Más ruido que nueces

Me ha sorprendido (bueno, no tanto) el ensordecedor ruido mediático ante la noticia de que el instructor del caso de los ERE en el Tribunal Supremo tomará declaración a los ex presidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Así de simple lo dice el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en una nota de prensa. Con la legislación española en la mano, sólo pueden hacerlo en calidad de imputados, una garantía procesal para comparecer acompañados de sus abogados. No hay mucha novedad en este paso procedimental lógico y natural porque tanto Chaves como Griñán habían pedido desde el primer momento acudir voluntariamente para defender su honorabilidad y el magistrado cursa una providencia (no un auto) fijando la fecha de su declaración sin imputarles ningún delito. Sin embargo, los medios (que no muchos periodistas con los que he podido hablar) se han lanzado en tropel a sobredimensionar un hito procesal que no aporta nada novedoso. Ya se sabía de antemano que esta citación se iba a producir, que los ex presidentes habían manifestado su deseo de dar todas las explicaciones sobre el caso sin esperar al suplicatorio y que sólo podían hacerlo bajo la figura de imputados. La consumación de lo evidente se ha traducido en un festín mediático donde, en algunos casos, se orilla el estado de derecho y la presunción de inocencia. El Supremo tendrá que hablar una vez oídas las partes y entonces será el momento de la exigencia de nuevas responsabilidades políticas o de reparar el daño causado a dos personas honestas e íntegras. Estoy convencido de lo segundo. Hoy hemos asistido un espectáculo donde ha habido más ruido que nueces. Cada cual tendrá sus razones.

 

Periodismo de conveniencia

El periodismo tiene una función social: contar lo que pasa. Guste o no guste al profesional o al medio de comunicación de turno. Por el contrario, cada vez se está asentando más una corriente viciada de contar sólo las noticias que interesen a la línea editorial de la empresa informativa. Por ejemplo, se da cuenta de la imputación de un representante público y se omite (o se informa con mucho menor despliegue) cuando el caso se sobresee o la persona afectada resulta absuelta. Ejemplos los hay todos los días. El último ayer. La declaración de un funcionario de la Junta de Andalucía acusando a la patronal y a los sindicatos de cobrar mordidas del 20% en los cursos de formación fue destacada en portada por varias cabeceras. Y con el agravante de hacer suya en el titular las afirmaciones del empleado público, ni siquiera buscaron el recurso de atribuir la denuncia al testigo. Veinticuatro horas después, cuando el susodicho funcionario se retracta de las acusaciones y se desmorona todo el relato inculpador, la información desaparece de la primera plana y se relega en las páginas interiores. Esta deriva resta credibilidad al periodismo. Basta con contar las cosas como son, vengan bien o no al medio.

Nota.– La viñeta es puro sarcasmo.

Deshaciendo errores

La plantilla de Canal 9 está deshaciendo los muchos errores cometidos durante demasiados años por el sometimiento de la cadena a las consignas y a la propaganda del Partido Popular. La rebelión interna tras el anuncio de cierre por parte del presidente Fabra (ya tiene fecha: 27 de noviembre) ha puesto a la redacción de este medio ante el espejo de sus contradicciones. ¿Cómo han podido permanecer tanto tiempo en silencio permitiendo una manipulación tan burda e insoportable desde el punto de vista deontológico o, en algunos casos, participando activamente en la fiesta de la desinformación? El caso del accidente del metro, con 43 víctimas mortales, constituye el paradigma de una propuesta informativa a la carta de los intereses del PP. No es el único. Un espectador que sólo siguiera la actualidad a través de esta cadena no sabría qué es el caso Gürtel y no entendió la  repentina dimisión de Camps, contada por cierto de una manera oscura e ininteligible. Ni el caso Brugal, ni el caso Emarsa, ni las andanzas del otro Fabra (Carlos) por Castellón, ni el aeropuerto sin aviones, ni los recortes del Gobierno de Rajoy… Suma y sigue. Quizá tendrían que haber levantado la voz antes frente a las barrabasadas que les obligaban a hacer y a firmar. Más vale tarde que nunca. Más que reproches, esta revuelta postrera quizá permita extraer una lección: la ética y la dignidad valen más que un salario.

Os dejo dos opiniones que abundan en esta línea con mayor tino que yo:

El suicidio de Canal 9, en el blog Mi mesa cojea.

