comprobar hasta qué punto era desconocido Juan Manuel Moreno Bonilla y desplazó a Gonzo a Córdoba para pulsar la calle acompañado una persona que se hacía pasar por el político conservador. El resultado no sería científico pero fue concluyente: a Bonilla no lo conocía nadie, ni por su nombre ni por su fisonomía. El susodicho se tomó con humor a través de Twitter el sintomático ensayo televisivo. Pero al día siguiente su número dos, Dolores López Gabarro, le tocó subir la moral a la tropa y subrayó sin venir a cuento en una rueda de prensa el fervor y la devoción que despierta su jefe entre los andaluces: “Cuando paseo por la calle todo el mundo lo llama Juanma, Juanma“. No se oyeron carcajadas ante una salida tan forzada y alejada de la realidad porque los periodistas son personas educadas y profesionales… Ante tanta sobreactuación banal, sólo cabe recordar el sabio refranero: Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.

Elefante en cacharrería

Como elefante en cacharrería. Juan Manuel Moreno Bonilla no ha podido tener menos tino para justificar la renuncia de número dos, Dolores López Gabarro, a seguir como diputada como consecuencia de la incompatibilidad que recoge la ley a compatibilizar este puesto con una alcaldía. Para el presidente del PP, la cámara autonómica “luce lo que luce” y “carece de relevancia fuera de Sevilla”. Un despropósito de reflexión para alguien que aspira (aunque sea en sueños) a convertirse en presidente de la Junta de Andalucía. O es un antisistema y no lo sabíamos, o ha hecho de nuevo gala de su nivel político con semejante resbalón. (Antonio Burgos le tiene puesto un apelativo muy cariñoso).

Despreciar al Parlamento, sede de la soberanía del pueblo, es tanto como despreciar a los andaluces y las andaluzas que con su voto eligen a sus representantes. Moreno Bonilla no ha estado muy desafortunado en sus explicaciones. El hecho de que el no tenga escaño por los problemas de liderazgo del PP no resta ni un ápice a la centralidad que tiene la cámara en el debate político en nuestra comunidad. Seguramente le ha traicionado el subconsciente: su ausencia no menoscaba el trabajo parlamentario, salvo que tenga una alta consideración de sí mismo, sólo pone en evidencia la falta de previsión y la deficiente gestión de los resultados de las elecciones autonómicas que ha dejado a su partido una vez más en los bancos de la oposición y varias veces  descabezado en tiempo récord  (ya llevan tres presidentes en los dos años y medio de legislatura transcurrido).

Por tanto, un desacierto que requeriría una matización, o mejor una rectificación en toda regla, por parte de Moreno Bonilla.

Foto.El País. Moreno Bonilla y López Gabarro.