Palabras impresentables

Rafael Hernando vuelve a las andadas. Es un político de trazo grueso y lengua fácil e irreverente, un broncas. Otra vez ha disparado con su verbo procaz contra Andalucía. Tiene una trayectoria política jalonada de insultos e improperios en todos los ámbitos y hacia todos los territorios. Pero con la comunidad de la que es diputado cunero desde 1993, se dice pronto, la tiene tomada, rezuma inquina. Hace unos años comparó a esta tierra con Etiopía porque el Gobierno autonómico puso en marcha el programa de tres comidas para niños y niñas de familias en riesgo de exclusión como consecuencia de la brutal crisis económica que aún no hemos dejado atrás. Luego otras muchas instituciones se sumaron a esta medida. Ahora, para tapar el castigo que han supuesto los Presupuestos Generales del Estado de 2017 para Andalucía, con una caída del 36,6 de las inversiones y la negativa a un plan especial de empleo que sí se concede a otros CCAA, se ha despacho a gusto con otro disparate con el sello de la factoría Hernando.

Ha defendido sin decir toda la verdad, para disimular el escándalo de unas cuentas con una baja temeraria de inversiones, que se enviarán 1.000 millones adicionales a Andalucía para que “los niños andaluces dejen de estudiar en barracones“. ¡Ya está bien de insultos y de menosprecio a esta tierra! ¡Ya está bien de trasladar al exterior una imagen distorsionada que para nada se ajusta a la realidad! Ni los niños y niñas andaluces estudian en el suelo, como en su día aseguró Ana Mato, ni tampoco lo hacen en barracones. Hernando desconoce la red de centros públicos de esta comunidad y habla sólo desde el resentimiento para hacer daño. A él la educación pública le importa un pimiento.

No esperemos que el Partido Popular andaluz levante la voz contra este ataque intolerable, antes estas palabras impresentables. Tampoco por el agravio que suponen los presupuestos para esta tierra. Su jefe, Juan Manuel Moreno Bonilla, estará escondido. Como siempre, mantendrá un silencio cómplice y sumiso, dando de lado a estudiantes, a docentes y a Andalucía. No dan para más. ¡Qué vergüenza!

Foto.-  Libertad Digital. Hernando y Moreno Bonilla.

Castigo político

Los Presupuestos Generales del Estado para 2017, entregados hoy en el Congreso de los Diputados, suponen un jarro de agua fría para Andalucía, un nuevo agravio en materia de empleo y de inversiones. Un año más, esta comunidad autónoma sigue sin contar un plan especial de empleo siendo el paro su principal problema. Sin embargo, el Gobierno de Mariano Rajoy ha renovado el de Canarias. No es cuestión enfrentar a las CCAA pero si exigir al Ejecutivo que garantice la cohesión y la igualdad entre los territorios. Pese a que el Moncloa y el PP se desentienden y dan la espalda a esta tierra, Andalucía lidera la reducción de paro y la creación de paro. En marzo los datos son buenos, la tendencia es positiva (uno de cada cuatro parados menos en España es de Andalucía en los últimos doce meses), pero podría todo ser mejor si desde el Gobierno arrimaran el hombro.

Y es otro escándalo el capítulo de inversiones. La partida recogida en los PGE cae un 36,6% respecto en 2016. La inversión representa un 13,5% sobre el total del Estado cuando la población andaluza se sitúa en 18%. ¡Qué lejos quedan los tiempos del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero nos consignaba lo que nos correspondía por derecho y número de habitantes! En ese sentido, Andalucía seguirá reclamando la aplicación de la Disposición Adicional Tercera del Estatuto e Autonomía: hablamos de 2.298 millones de euros que se han dejado de percibir en el periodo 2008-2014 y que tendrían que incorporarse a las cuentas de 2017.