El oxímoron de Canal 9: Asamblearismo oficialista, de Julià Álvaro en eldiario.es.

Globo pinchado

El Tribunal Supremo ha dictado la cuarta sentencia a favor de la reordenación del sector público andaluz. En esta ocasión, declarando la legalidad de la integración de los trabajadores de la Empresa de Gestión Medioambiental de Andalucía S.A. (EGMASA) en la nueva Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA). Ya hacía semanas que había sentado jurisprudencia, con lo cual es lógico que esta nueva sentencia abunde en que no supone “un acceso al empleo público que merezca ser calificado de gratuito, ilegal o injustificadamente discriminatorio”. “Quienes eran empleados de una sociedad de titularidad pública siguen siéndolo ahora en la Agencia”, concluye al alto tribunal.

Son cuatro fallos que desmontan toda la campaña de desinformación a la que se sumaron con alborozo determinados medios de comunicación. Se ha podido leer y oír de manera machacona y tendenciosa que era la norma del enchufismo.  El Supremo ha zanjado de forma fulminante este debate interesadamente amplificado desde las fechas previas a las últimas elecciones autonómicas. Nadie reconoce ahora el error o que se habían sobrepasado determinados límites deontológicos con intereses que no se correspondían con los estrictamente periodísticos. Ahora se pretende pasar página como si nada. En algunos casos se oculta esta información, en otros se minimiza. Un tratamiento que dista mucho con el espacio y el tiempo dedicado a las denuncias iniciales. Ya no conviene trasladar a la opinión pública que se ha pinchado el globo artificialmente inflado.

Manipulando hasta el hastío

Los medios de comunicación juegan a la política. Salvando las honrosas excepciones, el periodismo ha quedado sepultado por los intereses ideológicos o mercantiles de cada cabecera. Salta a la vista con un simple repaso al universo mediático español. Ahora bien, cuando la manipulación es tan obscena y retorcida como la de esta noticia de Intereconomía para desacreditar la masiva movilización de la comunidad educativa contra la reforma educativa del Gobierno, produce rechazo entre los propios profesionales, demasiados dóciles a veces ante las imposiciones intolerables de la empresa. La continuidad en el puesto de trabajo pende de un hilo demasiado frágil y el mercado laboral no invita a rebeldías ni a ejercicios de ética, como demuestra este vídeo difundido por elplural.com. Sin percatarse que tenía el micro abierto, la presentadora (a ver si no rueda su cabeza) reacciona con hastío ante el abusivo retorcimiento de la realidad con fines espurios por parte de esta cadena ultraconservadora. Quizá hubiera sido mejor dar un deontológico puñetazo sobre la mesa y negarse a leer una entradilla falsa e infumable. En su descarga habrá que pensar que las listas del INEM están llenas de valientes.

Incoherencia periodística

En periodismo ya pocas cosas me sorprenden. De vez en cuando, surge algo que todavía reactiva mi capacidad de asombro. ABC, en su edición nacional y de Sevilla, dedica su portada a un eventual (y necesario) plan europeo de fomento del empleo juvenil promovido por Alemania, Francia, Italia y España. La noticia, sin lugar a dudas, es relevante e incide en el sector de la población más castigado por la lacra del paro (un 57% de nuestros jóvenes no tienen trabajo). Llega tarde la iniciativa comunitaria, pero la tardía reacción del establisment de Bruselas y de los países miembros, hasta ahora sólo preocupados en la austeridad a ultranza y los recortes, no debe restar ni un ápice a las bondades de la misma. El diario de Vocento dedica un amplio despliegue a este proyecto aún en ciernes y, sin embargo, arrincona y ningunea un plan aprobado ayer por la Junta de Andalucía con 200 millones de euros contantes y sonantes y una previsión de creación de 30.000 empleos. En un alarde de coherencia, el paquete de medidas andaluz no merece más que media columna en una página par (pág. 42 en la edición de Sevilla). Hace tiempo que ABC no hace periodismo. Su selección de las noticias no responde a los criterios profesionales y sí a intereses políticos sin ningún tipo de disimulo. Una pena.

