Al final

AL FINAL
Irene Sánchez

“Los ojos ven, el corazón presiente.”
Octavio Paz

Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo,
que se puede no amar de repente y no duele.

Duele el amor si pasa
hirviendo por las venas.
Duele la soledad,
latigazo de hielo.

El desamor no duele. Es visita esperada.
No duele el desencanto. Es tan sólo algo incómodo.

Somos así, mortales
irremediablemente,
sin duda acostumbrados
a que todo termine.

Crónica del sufrimiento

Los informativos de las últimas horas han sido una crónica negra. Noticias dolorosas con imágenes espeluznantes y sensibilidad a flor de pie. El último bombardeo cruel del Ejército israelí contra una escuela de Naciones Unidas en Palestina, el accidente del avión de Swift Air en Malí con 116 pasajeros y de miembros de la tripulación a bordo, el primer aniversario del trágico accidente del Alvia en Santiago de Compostela con más de 80 muertos… Un relato con elementos de diversa índole que nos sitúa ante la crudeza del sufrimiento humano. El informativo de esta mañana de Telecinco de las 8.30 me dejó con el cuerpo cortado ante la manifestación del dolor ajeno.

Reclamo

RECLAMO
Meira Delmar

¡Amor! ¡Amor! ¡Qué has hecho de mi vida!
Mi vida era como un agua mansa,
como un agua ceñida…

Antes de ti, ¡qué fácil para el alma
la espera de sus pasos, y qué fácil
su ligera partida…!

Antes de ti, ¡qué fácil la ventura
frente a la lluvia clara y el silencio
de las tardes dormidas…!

Pero contigo, Amor, cómo se vuelven
la espera y el partir angustia viva…
¡Cómo tus manos claras, inasibles,
rompen las horas mías!

Contigo, Amor, la lluvia no es “la lluvia'”
ni me da su regalo de sonrisas,
y es tortura el silencio cuando pasa
por las tardes dormidas…

* * *

Antes de ti, qué fácil el olvido
del país todo rutas para el sueño
que detrás de sus ojos existía…

Antes de ti, qué fácil el momento
de la estrella primera, sobre el Ángelus
brillando sorprendida!

Pero contigo, Amor, cómo se vuelven
la estrella y olvidar angustia viva…
Cómo tus manos claras, inasibles,
la dulzura me trizan…

Contigo, Amor, este fingido gozo
mientras el alma cuenta sus espinas,
y esta quebrada voz para su nombre,
y este afán inquietando la alegría…

* * *

Contigo este decir atribulado…
¡Amor! ¡Amor! ¡Qué has hecho de mi vida!

Juan Gelman

Ha fallecido Juan Gelman, el poeta de lo cotidiano y del amor, una referencia en el panorama de la lírica hispana. Un autor que supo destilar a través de su creación literaria una vida marcada por el dolor y el exilio como consecuencia de la dictadura argentina. Es uno de mis preferidos de la poética contemporánea y, por tanto, asiduo a este blog en las entregas de cada domingo.

El País publica el último poema del argentino. Se lo entregó a Joaquín Sabina en México DF. Como señala este periódico es un “testamento conmovedor”. Cuando lo leí está mañana, se me puso el vello de punta por la templanza y la serenidad con las que Gelman esperaba la muerte.

VERDAD ES

Cada día
me acerco más a mi esqueleto.
Se está asomando con razón.
Lo metí en buenas y en feas sin preguntarle nada,
él siempre preguntándome, sin ver
cómo era la dicha o la desdicha,
sin quejarse, sin
distancias efímeras de mí.
Ahora que otea casi
el aire alrededor,
qué pensará la clavícula rota,
joya espléndida, rodillas
que arrastré sobre piedras
entre perdones falsos, etcétera.
Esqueleto saqueado, pronto
no estorbará tu vista ninguna veleidad.
Aguantarás el universo desnudo.

Otro romanticismo

OTRO ROMANTICISMO
Javier Egea

“…las aguas del olvido “
Garcilaso

“Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!”
César Vallejo

Te escribo nuevamente desde una tarde helada
de esas en que nos puede el sentimiento
y la obsesión -ese pingajo de la soledad-
te derriba, te ocupa, sienta plaza en tu cuerpo
y, lo más peligroso, te alumbra, te interroga.

Y ves que los renglones se estrechan,
las letras se amontonan
y comprendes el hueco imposible,
el espacio que nunca compartimos
y este bello recurso de contarte la vida
poblando de historia y de sueños
las hojas tibias del dolor
que tanto me recuerdan tus muslos o tu espalda.
Por ellos navegué durante tanto tiempo,
en ellos aprendí tantas cosas extrañas,
tanto golpe de mar,
que parece imposible olvidarte así, de pronto,
como quien tira la luz por la ventana,
como quien se despuebla de golpe de esperanza.

¿Quién puede responder sin ningún truco
a las preguntas viejas, enquistadas,
hechas parte de ti?

¿Quién cruzará de un salto las aguas del olvido
sin sentir cómo quema en la carne la sorpresa de un día,
las sábanas de un día, los cuerpos ofreciéndose,
las ojeras del gozo al amanecer?

¿No volverá el amor,
aquel juego con náufragos y cofres,
a sorprendernos con su mano abierta,
a dejar en la playa de un hombro
como alga de plata que reposa
la saliva brillante del deseo?

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

Por eso he de decirte -aunque sea por escrito-
que está la casa abierta para ti,
que te esperan los libros, el té, mi soledad,
las dudas de las tardes de domingo,
la pequeña verdad
que no se tiene en pie sin tus palabras.

No es posible saber cuando todo enmudece
y la vida se ha vuelto una sórdida esquina
si nos falló el presentimiento
o será que el mercado nos fue tragando
con sus comadres y su algarabía,
que no supimos vernos ni hablarnos
entre anuncios de sopas luminosas,
promesas y altavoces
pregonando los últimos saldos
de la felicidad.

Será que llevaremos inevitablemente
un lenguaje podrido que amarga el paladar
y te pone a escupir en mitad de la urgencia
cuando toda la historia apenas si consiste
en decirnos que sí, que nos amamos.

Y los golpes, tan fuertes, las aguas del olvido,
tan hondas… Yo no sé!

Hay cosas en la vida
que sólo se resuelven junto a un cuerpo que ama.

Y cartas que se escriben
cuando la prisa clava su aguijón
y te deja colgando del alero
y te da por pensar
que es posible que no nos conociéramos
aunque fuimos viviendo el mismo frío,
la misma explotación,
el mismo compromiso de seguir adelante
a pesar del dolor.

Madrid Arena, año 1

Un año después, la investigación de la tragedia del Madrid Arena sigue en marcha y el dolor de las familias está vivo porque cada día conocemos nuevos datos sobre irregularidades de una macrofiesta que no se tenía que haber celebrado nunca. No podremos recuperar las vidas perdidas a edad tan temprana, pero nos queda al menos la esperanza para que se haga justicia y no se repitan más tristes episodios como éste por mor de gente que sólo quiere hacer dinero sin importarle la seguridad de los demás.