Ganador claro

El socialista Pedro Sánchez le dio un repaso a Mariano Rajoy en el debate cara a cara. El presidente fue a cumplir un trámite y se encontró contra en el espejo de sus recortes, sus errores y sus contradicciones, una cuesta imposible de sortear para alguien con mucha apatía y sin demasiados argumentos para la inmensa mayoría. Debate intenso y sin cuartel que explica las razones de la huida del pepero de estos formatos televisivos tan sanos para la democracia. El candidato del plasma no dio la talla: se le vio inseguro (ay, el tic del ojo izquierdo y el movimiento constante del pie), a la defensiva y turbado (el color rojo del rostro manifestaba lo mal que lo estaba pasando). Pedro Sánchez lo acorraló con la corrupción y con más cosas: con la realidad del desempleo y el trabajo precario y mal pagado, con los tijeretazos a los servicios públicos, con la destrucción de políticas de igualdad, con la falta de empatía del gallego con las dificultades de cientos de miles de familias para las que no ha acabado la crisis. Rajoy nos quiso contar un cuento y para demasiados hombres y mujeres de España no tiene un final feliz por mucho que el PP quiera situarnos ante un decorado falso. Le cogimos el truco y se quiso parapetar tras un victimismo impostado para escaparse del chaparrón. Ganó el socialista y así lo acredita la inmensa mayoría de los medios (las encuestas Antena 3, La Sexta, El País, SER, eldiario.es, infolibre.es, entre otros).

No olvidemos estos cuatro años

De esto es lo que no quiere hablar Mariano Rajoy en campaña y seguramente pasará de puntillas en el debate cara a cara con Pedro Sánchez esta noche. Su balance de recortes es estremecedor. Después de tres años y muchos meses encerrado en el plasma y dando tijeretazos al bienestar de los españoles desde su mullido sillón del Palacio de la Moncloa, ahora se pone el traje de campaña y pone cara de bueno. ¿Y a quién va engañar? Él y sólo él es el responsable del desaguisado social que hemos sufrido desde 2011. Cientos de miles de familias han padecido en sus carnes las políticas crueles del PP. No se debería pasar por alto esta dura realidad a la hora de coger la papeleta de voto el domingo. No olvidemos estos cuatro años de sufrimiento. La desigualdad cabalga desbocada en España.

Y hay programas de partidos nuevos que profundizan en esta línea. Ciudadanos mantiene los copagos, quiere cerrar universidades periféricas, plantea bajar el IVA de artículos de lujo y subir el de los productos básicos de la cesta de la compra (pan, leche, legumbres…), plantea un contrato único que supone despido más barato y una vuelta de tuerca más a la reforma laboral aprobada por el PP… Más madera.

Es el momento del cambio, pero de un cambio seguro y progresista, sensible con las dificultades que atraviesan muchas familias y con conocimiento y preparación para la acción de gobierno transformadora que necesita España. Y ahí la única opción la representa el PSOE.

 

Lapidario de Cañete

Miguel Arias Cañete no anduvo nada fino en el debate de anoche con Elena Valenciano. Sin entrar en el fondo, cuyo único eje se reduce a la herencia recibida ¡dos años y medio después!, estuvo encorsetado, titubeante, por instantes irritado, poco natural y leyendo demasiado. Esta mañana ha intentado justificar su mal papel en el cara a cara y ha sido peor el remedio que la enfermedad:

  • El debate entre un hombre y una mujer es muy complicado, porque si haces un abuso de superioridad intelectual parece que eres un machista que está acorralado a una mujer indefensa“.

Una explicación que rezuma machismo, soberbia y un desmedido paternalismo. El candidato del Partido Popular a las elecciones europeas es un político de larga trayectoria, de muchos trienios en la vida pública, y por eso acumula una larga ristra de meteduras de pata misóginas y clasistas bastante sonadas:

  • El regadío hay que utilizarlo como a las mujeres, con mucho cuidado, que le pueden perder a uno”
  • No entiendo como hay ex ministras sin estudios cobrando millones en la ONU
  • Ya no hay camareros como los de antes. Aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia
  • Las urgencias están colapsadas por los inmigrantes. Claro, alguien que para hacerse una mamografía en Ecuador tiene que pagar el salario de nueve meses llega aquí, a urgencias, y se la hacen en un cuarto de hora
  • Los inmigrantes son responsables de un crecimiento económico de baja calidad
  • “El Plan Hidrológico Nacional se aprobará “por cojones” y su tramitación será “un paseo militar“.

Y sin entrar en otras muchos perlas de índole humorística, como los yogures caducados, o de nulo olfato político, como no prever graves problemas por el Prestige. Las hemerotecas pasan factura.

No había nada escrito

No hay nada escrito. Así me expresé en este blog el día de reflexión de las elecciones autonómicas de 2012 (me lo recordaba el politólogo Jorge Colmenarejo), dando por hecho que la realidad social andaluza cambiaría en las urnas los teóricamente ineluctables designios demoscópicos y se pondría en evidencia la venta de la piel del oso antes de cazarlo por parte de la derecha en todas sus versiones (política, económica y mediática). El 25 de marzo dio un vuelco a las previsiones de triunfo arrollador del PP (esa balconada de la sede regional era lo más parecido a un funeral). Un escenario político para muchos inesperado, para otros, incluido el que suscribe, previsible porque se palpaba en la calle y en el ambiente. En Andalucía ganó la izquierda y el PP consiguió un resultado pírrico, una victoria por un margen ínfimo de votos que lo dejaba de nuevo en los bancos de la oposición.

Se presentaba Javier Arenas montado en la ola del éxito aplastante de las generales celebradas apenas cuatro meses antes.  Más de 400.000 votantes le dieron la espalda en tan corto lapso de tiempo. El PP dilapidó tan holgada ventaja con medidas del Gobierno de Rajoy que traicionaban sus promesas y señalaban un camino de recortes indiscriminados y de pérdida de derechos (reforma laboral, subida de impuestos y agresiones gratuitas a Andalucía, entre otras lindezas). Y otro error de libro del cuatro veces candidato popular (todo un récord de Guiness) fue minusvalorar al adversario y a un pueblo andaluz que lo conocía a la perfección y que una vez le demostró su desapego. El dirigente popular se retrató con su espantá del debate de Canal Sur.

Participé en una campaña dura y trabajada compartiendo alegrías y kilómetros con Pepe Griñán, presidente de la Junta antes y después del veredicto ciudadano del 25-M. Una campaña intensa, apasionante y emotiva que movilizó el voto de mayoría social de progreso de Andalucía. Griñán dirige un gobierno de coalición entre PSOE e IU, un gobierno que está marcando un camino distinto de resistencia a los recortes y al desmontaje del estado del bienestar. Desde la Junta se demuestra que no es sólo posible una política, que hay otras alternativas, y se hace por un gabinete que trabaja con unidad de acción garantizando estabilidad desde un programa nítidamente de izquierdas.

Han transcurrido los doce primeros meses de la legislatura, que no de gobierno, y desde luego el resultado, dicho con la lógica prudencia y sin triunfalismo, salta a la vista. Tampoco conviene perder más tiempo en celebraciones habida cuenta de la situación que atraviesan muchos hombres y mujeres de Andalucía, golpeados por el paro y la ausencia de perspectivas favorables al corto plazo. Toca seguir trabajando, arremangarse y darle con el esfuerzo de todos la vuelta a esta maldita crisis.