#SoyPeriodista

Quiero hoy celebrar el día de los periodistas suscribiendo el manifiesto de la Federeración de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) en defensa del periodismo, una profesión (la mía) que está atravesando la peor crisis de su historia, al menos, desde que reconquistamos la democracia en nuestro país. Esta crisis tiene fundamentalmente una drámatica componente laboral, con una destrucción brutal de empleo y un aumento alarmante de la precariedad en la empresa informativa. Junto a esto, el atrincheramiento ideológico y la pérdida de los valores dentológicos por la preeminencia del interés particular frente a su función social y la renuncia a la verdad conforman un cóctel explosivo que degrada y desacredita una profesión que constituye un pilar imprescindible para el buen funcionamiento de las sociedades democráticas. Así, me parece más oportuno que nunca este llamamiento de la FAPE, que debe ser atentido por los poderes públicos:

“QUE la libertad de información se debilita cuando el periodismo se convierte en una fuente de manipulación, de sensacionalismos, de odios y de defensa de intereses ajenos al bien común. 

QUE esa misma libertad queda dañada cuando se convocan ruedas de prensa sin derecho a preguntas y cuando los representantes públicos se niegan a comparecer para dar cuenta de sus actividades en el ejercicio del poder. 

QUE es necesario el ejercicio responsable del periodismo por parte de periodistas y editores, basado en el cumplimiento de normas éticas y deontológicas  y en valores como la integridad y el rigor.

 QUE la supeditación de la ética a la dictadura de la audiencia conduce a la inmoralidad y a la ilegalidad, como nos ha demostrado en el Reino Unido el caso del News of the World. 

QUE el derecho de información y la libertad de expresión pierden fuerza y eficacia cada vez que desaparece un medio. 

QUE unos periodistas mal pagados, y más si no perciben salario alguno, difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes, sean del tipo que sean,  para difundir informaciones sesgadas, interesadas y en algunos casos falsas. 

QUE el elevado paro en el sector está propiciando que los editores abonen cantidades humillantes a colaboradores y free lance. 

 QUE los Gobiernos y las instituciones no pueden mirar hacia otro lado cuando empresarios sin escrúpulos quieren convertir un espacio de libertad, como es un medio de comunicación, en un taller de esclavos ofreciendo empleos sin remuneración. 

QUE el futuro del periodismo está en la calidad del contenido que elaboren los periodistas sea en el soporte que sea. Si los medios renuncian, como están haciendo, a las buenas historias, a los buenos reportajes de investigación, a las buenas crónicas de los corresponsales,  poco podrán hacer para convencer al usuario de que es necesario pagar por los contenidos. 

QUE las administraciones tienen que incentivar los proyectos de los periodistas emprendedores que buscan alternativas a la crisis con ideas valientes y novedosas. 

QUE la defensa de la libertad de prensa, del derecho de información y del ejercicio de un periodismo digno y dignamente remunerado,  atañe también a las instituciones y a los ciudadanos.”

Periodismo de partido

La tendenciosidad es la carcoma que corroe al periodismo actual. Los medios de comunicación juegan un papel esencial en las sociedades democráticas: el rol de notario de la actualidad entre gobernantes y ciudadanos con la verdad como eje ineluctable de su actividad, lo que el profesor Lorenzo Gomis conceptuó como el papel de mediación. Sin embargo, la neutralidad, el equilibrio y la deontología brillan por su ausencia en más ocasiones de las debidas en el quehacer periodístico actual. Las cabeceras (no todas, por suerte) declinan en ese deber sagrado de informar y comentar lo que acontece, actuando como juez y parte, no como mero observador. Así, el medio se convierte en un actor político activo en el espacio público. Hace unos años ya escribí un artículo en la revista universitaria Ámbitos (Los medios toman partido) sobre la parcialidad que predomina en los productos informativos.

Esta mañana me he topado con unos de esos ejemplos que me apenan por la deriva sectaria que se percibe en la profesión. ABC de Sevilla arremete con dureza contra el vicepresidente de la Junta, Diego Valderas, por asistir a una cooperativa de Lora del Río (Sevilla) con motivo del comienzo de la temporada de cítricos. En portada y en páginas interiores el enfoque no puede ser más ácido: “Queda inaugurada esta naranja”. Me reconforta un periodismo de denuncia, exigente y severo contra todos y contra todo, sin importar el signo político o ideológico de la institución, la organización y el colectivo del que se trate. Cuando se aplica la doble vara de medir, la contundencia contra el adversario y la benevolencia contra el afín, el periodismo se convierte en una suerte de actividad panfletaria. Esta misma semana, el jefe de la oposición andaluza, Juan Ignacio Zoido, y la presidenta manchega y número dos nacional del PP, María Dolores de Cospedal, visitaban una fábrica cárnica en Málaga y no se le hacía desde este medio la misma lectura.

