Tsunami diplomático

El portal Wikileaks ha provocado un gran tsunami en el espacio público internacional. Con su filtración de 250.000 folios del Departamento de Estado de Estados Unidos a cinco grandes periódicos mundiales (New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País) ha destapado el lado oscuro de la diplomacia norteamericano, sus presiones, turbios tejemanejes, sus maniobras inconfesables, sus juicios de valor más reservados sobre actores de la esfera pública. Los servicios diplomáticos de la primera potencia del mundo, según estos documentos filtrados, llaman también autoritario a Nicolás Sarkozy, dudan de la capacidad mental de Cristina Fernández de Kirchner, censuran la vida licenciosa de Silvio Berlusconi o consideran un romántico y político de ideas de izquierdas trasnochadas a José Luis Rodríguez Zapatero.

La osadía y el buen hacer de Wikileaks permite conocer cómo se las gasta Estados Unidos. La administración norteamericana ha intentado ocultar su perfil de Mr. Hyde y frenar por todos los medios la publicación de estos materiales con inconsistentes argumentos sobre la seguridad de instituciones y personas. Todas las baterías se han dirigido de momento a la inconveniencia de la filtración, pero nadie de peso de la Secretaria de Estado de Hillary Clinton o de la oficina del presidente Obama ha aclarado nada sobre el fondo de la cuestión. Se guarda un mutismo vergonzoso. La Casa Blanca se ha enrocado y espera aguantar el chaparrón hasta que escampe. Es de suponer que por vías discretas a través de sus servicios diplomáticos intenten templar gaitas con las potencias mundiales concernidas.

El dique de urgencia que quería montar Estados Unidos para silenciar el escándalo ha desplomado. A través de varias cabeceras de prestigio, el portal que dirige Julian Assange ha posibilitado la transparencia y la respuesta al derecho de la ciudadanía a recibir una información veraz. El País lanza ya hoy dieciocho páginas sustanciosas y sugerentes y tiene un arsenal para difundir durante las próximas fechas. Tanta munición documental dan para mucho.