Yendo a las infraestructuras, el Gobierno se olvida una vez más del corredor del Mediterráneo en Andalucía en sus dos ramales, el interior y el costero. Nuevo mazazo para la Algeciras-Bobadilla, que pone en peligro el principal puerto de España: dibuja 20 millones cuando hacen falta 1.300 para acabar el proyecto. Desde 2011, Rajoy ha presupuestado unos pírricos 50 millones y no ha ejecutado nada. Otro mazazo para el ramal del litoral, que no tiene ni un euro para la conexión por Almería. Son infraestructuras fundamentales para la competitividad de Andalucía y el Gobierno sigue poniendo en riesgo nuestro crecimiento económico. El ministro de Fomento bajó ayer a esta comunidad y retrasó hasta 2023 el AVE para Almería. ¡Menuda broma! Granada lleva más de dos años aislada por tren y lo que queda. Esto supone ya una tomadura de pelo. Además olvido absoluto a la ampliación del metro de Sevilla como reclama el Ayuntamiento y la Junta.

Los hechos hablan por sí mismo. Todo esto lastra el desarrollo económico y el empleo. Está claro al Gobierno y al PP no les importa lo más mínimo Andalucía. El PP está repartiendo inversiones por Cataluña, Galicia o Canarias… y aquí palo y tentetieso. Su actitud sólo tiene una explicación: maltrato a Andalucía por razones políticas. Y pese a todo este castigo, el PP andaluz callado y su jefe de filas escondido desde hace varios días. Su silencio es ominoso, vergonzoso.

Foto.eldiario.es

100 días en blanco

Los primeros 100 días de este nuevo Gobierno de Mariano Rajoy han sido decepcionantes para Andalucía. Un auténtico fiasco,  100 días en blanco para esta comunidad. Sólo se ha registrado un avance en algunas cuestiones porque el Ejecutivo en minoría ha estado forzado por la nueva realidad parlamentaria y fundamentalmente por la oposición útil del PSOE se ha conseguido subir un 8% el salario mínimo, paralizar las reválidas, impulsar la propuesta de los sindicatos de renta mínima para los parados, que se esté negociando un pacto de estado contra la violencia de género o aprobar medidas para paliar la pobreza energética. Dicho esto, y en relación con Andalucía, en este periodo nos hemos encontrado algunas buenas palabras y ninguna buena acción. Antes al contrario, desde el Consejo de Ministros se han tomado decisiones que claramente suponen un agravio y un castigo para tierra.

En materia de infraestructuras, se han producido con nuevos episodios de discriminación que se suman a la lista de los últimos cinco años. El Gobierno está demorando con intenciones dañinas inversiones fundamentales para esta comunidad. Dos ejemplos sangrantes:

  1. Nuevo revés para la Algeciras-Bobadilla. Desde que llegó a la Moncloa el PP ha castigado sistemáticamente al principal puerto de España, que es el de Algeciras. Mientras el Gobierno ha dedicado a la conexión férrea del Mediterráneo hasta Murcia 6.000 millones a la de Algeciras apenas 50 millones. Y encima ahora nos enteramos que tiene que devolver dinero a Europa por no haber ejecutado este proyecto estratégico para Andalucía. Es imprescindible para el desarrollo económico que los corredores europeos lleguen esta comunidad y no se quede aislada de Europa.
  2. Otro retraso más para el AVE a Granada. Lleva Granada casi dos años incomunicada por tren y el Ministerio de Fomento ha vuelto a posponer hasta bien entrado 2018 el restablecimiento del servicio. Rajoy dejará tres años esperando a los granadinos el ferrocarril, viviendo una situación propia del siglo XIX. Y otro tanto le ocurre Almería, con la Mesa de Infraestructuras exigiendo al jefe del Ejecutivo que cumpla con el transporte férreo de viajeros y mercancías.

Además, se ha conocido un dato muy preocupante. En Andalucía la obra pública ha bajado un 22% en 2016 por la caída de la inversión del Estado. Junta y corporaciones locales, por el contrario, han cumplido aumentando sus partidas. La denuncia proviene de la patronal de la construcción Fadeco. Y lo que es peor, los propios empresarios hablan de discriminación a Andalucía para favorecer a otros territorios. Terrible conclusión… ¿Pero cuándo la derecha ha querido o demostrado sensibilidad hacia esta tierra?