Otro ejemplo significativo de cómo se reparten cañas y lanzas en el diario de Vocento: la virulenta reacción de este periódico a las críticas irónicas del PSOE a una visita de Mariano Rajoy y Javier Arenas a una fábrica de quesos en Grazalema (Cádiz) en 2009. Las palabras de un dirigente socialista tirando de sarcasmo recibieron una dura reprimenda por los editorialistas de ABC. Si lo que hizo González Cabaña entonces era demagogia, lo que nos ofrece hoy este medio se podrían catalogar de la misma forma… aplicando idéntico rasero.

Sin periodismo, no hay democracia

El gremio del periodismo ha interiorizado que se une y pelea por sus derechos o languidece hasta su desaparición. Ayer acudí a la concentración celebrada en Sevilla, al igual que en otros 48 municipios de toda España, con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa y la Libertad de Expresión. Me llenó de júbilo la masiva respuesta de profesionales de los medios de comunicación a la convocatoria de la Asociación de la Prensa de Sevilla. Sin duda, la mayor movilización de periodistas que recuerdo en mi ciudad. Profesionales de todas las cabeceras, de medios públicos y privados, de todas las edades, incluso estudiantes que aspiran un futuro laboral mejor, periodistas en activo, parados y jubilados. Respuesta colectiva y unitaria de todo el sector, con representantes de sindicatos y partidos políticos de izquierda. Son muchos los argumentos (la precariedad laboral, los ajustes de plantilla, las limitaciones al ejercicio de la profesión y a la libertad de información, la deriva partidista de los medios, la pérdida de la ética y la deontología en el quehacer profesional…) y defender un periodismo comprometido, honesto y que cumpla su función social. El lema no podía ser más elocuente: ‘Sin periodistas, no hay periodismo y sin periodismo, no hay democracia’ (Leer manifiesto). Queda mucho trecho por recorrer para dignificar la profesión desde un punto de vista laboral y ético y recuperar el daño causado por esta maldita crisis en un gremio ya muy castigado por la desregulación. Se abre un novedoso horizonte de esperanza.

PD.– La foto de la cabecera de la concentración no hace justicia a la multitud congregada en la Plaza Nueva hispalense, justo detrás del objetivo de mi teléfono móvil.

Periodistas en acción

Ya era hora. Algo se mueve en el periodismo. Ha tardado en reaccionar en la profesión. Las agresiones de las empresas en materia socio-laboral y a la ética en su trabajo vienen de lejos. Con la crisis ya se han hecho insoportables y los periodistas se han tirado a la calle convocados por la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS). La concentración del pasado sábado fue todo un éxito. Y no sólo por la masiva presencia en la Plaza Nueva de Sevilla, algo inédito en un sector muy individualista y desmovilizado, también en las redes sociales, convirtiéndose en trending topic en Twitter.

Unos cuatrocientos profesionales acudieron a la llamada por la recuperación del verdadero sentido del periodismo. Los dos lemas que inspiraban la protesta no pueden estar más ajustados a la realidad y a las necesidades del gremio: ‘Por un periodismo que defienda la verdad’ y ‘Por el empleo de periodistas en condiciones dignas’. La deriva en las condiciones salariales y la enorme precariedad están produciendo un gravísimo daño a la deontología y a la función social que tiene delegada el periodismo en las sociedades democráticas. La crisis se ha llevado por delante a más de 5.000 periodistas y ha devaluado hasta lo impensable la moral de unas empresas informativas convertidas en agentes políticos y económicos sectarios. Es la hora de alzar la voz para decir ¡basta!

Lo pudimos leer hace unos días en distintos periódicos y también Rafael Rodríguez, presidente de la APS, lo recordó en su alocución ante los congregados. En un artículo inédito escrito en 1939 en defensa del periodismo libre, Albert Camus sostenía: “Si no puedes decir lo que piensas, lo que sí puedes es no decir lo que no piensas o lo que crees que es falso. Nadie te puede imponer servir a la mentira“. Una reflexión que debería ser sagrada y de obligado cumplimiento para este gremio. La vida diaria en las redacciones, por desgracia, es otra cosa. ¡Cambiémosla!