Lo lleva haciendo el Gobierno de Mariano Rajoy toda la legislatura pero la última maniobra resulta obscena y antidemocrática. No puede ser que el Ejecutivo hurte el debate en el Legislativo con la triquiñuela de la urgencia. No tiene un pase que se intenten modificar 26 textos normativos a través de un decreto-ley. La oposición ha puesto el grito en el cielo… y con toda la razón. Supone un secuestro en toda regla del poder legislativo, un abuso de poder del Ejecutivo sabiendo que su mayoría absoluta en las Cortes Generales aplicará el rodillo para sacar adelante a las bravas una insoportable tropelía. Y luego se quejan de la desafección ciudadana y sacan a prisas y corriendo un paquete de medidas de regeneración democrática. La mejor manera de dignificar la política y las instituciones es evitar el filibusterismo. Esta decisión del Gobierno no sólo chirría desde el punto de vista legal, sino que desde una perspectiva ética es abominable.

Foto.El País.

Anuncios

YA SÉ QUE DEBERÍA CREERME…
Manuel Vázquez Montalbán

Ya sé que debería creerme
lo que pienso cuando siento
o lo que siento cuando entro
en tu cuerpo entreabierto

pero temo morir de fe o de esperanza
y no constatar en el nuevo día
la desolación del tacto y la mirada

ya sé que aburro la distancia
entre tus ojos y los míos

manda
que los cierre y piensa
que no le miro por no verte
y creer en ti.

Tristemente, la gestión de esta prolongada crisis económica ha derivado en una crisis institucional sin precedentes, no sólo en España. El rescate de Chipre ha añadido más gasolina al fuego del desprestigio de la Unión Europea. Las medidas adoptadas (es decir, recortes) y el reparto nada equitativo de los sacrificios han acentuado la desconfianza hacia las instituciones. Organismos no elegidos por la ciudadanía (el Eurogrupo, el Banco Central Europeo y el FMI, bien de manera concertada, la dichosa troika, o individualizada) imponen decisiones dolorosas sin ningún tipo de control democrático. Como no tienen que rendir cuentas ante nadie, actúan a sus anchas y condicionan el bienestar y las conquistas sociales conseguidas durante décadas. Son los operadores de la no política, que subordinan la democracia y la política a los intereses económicos, los mercados y la contabilidad. Si no se cambia esta ecuación, no se recuperará la confianza en la política y anteponer el interés de los ciudadanos a ninguna otra cuestión.

Viñeta.- El Roto en El País.

La cicatriz

abril 19, 2012

Todas las heridas dejan una cicatriz. El Rey ha pedido disculpas por el triste episodio del safari de Botsuana. No le quedaba otra: con un patinazo tan sonoro y tan inconveniente, la única salida posible era entonar el mea culpa. El clamor social obligaba a dar la cara y asumir sin paliativos un error tan mayúsculo. Los medios de comunicación ya han pasado página y aceptan el acto de contrición del monarca. Sólo queda saber cómo responde la opinión pública, especialmente sensible en estos momentos, y si se conforma con un simple gesto o insiste en una adaptación de los usos y costumbres de la Corona acorde a los tiempos que corren. El yerro de Don Juan Carlos ha provocado un profundo malestar y la gente ya no está para tonterías. El daño en el prestigio, aunque tiene cura, ha sido profundo, más de lo que muchos analistas quieren ver, y semejante rasguño requiere de una sutura más compleja que una simple comparecencia pública. La Casa Real tiene que dar más pasos en materia de transparencia para que este doloroso desliz no degenere en desconfianza hacia la institución. La cicatriz que ha quedado tras la caza de elefantes ha de ser el recordatorio permanente para evitar reincidencias.