Mientras que se negocia y acuerda un nuevo sistema de financiación, el Gobierno no lanza ninguna respuesta para hacer frente al perjuicio que produce a Andalucía la aplicación del actual modelo. El Gobierno guarda silencio sobre la propuesta de condonar parte del Fondo Liquidez Autonómica (FLA) a las CCAA que están peor financiadas, entre ellas Andalucía, que recibe 1.000 millones menos al año respecto a la media. Tampoco ningún compromiso para corregir ya el incumplimiento flagrante de la ley de Dependencia. El Gobierno tiene que respetar la ley y aportar 50% de la inversión. Ahora la relación es de 80 por parte de la Junta y 20 del Gobierno. Hay que avanzar ya hacia un pacto de Estado para blindar este cuarto pilar del estado del bienestar.

Continuamos sin noticias del plan especial de empleo para Andalucía. ¡Cómo el Gobierno se puede desentender de la principal preocupación ciudadana y no dar ni una sola explicación convincente! Y esperemos que no recurra finalmente la jornada de 35 horas de la que ya disfrutan unos 270.000 empleados públicos de la Junta  Andalucía. Sería una agresión gratuita a los trabajadores públicos y a una medida de justicia.

En definitiva, 100 días que no han supuesto un nuevo tiempo en la relación del PP con Andalucía. Mucha romería de ministros, mucha declaración de boquilla, pero a la postre ha tratado a Andalucía como siempre: con desprecio y marcando distancias.

Foto.- Ideal.

Prejuicios medievales

En España nos queda mucho por avanzar en tolerancia y respeto a la identidad sexual de las personas. Dos episodios acaecidos en Andalucía demuestran los muchos prejuicios que persisten en nuestra sociedad y que nos hacen rechazar al diferente. En Cádiz, un joven árbitro de fútbol, el primero que ha reconocido públicamente su homosexualidad en público, cuelga el silbato porque, según sus palabras, no aguanta más. Jesús Tomillero está harto, y con razón, de escuchar mofas, insultos e ironías hirientes. De soportar a gente desalmada que aprovechando el anonimato de la grada descarga su agresividad y su crueldad por el mero hecho de ejercer su sexualidad como le da la gana. La homofobia no cabe en nuestro modelo de convivencia.

En Córdoba, un párroco de Posadas se parapeta tras la decisión del obispo de la diócesis, Demetrio Fernández, para negar la confirmación a un joven transexual del pueblo. José Belloso, de 28 años, quería recibir este sacramento para poder ejercer de padrino de bautismo de su sobrina. La respuesta de la Iglesia es medieval: “Tenía que haber aguantado el castigo que Dios le dio y la cruz que el Señor le mandó, sin ofender a la naturaleza“. ¡Qué lejos se encuentran estas palabras de las que predica el papa Francisco! Se declara no idóneo su estilo de vida, contrario a la moral católica. ¿No dijo Bergoglio que quién era él para juzgar a un gay “si busca al Señor y tiene buena voluntad“? Esta reflexión se podría hacer extensiva para cualquier persona por su identidad sexual. Estamos ante un caso de discriminación de manual, de transfobia, que tiene de nuevo como protagonista al obispo de Córdoba.

Si a la sociedad española le queda mucho trecho que recorrer, algunos altos representantes de la Iglesia católica están a años luz del tiempo en que vivimos.

Foto.– Jesús Tomillero. Mundo Deportivo.

Ataque a los agricultores andaluces

Los previsiones eran malas pero los hechos ciertos resultan catastróficos y dañinos. La distribución definitiva de los fondos de la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2014-2020 recrudece el castigo del Gobierno de la nación hacia Andalucía. La Junta ya alertó en 2014 de que Andalucía era la única autonomía que perdía fondos respecto al marco comunitario anterior por decisión caprichosa y arbitraria del Gobierno de Mariano Rajoy. Con el reparto cerrado de las ayudas europeas, se ha consumado la agresión pero mucho más severa que la anunciada. Al final serán más de 900 millones de euros los que dejen de recibir los agricultores de Andalucía, más del doble de lo previsto en su momento. Hasta 2020 se nos escamotean 616,5 millones en ayudas directas y 286 para desarrollo rural. La propaganda del PP, con el conspicuo Arias Cañete al frente del Ministerio, sostenía que no se perderían más de 60 millones en ayudas directas. La realidad multiplica esta cifra por diez. Esto se suma a que ya nos habían metido la mano en la cartera en la inversión para desarrollo rural. Los datos son tozudos y confirman la preocupación mostrada entonces por el Gobierno de Susana Díaz.

Además del agravio con Andalucía, el modelo que defiende la derecha prima a las grandes superficies, a los terratenientes, y se penaliza a los pequeños y medianos agricultores. Por primera vez se imputa una reducción a los beneficiarios de ayudas inferiores a 5.000 euros, que en esta comunidad son 208.000 agricultores, el 80% del total. Se hace una reducción lineal del 8,64% para todos por igual y no progresiva a partir de los 5.000 euros. Es la primera vez que en la historia de la PAC se utiliza un ajuste tan regresivo que favorece a los que más tienen y se ceba con los débiles. Muy del estilo del PP: regalos fiscales y amnistías para los poderosos y mano dura con las clases medias y trabajadoras. Un agravio más para exigir un cambio de gobierno en las elecciones que se repetirán el 26 de junio.

Foto.elconfidencial.com. Cañete y Rajoy.

Igualdad salarial ya

Ayer se celebró el día de la igualdad salarial, una reivindicación que no puede caer hoy en el olvido hasta el año que viene. Este vídeo de UGT resume en poco menos de un minuto la insoportable brecha salarial que existe entre hombres y mujeres en España. Por el mero hecho de ser mejor se cobra una media de un 24% al año en nuestro país. Una inaceptable discriminación por razón de sexo que no respeta el principio de igualdad que consagra nuestra Constitución. Dice poco de una sociedad desarrollada que agravie a más de la mitad de su población. Es tarea urgente para todos y todas poner medidas que corrijan esta lamentable realidad. No caben más excusas ni demoras.

Otro sablazo

A nadie sorprende ya el maltrato y la hostilidad que el Partido Popular dispensa a Andalucía. Es una dinámica más vieja que el hilo negro. Tenemos ya un callo de tanto castigo pero no nos cansamos de alzar la voz, es nuestra forma de defender lo que es nuestro. Hace un par de días, por la vía de los hechos consumados, el Gobierno de Mariano Rajoy nos ha quitado 265 millones de euros que nos correspondían por derecho. Ni han avisado: han metido directamente la mano en la caja y se lo han quedado. Son 265 millones que no podremos dedicar en esta tierra para atender las necesidades de la sanidad y de la educación públicas, para dar cobertura a más personas en situación de dependencia o en riesgo de exclusión social, para recuperar los derechos que arrebató la crisis a los empleados públicos, para generar posibilidades de empleo… Andalucía deja de percibir todos los años unos mil millones respecto a la media de las autonomías. Y no sólo sufrimos este agravio, sino que además nos dan un sablazo adicional de 265 millones. La derecha no entiende lo que significa justicia social y redistribución de riqueza. Eso sí, en su diccionario aparece con letras muy grandes discriminación y desprecio a Andalucía.

Esta nueva agresión procede de una aplicación sectaria por parte del Ministerio de Hacienda de la liquidación del ejercicio de 2013 y de un reparto arbitrario del llamado de fondo de convergencia. Este fondo se ha de emplear para ir recortando las distancias entre las distintas comunidades autónomas y favorecer la cohesión social de todos los españoles. Sin embargo, Cristóbal Montoro, que en su DNI reza como andaluz, tergiversa este concepto y la obligación de un ejecutivo de que todos los territorios tiendan a parecerse, a contar con las mismas oportunidades. El Ministerio ha preferido dar una riada de millones a Cataluña y a la Comunidad Valencia en perjuicio de Andalucía. No cumplieron con el objetivo del déficit en ese año por la pésima gestión de Artur Mas (Convergencia) y de Alberto Fabra (PP) y encima se les premia.

La palabra de Rajoy es papel mojado, no vale nada. Hace justamente un año, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, lo alertó de este auténtico dislate en el Palacio de la Moncloa. Le hizo saber la injusticia de castigar a Andalucía por una interpretación sesgada del reparto de la financiación autonómica y le planteó, si se consumaba esta distribución trampeada, que al menos se permitiera una devolución en varias anualidades. Pues ni una cosa ni la otra. Han mantenido el desequilibrio entre CCAA y nos han metido la mano en la cartera sin previo aviso. Así se las gasta el PP con Andalucía. A algunos sólo les interesa esta tierra para ver los debates de los que se ausenta desde las instalaciones públicas de Doñana.

Foto.EFE.